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sábado, 1 de agosto de 2026

Cuba y la solidaridad antiimperialista

El pasado domingo 26 de julio se vivió en México, como en gran parte del mundo, una amplia jornada de solidaridad con Cuba, en el marco del 73 aniversario del asalto a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, hechos que significaron el inicio de la Revolución Cubana que finalmente triunfó el 1 de enero de 1959, marcando una nueva etapa en la historia contemporáneo de nuestra América. 

Cristóbal León Campos / Para Con Nuestra América
Desde Mérida, Yucatán. México.

Esta jornada, desarrollada como parte del Movimiento Mexicano de Solidaridad con Cuba, tuvo presencia en las principales ciudades del país, de península a península, destacándose la multitudinaria marcha efectuada en la Ciudad de México con la participación de organizaciones sociales, partidos políticos y una diversidad de fuerzas y posturas de izquierda, desde el reformismo hasta el comunismo, dejando en claro que cuando una causa común se materializa la izquierda alcanza mayor fuerza. En ese marco, debe observarse algunas cuestiones necesarias de considerar.

sábado, 31 de enero de 2026

José Martí contra la dictadura imperialista

 José Martí observó en las entrañas del monstruo, y como defensor de los pueblos del mundo, no solo de nuestra América, la gestación del imperialismo. Y vio realidades que, para sospecharlas, otros han necesitado que ese engendro llegue a su actual decadencia, y que desfachatadamente el césar de turno se declare dictador.

Luis Toledo Sande / Cubadebate

La idea de que a Donald Trump se debe que los Estados Unidos hayan dejado de ser “un paradigma democrático”, asume el concepto 
democracia usurpado por el capitalismo real para labrarse un poderoso capital simbólico, reforzado en su fase imperialista. El presente artículo roza lo que el autor expuso en “La dictadura mundial de un sistema, denunciada por José Martí”, ensayo que La Jiribilla reprodujo en dos partes el 13 y el 16 de mayo de 2024, respectivamente.

sábado, 16 de agosto de 2025

El antimperialismo martiano: geopolítica en Nuestra América

 Cada vez que un pueblo latinoamericano se levanta contra un golpe, una deuda fraudulenta o una base militar, está reeditando la consigna que Martí llevó en su alma: “Morir por la patria es vivir”. Y vivir, agregaríamos, es luchar para que nadie pueda comprarla, anexionarla ni soñarla sin su gente.

Bárbara M. Cortellán Conesa / www.5deseptiembre.cu

José Martí forjó su rechazo a la anexión de Cuba a EE. UU. desde la adolescencia, condenando el “anexionismo criollo” de la oligarquía esclavista que pretendía cambiar un colonialismo por otro. Para él, entregar la isla a Washington era traicionar el sueño independentista. Esta postura se volvió inquebrantable tras vivir 15 años en Nueva York, donde descifró las entrañas del monstruo de las siete leguas:
 “Viví en el monstruo, y le conozco las entrañas:-y mi honda es la de David”.

sábado, 24 de mayo de 2025

El legado antiimperialista de José Martí, a 130 años de su caída en combate

La caída en combate de José Martí, el 19 de mayo de 1895, no fue un acto de heroísmo aislado a favor de la independencia de Cuba, fue, sobre todo, la expresión más acabada de su coherencia entre prédica y acción. Moría también en pos de su ideal nuestramericano y antillanista, en una guerra que no solo se proponía liberar dos islas, sino equilibrar un mundo.

Marlene Vázquez Pérez / Cubadebate


Estamos conmemorando el aniversario 130 de la caída en combate de Martí y por encima de efemérides y cronologías, siempre la fecha señalada nos convoca a una mirada retrospectiva, a una contrastación del entonces y el ahora. Pocos autores resisten la prueba de un siglo sin que sus textos envejezcan, total o parcialmente. En el caso martiano la actualidad es absoluta, especialmente en lo que concierne a su visión de los Estados Unidos, pues sin duda fue el latinoamericano que mejor conoció a ese país en su época.

sábado, 25 de febrero de 2023

Daniel Ortega y el antiimperialismo

 Ortega ha esgrimido el antiimperialismo y lo ha usado para ganar hegemonía haciendo uso del aforismo de Ignacio de Loyola de que “en fortaleza asediada cualquier disidencia es traición”. He aquí la conexión entre el asedio imperial y el autoritarismo de Ortega.

Carlos Figueroa Ibarra / Para Con Nuestra América
Desde Puebla, México

El 15 de febrero del año en curso el gobierno nicaragüense despojó de su nacionalidad a otros 94 opositores, medida que se agrega a otra similar que desterró y despojó de su nacionalidad a 222 presos políticos. Al destierro y su condición de apátridas, a los 316 adversarios del régimen Ortega-Murillo se les agrega ahora el que sus bienes serán confiscados por el gobierno. El cargo para tan severas penas es la acusación de “traidores a la patria”. Al enterarme de esta acusación, recuerdo el malestar que cundió en México y en un sector importante de Morena, cuando un grupo de diputados de dicho partido impulsó una similar acusación contra los diputados y senadores de la derecha. Me refiero a los que bloquearon la reforma constitucional impulsada por el presidente Andrés Manuel López Obrador, la cual buscaba el control público de la industria eléctrica. La iniciativa de declararlos traidores a la patria pronto fue desechada por la antipatía que generó entre partidarios y adversarios de la Cuarta Transformación.

sábado, 14 de enero de 2023

Un pensamiento crítico latinoamericano para la unidad estratégica contra el imperialismo

 En una reciente intervención, Evo Morales señaló que no se puede ser revolucionario sin ser antimperialista y, por el otro lado, resaltó la necesidad del relevo generacional en la lucha estratégica contra el imperialismo. Empiezo con estas dos cuestiones porque estarán implícitas en todo este ensayo y si nos percatamos, es aquí precisamente que está en juego el futuro de la unidad de nuestros pueblos. 

Abdiel Rodríguez Reyes / Para Con Nuestra América
Desde Ciudad Panamá

El pensamiento es con la escuela de Frankfurt y, de la tradición latinoamericana, fundamentalmente crítico ¿Qué quiere decir eso? Que cuestiona al orden vigente y en nuestra América no solo nos quedamos en ese nivel, sino ensayamos alternativas. Gran parte del progresismo latinoamericano con sus luces y sombras consiste en esto último: ensayar, crear, transformar. Algunas experiencias más que otras, pero en el fondo intentamos salir del orden vigente del neoliberalismo, del capitalismo y la modernidad. Emir Sader hablaba del posneoliberalismo, en el cual había una base social por lo menos, en la cual los pobres no fuesen más pobres. Por ejemplo, Brasil emprendió una lucha por erradicar el hambre, recordaran el programa de Hambre Cero cuyo coordinador fue Frei Betto, pero el asistencialismo no cerró las desigualdades. 

sábado, 7 de enero de 2023

Fidel, la Revolución Cubana y el antiimperialismo

Con su inigualable claridad argumentativa, sus formidables dotes de orador, su excepcional inteligencia y su privilegiada memoria (capaz de abrumar a cualquier contendor con un torrente de datos e informaciones concretas ante las cuales éste quedaba completamente desarmado) Fidel instaló definitivamente el tema del imperialismo en el debate público latinoamericano.

Atilio Borón / Cubadebate

Sería imprudente, a más de improductivo políticamente, aventurar una fecha en la cual se produjo el nacimiento del antiimperialismo en Latinoamérica y el Caribe. Las rebeliones en contra del dominio colonial español y portugués -y en parte también inglés y francés en el mundo caribeño-  alentaron desde el terreno de la práctica la reflexión en torno al precursor o, como creo que diría Marx, “la forma antediluviana” del imperialismo: el colonialismo.

sábado, 9 de julio de 2022

Papa Francisco, bendícenos con tus bendiciones antiimperialistas

 En medio de ese ambiente de decadencia que caracteriza no solo a la Iglesia sino a toda nuestra época, el papa Francisco ha llevado un poco de aire fresco después de la cohorte de reaccionarios que le precedieron…

Rafael Cuevas Molina / Presidente AUNA-Costa Rica

Que el papa sea infalible ya no lo creen ni las pocas viejitas santurronas que van quedando. El puesto ha ido perdiendo el peso de antaño junto con la institución que dirige, plagada de funcionarios corruptos e hipócritas de doble moral que lo ven como una amenaza a sus privilegios y le serruchan el piso cada dos por tres.

sábado, 1 de febrero de 2020

José Martí antiimperialista

La conversión de Estados Unidos en una potencia imperialista impactó a José Martí (1853-1895), quien devino desde muy temprano en sólido pensador y estratega revolucionario. La conciencia antiimperialista martiana comenzó a dibujarse desde su juventud, cuando fue obligado a radicarse en España (1871-1874) por su apoyo a la independencia de Cuba, que era junto con Puerto Rico las últimas colonias españolas en América.

Sergio Guerra Vilaboy / www.informefracto.com

Desde fines del siglo XIX se vertebró un nuevo contexto histórico internacional caracterizado por la lucha de las grandes potencias imperialistas por la posesión de las fuentes de materias primas y los mercados, así como por un nuevo reparto del mundo. Los países latinoamericanos se convirtieron en el área natural de dominación del emergente imperialismo norteamericano, región sobre la que venía ejerciendo sus aspiraciones y aventuras expansionistas desde su emancipación en 1783.

sábado, 27 de agosto de 2016

Evo le mete los dedos a los ojos del Imperio

El presidente de Bolivia Evo Morales una vez más acaba ponerse firme ante el Imperio; el pasado 17 de agosto inauguró, sin esconder nada, la Escuela Militar Antiimperialista que llevará el nombre del expresidente militar Juan José Torres (1970-1971), quien expulsó de Bolivia al Cuerpo de Paz de los Estados Unidos.

Ángel Bravo / Especial para Con Nuestra América

Evo Morales en la inauguración de la Escuela
Militar Antiimperialista.
Algunos esfuerzos semejantes existieron en el gobierno militar de Juan Velasco Alvarado en Perú (1968-1975) pero de carácter local. Evidentemente las otras experiencias son las fuerzas armadas revolucionarias de Cuba y de Venezuela, razón por la cual el imperialismo estadounidense no ha podido controlarlos, sobornarlos o manipularlos, para revertir esos procesos; lo han intentado muchas de veces, sin resultados a su favor. Se trata de ejércitos formados no solo en lo militar sino también en lo político e ideológico; conocen muy bien quién es el enemigo y, han sido educados para defender la revolución, la soberanía y la independencia del país.

sábado, 19 de marzo de 2016

Obama en Cuba antiimperialista

Si América Latina ha sido considerada por Washington como su patio trasero, el Caribe ha sido considerado por el gobierno estadounidense casi como una posesión colonial. Por ello la visita de Obama, buena para su país y para Cuba, no está exenta de esta vocación imperialista.

Carlos Figueroa Ibarra / Especial para Con Nuestra América
Desde Puebla, México

El 21 y 22 de marzo de 2016, el presidente Barack Obama visitará Cuba. Es un hecho histórico porque  implica un paso más en la normalización de las relaciones entre la isla y el imperio estadounidense. No hay que equivocarse con el sentido de esta visita. Es solamente  una adecuación a las circunstancias actuales  de  la política imperialista de los Estados Unidos de América,  con respecto a Latinoamérica y con respecto a Cuba en particular. Llama la atención que en la reanudación de las relaciones entre ambos países y aún en el cese del embargo, incluso el ultraderechista Donald Trump esté de acuerdo. Terminada la guerra fría, Washington ha tardado mucho en desideologizar las relaciones con La Habana porque ha tenido en la extrema derecha republicana y cubana en Miami una férrea oposición.

sábado, 20 de junio de 2015

El antimperialismo guevariano

El proyecto revolucionario definido por el Che centraba su objetivo en la posibilidad de una alternativa socialista válida para alcanzar la emancipación por medio de la unidad, el desarrollo de una conciencia antimperialista y de una participación global que permitiera vislumbrar las potencialidades del proyecto.

María del Carmen Ariet / http://www.cheguevaralibros.com

Apenas seis años habían transcurrido del triun­fo revolucionario en Cuba, sin embargo los enunciados contenidos en el último discurso oficial del Che, en marzo de 1965 en Argel, sintetizan tesis fundamentales de su pen­samiento, obligándonos, por circunstancias del presente, a un examen valorativo acerca de definiciones, centradas en la esencia del poder hegemónico del imperialismo norteamericano como potencia superior del sistema capitalista.

Cuánto de optimismo, de advertencia, de visión o de utopía se encierran en dos elementos claves que definieron siempre su tránsito por la lucha revolucionaria y que hoy requieren de una respuesta obligada desde nuestro compromiso político, al persistir en el tiempo: la unidad y la marcha hacia un futuro común tamizadas por la derrota del imperialismo.

sábado, 21 de marzo de 2015

El antiimperialismo latinoamericanista en esta hora

Es urgente y necesario recuperar la tradición antiimperialista que recorre la historia de nuestras luchas, triunfos, derrotas, revoluciones y utopías latinoamericanistas. Las luchas que vienen, y la dureza de los tiempos que seguramente nos esperan, así lo reclaman.

Andrés Mora Ramírez / AUNA-Costa Rica
Desde finales de los años 1990 y lo que transcurre del siglo XXI, América Latina ha venido experimentado profundos y complejos procesos de transformación, con implicaciones de diversa magnitud para los Estados y sociedades latinoamericanas, en el orden de lo político, lo social, lo económico, lo cultural y lo ideológico. El ascenso y protagonismo de nuevos movimientos sociales, herederos de una tradición de lucha forjada en tiempos de dictaduras militares, puso en tensión y en no pocos casos fracturó la hegemonía neoliberal, lo que abrió el camino a la configuración de un amplio arco de proyectos políticos de fuerte base nacional-popular, que accedieron sucesivamente al poder en varios países, con triunfos inobjetables alcanzados en elecciones libres.

sábado, 1 de marzo de 2014

Sentir y pensar el antiimperialismo

La lucha antiimperialista y anticapitalista ha sido siempre dura y hasta dolorosa –y ha de continuar así- cuando se debe enfrentar a mano limpia a quienes monopolizan la mayor parte de los medios de comunicación, ya sean  la prensa, los áulicos, las invasiones policíacas a territorios soberanos que son tan habituales en la historia, o simplemente, los caminos de la “calle” que cotidianamente pisamos.


Ángel Rodríguez Kauth (*) /Especial para Con Nuestra América
Desde San Luis, Argentina

A modo de introducción, o por qué esta reflexión en voz alta

En este escrito voy a salir de los cánones habituales a los que están acostumbradas las publicaciones “serias” -cosa que suelo hacer con más frecuencia de la que la prudencia academicista aconseja- a fin de ofrecer a los adustos lectores una reflexión –de esas que hacemos hacia adentro, sobre algo que me ha inquietado desde hace años. Aunque ahora pondré la intención de compartirla,  como ratificación que no soy la única persona -y activista político- al que le han pasado estas cosillas raras por la cabeza.

Obvio que quien piensa algo y lo vuelca en el procesador siempre lo hace desde un lugar, que suele ser “su” lugar y, como vivo en Argentina desde hace más de 70 años, no podré dejar de hacer referencias a la actualidad y a la historia del país.

sábado, 9 de noviembre de 2013

Hace 8 años se derrotaba el ALCA

La de Mar del Plata fue una batalla de extraordinaria importancia y que  algunos sectores atrasados de la izquierda  y el “progresismo” no aprecian en su justo término,  porque subestiman el papel de  la lucha antiimperialista para la construcción de una alternativa socialista en nuestros países.  El estratega de ese combate fue Fidel, y el gran mariscal de campo fue Chávez, contando con  la importantísima colaboración de Néstor Kirchner y Lula.


Atilio Borón / www.atilioboron.com.ar 

Para recordar: en el día 4 de Noviembre, se cumplieron ocho años de una fecha memorable para las luchas antiimperialistas de Nuestra América. En ese mismo día, pero del año 2005, se enterraba en Mar del Plata el más ambicioso proyecto de Estados Unidos para América Latina y el Caribe: la creación del ALCA, el Acuerdo de Libre Comercio de las Américas. Fue una batalla decisiva librada en el marco de la IV Cumbre de Presidentes de las Américas, en la cual había una ausencia que brillaba enceguecedoramente: Cuba, pero que estaba presente y hablaba nada menos que por la voz de Hugo Chávez.

sábado, 8 de junio de 2013

Siria, un auténtico riesgo

Siria es, tal como aseguró James Petras,  “el epicentro de las grandes luchas entre el imperialismo y antiimperialismo en este momento”.

Sergio Rodríguez Gelfenstein / Especial para Con Nuestra América
Desde Caracas, Venezuela

Las recientes acciones bélicas de Israel contra territorio sirio ha escalado el conflicto que se vive en ese país del Medio Oriente, el que involucra a toda la región. Esta nueva situación ha creado condiciones para suponer que un ataque en gran escala por parte de la entidad sionista es posible y que la decisión definitiva al respecto depende más de intereses imperiales globales que de la propia voluntad de la esquizoide dirigencia israelí, que ha superado su papel de portaviones de la política estadounidense en la región para transformarse en un alto mando fuera de control al que Estados Unidos teme ante el riesgo de destruir su cada vez más frágil capacidad de control y mantenimiento del equilibrio entre sus aliados sionista y musulmanes, técnicamente enfrentados, pero que finalmente actúan bajo la égida imperial  más interesada en la región como principal productora de energía y como mayor compradora de armas del mundo que por sus conflictos internos.

sábado, 5 de mayo de 2012

Argentina: Intelectuales antiimperialistas apoyan recuperación de YPF y plantean ir por más soberanía

Saludamos la repatriación de YPF y la queremos útil para el desarrollo nacional, un proyecto popular y democrático, sobre todo para los trabajadores y los postergados de la Argentina. Estamos hermanados con los pueblos de la Patria Grande Latinoamericana por medio de esta herramienta fundamental, YPF, pero también por la causa nacional y latinoamericana de Malvinas, que pueden ser vistos como anverso y reverso de la misma lucha. 

Corriente Antiimperialista de Intelectuales (CAI)

La presidenta Cristina Fernández ha recibido un masivo
apoyo en la lucha por la renacionalización de YPF.
La medida anunciada el 16 de abril por la presidenta argentina fue muy valiente, como bien calificó el Premio Nobel, Adolfo Pérez Esquivel. Y sobre todo muy positiva, pues se recuperaba el 51 por ciento de la trasnacional Repsol en petróleo y gas.

Esos recursos naturales no renovables son estratégicos y muy valiosos porque en la sociedad moderna mueven industrias, pero sobre todo al hombre. Y hacen a su calidad de vida, como lo sienten millones de argentinos de a pie y sin poder calefaccionarse con gas natural.

Petróleo y gas son como especies en vías de extinción, salvo que se invierta permanentemente en descubrir nuevas reservas y ponerlas en producción, algo que Repsol y sus colegas multinacionales no hacen. Son las beneficiarias del remate del patrimonio efectuado en los ´90 por el menemismo, el cavallismo y gobiernos posteriores, con una cuota de complicidad importante de la mayoría de los gobernadores de provincia de entonces, incluida la provincia de Santa Cruz en 1992.

sábado, 17 de marzo de 2012

Un tributo a los 45 años de la revista Tricontinental

Como espina atravesada en la garganta del águila imperial, la revista Tricontinental continuará oponiéndose a los planes de Estados Unidos y sus aliados para derrocar a los gobiernos progresistas y revolucionarios que no responden a sus intereses.

Reinaldo Morales Campos* / Especial para Con Nuestra América

Desde La Habana, Cuba

Desde hace 45 años, oponiéndose a los planes de dominación imperialista, haciendo historia, defendiendo cultura y expresando solidaridad con los pueblos, anda por el mundo la revista Tricontinental; órgano teórico de la Organización de Solidaridad de los Pueblos de África, Asia y América Latina (OSPAAAL), surgida por acuerdo de los participantes en la “Conferencia Tricontinental de los pueblos de África, Asia y América Latina”, que con la evidente convicción proclamada el 4 de febrero de 1962, en la Segunda Declaración de La Habana, de: “… esta gran humanidad ha dicho: «¡Basta!» y ha echado a andar. Y su marcha de gigantes, ya no se detendrá hasta conquistar la verdadera independencia”; se efectuó en La Habana del 3 al 15 de enero de 1966.

Depositaria de un perfil editorial fraguado por lo expresado en el Mensaje del Che a la Tricontinental, publicado el 16 de abril de 1967, la revista Tricontinental surgió en un momento muy significativo para la lucha revolucionaria; el contexto histórico de su aparición no pudo ser más oportuno para darle una contundente respuesta a la criminal política imperialista.

viernes, 9 de septiembre de 2011

La barbarie de los 11 de setiembre

Como imagen publicitaria producto del dominio de los grandes medios estadounidenses, el 11 de septiembre se nos ha vendido como metáfora representativa del pensamiento único neoliberal. Es una narrativa que pretende reducir al mundo a un orden de batalla entre los “buenos”, los capitalistas, y los “malos”, todos los que de una y otra manera difieran de su visión del mundo hecho a imagen y semejanza del capital.


Carlos Rivera Lugo / Especial para Con Nuestra América

Desde Puerto Rico

¿Qué tenemos que ver los habitantes de Nuestra América con el 11 de septiembre? En todo caso, mi memoria histórica acerca de esa fecha no empieza con el ataque terrorista en el 2001 contra las torres gemelas del “World Trade Center”, sino con el criminal asalto militar de 1973 contra La Moneda, la casa presidencial chilena. Poco más de tres mil vidas inocentes fue el “daño colateral” de la primera, anunciada por sus perpetradores como “el golpe de Dios Omnipotente” contra uno de los órganos vitales del “mal”. Mientras, el saldo brutal de la segunda fue sobre 30,000 vidas, incluyendo la de su heroico presidente Salvador Allende, víctimas también de otra cruzada fundamentalista: el anticomunismo.

Ambos acontecimientos septembrinos desembocaron en la instauración de regímenes de hecho despreciadores de los derechos humanos y abocados a la desposesión de los más en beneficio de los menos. En el caso del violento fin de la democrática vía chilena al socialismo, así como de la guerra contra el terror desatada hacia dentro y hacia fuera de Estados Unidos, ambas sirvieron de vehículo para la legitimación de nuevas estrategias de control y dominación fuera de todo marco legal. Propiciaron también la intensificación de la aspirada sumisión de la vida toda bajo las lógicas neoliberales del capital.

Como imagen publicitaria producto del dominio de los grandes medios estadounidenses, el 11 de septiembre se nos ha vendido como metáfora representativa del pensamiento único neoliberal. Es una narrativa que pretende reducir al mundo a un orden de batalla entre los “buenos”, los capitalistas, y los “malos”, todos los que de una y otra manera difieran de su visión del mundo hecho a imagen y semejanza del capital. Quién no está con los autoproclamados “buenos”, tiene que estar objetivamente con los “malos”, sentenció el tejano George W. Bush, quien fungía de mandatario de los yanquis en ese momento. Y los “malos” son culpables por naturaleza de sus fines, lo que justifica incluso su tortura, desaparición o ejecución sumaria y extrajudicial. Los “condenados de la tierra” son invisibilizados o deshumanizados bajo este maniqueísmo imperial.

Como bien nos señala el economista Franz Hinkelammert, con el 11 de septiembre se colapsaron nuestras coordenadas del bien y el mal. En su lugar, se impuso la perversa estrategia imperial de la guerra total, sin límites, y sin coordenadas claras acerca del bien y del mal. El único criterio legitimador en adelante sería la fuerza y la eficacia de sus efectos, por más deshumanizantes que sean.

Sin embargo, mi memoria histórica sigue resistiéndose a los simplismos ideológicos. Me trae a la mente esos otros “11 de septiembre” que han marcado mi consciencia, por lo menos en el último medio siglo. Los bombardeos criminales de Estados Unidos sobre Hanoi y todo el territorio vietnamita, incluyendo el uso de armas químicas de destrucción masiva. Murieron sobre 3 millones de vietnamitas, de los cuales 2 millones eran civiles. Igualmente recuerdo la aniquilación en 1989 -con, entre otras cosas, el bárbaro napalm usado en Viet Nam- del barrio Chorillos de la Ciudad de Panamá, donde murieron 10,000 civiles panameños como resultado de la ilegal invasión militar estadounidense.

Las guerras de Estados Unidos en Irak y Afganistán, y la no declarada en Pakistán, han dejado igualmente cientos de miles de muertos, en su mayoría civiles. Continúa operando, con absoluta impunidad, el campo de concentración estadounidense en Guantánamo. La Corte Penal Internacional saca pecho para investigar y condenar los delitos de los “malos”, mientras condona los crímenes de los “buenos”. Bush y su vicepresidente Cheney admiten y defienden públicamente sus crímenes y nadie su inmuta. Quien sumisamente le ha dado continuidad a las políticas criminales de éstos, el presidente Barack Obama, la Academia Sueca le otorga el Premio Nobel de la Paz. Y con ese premio en mano, ha agredido a Libia y producido allí, junto a sus aliados europeos, otro violento e ilegal “cambio de régimen”, con su secuela abismal de muertos.

Huelga decir que la barbarie hace ya tiempo nos ha ido arropando. El ser humano se ha visto reducido a mero medio desechable. Habría que refundar la propia civilización para que vuelva a ser fin bajo unos fundamentos éticamente comunes, es decir, incluyentes, sobre el bien y el mal o, mejor aún, más allá del bien y del mal como categorías absolutas impuestas por los poderes establecidos. La comunista alemana Rosa Luxemburgo tuvo razón. En ausencia de la sociedad del poder y bien común, lo que podemos esperar es la barbarie.

Durante los pasados diez años igualmente somos testigos de otra manifestación de la barbarie anunciada: la decadencia de los centros imperiales de Estados Unidos y Europa, con sus elites políticas agotadas y desacreditadas, así también sus economías de mercado, sumiéndose en el decrecimiento real de sus fuerzas productivas y el incremento significativo de sus desigualdades, producto de la avaricia sin fin de sus elites económicas. Ya no sólo enfrentan problemas de gobernabilidad, sino algo peor: la inviabilidad bajo el actual orden civilizatorio capitalista. Contra ello, se levanta un rayo de esperanza: la indignación organizada para la articulación de un modo alternativo de vida común.

En ese sentido, desde la América nuestra ha surgido las más importantes expresiones de cambio con implicaciones antisistémicas. Desde Chile, parece por fin despertarse su pueblo de la larga noche neoliberal impuesta por Pinochet y los Chicago boys, y revalidada por una desconcertada y timorata izquierda oficialista. Convocada por sus estudiantes y su juventud, aquella que nada tiene que perder excepto las cadenas heredadas de la dictadura del capital, ha puesto por fin sobre el tapete la superación del modelo neoliberal y su sistema de valores basado en el lucro privado y excluyente sin fin.

Por otra parte, jalonada hacia la izquierda a partir de los influyentes cambios vividos en la última década en Venezuela, Bolivia y Ecuador, sin hablar de Argentina, Uruguay, Paraguay y Brasil, sin olvidarnos de Nicaragua y la revolucionaria Cuba, avanza la región en la articulación de su largamente deseada y esperada desconexión de las decadentes economías imperiales de Estados Unidos y Europa, y la consiguiente potenciación e integración solidaria de sus respectivas sociedades y economías.

Sólo México, con sus más de 12 millones de nuevos pobres y sobre 40,000 muertos, en la última década, producto de la guerra impuesta contra el narcotráfico, resalta como la gran excepción. En su caso, la barbarie ha estado determinada, en última instancia, por la creciente dependencia neocolonial bajo el régimen integracionista que comparte con Estados Unidos, el mismo que ha admitido armar a los carteles que suplen la demanda por estupefacientes a su alienada sociedad. Si algo enseña el caso de México es que el futuro de Nuestra América no se labra hoy mirando al Norte, sino en todo caso hacia nosotros mismos.

Los yanquis parecen vivir al margen de la historia de la pasada década. Se me parecen a los cruzadistas cristianos del siglo XIII que, en palabras de un cronista árabe: “Proceden con tanta impetuosidad, como las polillas de la noche que vuelan a la luz”. Peor aún, parecen emular las palabras del tristemente célebre Goebbels –el gran propagandista fascista- poco tiempo antes de la caída de la Alemania hitleriana: “Si tenemos que abandonar el teatro del mundo, vamos a tirar la puerta de una manera tal, que el universo tiemble”.

El autor es Catedrático de Filosofía y Teoría del Derecho y del Estado en la Facultad de Derecho Eugenio María de Hostos, en Mayagüez, Puerto Rico. Es, además, miembro de la Junta de Directores y colaborador permanente del semanario puertorriqueño “Claridad”.

sábado, 14 de mayo de 2011

El antiimperialismo como necesidad vital

Ser antiimperialistas es una necesidad vital no solo en América Latina sino, también, en todo el llamado Tercer Mundo. No se trata de una reivindicación romántica ni de rémora de un pasado superado, sino que es casi el resultado de un impulso de supervivencia frente al avasallador e inescrupuloso avance del saqueo.

Artículo relacionado: “Los peligros de la arrogancia del imperio”, de Leonardo Boff

Rafael Cuevas Molina/Presidente AUNA-Costa Rica

rafaelcuevasmolina@hotmail.com

Reciclados y agiornados ven como remanente del pasado la noción de imperialismo para caracterizar el estadio de desarrollo del capitalismo contemporáneo. Caracterizan de “dinosaurios” a los que insisten en ver su presencia en el contexto de la era de la globalización, como si ambos fueran procesos distintos con dinámicas diferentes.

Mientras tanto, los Estados Unidos y sus socios de la OTAN hacen de las suyas por el mundo, haciendo prevalecer sus intereses, que es prácticamente lo mismo que decir los intereses de las grandes transnacionales.

Son especiales receptores de la dilecta atención de las huestes imperialistas los Estados en los que existen recursos naturales necesarios para continuar alimentando el predatorio “desarrollo” que esquilma al planeta.

Encabezan la lista los afortunados que poseen reservas petrolíferas en su subsuelo. De ella solo se salvan los que no tienen veleidades nacionalistas o “populistas”, como Arabia Saudita. Los otros deben dormir con un ojo abierto, no vaya a ser que, de pronto, se descubra que apoyan al terrorismo internacional y se ponga en marcha una blietzkrieg que no deje títere con cabeza.

Los otros que deben estar atentos son quienes, por razones geopolíticas, les toca en suerte vivir en una zona que es, por alguna razón, de vital importancia para la potencia imperialista. En Centroamérica, por ejemplo, territorio que por su cercanía al coloso del norte ve encadenado a él su destino, el expresidente Manuel Zelaya puede dar fe de que la tal blietzkrieg a veces no le deja ni a los más altos dignatarios de la nación quitarse el pijama para aparecer en público ante los medios de comunicación.

Enredados en los avatares de la crisis que los agobia, los europeos se han puesto las pistoleras de cowboy y se erigen en “árbitros” en los acontecimientos que tienen lugar en los países árabes. Imperialista de segundo orden, en franca decadencia pero imperialista al fin, Francia se asegura el petróleo de de Gabón apoyando a Omar Bongo, que lleva 40 años en el poder. En toda la Françafrique, término acuñado por François-Xavier Verschave, campea la corrupción económica y política impulsada desde París. Alemania, locomotora de la economía europea, pone sus condiciones económicas y políticas para “salvar” a quienes, enredados en los mecates de la crisis de los grandes bancos y especuladores financieros, han caído en el default y deben acudir, como viles tercermundistas, al Fondo Monetario Internacional.

Inténtese tener una pizca de independencia frente al diktat imperialista y le lloverá todo tipo de atropellos y vesanias. Cuba y Venezuela son casos ejemplificantes en América Latina. No se deja oportunidad para “probar” que sus dirigentes son narcotraficantes, soportes del terrorismo, corruptos enriquecidos, autócratas maníacos, locos de atar que deberían estar en un manicomio y no recibiendo el beneplácito de sus conciudadanos que, tercos, insisten en llevarle la contra a los intereses imperialistas en la región que, repetimos, son los de los grandes emporios financieros.

Ser antimperialistas es, por lo tanto, una necesidad vital no solo en América Latina sino, también, en todo el llamado Tercer Mundo. No se trata de una reivindicación romántica ni de rémora de un pasado superado, sino que es casi el resultado de un impulso de supervivencia frente al avasallador e inescrupuloso avance del saqueo. Se trata de un antimperialismo que ya se había manifestado en América Latina desde los años 20 del siglo pasado, y que debe asociarse a un concepto de nación que ve en la América “saxona” (como se decía entonces) una amenaza. Este nacionalismo antimperialista, erigido en bandera por Augusto César Sandino entre 1927 y 1934 en Centroamérica, ha logrado, por primera vez en nuestra historia, erigirse en norte de iniciativas y políticas que apuestan por la integración, la unidad o la colaboración sur-sur.

Solo unidos tendremos alguna oportunidad.