sábado, 21 de febrero de 2026

Argentina: Reforma laboral… ¿más de lo mismo?

 Esta reforma ,¿es más de lo mismo? No, decididamente no. Es un retorno a la década infame, al colonialismo más ruin y la esclavitud obrera. Elaborada por los estudios de las grandes empresas, sus 210 artículos van por todo. Todo a favor del capital. Perdón... del gran capital transnacional.

Roberto Utrero Guerra / Especial para Con Nuestra América
Desde Mendoza, Argentina

La rápida aprobación de la Ley de Reforma laboral por parte del Senado generó una agitada polémica este fin de semana, haciendo peligrar su tratamiento antes de fin de mes, a los efectos de que la misma esté aprobada para el 1° de marzo, fecha de la apertura de las sesiones ordinarias del Congreso cuando el presidente, Javier Gerardo Milei, dé comienzo oficialmente al Año de la Grandeza Argentina, como pomposamente encabeza los documentos oficiales.
 
A menos de mes y medio de cumplirse medio siglo de la dictadura burguesa terrorista de Videla, según la calificación de Alejandro Horowicz, autor de El kirchnerismo desarmado. La larga agonía del cuarto peronismo, editado por Editorial Paidós de Buenos Aires, en 2023, donde explica las causas del triunfo de Milei y el punto de inflexión que significó el gobierno de Isabel Martínez de Perón y “el rodrigazo”, donde el modelo económico productivo de crecimiento y desarrollo argentino se hace pedazos para siempre. A partir de allí, no cesa de crecer la pobreza y la degradación social, junto con el endeudamiento externo constante, la fuga de capitales y la apertura económica. Programa que, con altos y bajos, se mantiene hasta el momento, donde las aspiraciones de mejoramiento de las condiciones de vida de la población, de justicia social, independencia económica y soberanía nacional se han ido diluyendo y borrado de la mente de los dirigentes. Algo tan remoto e inexistente para las generaciones nacidas en este siglo, como intentar su convocatoria para frenar las medidas del gobierno libertario.
 
La descomposición social operada desde entonces ha estado ausente en las preocupaciones de las frágiles y huecas declamaciones de los líderes argentinos civiles y militares desde hace cinco décadas. Desde el autodenominado proceso de reorganización argentina desgastado y sin fuerza tras la derrota de Malvinas, como en las aspiraciones democráticas del primer presidente de la recuperada democracia, Raúl Alfonsín, seguidas por la promesa de la revolución productiva y el salariazo de Carlos Menem trocado por la aceptación a pie juntillas del Consenso de Washington, el gobierno de la Alianza, cuyo fracaso nos llevó a la crisis disolutoria del 2001, la transición duhaldista, el advenimiento de Néstor Kirchner en 2003, el pago de la deuda al FMI, los dos gobiernos de Cristina, la crisis campera de 2008 que derivó en el gobierno de Macri, el fracaso de la fórmula Fernández Fernández que hizo posible, la llegada de Javier Milei, quien fue el único que anticipó y garantizó la degradación de la población. 
 
Tampoco las organizaciones sociales de los trabajadores encargados de la defensa de sus derechos hicieron algo al respecto. Por el contrario, se aburguesaron y cuidaron su quintita, perpetuándose en sus cargos desde aquellos tiempos de los gordos cegetistas, desde el borrado Casildo Herrera, de Lorenzo Miguel a los Moyano, u Omar Maturano de La Fraternidad, el primer sindicato ferroviario próximo a cumplir siglo y medio, conformando una “casta”; la famosa casta que Milei prometió eliminar y ahora, la agrandó con la participación expresa de la Casa Rosada. 
 
Lo mismo podemos decir de la justicia, donde los supremos avalaron la corrupción y la manipulación política, encajonando causas horrorosas como los atentado a la Embajada de Israel, la AMIA o Río Tercero o, más recientemente, la muerte del Fiscal Nisman.
 
Si profundizamos un poco, la Argentina de los años sesenta con su desarrollo industrial, intelectual, tecnológico, educativo, institucional y cultural fue una cima que jamás volvimos a transitar, donde la gran mayoría de los habitantes tenía asegurada la movilidad social ascendente. Un país orgulloso de su progreso al que todo el mundo quería arribar y establecerse, en donde las poblaciones del interior agrario acudían a los centros fabriles automotrices y de toda índole que comenzaban a expandirse en Córdoba, Santa Fe y los alrededores de Buenos Aires. Un momento de expansión de la industria editorial donde miles de diarios, revistas y libros se consumían no solo en el país sino en toda la región. Un verdadero faro de cultura. Con museos y teatros más concurridos que en Europa. Mucho cine y una sucesión de festivales musicales y de otra índole que aún continúan.
 
Pero, esta reforma ,¿es más de lo mismo? No, decididamente no. Es un retorno a la década infame, al colonialismo más ruin y la esclavitud obrera. Elaborada por los estudios de las grandes empresas, sus 210 artículos van por todo. Todo a favor del capital. Perdón... del gran capital transnacional. Cercenan el derecho de huelga y serán reprimidos por las fuerzas del orden los que paren, más si son servicios esenciales, los que antes eran seis o siete, como salud, servicios suministro de energía, ahora se elevan a setenta incluyendo servicios de gastronomía. Además las horas mensuales se elevan a 192 a partir de las 48 semanales aprobadas en 1929, durante el segundo gobierno de Yrigoyen, seis años de los fusilamientos de 1500 obreros en la Patagonia trágica, rescatada por Osvaldo Bayer. Como en la dictadura atroz, las fuerzas de seguridad patrullan las plantas ocupadas y la puerta de los establecimientos como han hecho con Fate, propiedad de la familia Madanes Quintanilla, la principal fabricante de neumáticos de Argentina con sede en San Fernando con más de 80 años de actividad, la que ante la importación, cerró su planta, dejando sin trabajo a 1000. Lo mismo ha sucedido con la industria textil, con el cierre de TN Platex de Corrientes y Chaco. Ambas industrias soportaron todas las crisis habidas y por haber durante un período de más de medio siglo, desde la dictadura aperturista hasta los noventa menemista que profundizó el programa de la Fuerzas Armadas. 
 
A ver si nos entendemos, la Argentina de Milei eliminó más de 20 mil empresas, unas 30 por día y quedaron sin trabajo más de 300 mil empleados registrados, a los que hay que sumar los miles empleados públicos. El miércoles pasado, con la fábrica ocupada por el despido sorpresivo con que se encontraron los empleados al llegar de vacaciones. Hecho que nos recuerda a la tragedia de los Talleres metalúrgicos Vasena en enero de 1919, donde la policía reprimió a los obreros y sus familias, asesinando a 800 personas, acompañados por la juventud de la alta burguesía - los niños bien temerosos de que la revolución bolchevique rusa de 1917, se extendiera a las pampas chatas, agrupados en la Liga Patriótica, presidida por Manuel Carlés, algo así como las Fuerzas del cielo, la guardia pretoriana del presidente libertario. 
 
¿Vamos entendiendo la reforma laboral? Una ley al margen de la ley de todos los derechos adquiridos por los trabajadores a lo largo de más de un siglo luchas por las conquistas sociales, en beneficio del gran empresariado.
 
Esta Reforma no es más de lo mismo, es mil veces peor, echa mano a fondos de la Seguridad Social para conformar el Fondo de Asistencia Laboral FAL (como los famosos fusiles) en el que se reducen los aportes patronales al 1% para las grandes empresas. A diferencia de los años setenta, no hacen falta las Fuerzas Armadas para eliminar disidentes, como los 30 mil desaparecidos; ahora el establishment con sus medios de comunicación a su merced y el lavado cerebral instalado en las redes, los seguidores libertarios inmovilizados como anestesiados, vagan en Uber o Pedidos Ya. Consecuentemente, no hay que gastar en balas, hay que reservarlas para los jubilados, los discapacitados y todos aquellos que quieran volver a pelear por derechos adquiridos. No hay que gastar balas, como decía el prusiano Coronel Rauch que degollaba indios en la pampa, hasta que el cacique araucano “Arbolito”, viendo que el militar prusiano siempre iba al frente, lo esperó en una hondonada, boleó su caballo y lo pasó a degüello. Amor con amor se paga. Al pan pan y al vino... vino.
 
Pero... el modelo mileico tan proteico, ¿crece como sus promesas? No, definitivamente no. La estanflación lleva dos años y no hay señales de que mejore. Ni mejorará, porque hemos vuelto a las épocas negras de la gran depresión y la década infame.
 
A todo esto, dentro de la Reforma y como quien no quiere la cosa, el gobierno eliminó de un plumazo el Estatuto del Periodista, justamente aquel que garantiza la libertad de prensa. Por eso insisto ¿Más de lo mismo? No. Definitivamente no. Vienen por todo. Aunque hasta el momento, los “ensobrados” a los que tanto insiste denunciar el presidente, no han dicho ni mu. Todos calladitos, buscándole el pelo en la leche. Algo que en su lenguaje cotidiano y machacón es “la culpa siempre la tiene el kirchnerismo”. Perorata increíble que siguen repitiendo en los canales hegemónicos. Total, el escasísimo consumo argentino va a financiar las fábricas chinas altamente robotizadas. El dinero vuelve al exterior como los capitales golondrinas. Pero nunca van a reconocerlo. Como tampoco reconocen que vivimos algo similar a lo ocurrido en Gaza, pueblo destruido y arrasado, con su población civil adentro. Si no perciben que la destrucción del país en dos años es lo mismo en términos sociales, son más estúpidos que las focas aplaudidoras con las que se mimetizan. Pero no dicen nada de Federico Sturzenegger y su mujer, María Josefina Rouilletpresidenta de la  Asociación Argentina de Cultura Inglesa (AACI) a que le han dado 115 millones sin necesidad de rendir cuentas. Federico el hombre de la motosierra, viene décadas lucrando del Estado, tras la reiterada porfía de destruirlo. 
 
Dado el revuelo colectivo, el gobierno eliminó el artículo 44 de licencias por enfermedad ante el paro general de transporte que, desde este jueves a la noche paralizó gran parte del país desde colectivos, taxis, trenes, aviones y transporte fluvial. Pero no sólo eso, el gobierno desplegó más de un millar de efectivos policiales dispuestos a reprimir a los manifestantes que se manifestaron fuera del Congreso, hiriendo y apresando a cerca de 20 personas.
 
Siendo las 0,35 hs de éste viernes 20 de febrero, el gobierno logró aprobar la Ley de Reforma laboral por 135 contra 115, luego de muchas horas de sesión y un exceso de tramoyas oficialistas de la mano del presidente de la Cámara de diputados, Martín Menem.
 
¿Más de lo mismo? No definitivamente no. Al punto que Karina Milei, Manuel Adorni y Cristian Ritorno se hicieron presente cuando estuvieron seguros del triunfo extorsionando a los gobernadores disidentes para que sus diputados dieran el quorum y el voto positivo, arriesgándose Karina a que le gritaran “Karina Coimera” y no acompañar a su hermano en su catorceavo viaje al imperio, donde a pesar de tener el país en llamas, concurrió a besarle las plantas al emperador; gesto idéntico del gobernador de Mendoza, Alfredo Cornejo, quien acompañó desde París promocionando sus vinos, con bellezas femeninas, justamente cuando el Príncipe Andrés era apresado por la policía londinense por el caso Epstein. Pero bueno... son los tiempos.
 
Aunque todo esté listo para que el león libertario inaugure las sesiones del 1° de marzo con la ley aprobada, tras su vuelta al Senado nuevamente el lunes, no quiere decir que todo irá viento en popa. La olla a presión que es la disconformidad unánime de los trabajadores de punta a punta en el país puede estallar y volver a instalar mejores condiciones laborales como lo hizo otras veces. ¡Con el hambre del pueblo argentino no se juega!

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