sábado, 14 de marzo de 2026

Ahora, desde entonces…

 El Informe “Los límites del crecimiento” planteaba la necesidad de generar un modelo de sistema mundial con dos características fundamentales: la de ser sostenible “sin un colapso súbito e incontrolable” y al mismo tiempo ser capaz de “satisfacer los requerimientos materiales básicos de toda su población.”

Guillermo Castro H./ Especial para Con Nuestra América

Desde Alto Boquete, Panamá


En abril de 1968, un grupo de 30 intelectuales y empresarios se reunió en Roma a invitación de Aurelio Peccei – un industrial, economista y visionario – para discutir “el presente y el futuro del predicamento humano.” De allí resultó la formalización del grupo bajo el nombre de Club de Roma, y la decisión de encargar al Instituto de Tecnología de Massachusetts un estudio prospectivo que examinara:

 

el complejo de problemas que preocupan a hombres de todas las naciones: pobreza en medio de la abundancia; degradación del ambiente; pérdida de la fe en las instituciones; crecimiento urbano sin control; inseguridad en el empleo; alienación de la juventud; rechazo a los valores tradicionales, e inflación y otras alteraciones monetarias y económicas.

 

Estos elementos en apariencia divergentes tenían – y tienen – “tres características en común: ocurren en alguna medida en todas las sociedades; contienen elementos técnicos, sociales, económicos y políticos, y, lo más importante de todo, interactúan entre sí.” El estudio produjo un informe titulado Los Límites del Crecimiento publicado en 1972, en el camino hacia la que sería la primera conferencia de las Naciones Unidas sobre los problemas ambientales asociados al desarrollo económico y social, realizada aquel año en Estocolmo, Suecia.[1]

 

El proyecto asumió una metodología que reconocía que “la estructura de cualquier sistema” – las múltiples relaciones entre sus componentes – suele ser “tan importante como los propios componentes individuales para determinar su comportamiento.” Desde esa perspectiva, abordó las principales interacciones entre cinco componentes fundamentales del crecimiento sostenido: “la industrialización acelerada, el rápido crecimiento de la población, la amplitud de la desnutrición, el agotamiento de recursos naturales, y un ambiente en deterioro,” las cuales “están interconectadas de múltiples maneras, y su desarrollo es medido en décadas o siglos, antes que en meses o años.” Esto llevó a tres conclusiones principales:

 

1. “Si las actuales tendencias de crecimiento de la población mundial, la industrialización, la contaminación, la producción de alimentos y el agotamiento de recursos continúan sin cambios, los límites de crecimiento en este planeta serán alcanzados en algún momento dentro de los próximos cien años. El resultado más probable será una declinación bastante súbita e incontrolable tanto en población como en capacidad industrial.

2. Es posible alterar estas tendencias de crecimiento y establecer una condición de estabilidad ecológica y económica que sea sustentable en el futuro. El estado de equilibrio global podría ser diseñado de manera que las necesidades materiales básicas de cada persona en la Tierra sean satisfechas y cada persona tenga la misma oportunidad de ejercer su potencial humano individual.

3.   Si las personas en el mundo deciden luchar por este segundo resultado antes que por el primero, mientras más pronto empiecen a trabajar para conseguirlo mayores serán sus oportunidades de éxito.”

 

En lo más esencial, las interacciones entre aquellos cinco componentes fomentaban a un tiempo el desarrollo de cada uno y las contradicciones entre todos. En este sentido, a escala del conjunto del sistema mundial, el crecimiento de la población estimulaba la demanda de alimentos y bienes industriales. Esto, a su vez, daba lugar al incremento del uso agrícola del suelo y a la demanda de materias primas, lo cual generaba una creciente contaminación que encarecía el crecimiento económico y deterioraba el estado de salud de la población mundial.

 

El crecimiento sostenido, en efecto, demandaba dos categorías de condiciones para su desarrollo. Una era la atención a “las necesidades físicas que dan soporte a toda la actividad fisiológica e industrial – alimento, materias primas, combustibles físicos y nucleares, y los sistemas ecológicos del planeta que absorben desechos y reciclan sustancias químicas básicas de importancia. Estos ingredientes son en principio elementos tangibles, contables, tales como tierra arable, agua dulce, metales, bosques, los océanos.” La otra era disponer de las condiciones sociales necesarias para hacer posible el desarrollo. En este sentido, se decía,

 

Alimentos, recursos y un ambiente saludable son condiciones necesarias pero no suficientes para el crecimiento. Aun si son abundantes, el crecimiento puede ser detenido por problemas sociales.

 

En particular, Los Límites del Crecimiento llamó la atención sobre los problemas asociados a la contaminación ambiental asociada al crecimiento sostenido en sectores como la agricultura y la industria. Al respecto planteó lo siguiente:

 

“¿qué ocurre con los metales y combustibles extraídos de la tierra después de que son utilizados y descartados? En un sentido, nunca se pierden. Sus átomos constitutivos son reacomodados y eventualmente dispersados en una forma diluida e inutilizable en el aire, el suelo y las aguas de nuestro planeta. Los sistemas ecológicos naturales pueden absorber muchos de los desechos líquidos de la actividad humana y volver a procesarlos como sustancias que son utilizables – o al menos no son dañinas - para otras formas de vida. Sin embargo, cuando algún desecho es vertido en una escala suficientemente grande los mecanismos naturales de absorción pueden resultar saturados. Los desechos de la civilización humana pueden acumularse en el ambiente hasta ser visibles, molestos, y aun dañinos.

 

Desde esa perspectiva, el Informe consideraba como “problema esencial” al “crecimiento exponencial en un sistema finito y complejo.” A partir de allí, se advertía contra la tentación tecnológica señalando que la aplicación de la tecnología a “las presiones naturales que el ambiente ejerce contra cualquier proceso de crecimiento han sido tan exitosas en el pasado que toda una cultura ha evolucionado en torno al principio de luchar contra los límites antes que aprender a vivir con ellos.” Desde esos resultados, también, el Informe planteaba la necesidad de generar un modelo de sistema mundial con dos características fundamentales: la de ser sostenible “sin un colapso súbito e incontrolable” y al mismo tiempo ser capaz de “satisfacer los requerimientos materiales básicos de toda su población.”

 

El “estado de equilibrio” que expresaba esas categorías significaba “un estado de balance o igualdad entre fuerzas opuestas.” En los términos dinámicos del modelo mundial, se dice,

 

las fuerzas opuestas son aquellas que ocasionan que la población y las reservas del capital se incrementen (tipo de familia muy deseado, baja efectividad del control de nacimientos, alta tasa de inversión en capital) y aquellas que ocasionan el decrecimiento de la población y las reservas de capital (falta de alimentos, contaminación, altas tasas de depreciación u obsolescencia). […] De este modo, la definición más básica del estado de equilibrio es que la población y el capital son esencialmente estables, y que las fuerzas tienden a incrementarse o decrecer en un equilibrio cuidadosamente controlado.”

 

Los Límites del Crecimiento planteó esto como un modelo teórico. “Nadie”, dice “puede predecir qué tipos de instituciones podría desarrollar la especie humana bajo estas nuevas condiciones.” Por supuesto, añadió, 

 

no hay garantía de que la nueva sociedad podría ser mucho mejor o incluso muy diferente a la que existe hoy. Parece posible, sin embargo, que una sociedad liberada de la lucha con los muchos problemas ocasionados por el crecimiento podría tener más energía e ingenio disponibles para resolver otros problemas. De hecho, creemos [que] la evolución de una sociedad que favorece la innovación y el desarrollo tecnológico, una sociedad basada en la igualdad y la justicia está en mucho mejores condiciones para evolucionar en un estado de equilibrio global que en el estado de crecimiento que estamos experimentando hoy.”

 

Atendiendo a que la población y el capital “son las únicas cantidades que deben ser constantes en el estado de equilibrio”, se plantea que 

 

toda actividad humana que no requiera un gran flujo de recursos irreemplazables que produzca degradación ambiental severa podría seguir creciendo indefinidamente. En particular, podrían florecer aquellas que muchas personas considerarían como las actividades más deseables y satisfactorias del hombre – educación, arte, música, religión, investigación científica básica, atletismo, e interacciones sociales.

 

El estado de equilibrio así planteado hace 54 años tiene una singular afinidad con la prosperidad inclusiva y sostenible inherente a la sostenibilidad del desarrollo humano. La mayor parte de la población mundial nació y se hizo adulta después de que fuera publicado Los Límites del Crecimiento. El hecho de que los problemas de entonces no estén resueltos hoy, y se añada a ellos el estado de guerra perpetua que padecemos como síntoma de un mundo desequilibrado, crea las mejores condiciones para comprender el alcance de la conclusión con que culminara aquel informe en 1972:

 

No emprender una acción para resolver estos problemas equivale a tomar una acción fuerte. Cada día de continuo crecimiento exponencial acerca más al mundo a los límites de ese crecimiento. La decisión de no hacer nada es una decisión de incrementar el riesgo de colapso. No podemos decir con certeza cuánto más podrá la especie humana posponer el inicio de un control deliberado de su crecimiento antes de que pierda la última oportunidad de controlarlo. Sospechamos, sobre la base del conocimiento actual de las limitaciones físicas del planeta que la fase de crecimiento no puede continuar por otros cien años. Una vez más, dados los tiempos en el sistema, si la sociedad global espera hasta que esas limitaciones resulten evidentes más allá de toda duda, habrá esperado demasiado.

 

Alto Boquete, Panamá, 10 de marzo de 2026

 

NOTA

[1] Meadows, Donella H.; Meadows, Dennis N.; Randers, Jorgen; Behrens III, William W. (1972): The Limits to Growth. A report for the Club of Rome Project on The Predicament of Mankind. A Potomac Associates book. Universe Books, New York. https://www.donellameadows.org/wp-content/userfiles/Limits-to-Growth-digital-scan-version.pdf

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