El Foro Social Mundial
(FSM) se relanzó en Túnez. Los movimientos sociales de la región se
“apropiaron” de la convocatoria. El futuro del Foro parece depender,
fundamentalmente, de la vitalidad de los actores sociales que lo sustentan.
Altermundialismo y capacidad de transformación social, son las variables
esenciales de la ecuación de un FSM que recuperó su brío gracias a la primavera
árabe.
Sergio Ferrari* / Especial para Con Nuestra América
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| Participantes en el Foro Social Mundial de Túnez. |
Inmerso en un proceso
de interrogantes de fondo sobre su propia existencia, el FSM llegó a Túnez con
preguntas de fondo. La primera, sobre la capacidad organizativa de los
convocantes locales y del Foro Social del Magreb para asegurar la realización
del FSM en una realidad regional en ebullición, atravesada por múltiples
contradicciones políticas, sociales, culturales y religiosas.
La segunda y tal vez la
más importante, relacionada a la real capacidad de participación de los
movimientos sociales de la región para asegurar que el FSM no se limite a una
gran kermese internacional y aporte nuevas energías en el combate contra el
actual modelo globalizador hegemónico.













