Así como lo ocurrido en Rumania no es cuestionable porque el presidente actuó en términos de la constitución y las leyes, lo de Venezuela tampoco lo puede ser porque aquí hay un estado de derecho, nadie ha podido demostrar lo contrario. La administración de Estados Unidos y sus gobiernos subordinados deberían medir las consecuencias jurídicas que significan avalar como nuevo método electoral la autoproclamación en una plaza y se deben atener a las consecuencias.
Sergio Rodríguez Gelfenstein / Especial para Con Nuestra América
Desde Caracas, Venezuela
El pasado 6 de diciembre hubo elecciones parlamentarias en Venezuela y en Rumania. Los resultados no tienen el mismo impacto porque estamos hablando de disimiles regímenes políticos, presidencial el sudamericano y parlamentario el europeo, sin embargo, una simple revisión de cómo fueron manejados ambos eventos por las grandes agencias internacionales de prensa muestra claramente que la “objetividad” que enarbolan es falsa y que finalmente dicen lo que se les ordena desde Washington y Bruselas.
