sábado, 25 de abril de 2026
Centroamérica: campo de pruebas del capitalismo estadounidense
sábado, 4 de abril de 2026
Centroamérica y el espacio vital de Estados Unidos: la estrategia geopolítica de la Gran América del Norte
sábado, 21 de marzo de 2026
Maras y mareros (pandillas y pandilleros) en Centroamérica. Testimonio de un ex marero
“Es mejor invertir en aulas de clase que en cárceles”.
Lula da Silva, presidente de Brasil
sábado, 19 de julio de 2025
Centroamérica y la intolerancia
sábado, 14 de junio de 2025
El empeño por la dignidad humana
sábado, 10 de mayo de 2025
Los populismos de derecha en Centroamérica
sábado, 8 de febrero de 2025
Marco Rubio en Centroamérica: “Es mejor ser amigo que enemigo”
sábado, 21 de diciembre de 2024
Carta abierta a Rosario Murillo
sábado, 14 de diciembre de 2024
La violencia en Centroamérica
sábado, 10 de agosto de 2024
7 de agosto de 1987: la firma de los Acuerdos de Esquipulas II y el inicio del fin de la revolución centroamericana
sábado, 15 de junio de 2024
Modelos para armar
sábado, 13 de abril de 2024
Urge liberar a Centroamérica de demandas corporativas
sábado, 30 de marzo de 2024
Partió Carlos Tünnermann Bernheim: universitario por los 32 costados
sábado, 30 de septiembre de 2023
Centroamérica: puente migratorio hacia los Estados Unidos
sábado, 16 de septiembre de 2023
La violencia en Centroamérica: realidades y perspectivas
Centroamérica evidencia un panorama donde las violencias están siempre descarnadamente presentes, en sus más variadas formas: económico-estructural, política, racial, patriarcal, en la cotidianeidad como cultura normalizada. Esa intrincada sumatoria de violencias es producto de un entrecruzamiento de causas, cuyo origen hay que buscarlo en la historia.
Marcelo Colussi / Para Con Nuestra América
Desde Ciudad de Guatemala
Violencia como constante histórica en todos los ámbitos
La violencia es un elemento constitutivo de la dinámica humana; no es un cuerpo extraño que nos invade, sino que está estructuralmente presente en nuestra condición, siempre en articulación con el conflicto y el poder. No es un ineluctable destino biológico; por el contrario, tiene que ver con nuestro modo de humanizarnos, de devenir sujetos en el marco del colectivo que nos construye. En tal sentido, está en la raíz social del ser humano. “La violencia es la partera de la historia”, se ha dicho acertadamente. Su presencia, no obstante, no puede aplaudirse ni glorificarse; en todo caso, debe oponérsele algo para mantenerla al nivel más bajo posible. He ahí la ley entonces, que organiza las sociedades. La ley, que no necesariamente es justa ni equitativa, que está formulada siempre desde una posición de poder, nos aleja del caos. De todas maneras, la violencia de algún modo se filtra, asumiendo distintas formas.








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