sábado, 18 de enero de 2020

Nuevo presidente en Guatemala: ¿y ahora?

Desde el pasado martes 14 de enero hay nuevo mandatario en Guatemala: asumió Alejandro Giammattei como presidente. ¿Qué esperar?

Marcelo Colussi / Para Con Nuestra América
Desde Ciudad de Guatemala

En la asunción del presidente anterior, Jimmy Morales, en 2016, la población tenía grandes expectativas; se venía de grandes manifestaciones (urbanas, clasemedieras, sin propuesta real de transformación, debe aclararse), que habían dado la sensación de cierto “poder popular”. Con el binomio presidencial de Otto Pérez Molina y Roxana Baldetti preso, se podía creer que había comenzado una auténtica lucha contra la corrupción. Los cuatro años de mandato del ahora saliente ex comediante mostraron que no era así. De todos modos, las expectativas de entonces eran muchas, y dado que el gobierno de Estados Unidos, con Barack Obama a la cabeza, mantenía un discurso de modernización y transparentización para los países del Triángulo Norte de Centroamérica (Guatemala, Honduras y El Salvador), todo contribuía a albergar esperanzas.

Choque de trenes en el sureste mexicano

El rechazo indígena a las grandes obras de infraestructura de la 4T, que tiene tras de sí una larga historia, anticipa un inevitable choque de trenes en el sureste mexicano. Los inversionistas privados saben lo que implica esta colisión.

Luis Hernández Navarro / LA JORNADA

Hace meses, en mayo de 2019, los gobiernos federal y estatal inauguraron en el Istmo de Tehuantepec el parque Energía Eólica del Sur y las subestaciones eléctricas Arquitecto Ignacio Chávez y José Eduardo Ramírez Briseño. Entre protestas de los pobladores, la secretaria de Energía, Rocío Nahle, ofreció que la administración federal respetará la voz de los pueblos originarios y que ningún proyecto se realizará sin su aprobación.

En Colombia 19 líderes sociales fueron asesinados en lo que va de 2020

La ONU pidió al gobierno de Iván Duque un "extenuante esfuerzo" de forma que estos asesinatos contra líderes, que van desde atentados hasta intimidación, se investiguen y se castigue a los responsables.

Katalina Vásquez Guzmán / Página12

En lo que va de 2020 suman más los líderes sociales asesinados que los días del año en Colombia. Son 19 hombres y mujeres los que hasta ahora recibieron las balas y la muerte como respuesta a su defensa del territorio, el acuerdo de paz y la sustitución voluntaria de cultivos ilícitos. La dramática situación tiene en alerta al país y la comunidad internacional desde 2016, cuando se firmó el tratado de paz que puso fin al conflicto entre la ex guerrilla de Farc y el Estado colombiano. Este año el fenómeno que tiene en entre dicho al gobierno de Iván Duque se agudiza día a día sin que nadie logre parar el derramamiento de sangre.

Argentina: Remontando la cuesta

Comenzar desde la profundidad del abismo dejado para el complejo mundo del trabajo, demandará sacrificio y tiempo, sacrificio que impone el momento y la esperanza de la sociedad toda para volver a poner de pie al país.

Roberto Utrero Guerra / Especial para Con Nuestra América
Desde Buenos Aires, Argentina

Satisfacer la enorme demanda de necesidades acumuladas por el gobierno de Cambiemos, significa una empinada cuesta a sortear para el equipo de gobierno encabezado por el presidente Alberto Fernández que, en apenas un mes ha involucrado más esfuerzo e imaginación que todo el tiempo que los privilegiados funcionarios del gobierno anterior dedicaron a la función pública. Cada área administrativa ha sido un desquicio, un verdadero desastre evidenciado en el nivel de pobreza alcanzado, junto con una deuda elevadísima contraída en connivencia con el FMI, patinada en el enriquecimiento de unos pocos.

Chile: ¿Aparecerán uvas con cianuro contra Piñera?

Nadie puede ni debe dar lecciones a los que están luchando día a día y hora a hora contra el régimen de terror impuesto por Piñera. Yo, que miro desde lejos, solo deseo que el nuevo liderazgo emergido de los combates sea –como Allende- leal al pueblo, y que tengan la sabiduría necesaria para encontrar respuestas a los retos cotidianos que encare la lucha.

Sergio Rodríguez Gelfenstein / Especial para Con Nuestra América
Desde Caracas, Venezuela

El 11 de mayo de 1983 se inició en Chile la primera Protesta Nacional contra Pinochet, comenzando así una ofensiva que no se detendría hasta el 11 de marzo de 1990 cuando el dictador se vio obligado a abandonar la Moneda. Empezaba así lo que pomposamente se denominó “transición a la democracia”, hecho que nunca ocurrió en su totalidad en tanto los usufructuarios de la derrota del tirano prefirieron dar prolongación a “su obra”, en vez de emprender el camino hacia la transformación del país en una verdadera democracia con participación popular en el marco de un sistema político equitativo y de derechos para todos los chilenos.

Chile: Por una Constituyente popular, subversiva e insurreccional en perspectiva socialista

La sociedad chilena no tendrá una constitución política democrática si sigue la “hoja de ruta” trazada por el gobierno corrupto de Sebastián Piñera y el ilegitimo parlamento. Por esa razón, ha comenzado articularse y, espero, que pronto se organice social y políticamente, una tercera posición ciudadana para enfrentar la coyuntura constitucional.

Juan Carlos Gómez Leyton / Para Con Nuestra América
Desde Santiago de Chile

In memoria de Mónica Echeverría, una mujer que estremeció las vetustas y añejas estructuras del poder patriarcal y de la sociedad capitalista nacional.

En honor a Mauricio Fredes, mártir de la lucha en contra de la sociedad neoliberal.

Para [las] élites [de poder y en el poder] la reconstrucción del movimiento popular,
el desarrollo de la propia democracia, llega a ser sentida como un riesgo
a su status de allegados del sistema engendrado desde 1973.
Joan E. Garcés

La sociedad chilena neoliberal, políticamente, es una sociedad conservadora que ha rechazado sistemáticamente el cambio político profundo. Desde 1988 en adelante no solo las elites de poder y en el poder, sino también la ciudadanía política tradicional, han rechazado alterar, modificar, transformar, las estructuras del poder instalado, por las fuerzas sociales y políticas vinculadas al capital y al poder imperial. Hoy, enfrentadas, a una de las rebeliones sociales y políticas de mayor envergadura de la historia reciente nacional, han optado, nuevamente, por impulsar un proceso de cambio breve, lento, gradual, controlado, en una dirección totalmente opuesta a lo que demanda la ciudadanía en rebeldía. Su objetivo político es conservar lo más que se pueda de lo existente y tan solo modificar aquello que no modifique, ni altere, ni derrumbe, los pilares, fundamentales, de la sociedad capitalista.

Chile: Política pública sobre adultos mayores

Una política pública hacia los Adultos Mayores realmente beneficiosa no requiere de invenciones extraordinarias. Basta con informarse sobre lo que hacen países democráticos más avanzados que el nuestro en políticas públicas y realizar, si fuese necesario, adaptaciones a la realidad nacional.

Manuel Barrera Romero / Especial para Con Nuestra América
Desde Santiago de Chile

Los cambios demográficos experimentados por el país han promovido una especial preocupación de autoridades y opinión pública por diseñar una política hacia los Adultos Mayores (AM). La población en general, mayor de 18 años, plantea sentir mucho o bastante temor a no tener suficiente dinero para afrontar la vejez. Así lo hace el 73% de los encuestados. El 82% de ellos expresa semejante temor ante no poder pagar una cuenta médica en caso de una enfermedad grave. (Véase encuesta Bicentenario de la Pontificia Universidad Católica, tomada entre julio y septiembre de 2019). En lo que sigue nuestra intención es señalar algunas ideas que parecen indispensables considerar en una política pública sobre los AM.

Perspectivas poco halagüeñas en 2020 para América Latina

El año 2020 puede generar una explosión social e intervenciones de EEUU (a la hondureña, a la venezolana o a la boliviana) si los gobiernos no se preparan para realizar cambios en la correlación de fuerzas sociales.

Marco A. Gandásegui, h. / Para Con Nuestra América
Desde Ciudad Panamá

América Latina inició 2020 con un panorama económico y social muy pesimista. En 2019 la economía ya se encontraba estancada y los indicadores sociales arrojaban números negativos. La pobreza seguía inamovible y la desigualdad entre los sectores sociales aumentaba. América del Sur, según la Comisión Económica para América latina (CEPAL), tuvo un crecimiento negativo (-0.1 por ciento). El Caribe creció e un 1.4 por ciento y Centro América en un 2.4 por ciento. El coeficiente de Gini que mide la desigualdad aumentó. Hay que buscar las causas de este estancamiento que se extenderá al tercer decenio del siglo XXI. En el caso de Panamá son relativamente sencillas las razones: El Canal de Panamá y negocios conexos dejaron de crecer. Los negocios financieros se trancaron y las políticas públicas (neo-liberales) siguen destruyendo la industria y agro-industria.

Las nuevas-viejas formas de dominación

Los escuadrones de la muerte creados por las oligarquías en la década de 1960, claves para contener las insurrecciones populares, tenían funciones y modos casi idénticos a los actuales grupos paramilitares, al llamado narcotráfico y, en no pocas ocasiones, al accionar de las fuerzas estatales de represión.

Raúl Zibechi / LA JORNADA

Echemos un vistazo al pasado inmediato, digamos los años 60 y 70, en un país azotado por los escuadrones y los paramilitares, como El Salvador, cuyo caso puede aplicarse a toda América Latina.

El primer grupo paramilitar formal se llamó Organización Democrática Nacionalista (Orden) y fue creado por el director de la Guardia Nacional en 1964, en completo secreto, en el contexto del Programa de Seguridad de Estados Unidos en El Salvador, que un año antes había iniciado el entrenamiento de integrantes del cuerpo policial.

Trump y la apoteosis de la barbarie

Oscar Wilde sentenció que “Estados Unidos es el único país que pasó de la barbarie a la decadencia salteándose la civilización.” Y su decadencia podría dar nacimiento a otra Naciones Unidas. ¿Por qué no? ¿O es que alguien todavía cree que las instituciones creadas por hombres y mujeres tienen el don de la eternidad?

Atilio Borón / Rebelion

Acabo de leer una muy interesante nota de Peter Koenig sobre el renacimiento y exasperación de la barbarie en los últimos tiempos.[1] Y digo exasperación porque aquella tuvo una presencia constante en la historia, pero bajo el capitalismo adquirió nuevas y más brutales formas. Estados Unidos es sin dudas la patria de la barbarie. Su condición de mayor terrorista del planeta la alcanzó en agosto de 1945 cuando arrojó sobre dos ciudades indefensas del Japón sendas bombas atómicas que convirtieron en cenizas -o condenaron a una horrorosa muerte lenta- a varios centenares de miles de sus habitantes. Nadie nunca, ni antes ni después, llegó a perpetrar atrocidad semejante. Sin llegar a tan luctuosos límites en tiempos recientes la barbarie fue repotenciada por el gobierno de Donald Trump, un hampón de cuarta cuyos códigos morales no son mejores que los de Al Capone o Frank Nitti. Es más, me atrevería a decir que éstos poseían un mafioso sentido del honor y del respeto a la palabra empeñada que el magnate neoyorquino carece por completo.

Estados Unidos: ¿superpotencia bananera?

Arrancó el año electoral en el que está programado el enfrentamiento político tal vez más significativo en un siglo para el futuro de Estados Unidos como una republica semidemocrática constitucional y con implicaciones dramáticas para gran parte del mundo.

David Brooks / LA JORNADA

¿No es un poco exagerada esta afirmación? Tal vez sí, pero lo que más preocupa es que tal vez no.

Aquí hay un gran enfrentamiento político no sólo entre las instituciones gubernamentales y los partidos, sino también dentro de ellos. Lo que se decidirá es si este juego democrático sobrevive, y de qué manera. Trump marca el final de un experimento neoliberal. Está por verse, por lo menos en el teatro político-electoral, qué sigue.

sábado, 11 de enero de 2020

Religión y política en América: el destape de un proceso de larga data

Seguramente uno de los fenómenos políticos más relevantes del 2019 en América Latina ha sido la presencia cada vez más protagónica de la religión en la política.

Rafael Cuevas Molina/Presidente AUNA-Costa Rica

Esta afirmación hay que matizarla de entrada. La religión o, más específicamente, la utilización de la religión como instrumento político por parte de la Iglesia, siempre ha estado presente en nuestro continente. Un vistazo de larga data nos muestra a la Iglesia Católica como brazo ideológico de la Corona española y su proyecto de conquista y colonización. Más adelante, el clero católico estuvo siempre estrechamente asociado al poder político de las oligarquías criollas, salvo aquellos paréntesis en los que sus intereses materiales entraron en contradicción, como cuando en el siglo XIX estas oligarquías entraron a disputarle la propiedad del principal medio de producción, la tierra, que estaba en sus manos y hacían de la Iglesia las más grande latifundista de la región.

La divina ultraderecha

Bajo la consigna de dominar a través de la fe se consolidan las doctrinas de diseño.

Carolina Vásquez Araya / www.carolinavasquezaraya.com

A partir de la segunda mitad del siglo pasado se produjo un crecimiento repentino de los cultos protestantes y pentecostales en todos los países de América Latina; este fenómeno tuvo su origen en estrategias de dominio geopolítico establecidas por Estados Unidos como una forma de incidir en los movimientos sociales de nuestro continente y neutralizar –en el marco de la Guerra Fría- todo brote de subversión en los sectores más pobres. Con una novedosa estrategia mercadológica nunca antes vista, estas sectas lograron llegar a la población por medio de programas de televisión, marchas, grandes concentraciones en sitios públicos y una labor de zapa, casa por casa, para conquistar nuevos adeptos.

El desafío de revivir la CELAC

¿Podrá revertir México la pulsión destructiva de la integración regional que ha caracterizado el reciente ascenso de los gobiernos neoliberales, como lo demuestra el lamentable caso de la UNASUR? ¿Será posible revivir la CELAC bajo las condiciones que hoy vive el continente, o el organismo pasará a la historia como un empeño más –utópico y necesario-  en la larga búsqueda de la unidad de nuestra América?

Andrés Mora Ramírez / AUNA-Costa Rica

México acaba de asumir la presidencia pro tempore de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe (CELAC), y lo hizo en un contexto regional y global particularmente adverso: en América Latina, con conflictos políticos y movilizaciones sociales en prácticamente toda la geografía nuestroamericana (desatados por las contradicciones de la restauración neoliberal) y con tensiones diplomáticas abiertas entre varios países miembros del organismo (Bolivia y Brasil se ausentaron voluntariamente de la cita), que anticipan un tránsito difícil para la gestión mexicana en los próximos meses. A esto se suman las proyecciones adversas sobre el desempeño de la economía capitalista en el año 2020, como lo advierten distintos especialistas, y las locuras guerreristas a las que podría arrastrar Donald Trump al mundo, en su afán por obtener en noviembre la reelección a la presidencia de los Estados Unidos.

Magnífico mundo

La importancia de Emerson en la formación de la visión martiana del mundo se aprecia cuando, ante su legado, nos dice que: “Todo es cúspide, y nosotros sobre ella. Está la tierra a nuestros pies, como mundo lejano y ya vivido, envuelto en sombras”.

Guillermo Castro H. / Especial para Con Nuestra América
Desde Ciudad Panamá

“¡Anciano maravilloso,
a tus pies dejo todo
mi haz de palmas frescas,
y mi espada de plata!"
José Martí[1]

La semblanza que hiciera Martí del filósofo y poeta norteamericano Ralph Waldo Emerson en 1882 – cuando tenía 29 años, y le restaban 13 de vida antes de morir en combate, el 19 de mayo de 1895- constituye uno de sus textos más hermosos, y una síntesis temprana de su visión del mundo. Esa hermosura le viene a la vez de la afectividad poética del lenguaje, y del papel que que en aquella visión desempeña la naturaleza en el mejoramiento humano y en nuestra capacidad para la virtud.