sábado, 21 de mayo de 2011

Narcomasacres, herencia del terror y la guerra que nos viene

En la masacre perpetrada por Los Zetas en El Petén, Guatemala, contra 27 campesinos, es posible identificar la marca que los kaibiles guatemaltecos imprimieron en Los Zetas cuando junto a militares mexicanos los organizaron y entrenaron. Es la herencia del terror que las dictaduras militares y las fuerzas armadas propiciaron durante los años de las masacres y la tierra arrasada.

Carlos Figueroa Ibarra / Especial para Con Nuestra América

Desde Puebla, México

La guerra que han planteado los Estados Unidos de América al narcotráfico es algo que debe darse fuera de sus fronteras nacionales. En México, el gobierno de Calderón quiso matar dos pájaros de un tiro cuando aceptó embarcarse en la guerra animada por Washington: por un lado se congraciaba con la gran potencia al cumplir la agenda que ésta le planteaba y por otro creaba una bandera por medio de la cual buscaría una legitimidad que había perdido cometiendo el fraude electoral de 2006. Casi cinco años después, México se ha sumido en un baño de sangre con casi 40 mil ejecuciones, 16 mil secuestros y 6 mil desapariciones forzadas. Cuando Calderón se vaya de la presidencia en 2012, dejará al país anegado en sangre y con los cárteles del narcotráfico actuando como siempre. Más aun, dos de ellos, el cártel de Sinaloa y el cartel de los Zetas, serán notablemente poderosos.

Pero hoy sabemos que la estrategia estadounidense es expandir la guerra hacia el sur de México y llevarla hacia el triángulo norte de Centroamérica: Guatemala, El Salvador y Honduras. El jefe del Comando Sur, general Douglas Fraser ha instado a Calderón a abrir un frente de guerra en la frontera sur de México y de esta manera terminar de controlar el istmo, corredor del narcotráfico. “El Triangulo Norte de Centroamérica, dijo Fraser, es la zona más letal del mundo fuera de las zonas activas de guerra”. No le falta razón. En efecto el Triangulo Norte es la región más violenta del mundo: 51 homicidios por cada 100 mil habitantes. Pero la Casa Blanca tiene otras razones vinculadas a lo que consideran amenazas a su seguridad nacional: por el Triángulo Norte pasan anualmente entre 250 y 300 toneladas de cocaína con destino a los Estados Unidos de América. Del Triángulo Norte proceden también los 300-400 mil centroamericanos que intentan llegar a dicho país para no morirse de hambre. Y en la zona aledaña a Guatemala, en Chiapas, se encuentran yacimientos petrolíferos, una enorme riqueza en biodiversidad y los zapatistas…

Hay motivos pues para que la guerra con el pretexto del narcotráfico se expanda hacia Guatemala, Belice, Honduras y El Salvador. Cables noticiosos dieron cuenta que el 15 de abril jefes militares estadounidenses y canadienses se reunieron en la frontera sur de México con funcionarios gubernamentales de éste país además de Guatemala y Belice. Abordaron temas de narcotráfico y trata de personas (migrantes). Los acuerdos no fueron divulgados como se debe hacer cuando se prepara una guerra.

Este es el contexto en el cual se da la terrible masacre de la Finca de Los Cocos en El Petén. Llama la atención que el gobierno guatemalteco esté repitiendo los argumentos del gobierno mexicano: los narcotraficantes acorralados se van a otro lugar y desesperados cometen infamias como las que ahora nos conmocionan. La masacre de la finca de Los Cocos perpetrada por Los Zetas tiene la marca del terror del narco: después de asesinar a Haroldo, el hermano de “Juancho” León, Los Zetas le mandan un mensaje de terror al dueño de la finca a quien consideran del lado de sus rivales. Mensaje que a su vez tiene la marca que los kaibiles guatemaltecos imprimieron en Los Zetas cuando junto a militares mexicanos los organizaron y entrenaron. Es la herencia del terror que las dictaduras militares y las fuerzas armadas propiciaron durante los años de las masacres y la tierra arrasada. Pero en aquella época el ejército era el ejecutor del terrorismo de estado. Ahora es el narcotráfico quien manda el mismo mensaje de terror a sus rivales y al mismo gobierno. No es un signo de debilidad sino de prepotencia lo que hace el narcotráfico cuando efectúa la masacre y hace estallar bombas en un mercado en El Petén en el momento en que el Presidente Colom llegaba al lugar de la tragedia. El mensaje es claro: si se siguen metiendo con nosotros anegaremos en sangre a este país.

En México muy pocos dudan que Calderón perdió ya la guerra contra el narcotráfico. Obama mismo ha reconocido que los cárteles mexicanos están “más poderosos que nunca”. El poeta Javier Sicilia ha levantado un vasto movimiento social que cuestiona la guerra inútil del gobierno y ésta es tan impopular por inefectiva, que el partido gobernante será severamente derrotado en las elecciones del año entrante.

Por lo demás es doloroso e indignante que 27 jornaleros, entre ellos dos mujeres y tres menores, hayan encontrado tan terrible fin en una masacre que comenzó a las 7 de la noche y terminó a las 3 de la mañana. Con un desprecio absoluto a la vida, Los Zetas hicieron tal infamia solamente para enviar un mensaje de muerte y poder.

Centroamérica en la mira del imperio

Centroamérica, que desde que terminó sus guerras internas en la primera mitad de la década de los 90 del pasado siglo nunca conoció la verdadera paz, ahora atraviesa un período de violencia crítica (la masacre y decapitación de campesinos en Guatemala la semana pasada lo reafirma).

Marcelo Colussi / Especial para Con Nuestra América

Desde Ciudad de Guatemala

(Fotografía: soldados guatemaltecos en El Petén)

En el reciente informe 2011 “Crimen y violencia en Centroamérica. Un desafío para el desarrollo”, del Banco Mundial, puede leerse que: “El crimen y la violencia constituyen el problema clave para el desarrollo de los países centroamericanos. En tres países -El Salvador, Guatemala y Honduras- los índices de crimen y violencia se encuentran entre los tres más altos de América Latina. En los demás países de la región -Costa Rica, Nicaragua y Panamá- los niveles de crimen y violencia son significativamente menores, pero un aumento sostenido de los índices de violencia en años recientes es motivo de preocupación. Existen razones para ello. (…) ¿Qué hay detrás del crimen y la violencia en Centroamérica? Este informe presenta un análisis detallado de las tres causas principales de la violencia en la región: el tráfico de drogas, la violencia juvenil y las maras [pandillas], y la disponibilidad de armas de fuego. Asimismo, examina la debilidad de las instituciones judiciales como un alto factor de riesgo frente a la expansión del crimen y la violencia generalizadas”.

En sintonía con esto, el jefe del Comando Sur de las fuerzas armadas de Estados Unidos, general Douglas Fraser, declaró recientemente luego de una visita a México en el marco de la “guerra al narcotráfico” que se da en ese país: “El Triángulo norteño de Guatemala, El Salvador y Honduras es la zona más letal del mundo fuera de las zonas de guerras activas”. Sin dudas el istmo centroamericano no pasa por su mejor momento, y todo indica que su perspectiva de futuro no es muy promisoria: la potencia del Norte ha desplazado su frontera sur desde México hacia Centroamérica. Lea el artículo completo aquí…

Aspectos políticos en Carlos Montemayor

En este mundo, donde se busca ser importante antes de ser útil a la sociedad, Montemayor nos legó su ejemplo de militante de la verdad y su ética de compromiso social.

Cristóbal León Campos / Especial para Con Nuestra América

Desde Yucatán, México

Carlos Montemayor es sin duda uno de los más destacados intelectuales de México en las últimas décadas. Desarrolló una variedad de campos del pensamiento: fue historiador, ensayista, poeta, cuentista, traductor, y estudioso de las lenguas naturales como lo constata el trabajo que realizó en las comunidades mayas de nuestro Estado.

En las siguientes líneas buscamos presentar un sencillo acercamiento a algunos aspectos de la actividad y pensamiento político de Carlos Montemayor, realizando una breve mirada a su militancia y a su ejercicio intelectual, como parte de los homenajes que se realizan en su memoria. Lea el artículo completo aquí…

Las revueltas en España y el 15-M: la mirada de José Luis Sampedro

Causas y reflexiones del movimiento #15M con José Luis Sampedro y ciudadanos manifestantes. Fragmentos de la entrevista realizada por Movimiento Visual, el 14 de mayo de 2011, al intelectual español en Cala de Mijas, Málaga.



Además:

“La Qasba en Madrid”, de Santiago Alba Rico

Para los que hemos seguido de cerca las dos ocupaciones de la Qasba de Túnez, es muy difícil no sucumbir al emocionado vértigo de un déjà vu ante las imágenes de los jóvenes que desde el lunes pasado dignifican la Puerta del Sol con su presencia: las lonas y los cartones, los papelitos con consignas pegados en los muros, las asambleas permanentes, las comisiones de abastecimiento, limpieza y comunicación, la obstinación frente a esa lluvia torrencial que tantas veces se ha utilizado para justificar la abstención electoral. No nos engañemos: las protestas en España se inscriben sin duda en la misma falla tectónica global y prolongan y readaptan el mismo modelo organizativo inventado en Túnez y en Egipto (y en Bahrein, Jordania, Yemen, etc.). El capitalismo ha fracasado en todo, salvo en globalizar las respuestas. Lea el artículo completo aquí…

Declaración final del Foro de Sao Paulo en Managua

La superación del neoliberalismo surgirá de la diversidad de los procesos nacionales, de la unidad de las fuerzas progresistas y de izquierda, de su consolidación, de la profundización de los cambios y como parte de ella, de la radicalización de la democracia, lo cual podrá habilitar etapas superiores del desarrollo social.

Tomada de Radio La Primerísima / www.rlp.com.ni

El XVII Encuentro del Foro de Sao Paulo, reunido en Managua, en ocasión del 50 Aniversario de la fundación del Frente Sandinista de Liberación Nacional de Nicaragua y l l6 años del natalicio del General Augusto C. Sandino, contó con la participación de 640 delegados de 48 partidos miembros pertenecientes a 21 países, y 33 invitados de 29 partidos pertenecientes a 15 países de África, Asia y Europa.

Las organizaciones y participantes presentes en el XVII Encuentro debatieron durante cinco días temas de gran interés para los pueblos latinoamericanos y para toda la humanidad, tales como: el proyecto alternativo de las fuerzas populares, progresistas y de izquierda en América Latina y el Caribe; los logros de los gobiernos y parlamentos nacionales, estatales y locales impulsados por los partidos del Foro; la crisis internacional, en todos sus aspectos, económica, alimentaria, energética, climática, social y política; la lucha por la descolonización y la soberanía nacional; las amenazas y tragedias causadas por las políticas del imperialismo y la derecha, tales como el narcotráfico y el crimen organizado que atentan contra la paz, los derechos humanos y los derechos de los pueblos. Lea el texto completo aquí…

Cuba: Fabricar pretextos

Nuestro pueblo no se dejará confundir por los contrarrevolucionarios internos que buscan el pretexto mediático para promover un conflicto con Estados Unidos y sabrá responder con serenidad y firmeza ante las acciones de estos mercenarios.

Artículo relacionado: “Cómo muere al nacer una campaña contra Cuba”, de Ángel Guerra Cabrera.

Editorial del Diario Granma (16 de mayo de 2011)

La Revolución Cubana ha sido objeto de cientos de campañas de desinformación, generalmente orquestadas por el gobierno norteamericano, con la complicidad de aliados europeos y el concurso de las poderosas fuerzas e intereses que controlan los emporios mediáticos, pero no han podido desviar a los cubanos de sus ideales de independencia y socialismo, ni confundir a los pueblos del planeta que, pese a todo, descubren con su sabiduría e instinto dónde está la verdad. Son campañas sin límites políticos ni éticos que chocan con la fuerza moral de Cuba y solo manchan a sus autores.

La más reciente, que provino de sus “multipremiados” informantes, se desinfló en 72 horas. Los políticos mentirosos, los medios de prensa que calumniaron por interés político y los periodistas que reportaron un hecho que no existió, sin intentar una mínima confirmación, no debieran tener impunidad. Por lo menos, deberían confesar el error y pedir excusas a la familia cuyo duelo no respetaron. Lea el artículo completo aquí…

Colombia: La puerta hacia la paz

Guardo la esperanza de que el actual presidente Juan Manuel Santos sea coherente con el reconocimiento objetivo del conflicto, así como de las partes en contienda, de sus obligaciones éticas y jurídicas y del proceso a seguir para el futuro de Colombia.

Piedad Córdoba / www.laradiodelsur.com

¿Es factible sostener con alguna ética y con alguna base conceptual y científica que en Colombia no hay conflicto armado? Después de tanto sufrimiento humano que lo confirma, ciertamente no es serio ni correcto siquiera hacer la aseveración según la cual dicha confrontación no existe. Si es absurdo mantener esa posición, es igualmente imposible probarla o darle fundamento. Sería casi una ocurrencia ridícula motivo de risa, de no ser porque ha logrado instalarse como una lógica perversa que influye negativamente en nuestra sociedad y que, en cuanto grave peligro para nuestra propia identidad y memoria como país, debe ser derrotada y superada.

De ese modo, sin que se les descomponga el rostro, en diversos espacios aparecen quienes niegan el conflicto armado, después de los más de cincuenta mil muertos y de una cantidad semejante de desaparecidos forzados que aquel ha producido en los últimos veinte años; después de cinco millones de desplazadas y desplazados; después de millones y billones de pesos destinados a la guerra; después de haber mandado al campo de batalla a cientos de miles de jóvenes colombianos; después de incontables tragedias y dramas personales y colectivos. Lea el artículo completo aquí…

Perú: El poder político, económico y mediático en campaña electoral

Este 5 de junio de 2011, cuando emitamos nuestro voto, no dejemos que el miedo y la mentira condicionen nuestros derechos ciudadanos.

Artículo relacionado: “La segunda vuelta”, de Pilar Arroyo (Instituto Bartolomé Las Casas)

Darío A. López Rodríguez PhD. (*) / http://semillasdeesperanzaperu.blogspot.com

(Fotografía: Keiko Fujimori, candidata a la presidencia de Perú)

Un sector de la derecha política peruana, utilizando su enorme poder económico y el control que tiene sobre importantes medios de comunicación (TV, radio y prensa escrita), ha iniciado una abierta campaña de apoyo electoral a la candidata de Fuerza 2011. Utilizando la mentira como su arma favorita, busca sembrar miedo entre los electores indecisos, acusando al candidato de Gana Perú de lobo disfrazado de oveja.

Según este sector de la derecha política peruana, Ollanta Humala, candidato de Gana Perú, nacionalizará las universidades privadas, ahuyentará la inversión privada, utilizará para su proyecto político el dinero de las AFPs, convertirá al Perú en una sucursal del modelo chavista venezolano y buscará reelegirse como Presidente de la República, más de una vez, siguiendo el camino de Hugo Chávez (Venezuela), Evo Morales (Bolivia) y Rafael Correa (Ecuador). Lea el artículo completo aquí…

Artigas y su lucha

La correspondencia del libertador uruguayo con dirigentes de otras regiones hispanoamericanas y el mismo nombre que dio a su gobierno, llamándolo “Sistema Americano”, nos muestran que Artigas miró a la independencia de las colonias españolas como un proceso unitario y de alcance continental.

Jorge Núñez Sánchez / El Telégrafo

El movimiento de independencia se inició en el actual Uruguay el 28 de febrero de 1811, cuando un centenar de patriotas tomó las ciudades de Mercedes y Soriano, en el “Grito de Asencio”. Luego, la lucha cobró renovados bríos bajo la conducción de José Gervasio Artigas, quien organizó tropas en Buenos Aires y se dirigió hacia Uruguay, donde fue recibido con euforia por sus pobladores, quienes lo proclamaron Primer Jefe de los Orientales.
Vencedor de los españoles en Las Piedras, en 1811, Artigas dirigía unas fuerzas integradas por paisanos pobres, gauchos montaraces, indios y esclavos que ganaban su libertad incorporándose a la lucha independentista.

Artigas fue también un incansable defensor de los indios. Instruía a un gobernador: “Es preciso que a los indios se los trate con más consideración, pues no es dable, cuando sostenemos nuestros derechos, excluirlos del que justamente les corresponde. Su ignorancia e incivilización no es un delito reprensible; ellos deben ser condolidos más bien de esta desgracia”.

Y en otra carta le insistía: “Yo deseo que los indios en sus pueblos se gobiernen por sí, para que cuiden sus intereses como nosotros los nuestros. Así experimentarán la felicidad práctica y saldrán de aquel estado de aniquilamiento a que los sujeta la desgracia. Recordemos que ellos tienen el principal derecho, y que sería una desgracia vergonzosa para nosotros, mantenerlos en aquella exclusión que hasta hoy han padecido por ser indianos”.

Amigo de los campesinos, Artigas planteó un esbozo de reforma agraria en el Reglamento Provisorio de 1815, que decretaba la expropiación de las tierras de los “malos europeos y peores americanos”, para repartirlas a “negros libres, zambos, indios, criollos pobres y viudas pobres con hijos”. Cada uno debía recibir un lote de legua y media de frente y dos de fondo (unos 8 mil metros de frente por 10 mil de fondo), como mínimo. Y los agraciados no podían enajenar ni vender estas estancias, sino usarlas exclusivamente para beneficio de su familia.

Al igual que Bolívar, Artigas propuso la formación de una Federación de Provincias o Estados Americanos. La correspondencia del libertador uruguayo con dirigentes de otras regiones hispanoamericanas y el mismo nombre que dio a su gobierno, llamándolo “Sistema Americano”, nos muestran que Artigas miró a la independencia de las colonias españolas como un proceso unitario y de alcance continental, orientado hacia la formación de una gran Confederación Hispanoamericana.

Martí, ese sol del mundo moral

Al conmemorarse el pasado 19 de mayo los 116 años de la muerte de José Martí, el sitio web Cubadebate publicó un fragmento de “Ese sol del mundo moral. Para una historia de la eticidad cubana” (Ediciones Unión, 1995), escrito por el poeta y ensayista Cintio Vitier.

Cintio Vitier / Cubadebate

(Ilustración: "Martí", de José Luis Fariñas)

Martí encarna un nuevo tipo de revolucionario que no se resigna a partir de los postulados del colonizador (el desprecio, la represalia, el odio) sino de postulados propios y originales; que no se conforma con la conquista de la libertad desde la esclavitud sino que aspira a la destrucción de la esclavitud desde la libertad; que escapa a la trampa del resentimiento (victoria profunda del enemigo) y al cerrado causalismo de las reacciones primarias, en sí mismas legítimas, para situar el combate en su propio terreno y pelear sólo con armas altas, limpias y libres: “la pureza de su conciencia”, “la rectitud indomable de sus principios”.

Nótese que en el pasaje de la cita, y en todo el indignado alegato, apela también al honor mancillado de España. Poco después, en La República española ante la Revolución cubana (Madrid, 1873), habrá de conjurarla para que “no infame nunca la conciencia universal de la honra, que no excluye por esto la honra patria, pero que exige que la honra patria viva dentro de la honra universal”. De esto se trata: de vivir y pelear por la honra universal del hombre. Lea el artículo completo aquí…

sábado, 14 de mayo de 2011

El antiimperialismo como necesidad vital

Ser antiimperialistas es una necesidad vital no solo en América Latina sino, también, en todo el llamado Tercer Mundo. No se trata de una reivindicación romántica ni de rémora de un pasado superado, sino que es casi el resultado de un impulso de supervivencia frente al avasallador e inescrupuloso avance del saqueo.

Artículo relacionado: “Los peligros de la arrogancia del imperio”, de Leonardo Boff

Rafael Cuevas Molina/Presidente AUNA-Costa Rica

rafaelcuevasmolina@hotmail.com

Reciclados y agiornados ven como remanente del pasado la noción de imperialismo para caracterizar el estadio de desarrollo del capitalismo contemporáneo. Caracterizan de “dinosaurios” a los que insisten en ver su presencia en el contexto de la era de la globalización, como si ambos fueran procesos distintos con dinámicas diferentes.

Mientras tanto, los Estados Unidos y sus socios de la OTAN hacen de las suyas por el mundo, haciendo prevalecer sus intereses, que es prácticamente lo mismo que decir los intereses de las grandes transnacionales.

Son especiales receptores de la dilecta atención de las huestes imperialistas los Estados en los que existen recursos naturales necesarios para continuar alimentando el predatorio “desarrollo” que esquilma al planeta.

Encabezan la lista los afortunados que poseen reservas petrolíferas en su subsuelo. De ella solo se salvan los que no tienen veleidades nacionalistas o “populistas”, como Arabia Saudita. Los otros deben dormir con un ojo abierto, no vaya a ser que, de pronto, se descubra que apoyan al terrorismo internacional y se ponga en marcha una blietzkrieg que no deje títere con cabeza.

Los otros que deben estar atentos son quienes, por razones geopolíticas, les toca en suerte vivir en una zona que es, por alguna razón, de vital importancia para la potencia imperialista. En Centroamérica, por ejemplo, territorio que por su cercanía al coloso del norte ve encadenado a él su destino, el expresidente Manuel Zelaya puede dar fe de que la tal blietzkrieg a veces no le deja ni a los más altos dignatarios de la nación quitarse el pijama para aparecer en público ante los medios de comunicación.

Enredados en los avatares de la crisis que los agobia, los europeos se han puesto las pistoleras de cowboy y se erigen en “árbitros” en los acontecimientos que tienen lugar en los países árabes. Imperialista de segundo orden, en franca decadencia pero imperialista al fin, Francia se asegura el petróleo de de Gabón apoyando a Omar Bongo, que lleva 40 años en el poder. En toda la Françafrique, término acuñado por François-Xavier Verschave, campea la corrupción económica y política impulsada desde París. Alemania, locomotora de la economía europea, pone sus condiciones económicas y políticas para “salvar” a quienes, enredados en los mecates de la crisis de los grandes bancos y especuladores financieros, han caído en el default y deben acudir, como viles tercermundistas, al Fondo Monetario Internacional.

Inténtese tener una pizca de independencia frente al diktat imperialista y le lloverá todo tipo de atropellos y vesanias. Cuba y Venezuela son casos ejemplificantes en América Latina. No se deja oportunidad para “probar” que sus dirigentes son narcotraficantes, soportes del terrorismo, corruptos enriquecidos, autócratas maníacos, locos de atar que deberían estar en un manicomio y no recibiendo el beneplácito de sus conciudadanos que, tercos, insisten en llevarle la contra a los intereses imperialistas en la región que, repetimos, son los de los grandes emporios financieros.

Ser antimperialistas es, por lo tanto, una necesidad vital no solo en América Latina sino, también, en todo el llamado Tercer Mundo. No se trata de una reivindicación romántica ni de rémora de un pasado superado, sino que es casi el resultado de un impulso de supervivencia frente al avasallador e inescrupuloso avance del saqueo. Se trata de un antimperialismo que ya se había manifestado en América Latina desde los años 20 del siglo pasado, y que debe asociarse a un concepto de nación que ve en la América “saxona” (como se decía entonces) una amenaza. Este nacionalismo antimperialista, erigido en bandera por Augusto César Sandino entre 1927 y 1934 en Centroamérica, ha logrado, por primera vez en nuestra historia, erigirse en norte de iniciativas y políticas que apuestan por la integración, la unidad o la colaboración sur-sur.

Solo unidos tendremos alguna oportunidad.

Latinoamericanismo vs. imperialismo

"Latinoamericanismo vs. Imperialismo" (2009, Ocean Sur), es una compilación de discursos de Fidel Castro, preparada por el politólogo y filósofo cubano Luis Suárez Salazar. Un libro en el que las ideas van entretejiendo un marco de interpretación de nuestra realidad contemporánea, que conserva su vigencia y su proyección de futuro con un auténtico sello latinoamericanista.

Andrés Mora Ramírez / AUNA-Costa Rica

¿Pueden entenderse las luchas de nuestros pueblos por la construcción de sociedades más justas, libres y humanas, al margen de la inocultable disputa política, comercial, económica y cultural entre latinoamericanismo e imperialismo? ¿Acaso ha sido otra la historia de nuestra América en los últimos dos siglos? ¿Ha cesado esa contradicción en nuestros días, o por el contrario, acecha hoy con más fuerza que antes?

Tales son algunas de las preguntas que incita la lectura del libro Latinoamericanismo vs. Imperialismo (2009, Ocean Sur), una compilación de discursos de Fidel Castro, preparada por el politólogo y filósofo cubano Luis Suárez Salazar.

Gracias a la selección de las intervenciones del líder revolucionario, así como a la contextualización de los hechos y sus oportunos comentarios, el profesor Suárez Salazar logra trazar un panorama completo del devenir de la Revolución Cubana en el escenario internacional, en el período que va de 1959 a 2006.

En el conjunto de la obra, las reverberaciones de los discursos y las palabras lanzadas a tiempo y contra el curso de los tiempos –cuando lucían más sombríos-, engarzan el rumbo de esa Revolución con las luchas populares, antiimperialistas, anticolonialistas y de liberación nacional de los pueblos de América Latina y el Caribe desde la segunda mitad del siglo XX hasta nuestros días: una relación profunda e inseparable de ese otro proceso mayor que es la batalla por la que, en palabras de José Martí, será nuestra segunda y definitiva independencia.

En el libro, que lleva al lector desde la explanada municipal de la ciudad de Montevideo a la Plaza de la Revolución en La Habana, las ideas del líder cubano van entretejiendo un marco de interpretación de nuestra realidad contemporánea, que conserva su vigencia y su proyección de futuro con un auténtico sello latinoamericanista: ese que está presente en la defensa de Cuba contra las agresiones de Estados Unidos y la OEA –mampara del panamericanismo-, o el llamado finisecular a combatir la deuda externa, el neoliberalismo y derrotar los planes de creación del ALCA; un latinoamericanismo que gravita, también, en la denuncia de la pobreza, el analfabetismo y el subdesarrollo que carcomen a la América Latina, a los que contrapone el internacionalismo humanista latinoamericano gestado desde la Isla rebelde; y que en lo cultural, lo vemos en las evocaciones del ideario de Bolívar, Martí, Juárez y los libertadores de la primera independencia, y en su llamada urgente a avanzar en la unidad y la integración de los pueblos.

Este latinoamericanismo, que es tanto sensibilidad y solidaridad ante los oprimidos por el imperialismo, como la afirmación de un camino propio para una comunidad de pueblos con vínculos insoslayables, hace parte también de lo que el filósofo uruguayo Arturo Ardao llamaba “una nacionalidad en proceso histórico de organización”.

Por eso, no es casual que en los discursos incluidos en Latinoamericanismo vs. Imperialismo aparezcan, con familiaridad, personajes y movimientos cuyo legado atraviesa fronteras de espacio y tiempo, para constituirse en una herencia colectiva indispensable para comprender a nuestra América: así vemos desfilar por las páginas del libro a Augusto Cesar Sandino y su gesta antiimperialista en Nicaragua; a los presidentes Lázaro Cárdenas, en México, defiendo los recursos naturales del país, o a Salvador Allende en Chile, guiando la construcción del socialismo por la vía electoral; a la Revolución Sandinista, en Nicaragua, que articula sus empeños liberadores con las guerrillas guatemaltecas o el Frente Farabundo Martí de El Salvador; el nacionalismo progresista del general Omar Torrijos en Panamá; o el surgimiento de liderazgos y procesos más recientes, como el de Lula da Silva y el Partido de los Trabajadores en Brasil, y Hugo Chávez y la Revolución Bolivariana en Venezuela.

Cabe un doble mérito para el compilador y para la obra como tal: el de ofrecernos una perspectiva histórica de los cambios ocurridos en la región durante las últimas décadas, y que el vértigo de los acontecimientos y las colosales presiones que a diario enfrentan estos procesos políticos, no nos permite ver con claridad. Y además, el de recordarnos, por medio de la colección de discursos, lo que ya José Martí advertía a finales del siglo XIX: la pelea contra el imperialismo, desde nuestra condición latinoamericana, se debe hacer “no a mano ligera, sino con conciencia de siglos”.

Salvador Alvarado y el magisterio yucateco

La llegada del general sinaloense Salvador Alvarado a Yucatán (1915-1918), marcó el inicio de una nueva época: decretó la Ley General de Educación Pública, que establecía la enseñanza primaria como obligatoria y laica, así como la fundación de escuelas rurales en cada comunidad marginada. En un período de dos años, se fundaron más de mil escuelas en las que once mil yucatecos aprendieron a leer y a escribir.

Cristóbal León Campos / Especial para Con Nuestra América

Desde Yucatán, México.

(Fotografía: General Salvador Alvarado)

Al iniciar el siglo XX, la vida en el estado de Yucatán era desigual. Por un lado, se encontraba la clase alta conocida como la “Casta Divina”, dueña de la producción del henequén de las haciendas que le permitía acumular grandes cantidades de dinero y controlar la economía y la política del Estado. Por el otro, las grandes capas de la población de origen maya, hombres y mujeres que sobrevivían en difíciles condiciones por la falta de recursos económicos y por el extenuante trabajo que realizaban en la haciendas. Aunque tenían a su cargo el cultivo y la producción del henequén, no gozaban de su riqueza.

En esa época, Yucatán era uno de los estados más ricos del país, pero también uno de los que tenía mayor grado de injusticia. La situación en todo el país era de crisis social por el resultado de las políticas del gobierno de Porfirio Díaz, que llevó a la gran mayoría de la población a vivir en pobreza y desigualdad, provocándose además un gran rezago educativo. El analfabetismo era la característica común entre los pobladores de las comunidades rurales y urbanas. Esta falta de justicia social originó un fuerte descontento que desencadenó la Revolución Mexicana en 1910.

El triunfo revolucionario abrió un nuevo camino para el desarrollo y el bienestar de la gran mayoría de la población. Se implementaron cambios radicales en todos los ámbitos de la vida y fue la educación el pilar y el soporte de la nueva sociedad que comenzaba a construirse. La llegada del general sinaloense Salvador Alvarado a Yucatán ―1915-1918― marcó el inicio de una nueva época en esta materia. En 1915 decretó la Ley General de Educación Pública, que establecía la enseñanza primaria como obligatoria y laica, así como la fundación de escuelas rurales en cada comunidad marginada. En un período de dos años, se fundaron más de mil escuelas en las que once mil yucatecos aprendieron a leer y a escribir. Alvarado otorgó un reconocimiento necesario a la labor del magisterio; más de dos mil maestros se formaron y se dedicaron a trabajar en las zonas necesitadas en la campaña de alfabetización implementada por la Revolución.

El gobierno de Alvarado encontró el ambiente propicio para sus reformas educativas, pues desde antes de su llegada un grupo nutrido de profesores, en el que destacaron Eduardo Urzaiz Rodríguez, Rodolfo Menéndez de la Peña, Albino J. Lope, Agustín Franco Villanueva, Manuel sales Cepeda, Santiago Pacheco Cruz y José de la Luz Mena, entre otros, dedicaba horas después de las aulas al estudio y a la propagación de las variadas corrientes del pensamiento pedagógico. Las ideas de cambio que la Revolución introdujo en la educación fomentaron discusiones importantes sobre el futuro de la enseñanza. En septiembre de 1915, bajo el apoyo del gobernador Alvarado, se organizó el Primer Congreso Pedagógico. La educación mixta, junto a la Escuela Racionalista, fueron los temas más discutidos.

El 16 de septiembre al finalizar el Primer Congreso Pedagógico, Salvador Alvarado pronunció un discurso dirigido al magisterio, en el cual, lo alienta para cumplir el que consideraba era el más grande deber de la Revolución: “Ustedes traicionarán a la Patria, si no cumplen con su deber; al maestro está encomendada la redención del pueblo y para ello no deben escatimar ni energías ni oportunidad que yo, por mi parte, lo abandono todo para hacer girar el volante del Progreso que tiene como eje la educación primaria. La mejor política; de un gobierno es la protección a la escuela y al maestro, es mi política, contad con ello”.

Con la misma fuerza y seguridad les encomienda la tarea a realizar con su accionar pedagógico por todo el Estado: “la cuestión palpitante, la cuestión capital, es la cultura del niño; ese es el problema nacional y ustedes son los estadistas encargados de darle solución”.

Con la seguridad de que en la niñez esta el porvenir del país, y de la necesidad de que el magisterio se comprometa con la sociedad, contribuyendo a enmendar el daño causado por tantas décadas de abandono Alvarado sentencia con su sapiencia de estadista: “Hecho grande el maestro, recoja su escudo y tiéndale la mano al analfabeta, sacándole de la ignominia, de su ignorancia, como dijera el señor profesor Menéndez, porque, de otro modo, seréis culpables, señores, si por vuestro abandono deja de salir de los campos o de los pueblos un Juárez, un Altamirano o un Ocampo de los muchos escondidos en el mundo de los olvidados”.

Las sabias palabras del general sinaloense, a pesar de que fueron pronunciadas a principios del siglo pasado, mantienen hoy una enorme vigencia, por ser unos de los pendientes más importantes el otorgar educación a cada niño del país, y por ser el magisterio quien a su cargo tiene tan importante deber, el cual, debe ser cumplido con el compromiso que nuestros tiempos reclaman y sin claudicación, con la seguridad de que se está contribuyendo a conformar el país que tanto queremos.

Guatemala: Sandra Torres desde la izquierda

Una crítica de izquierda al asistencialismo no debe partir del prejuicio reaccionario de la ociosidad popular. La crítica de izquierda debe enfilarse contra el uso clientelar de los programas sociales, contra el uso electoral de los mismos, contra la corrupción que puede haber en ellos, contra el paternalismo autoritario con el cual se pueden gestionar.

Carlos Figueroa Ibarra / La Hora (Guatemala)

He publicado ya dos artículos en los cuales deploro el contenido de los ataques de la derecha contra Sandra Torres. Reitero que el contenido de estos ataques es racista, sexista, machista y clasista. La argumentación de más nivel de los ataques derechistas a Sandra Torres se refiere al cuestionamiento de los programas sociales que se agrupan en el proyecto de Cohesión Social. El argumento se sustenta en el lugar común de que a la gente no hay que darle pescado sino que hay que enseñarle a pescar. Que los programas contenidos en Cohesión Social son despilfarro y que lo único que se propicia es la holgazanería de la gente. El argumento parte del prejuicio de que los sectores populares son flojos y poco diligentes. Que la única ruta del éxito es la del trabajo perseverante. Si así fuera, miles de millones de personas no estarían en la miseria pese a que se parten el lomo trabajando. Hay en el mundo en la actualidad aproximadamente 1,600 millones de personas con trabajo precario o francamente desempleados. El problema de hoy no es que la gente sea haragana sino que el capitalismo manda cada vez más gente al paro laboral.

Un gobierno preocupado por la justicia social debería partir del criterio de que para crecer económicamente es necesario distribuir. El dogma neoliberal que se nos ha repetido desde hace muchos años, es que primero hay que crecer y luego pensar en distribuir. Llevamos aproximadamente treinta años de neoliberalismo en América Latina y en la mayoría de los países que aplicaron el recetario del consenso de Washington, eso nunca se observó. Aquí es de donde debe partir una crítica desde la izquierda a Sandra Torres. La distribución no radica solamente en programas asistencialistas, sino en generar mejores condiciones de vida para la población a efecto de que ésta tenga dinero en el bolsillo y el mercado interno se convierta en palanca del crecimiento. Esto implica entre otras cosas una efectiva política de crecimiento del empleo, mayor gasto público en salud y educación, la reparación de la maltrecha seguridad social, resolución de la miseria campesina, movilidad social a través de la educación, el Estado como palanca del crecimiento económico. La derecha ultramontana ve en esta postura una alucinación socialista o comunista. Para información de la parte de la derecha que es inculta: esto no es marxismo sino keynesianismo. La pregunta que habría que hacerle a Sandra Torres es si su eventual gobierno se contentaría con el asistencialismo o si pretende ir más allá del mismo.

El que no comparta la crítica que desde la derecha se le hace a Sandra Torres, no implica que sostenga que desde la izquierda no existen argumentos que se le pueden plantear. Una crítica de izquierda al asistencialismo no debe partir del prejuicio reaccionario de la ociosidad popular. La crítica de izquierda debe enfilarse contra el uso clientelar de los programas sociales, contra el uso electoral de los mismos, contra la corrupción que puede haber en ellos, contra el paternalismo autoritario con el cual se pueden gestionar. El asistencialismo puede ser un eficaz instrumento de control de población si se convierte en un medio para usar las necesidades de ésta con fines políticos y electorales. El asistencialismo por el contrario puede ser un vigoroso recurso para fomentar la participación popular si se empieza a fomentar gradualmente la intervención de los de abajo en la gestión de estos recursos.

Por lo demás, desde la izquierda se podría interpelar a Sandra Torres con respecto a los proyectos de minería abierta, de construcción de represas, carreteras, de introducción de nuevos cultivos, todo esto a costa de una agresiva contaminación ambiental y del despojo de poblaciones rurales. Podría preguntársele si su eventual gobierno sería tan diligente para reprimir campesinos indígenas como recientemente lo ha sido el gobierno del presidente Colom. Todo esto, y más, podría preguntársele a Sandra Torres.

A la mayoría de sus oponentes en la carrera presidencial acaso no sea necesario preguntárselo. Su trayectoria e ideario nos hacen imaginar sus respuestas.

La guerra que viene: operaciones militares al sur de México y Centroamérica

Es urgente el despertar de la sociedad civil en nuestra región. Es urgente un movimiento social de alcances regionales para evitar las consecuencias que pueden estallar en poco tiempo.

Ricardo Martínez Martínez / Rebelion

No bastan movilizaciones masivas para detener la violencia estatal y sus correlatos mafiosos como el narcotráfico. No bastan 40 mil muertes, 16 mil secuestros y 6 mil desapariciones forzadas para declarar que en México se vive y muere en guerra. No bastan las denuncias mundiales sobre la catástrofe que sume a aquel país integrado-subordinado al sur de los Estados Unidos desde 1994 con el TLC, y profundizado en 2005 con la ASPAN. Hace falta más y más creatividad, organización civil y movilizaciones regionales y mundiales para frenar la barbarie.

Para los Estados Unidos, en cambio, es urgente abrir otro teatro de operaciones militares y guerreras en el sur de México y en la región que es considerada, según el departamento de Estado, la más peligrosa del mundo: el triángulo entre Guatemala, Honduras y El Salvador. Lea el artículo completo aquí…