sábado, 21 de marzo de 2026

La humanidad está en riesgo

 El imperialismo estadounidense y el sionismo israelí son la amenaza actual más peligrosa para la humanidad; el riesgo es latente, ya que la deshumanización vivida y transmitida en tiempo real del genocidio en Palestina, ha puesto a prueba nuestra capacidad de sentir dolor y activarnos, o de alienarnos para mirar sin sentir y quedar callados…

Cristóbal León Campos / Para Con Nuestra América
Desde Mérida, Yucatán. México.

La guerra provocada por los Estados Unidos e Israel en Medio Oriente contra Irán, nos muestra el hambre insaciable de destrucción que el imperialismo posee como rasgo distintivo desde su origen. Sin importar el proceso de negociación previo a los primeros ataques, la alianza yanqui-sionista de Donald Trump y Benjamín Netanyahu decidió bombardear sobre la población civil iraní, asesinando a centenares de infantes (principalmente niñas) en una escuela, y destruyendo puntos importantes para el funcionamiento de la sociedad; no hay forma de encubrir estos crímenes que, con total cinismo, Trump intentó negar “culpando” a Irán de generar esas muertes, sin olvidar el provocador asesinato del  líder supremo iraní, Alí Jamenei. El riesgo para la humanidad está claro, la alianza del mal yanqui-sionista, que se presenta como árbitro global, nos ha puesto en un punto muy peligroso de la historia contemporánea, pues una conflagración nuclear tendría efectos incalculables. 
 
La respuesta iraní, defendiendo su territorio, pone a la luz que, a diferencia de en otras regiones, no se está en un terreno plenamente favorable para los Estados Unidos ni para Israel, incluso el propio Trump ha reconocido que no esperaban una respuesta de la magnitud que se ha observado. Además, la estrategia iraní de debilitar la presencia militar estadounidense atacando en un inicio sus bases militares en la zona, ha servido para contener un poco el avance de la alianza yanqui-sionista, junto a los ataques a ciudades israelíes que superando las barreras han logrado impactar en puntos importantes, demostrando que el conflicto puede escalar por un tiempo indefinido. Ya al interior de Israel y de los Estados Unidos, sectores políticos y de la población de ambas naciones han comenzado a manifestarse en contra de esta guerra que solo beneficia a la élite imperialista-sionista y no a los pueblos de las naciones involucradas. 
 
Además, en el tablero geopolítico los movimientos son señal de la correlación de fuerzas, países europeos plegados a los intereses de la alianza yanqui-sionista han  movido sus piezas; Francia, Inglaterra y Alemania, rápidamente manifestaron apoyo a los ataques contra Irán, y a su vez naciones como España e Italia marcaron ciertos límites para mantenerse, al menos por ahora, fuera de este nuevo episodio bélico. Asimismo, Rusia y China han expresado su rechazo a la beligerancia del imperialismo y el sionismo, siendo los socios más importantes de Irán en el mercado del petróleo, es claro que la balanza de su postura está en favorecer su presencia en la zona, pero con el sello del comercio y las relaciones económicas, y no con las bombas e invasiones como lo hacen Trump y Netanyahu. 
 
En este contexto, el imperialismo estadounidense sigue asfixiando al pueblo cubano, el recrudecimiento del bloqueo genocida deja en una situación difícil a la población por la carestía que se genera, y la falta de petróleo afecta duramente la economía cubana que, entre apagones y propaganda contrarrevolucionaria, subsiste resistiendo este intento de derrotar a la Revolución y convertir a Cuba en una neocolonia.  En la isla caribeña buscan realizar lo que ya han hecho en Palestina; un genocidio que les posibilite construir un lobby turístico extractivista que subsuma a la población cubana en una condición de sometimiento. Tanto en Cuba como en Palestina la alianza yanqui-sionista quiere imponer su política de muerte y saqueo; pero enfrente tiene la resistencia consciente de los pueblos que defienden su libertad. 
 
El imperialismo estadounidense y el sionismo israelí son la amenaza actual más peligrosa para la humanidad; el riesgo es latente, ya que la deshumanización vivida y transmitida en tiempo real del genocidio en Palestina, ha puesto a prueba nuestra capacidad de sentir dolor y activarnos, o de alienarnos para mirar sin sentir y quedar callados; otra vez “la banalidad del mal” está rondando el mundo. Pero, ante este panorama desolador, la solidaridad internacionalista es la fuerza de los pueblos que unidos se defienden de la barbarie: la humanidad depende de sí misma para sobreponerse de estos tiempos oscuros.

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