sábado, 9 de marzo de 2024

Argentina: El poder de las palabras

 La palabra es poderosa, tiene la capacidad de crear una realidad con solo nombrarla. Razón por demás suficiente para usarla con responsabilidad, por respeto a todo lo existente. 

Roberto Utrero Guerra / Especial para Con Nuestra América
Desde Mendoza, Argentina

Todas las culturas saben de su valor desde que la humanidad hizo uso de la palabra hablada y mucho más, cuando tuvo la posibilidad de dejarla por escrito, cuando comenzó la historia y sus múltiples testimonios.
 
Continente y contenido han ido de la mano; forma y fondo por si quedaran dudas, como también la oportunidad precisa para ponerla de manifiesto.
 
La palabra es sagrada porque es creadora, da entidad a algo que antes no estaba. De allí su respeto, la necesidad de usarla correctamente y evitar malos entendidos. Debe ser clara y, en lo posible justa, usarse en el momento y clima adecuados. Debe ser bálsamo de paz y calmar dolores donde se requiere. Una palabra bien dicha puede cicatrizar heridas, cuando no, posibilitar una cierta sanación.
 
El amor todo lo cura es una expresión conocida desde la noche de los tiempos. Amor, mamá, madre y mamar son términos interrelacionados en todas las lenguas, sin pretender profundizar en un tema tan delicado como necesario de rescatar en tiempos distópicos. 
 
Solo por destacar la relación de los términos precedentes, rescato un episodio sucedido estos días en el distrito de Ugarteche, en el departamento de Luján de Cuyo, perteneciente a la provincia de Mendoza de donde soy oriundo. Un lugar de la periferia del departamento, castigado por la pobreza en estos tiempos aciagos. Allí, en un descampado fue abandonado un bebé por su angustiada madre y fue encontrado por otra mujer, también mamá y enfermera del lugar, quien le brindó los primeros auxilios y leche materna, saliendo airoso el recién nacido de tan terrible destino. La humilde señora, entrevistada por los periodistas de la televisión local, estaba feliz de haber colaborado con la criatura, tuvo palabras de consuelo para esa madre que, obligada por las circunstancias, cometió tal desmán. 
 
La humilde mujer, cuyo nombre quedó en el olvido, ya tiene su lugar en el cielo. Lugar que jamás ocupará el primer mandatario argentino, quien quiere negar el valor sagrado de la palabra; usa y abusa de ella dando mandobles y, escudado en un ego enfermizo, ha causado más víctimas en su gobierno que una catástrofe climatológica.
 
De allí el todo o nada, su capricho de ir hasta el fondo o sucumbir al ostracismo, según el mensaje de apertura de sesiones en el Congreso de la Nación. Que no le quepa ninguna duda, ese será su destino final y luego lo cubrirá el implacable polvo del olvido.
 
Pero volvamos a retomar la atmósfera nociva en que estamos inmersos y que la pandemia no hizo más que resucitar los peores designios. 
 
Hace unos días, Raquel Robles, insistía en un artículo “Menos distopías y más imaginación”, sobre la necesidad de ahuyentar relatos agoreros y dar rienda a la imaginación en temas más venturosos y esperanzadores. 
 
En el artículo hacía mención a una novela de Paul Auster, La noche del oráculo, donde cuenta la historia de un escritor que escribe un largo poema sobre la muerte de un niño. El poema tiene mucho éxito. Algunos años más tarde, su hija de cinco años se muere ahogada en el último día de unas vacaciones. El escritor está convencido de que la culpa de la tragedia la tiene el poema y se obliga a no escribir nunca más. Dice que la palabra tiene un poder que pone en peligro al mundo. Esa pequeña historia dentro de muchas otras historias, hizo pensar a Raquel Robles en la Ciencia Ficción.
 
La noche del oráculo fue publicada en 2004 por Anagrama y fue altamente elogiada por la crítica – ahora me aparto del artículo de Robles, para acercar mi propia reflexión acerca de la obra de Auster y hechos de su vida que lo han afectado personalmente. Desde La invención de la soledad y Trilogía de Nueva York, he seguido atentamente sus publicaciones, habiendo recalado últimamente en Informe del interior, publicado en 2013.
 
Auster más que muchos, sabe del valor de la palabra. Su obra es un despliegue del respeto que ella le merece. Hace cerca de dos años, perdió a su hijo de cuarenta años por una sobredosis en una estación del Metro de Nueva York, siendo acusado de la muerte de su pequeña hija de diez meses. Hija y nieta, han desgarrado la vida del escritor, como también una grave enfermedad que lo acosa desde hace un año. 
 
La vida continúa, él lo sabe y, seguramente, continúa también escribiendo como parte de su vida.
 
Auster y Robles coinciden en estar hartos de distopías. El escritor estadunidense por su crítica constante a la política de su país, sobre todo a la era Trump y los desquicios que perpetúa en el mundo, razón por la que son odiados; Robles porque espera que la imaginación rescate ejemplos donde la humanidad se refleje en mejores acciones y brinde esperanza a las nuevas generaciones. En cierto sentido, ambos conforman una corriente de pensamiento cada día mayor de personas que esperan gestos más altruistas y solidarios en un mundo en peligro por el calentamiento global y sus consecuencias, como también cada día más injusto e inequitativo. 
 
El poder de las palabras está presente en cada acción que emprende este engendro pandémico que llegó a la presidencia y disfruta con el daño de sus políticas, como ocurrió con el cierre de la Agencia Telam, agencia de noticias creada por Perón a mediados de la década del cuarenta del siglo pasado y sufrió cierres y aprietes con cada golpe militar. 700 familias quedaron sin trabajo y vallaron el edificio, para que los vagos no ocuparan el edificio, comentó JM mofándose ante las cámaras televisivas. Pretende lo mismo con el Conicet y el Instituto de Cine. Todo para él debe pasar a manos privadas, como los clubes de fútbol.
 
El presidente sabe del poder de las palabras y, como pavonearse con ellas. Pagado de sí mismo, como un pavo real, hace lo posible para ser el centro de la escena, como lo ha hecho en la inauguración del ciclo lectivo del Colegio Cardenal Copello en Devoto, donde concurrieron él y su hermana Karina. Allí intentó que los alumnos quedaran seducidos por su verborrea económica y su pasión por la competencia y el libre mercado, como también por la meritocracia, instándolos a seguir su ejemplo. No da puntada sin nudo y siempre está dispuesto a llevar a cabo su cruzada mercantilista, a sabiendas que cuenta aún con el 50% de imagen positiva, según las últimas encuestas. Sin embargo, se le escapó que una de sus maestras, aprovechara a los periodistas en la puerta del Colegio para quejarse de su baja jubilación y la tremenda situación del sector, al que no le alcanza para cubrir las mínimas necesidades.
 
Dijo barbaridades a raudales y dos niños se desmayaron, finalmente también luego se la agarró con la docente que se había quejado y, en cierta medida, las autoridades del colegio se vieron “obligadas” a pronunciarse en contra de esta persona, dado que no respondía al pensamiento de la institución.
 
El presidente sabe del poder de las palabras y abusa de ellas porque piensa que tiene la suma de los poderes públicos. Donde va extorsiona, tiene la capacidad de sintetizar la bronca de gran parte de la sociedad frustrada y resentida. Su castigada infancia no puede escudarse en la maldad y la burla, como tampoco creer que su pensamiento mesiánico es la cumbre de la historia económica y combatir a quien no piense lo mismo, llevando a la mayoría de la población a la pobreza y la indigencia.
 
Su poder extorsivo lo ejerce con gobernadores e intendentes a sabiendas que, desde la nación dispone grandes recursos que hasta ahora, sólo han beneficiado a las grandes corporaciones transnacionales.
 
Este viernes ha citado a reunión a los gobernadores, esperando que le voten el DNU que antes habían rechazado. Se muestra exultante, hasta desafiante ante Mauricio Macri quien ha logrado capitalizar al PRO, luego de sus enfrentamientos con Larreta y Bullrich. Se esmera en publicar que si tiene éxito, él tendrá un 40% y el PRO sólo un 20%. Está convencido que su epopeya contra el comunismo – donde engloba a toda corriente popular progresista – le lleva la vida y por eso deja trascender que si debe refugiarse en el ostracismo lo hará por su devota libertad; término que en su cabeza tiene un significado que sólo él entiende y practica, porque de todos modos, no le importa nadie. En su círculo solo está presente su hermana, dos o tres personas y sus hijitos de cuatro patas.
 
Don Corleone está desconcertado, fue rápido y furioso como él predicaba en su momento, pero es impredecible. Su locura se le escapa de las manos. Seguramente, nada le indicó cuando salió a abrazar la alianza que lo llevaría al triunfo electoral, menos incluso cuando colocó a Bullrich, Petri y al Toto Caputo. Tal vez ni Sturzenegger autor de la ley ómnibus puede dar crédito a las reacciones del presi. Sin embargo, no les escapa la ausencia e improvisación administrativa. A noventa días no ha cubierto cargos de línea ni organismos descentralizados.
 
Sangriento y oportuno, aprovechó el Día de la mujer para anunciar que desarmaba el Salón de la Mujer de la Casa Rosada, el que pasará a ser el Salón de los Próceres. Lo hizo quizás en represalia a las marchas feministas a realizarse a lo ancho y largo del país. Desea dejar su impronta en todos y cada uno de los habitantes del país, en la seguridad que no será olvidado. La pandemia ha tenido la misma trágica trayectoria.
 
Para este viernes también citó en horas de la tarde a los 23 gobernadores y al jefe de la CABA, pero él no estuvo presente, en su lugar lo hicieron el Jefe de Gabinete, Nicolás Posse y el ministro del Interior Guillermo Francos. Que otros se rompan la cabeza en los detalles, mientras él se reserva la frutilla del postre o el golpe de gracia, según le indique su temperamento en ese momento.
 
Fueron cuatro horas en los que cada uno describió su situación particular, como también la misma obedece a ideologías diversas y miradas contrapuestas sobre la intensidad y extensión de la gestión estatal. Varios respondieron en darle las armas necesarias al Ejecutivo para salir de la grave crisis de tantas décadas. Dicho en criollo, una renovada chupada de medias, como si eso les fuese a beneficiar en el futuro.
 
La discusión de la Ley base, que ha sido el motivo de la esta primera reunión con los gobernadores, sigue siendo la obsesión recurrente libertaria, capricho mileico y mandato claro y preciso de los verdaderos dueños del poder económico. Lo demás es pura cháchara.
Van a venir varias reuniones más entre los ejecutivos provinciales y los legisladores nacionales, mientras tanto la situación económica se irá agudizando y con ella el crecimiento de la pobreza y la indigencia como ya ocurrió en el 2001.    
 
Lo tremendo de una situación tan desquiciada y destructiva, es la falta de reacción de la dirigencia política en general que no logra salir del espasmo y se pone en movimiento por defender al país de la grave destrucción en todos los ámbitos y sentidos. 
 
El anarco libertario concentra todos los males históricos desde las dictaduras hasta los neoliberalismos elegidos por el voto popular. Él va por todo, nada le importa. Arrasa con todo. 
 
El presidente sabe del poder de las palabras, en su caso el poder creador de catástrofes y dolor humano.  

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