Si deseamos un ambiente distinto tendremos que crear sociedades diferentes. No se trata de tomar el poder en los Estados ya existentes, sino de crear formas de vida ciudadana a partir del control del entorno natural y social por organizaciones de productores capaces de regular sus relaciones con la naturaleza…
Guillermo Castro H./ Especial para Con Nuestra América
Desde Alto Boquete, Panamá
“No hay batalla entre la civilización y la barbarie, sino entre la falsa erudición y la naturaleza.”
José Martí, 1891. [1]
En el núcleo de toda cultura se encuentran una visión del mundo y una ética que la expresa en la vida práctica de quienes la ejercen. En José Martí, por ejemplo, encontramos en ese núcleo la fe en el mejoramiento humano, en la utilidad de la virtud y la necesidad de luchar por el equilibrio del mundo. Esa tríada articula una visión del pensar martiano que hace de la política cultura en acto. A partir de allí, podemos conocer y comprender a Martí en lo que hace a su a su lucha por establecer en nuestra América democracias republicanas prósperas de amplia base social, y fuerte identidad nacional y popular.





