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sábado, 11 de mayo de 2024

ALBA: Propuesta de futuro para América Latina y el Caribe

 La ALBA es una realidad que tiene que llegar a ser mejor porque es un proyecto que no está totalmente escrito, aún está naciendo, está siendo construido por los pueblos. Es una conjunción de organizaciones sociales,  partidos y  gobiernos, que deben estar  unidos en torno a la idea bolivariana  para obtener buenos resultados. 

Sergio Rodríguez Gelfenstein / Especial para Con Nuestra América
Desde Caracas, Venezuela

Hace dos semanas, se celebró en Caracas la XXIII Cumbre de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América -Tratado de Comercio de los Pueblos (ALBA-TCP). Dos lectores por separado me escribieron para preguntarme si no iba a escribir sobre ese acontecimiento. Casualmente, unos días después la Secretaría General de la ALBA que tiene su sede aquí en Caracas, me invitó a dar una ponencia en el seminario “La unidad latinoamericana y caribeña frente a la geopolítica imperial”. El texto que sigue a continuación es una versión resumida de dicha ponencia en la que intento hacer un aporte para la construcción de esta idea y de esta alianza. 

sábado, 4 de junio de 2022

Acuerdos por la unidad de Nuestra América

 La ALBA-TCP, surgida bajo el impulso y renacimiento del bolivarismo en Venezuela, acompañado del esfuerzo permanente por la unidad e integración latinoamericana y caribeña proyectada por José Martí, enfrenta ahora una nueva serie de agresiones imperialistas y exclusiones injustificadas.

Cristóbal León Campos / Para Con Nuestra América
Desde Mérida, Yucatán. México.


Nuestra América atraviesa momentos de importancia toral por los procesos políticos y económicos que están en curso, justo en ese contexto complejo, el pasado 27 de mayo del año corriente se dio a conocer la Declaración de la XXI Cumbre de jefes de Estado y Gobierno de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América-Tratado de Comercio de los Pueblos (ALBA-TCP), emitida en La Habana, Cuba. El documento integrado por 12 puntos resalta la necesidad de continuar con la integración de las naciones de Nuestra América frente a la incesante agresión imperialista de los Estados Unidos y países aliados, cuyo esencia neocolonizadora está expuesta a toda luz. 

sábado, 16 de octubre de 2021

Reto de los pueblos y oportunidad para CELAC y ALBA-TCP: Ciudadanía Nuestramericana

 La ciudadanía nuestramericana es condición sine qua non de los procesos integracionistas en las condiciones de la globalización y de la era digital en la que está la humanidad. Sin una ciudadanía común los sueños integracionistas y unionistas quedarán siempre como un imaginario inalcanzable. 

Ernesto Wong Maestre* / Para Con Nuestra América

Desde Caracas, Venezuela


“Siempre hay que buscar tiempo para escribir y mucho para leer, reflexionar y estudiar. Un luchador, un revolucionario, tiene que estudiar todos los días de su vida, todas las noches de su vida; tiene que estudiar la teoría y la praxis; para navegar en las aguas de la dialéctica”. (Chávez, 99) 


“Pensar es servir” (Martí,1891,139)

 

La ciudadanía nuestramericana está sembrada como semilla desde que nuestros próceres fundadores de nuestras patrias reconocieron y comprendieron que era el tiempo de derrotar el colonialismo opresor, represor y criminal español porque era necesario y había fuerzas humanas con identidad anticolonial y voluntad de libertad para ello. 

sábado, 4 de marzo de 2017

Una cumbre para fortalecer el ALBA en tiempo de dificultades y agresiones


La XIV Cumbre del ALBA, a celebrarse en Caracas el domingo 5 de marzo, al conmemorarse cuatro años del fallecimiento del expresidente venezolano Hugo Chávez, es una buena oportunidad para trazar nuevas metas en la batalla que libran sus países miembros por la definitiva independencia, la unidad y la integración de las naciones latinoamericanas y caribeñas ante la ofensiva neoliberal y la agresión imperial.

Álvaro Verzi Rangel/ Question Digital

La reunión cobra especial importancia por el hecho que los gobiernos que componen el Alba son, en América Latina, el enemigo contra el cual el nuevo inquilino de la Casa Blanca está montando un dispositivo múltiple de acción propagandística de masas, cerco diplomático y guerra. Nacida por un acuerdo suscripto en La Habana, el ALBA sepultó a la neoliberal Área de Libre Comercio para las Américas (ALCA), que creó Estados Unidos con el propósito de mantener su dominio en la región que se extiende del Río Bravo hasta la Patagonia.

sábado, 14 de junio de 2014

Diez años del ALBA

El ALBA sigue animando, desde sus específicos aportes, el giro emancipador nuestroamericano y nuestras particulares formas de rebeldía frente a los dictados de los ideólogos del neoliberalismo y de quienes se han pretendido dueños y señores del poder y de la historia.

Andrés Mora Ramírez / AUNA-Costa Rica

 En 2004,  Chávez y Fidel intercambiaron documentos
protocolares de la firma del ALBA en La Habana.
La Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA) alcanza este 2014 los diez años de existencia como proyecto –y realidad- de una integración latinoamericana y caribeña basada en la complementariedad, la solidaridad y la cooperación entre los Estados y los pueblos, es decir, a contraviento  de los esquemas economicistas y asimétricos, donde impera la ley del más fuerte, propios de los empeños integracionistas impulsados por las élites neoliberales durante el último cuarto del siglo XX.

Completar una década de crecimiento y paulatina consolidación (a veces, por desgracia, a un ritmo mucho más lento de lo deseable y necesario), se dice y escribe fácil, pero no lo ha sido.  Mucho menos para una iniciativa de esta naturaleza, y en los contextos políticos y sociales latinoamericanos, caracterizados por intensas disputas y tensiones en la construcción de nuevas hegemonías y equilibrios de fuerzas. De ahí la importancia que adquieren algunos de los principales acuerdos adoptados por el Consejo Político del ALBA, reunido hace unos días en Caracas, como continuidad de la búsqueda de alternativas en nuestro tiempo posneoliberal.

sábado, 21 de diciembre de 2013

ALBA, más viva que nunca

Si la Alianza del Pacífico estrecha relaciones con Unión Europea y Estados Unidos con más Tratados de Libre Comercio, el ALBA opta por más región con una estrategia de constituirse en bisagra virtuosa entre Centroamérica (Petrocaribe) y Sudamérica (Mercosur). Las diferencias son evidentes.

Alfredo Serrano Mansilla* / Página12

Cumbre ALBA-Petrocaribe celebrada en Caracas.
En el año 1994, en plena noche neoliberal, en América latina, un abrazo entre Fidel Castro y Hugo Chávez supuso el embrión de lo que diez años después se constituyó en la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA). Alba significa amanecer, la primera luz del día antes de salir el Sol. Eso fue justamente lo que supuso ese gran acuerdo político en la región: un punto de inflexión respecto de la ola de acuerdos integracionales propios de las décadas pérdidas. El ALBA fue, en un inicio, considerado una propuesta utópica con intenciones de procurar respuestas regionales a un –cada vez más grande– apetito por lo imposible. El primer logro fue contribuir en gran medida al rechazo de la avanzada iniciativa estadounidense, el Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA).

sábado, 14 de septiembre de 2013

Nace ALBA SUIZA y condena todo intento de intervención militar

Un medio centenar de representantes de asociaciones  y movimientos de solidaridad con Latinoamérica fundaron  en Berna, el primer fin de semana de septiembre, la organización ALBA SUIZA.

Sergio Ferrari / Especial para Con Nuestra América
Desde Berna, Suiza

Según sus promotores, esta nueva  organización busca expresar la solidaridad activa con los principios y planteamientos del ALBA. La Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), nacida en 2005,  reúne en su seno a Venezuela, Cuba, Nicaragua, Bolivia, Ecuador, así como varias naciones caribeñas entre las cuales Dominica; Antigua y Barbuda; y San Vicente y las Granadinas.

En una primera declaración pública, los militantes suizos y latinoamericanos rechazan todo intento de intervención militar en Siria; expresan su solidaridad con la actual movilización ciudadana en Colombia; ratifican el apoyo con el Gobierno de Venezuela; y ratifican la condena  a todo intento de agresión militar o Golpe de Estado en cualquier lugar del mundo.

sábado, 3 de agosto de 2013

ALBA: por la unidad nuestroamericana y el mundo multipolar

En esta nueva etapa del ALBA, el desafío para los presidentes del bloque consiste en conjugar la voluntad política de sus gobiernos con las necesidades y demandas de los pueblos de sus respectivos países, y de toda la región latinoamericana y caribeña, que siguen viendo en la Alianza Bolivariana un faro de esperanza.

Andrés Mora Ramírez / AUNA-Costa Rica

“Se impone de nuevo lo que pudiéramos llamar la revancha de la política, que la política vuelva a la carga y que tome la vanguardia de los procesos de integración”. Hugo Chávez (2001).

Los presidentes Maduro, Morales, Correa y Ortega
en la Cumbre del ALBA en Guayaquil.
En un momento clave para América Latina, tanto por las dinámicas políticas y sociales a lo interno de nuestros países, como por los proyectos neoliberales que pretenden reconquistar el terreno perdido y fracturar el nuevo equilibrio de fuerzas interamericanas, la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA) celebró la semana anterior su XII Cumbre en la ciudad ecuatoriana de Guayaquil.

Con la presencia de los mandatarios y representantes de los nueve países miembros, el foro del ALBA lanzó una vez más un vehemente llamado a la unidad y la integración regional, desde una perspectiva posneoliberal, antiimperialista y multipolar, como alternativa deseable y necesaria para enfrentar la doble crisis de este tiempo: la del capitalismo y la de nuestra civilización como un todo.

sábado, 5 de mayo de 2012

A 7 años de la creación de la ALBA-TCP

Con independencia de que el ALBA se consolide como un esquema de integración subregional definitivo, mute o se fusione con otras estrategias de integración como la UNASUR o la CELAC; en su VII aniversario hay motivos de sobra para celebrar que es posible decir NO a los grandes poderes mundiales, que se puede diseñar una política independiente y soberana y que se puede construir el camino hacia la multipolaridad.

Tahina Ojeda Medina / CEPRID

Lo que comenzó como una alternativa para frenar el avance del Área de Libre Comercio de América (ALCA) se ha transformado en una alianza en favor de la integración de los países latinoamericanos y caribeños. Me refiero a la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América – Tratado de Comercio de los Pueblos (ALBA-TCP).

Vale la pena recordar que los inicios del ALBA-TCP fueron solitarios. La Cumbre de las Américas (Quebec 2001) tenía como bandera la creación del ALCA y, como la mayoría de las reuniones hemisféricas, antes de su “democrática aprobación” ya estaba tomada la decisión de crear un área de libre comercio. El ALCA era un espacio que pretendía crear un entramado de relaciones comerciales bajo las reglas de libre mercado sin tomar en consideración las asimetrías económicas y, mucho menos, las sociales. Lo anteriormente descrito se evidencia en el punto 6º sobre comercio e inversión del Plan de Acción de la Cumbre: Los países “asegurarán que las negociaciones para el Acuerdo ALCA concluyan, a más tardar en enero de 2005, para tratar de lograr su entrada en vigencia lo antes posible, no más allá de diciembre de 2005 […]”. El único voto en contra del mencionado Plan fue el de la República Bolivariana de Venezuela; sin embargo, el Plan se publicó como aprobado por unanimidad.

sábado, 11 de febrero de 2012

ALBA: los otros caminos posibles de nuestra América

El ALBA avanza, y para ello se nutre de la energía popular, la tradición revolucionaria antiimperialista, la crítica anticapitalista, lo mejor del pensamiento de la unión latinoamericana, y el vigor de los pueblos forjado en la resistencia social al neoliberalismo.

Andrés Mora Ramírez / AUNA-Costa Rica

No es sencillo mirar y valorar el significado y los aportes de la Alianza Bolivariana de las Américas (ALBA) desde países donde la hegemonía ideológica neoliberal, y la influencia político-económica de los EE.UU, han inclinado la balanza hacia la (des)integración nacional y regional en tratados de libre comercio que favorecen al mercado estadounidense, en lugar de la opción por la integración múltiple y diversa nuestroamericana, que se impulsa desde el Caribe y el sur de América Latina.

En Costa Rica, por ejemplo, que hace parte del eje del libre comercio panamericanista, el sentido común dominante, que se expresa en los discursos político y mediático, suele representar a la iniciativa ALBA –casi textualmente- como una suerte de nueva cortina de hierro andina, un producto del socialismo barbárico y, en general, una utopía regresiva. Se trata de una visión sesgada y prejuiciosa, pero útil para quienes reproducen el guión de los gobiernos “buenos” y “malos”, y para quienes atacan, deliberadamente, a los líderes latinoamericanos progresistas y nacional populares, y a los movimientos políticos y sociales que intentan avanzar por los caminos de un nuevo sistema de relaciones entre los Estados y pueblos de nuestra América.

sábado, 24 de abril de 2010

El equilibrio del mundo y la nueva integración latinoamericana

  • Impulsada por el ascenso de los sectores populares y nacionalistas latinoamericanos, e inspirada en el pensamiento martiano-bolivariano, el ALBA es la iniciativa que más lejos ha llevado las posibilidades de construir otros espacios de integración, para alcanzar “el equilibrio del mundo”, tarea que exige, primero, subvertir y transformar el orden económico y social existente.
Andrés Mora Ramírez / AUNA-Costa Rica
(Fotografía: Cumbre extraordinaria del ALBA, Caracas, 19 de abril de 2010)

Las celebraciones del bicentenario del inicio de las luchas emancipadoras en América Latina traen consigo reflexiones y revisiones críticas sobre las historias, culturas y procesos políticos que dieron origen a nuestras naciones. Al mismo tiempo, nos invitan a mirar y evaluar el estado de ese largo camino de realización del horizonte utópico que José Martí proyectó, cuando aseguró que la segunda y definitiva independencia antillano-latinoamericana era condición ineludible para alcanzar el equilibrio del mundo[1]. Es decir, un nuevo orden en las relaciones internacionales, como aún no lo ha conocido la civilización moderna.

Son diversos los escenarios y coyunturas en los que Martí va dándole forma a esta idea, pero en lo común de este proceso de maduración de su pensamiento, se encuentra la preocupación, creciente sobre todo a partir de 1889, tras su participación en el Congreso de Washington, por la unidad de los pueblos de nuestra América frente al naciente imperialismo estadounidense, que amenazaba con caer “con esa fuerza más, sobre nuestra tierras americanas”[2].

No es casual que más de un siglo después, Martí y sus ideas conserven su vigencia. Las amenazas y desafíos siguen siendo, en buena medida, aquellos que conoció y avizoró el prócer cubano: el dilema -ahora renovado- entre el unionismo latinoamericano y el neopanamericanismo imperial, y la tarea pendiente de completar el desarrollo económico, social, cultural y ambientalmente sostenible de nuestras “repúblicas dolorosas de América[3].

La idea de la unidad posible de América Latina, entonces, debe ser vista como uno de los ejes articuladores de la construcción de nuestras identidades culturales y de las luchas de liberación de los pueblos latinoamericanos, tanto en sus triunfos como en sus derrotas, en un itinerario liberador que nos lleva de los proyectos político-militares de Bernardo de Monteagudo, Simón Bolívar y Francisco Morazán, en la primera mitad del siglo XIX; al Martí que, hacia fines de esa centuria, despliega sus mejores armas intelectuales para impulsar la tesis –complementaria de las de sus antecesores- de la unidad latinoamericana sustentada en el desarrollo de la cultura y el antiimperialismo. En el siglo XX, esta herencia unionista y antiimperialista será retomada por Augusto Cesar Sandino en Nicaragua, quien escribe en 1929 el Plan de realización del supremo sueño de Bolívar, y por supuesto, por la onda expansiva de la Revolución Cubana, que alcanza a las actuales Revoluciones Andinas del siglo XXI.

Es desde esta perspectiva histórica que consideramos que las actuales iniciativas de integración latinoamericana, como el ALBA, la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR) y la futura Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), con sus diferencias evidentes pero también con sus muchas coincidencias, constituyen el paso más importante que se ha dado, durante las últimas décadas, en la ruta de la construcción de un nuevo orden internacional más justo, y que se va expresando, poco a poco, en la conformación de una arquitectura del poder hemisférico y global distinta a la que fue hegemónica hasta finales del siglo XX.

Esta nueva integración de nuestra América tiene tres rasgos fundamentales: el primero, su carácter posneoliberal, porque surge en el contexto de lo que Ana Esther Ceceña llama un “posneoliberalismo nacional alternativo[4], a saber, el conjunto de políticas de superación del paradigma neoliberal y de creación del poder participativo que se impulsan, sobre todo, desde Venezuela, Bolivia y Ecuador. El segundo, se trata de una integración independiente, porque se construye sobre la base de procesos de recuperación de la soberanía popular, nacional, energética, territorial. Así, se desmarca de la influencia y el poder que ejercieron los organismos internacionales y los EE.UU. hasta finales del siglo XX[5]. Y finalmente, es multidimensional[6], porque además de lo económico, incorpora aspectos esenciales de la vida social como la cultura, la educación, el deporte, la salud, la comunicación social y los derechos humanos en un sentido amplio.

En este marco, impulsada por el ascenso de los sectores populares y nacionalistas latinoamericanos e inspirada en el pensamiento martiano-bolivariano, el ALBA es la iniciativa que más lejos ha llevado las posibilidades de construir otros espacios de integración, regidos por una lógica solidaria, que ensaya alternativas al capitalismo y que procura forjar “el equilibrio del mundo”, tarea que exige, primero, subvertir y transformar el orden económico y social existente.

El Manifiesto Bicentenario de Caracas, consolidando la Nueva Independencia que se aprobó en la cumbre extraordinaria del ALBA, celebrada en Caracas el pasado lunes 19 de abril, entre muchos apartados importantes, resalta precisamente la manera en que este espacio de integración “se ha convertido en un elemento cohesionador y dinamizador para avanzar, en las actuales circunstancias históricas, hacia el objetivo superior que constituye el Sueño Bolivariano de crear la más grande República que haya existido y la unidad regional. Desde su nacimiento en el año 2004, en sus conceptos y sus prácticas, el ALBA ha constituido una alternativa a los esquemas de integración neoliberales y fundamentalmente el proyecto económico imperial del ALCA, un espacio de respuesta y protección efectiva ante las crisis energética, financiera, alimentaria y social desencadenadas por el capitalismo globalizado que hoy amenaza la existencia de la Madre Tierra y la supervivencia de la humanidad”.

A pesar de las maniobras desestabilizadoras de sus poderosos enemigos, y aún con los inevitables contratiempos que supone la construcción de una alternativa sobre la marcha y contra el tiempo, el ALBA representa hoy la avanzada de la unidad e integración latinoamericana que, al desafiar la lógica ortodoxa del capitalismo neoliberal, señala un camino posible para la sobrevivencia de la especie humana.

NOTAS
[1] Martí, José (1894). “El tercer año del Partido Revolucionario Cubano”, en Hart Dávalos, Armando (editor) (2000). José Martí y el equilibrio del mundo. México DF: Fondo de Cultura Económica. Pág.240.
[2] Martí, José (1895). “A Manuel Mercado”, en Hart Dávalos, op.cit. Pág 276.
[3] Martí, José (1891). “Nuestra América”, en Hart Dávalos, op.cit. Pág 204.
[4] Ceceña, Ana Esther (2008). “El posneoliberalismo y sus bifurcaciones”. Observatorio Latinoamericano de Geopolítica. Diciembre. Disponible en: www.geopolitica.ws
[5] Regueiro Bello, Lourdes (2008) Los TLC en la perspectiva de la acumulación estadounidense. Visiones desde el Mercosur y el ALBA. - 1a ed. - Buenos Aires: Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales - CLACSO. Pp. 261-288.
[6] Suárez Salazar, Luis (2008). “La integración independiente y multidimensional de Nuestra América: una mirada desde lo mejor del pensamiento sociológico”, en revista Política Exterior y Soberanía, año 3, nº 2, abril-junio. Caracas: Instituto de Altos Estudios Diplomáticos Pedro Gual. Pp. 21-26.

En Caracas, por la independencia y el socialismo

  • El caracazo desencadenó una ola de luchas populares latinoamericanas contra las políticas del Consenso de Washington, cuando parecía que éstas habían llegado para quedarse. Aquellas rebeliones produjeron un cambio fundamental en la región.

Ángel Guerra Cabrera / LA JORNADA

El 19 de abril, a 200 años del comienzo de la lucha por la independencia de Venezuela, fue una jornada cargada de simbolismos y evocaciones que concluyó con la cumbre de los ocho jefes de Estado y gobierno de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (Alba) y su Manifiesto Bicentenario de Caracas, Consolidando la Nueva Independencia. El desfile militar en horas de la mañana, que pude ver en Telesur, me recordó los inicios de las Milicias Nacionales Revolucionarias en Cuba al observar los contingentes de obreros, campesinos, estudiantes y pueblos originarios mezclados con las tropas regulares y milicianas. Toda una remembranza del pueblo armado que otro 19 de abril, hace 48 años, derrotó la invasión lanzada por Washington contra la revolución cubana y de la estratégica unión que se forja en Venezuela entre pueblo y fuerza armada desde la victoria sobre el golpe de Estado el 13 de abril de 2002.
Cuba demostró en Playa Girón la posibilidad de derrotar militarmente al imperialismo yanqui en América Latina cuando existía cierto fatalismo por la proximidad de Estados Unidos en la mente de muchos que querían el cambio social. El caracazo, por su parte, desencadenó una ola de luchas populares latinoamericanas contra las políticas del Consenso de Washington cuando parecía que éstas habían llegado para quedarse. Aquellas rebeliones produjeron un cambio fundamental en la región al surgir gobiernos que rechazan esas políticas, como recordó la presidenta Cristina Fernández, oradora principal en la sesión extraordinaria de la Asamblea Nacional de Venezuela dedicada al bicentenario venezolano.
Sus palabras recordaron a San Martín y al peronismo y su misma presencia junto a Hugo Chávez y los representantes populares venezolanos simbolizaba el abrazo de Guayaquil entre el gran prócer argentino y Bolívar y la gran contribución del peronismo al movimiento antimperialista y de liberación nacional de nuestra América. Subrayaba también la actitud abierta e inclusiva de Chávez y de los líderes de la Alba a expresiones políticas no afines al socialismo, pero coincidentes en bregar por la independencia y unidad latinoamericana y en romper con el fundamentalismo de mercado.
El Manifiesto de Caracas proclama las luchas de hoy como la continuación de las de nuestros próceres (concepto esencial a cualquier esfuerzo liberador que aspire al éxito en América Latina), se pronuncia por la consolidación de la independencia y la construcción del camino hacia el socialismo en los países miembros de la Alba (construir una base económica independiente, desarrollada y socialista, señala como objetivo), condena el bloqueo a Cuba y exige la libertad de los cinco antiterroristas cubanos, aboga por la independencia de Puerto Rico y expone acciones concretas en todas las esferas para profundizar la unidad, integración y complementación económica entre sus integrantes e impulsar la de todos los países de la región. Asimismo, formula proyectos para perfeccionar la política social en los países de la Alba en campos donde ya ha logrado avances importantes, como la salud, la educación, la atención integral con bases científicas a las personas con capacidades diferentes y propugna proyectos productivos para dignificar a la mujer, prestar una asistencia especial a las embarazadas y atender a los niños de la calle.
El manifiesto subraya la construcción de la igualdad entre todas las naciones en un mundo pluripolar y la lucha contra el intervencionismo y la guerra como clave de la política exterior de la Alba y encomienda a instancias de la organización afinar los criterios en cuanto a las alianzas con otras organizaciones y países en pro de esos objetivos. También se propone un plan para contrarrestar las campañas mediáticas a que son sometidos sus miembros. Al respecto, el presidente cubano, Raúl Castro, recordó las colosales mentiras de la campaña estadunidense que precedió y acompañó la agresión de Bahía de Cochinos, entre ellas el anuncio de la toma del puerto de Bayamo, ciudad cubana sin costa y de las más alejadas del mar.
La reunión dio todo su apoyo a Venezuela como sede de la cumbre para dejar institucionalizada la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños el 5 de julio de 2011 así como a la Cumbre de los Pueblos sobre el Cambio Climático y los Derechos de la Madre Tierra en curso en Bolivia, donde Evo Morales sintetizó su esencia al decir: o muere el capitalismo o muere la Tierra.

sábado, 6 de marzo de 2010

Alianza estratégica del ALBA, China, Japón y Asean podría salvar al mundo

La tesis de la alianza bicontinental bolivariano-asiática fue expuesta por el analista político y autor de más de cuarenta libros, Raúl Valdés Vivó, en su conversación académica en la Universidad Bolivariana de Venezuela (UBV) el pasado miércoles 24 de febrero, organizada por la Cátedra de África y los estudiantes del posgrado “Enfoques sobre África”.

Ernesto Wong Maestre
Una posible alianza estratégica que podría formarse entre los países de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (Alba), China, Japón y la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (Asean, por sus siglas en inglés) produciría condiciones económicas, sociales y de seguridad social óptimas para que la humanidad pueda salvar al mundo de la debacle capitalista y de sus amenazas a la ecología y al ambiente.

La Asean está integrada por los miembros plenos Singapur, Malasia, Indonesia, Tailandia, Filipinas, Vietnam, Laos, Camboya, Brunei y Myanmar. Timor Oriental es candidato a miembro y Papúa-Nueva Guinea es Observador.

La tesis de la alianza bicontinental bolivariano-asiática fue expuesta por el analista político y autor de más de cuarenta libros, Raúl Valdés Vivó, en su conversación académica en la Universidad Bolivariana de Venezuela (UBV) el pasado miércoles 24 de febrero, organizada por la Cátedra de África y los estudiantes del posgrado “Enfoques sobre África” que el autor de este artículo tiene el placer de impartir en esa alta casa de estudios.

La profesora de la Cátedra de África, y coordinadora de la actividad, Natasha García, presentó al panel y quien suscribe tuvo el honor de hacer la presentación del autor, a quien conoció personalmente en Caracas pero a quien leyó y estudió en los últimos treinta años, sea a través de libros o en artículos impresos o digitales.

Se observaron varios rostros de esos mozos de la tercera edad estudiantes en la UBV y de muchos jóvenes que con mucha atención quedaron a la espera de quienes abrieran la primera ráfaga de preguntas sobre África, pues la versatilidad internacionalista del autor auguraba un recorrido por al menos tres continentes. Y así fue.

Argumentos profundos y revelaciones históricas caracterizaron la jornada científica en la cual unos cincuenta participantes disfrutaron por más de dos horas las experiencias del autor de "Libertadoras", la más reciente obra de Valdés Vivó lanzada en la Feria Internacional del Libro de La Habana y próxima a publicarse en Venezuela por la UBV y el editorial El Perro y la Rana, según informó el director de la Imprenta de la UBV y editor Humberto Gómez quien conversó en la víspera con el ministro de Cultura venezolano Farruco Sexto sobre la publicación que reúne las experiencias de más de cinco décadas de “luchas antimperialistas” en las que ha participado el intelectual cubano.

Comenzando el “preguntatorio”, término usado por el conferencista para designar ese tipo de foro en que los asistentes deben convertirse en indagadores críticos y el ponente en expositor de ideas para la reflexión, la primera pregunta fue de unos estudiantes europeos de la UBV, dirigida a conocer las apreciaciones de Valdés Vivó sobre el proceso revolucionario en Etiopía, casi al finalizar la década de los 70, ocasión que permitió al expositor hacer algunas anécdotas personales y apreciaciones de las batallas entre ese país y la agresora Somalia, en las cuales participó como jefe de la Misión cubana en Etiopía, presente allí a solicitud del entonces jefe de Estado etiope, Mengistu Haile Marian, para cooperar en la defensa del país, y que ya habían hecho una gran contribución a la libertad y la independencia de Angola desde diciembre de 1975 al prestarle ayuda para repeler a los invasores sudafricanos y mercenarios provenientes del entonces Zaire .

Ese tema de la defensa de la soberanía nacional y de la solidaridad e internacionalismo militante de Cuba con África, hizo evocar el tema central que ha ocupado la atención del autor en los dos últimos años y que de inmediato es abordado: el papel que varias naciones de la América Latina y el Caribe han ejercido como libertadoras de pueblos. Leer más...

sábado, 19 de diciembre de 2009

Clarinada de la cumbre del Alba

Lo principal del Alba no es el PIB sumado de sus integrantes ni el “grado de inversión” otorgado por las fraudulentas calificadoras de riesgo, sino los lazos de equidad, complementariedad y justicia social que cimentan las relaciones entre ellos, la trascendental contribución a su desarrollo facilitada por esos vínculos y el ejemplo que significan para una mayoría de países.
Ángel Guerra Cabrera / LA JORNADA
La VIII Cumbre de la Alianza Bolivariana para los pueblos de Nuestra América (Alba), celebrada en La Habana el 13 y 14 de diciembre, marcó un agudo contraste entre el espíritu fraternal y de amor a la naturaleza allí reinante, y el ambiente envenenado por el egoísmo y el desprecio a la vida de los países desarrollados prevaleciente en la Cumbre de Copenhague. Como veremos, fue también una oportuna clarinada.
El Alba (en "El Alba: haciendo historia", La Jornada, 29/6/09 explico por qué uso el artículo masculino “el” en lugar del “la” impuesto por la regla de concordancia) se inició con Cuba y Venezuela en 2004 y a medida que fueron surgiendo gobiernos derivados de otros procesos revolucionarios en el continente se sumaron Bolivia, Nicaragua y Ecuador; también Honduras y tres estados insulares del Caribe anglófono: Dominica, Antigua y Barbuda y San Vicente y las Granadinas.
Lo principal del Alba no es el PIB sumado de sus integrantes ni el “grado de inversión” otorgado por las fraudulentas calificadoras de riesgo, sino los lazos de equidad, complementariedad y justicia social que cimentan las relaciones entre ellos, la trascendental contribución a su desarrollo facilitada por esos vínculos y el ejemplo que significan para una mayoría de países.
En el Alba hay proyectos, en fase de diseño o de producción, como la refinería Camilo Cienfuegos en Cuba, obviamente cuantificables en el orden económico en tanto empresas. ¿Pero cómo valorar en términos de ganancia el más de un millón seiscientas mil personas que han recuperado la vista con la Operación Milagro? ¿O los cientos de miles de alfabetizados en países como Venezuela, Bolivia y Nicaragua, ya declarados territorios libres de analfabetismo, o en aquellos que están por proclamar esa condición? ¿Cómo cuantificar el impacto económico y social del esfuerzo conjunto de Cuba y Venezuela que hace posible la colosal labor de la brigada médica de la primera en Haití? Y es que estas acciones nada tienen que ver con la egoísta “economía de mercado” que no es más que otro nombre para el capitalismo.
Las realizaciones del Alba como mecanismo de integración en sus primeros cinco años son una señal de los tiempos que parecía imposible cuando fue concebido por Fidel Castro y Hugo Chávez. De ello he escrito y seguiré escribiendo en el futuro. Pero en esta ocasión creo más importante dedicar este breve espacio a sintetizar el preciso diagnóstico sobre el estado actual del conflicto entre América Latina y Estados Unidos emanado de los trabajos y documentos de la Cumbre, pues constituye un marco de referencia insoslayable para la afinación por las fuerzas revolucionarias y progresistas de la región, apoyadas por sus intelectuales, de la táctica y estrategia de lucha adecuadas a un momento sumamente complejo y riesgoso de la ruta de nuestros pueblos hacia la conquista de su soberanía y autodeterminación.
En este terreno es iluminador el mensaje enviado por Fidel Castro a Hugo Chávez para ser leído en la reunión, del cual tomo esta idea central: El golpe de Estado en Honduras y el establecimiento de siete bases militares en Colombia son hechos recientes ocurridos con posterioridad a la toma de posesión del nuevo presidente de Estados Unidos. Su predecesor había restablecido ya la IV Flota… Son obvias las intenciones reales del imperio, esta vez bajo la sonrisa amable y el rostro afronorteamericano de Barack Obama.
Mientras, la Declaración Final de la cumbre caracteriza la coyuntura presente de “ofensiva política y militar de los Estados Unidos sobre la región de América Latina y el Caribe, manifestada fundamentalmente por los acuerdos promovidos con países de la región para el establecimiento de bases militares… la amenaza más grave a la paz, la seguridad y la estabilidad de América Latina…”. Y añade que es inaceptable ese incremento de fuerzas con el pretexto de la lucha contra el narcotráfico y el terrorismo “cuando el verdadero objetivo… es el control de los recursos económicos, de los mercados y la lucha contra los cambios sociales en curso”. Complementa esta clarinada el rechazo a las insolentes declaraciones de la secretaria de Estado Clinton en las que blande el garrote contra los países de América Latina que se relacionen con Irak, en particular Venezuela y Bolivia. Los documentos de la cumbre alertan sobre la nueva amenaza yanqui a la que no se le está dando la debida atención en el campo progresista latinoamericano.

sábado, 8 de agosto de 2009

Vecinos distantes: México-ALBA

Ante la crisis, México se encuentra solo en Norteamérica. Recordemos la sentencia de José Ángel Gurría, Secretario General de la OCDE: “México está teniendo una recesión que causaron otros, pero que lamentablemente el primero que tiene que ayudarse a sí mismo para salir del agujero es México y los mexicanos porque el apoyo que van a recibir de otros no será en la misma proporción del daño que le han importado… Y el daño es enorme”.
Juan Manuel Bueno Soria* /Rebelion
Ochenta millones de pobres es la prueba irrefutable de que el modelo neoliberal aplicado a México, a través del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), ha dejado exhausto a este país, cuyas ciudades principales están llenas de desempleados y menesterosos, y su sector rural muestra las evidencias del desastre agrícola y humano. Paradójicamente, en el contexto de este tratado, México sufre el desprecio y la discriminación de sus propios socios comerciales, pues el gobierno de Canadá impuso, el 13 de julio del año en curso, con el objeto de controlar el aumento en las solicitudes de refugio por parte de ciudadanos mexicanos, la necesidad de visa a todos aquellos que pretendan viajar a ese país.
De manera opuesta, bajo un nuevo esquema de cooperación, los países del sur del continente, miembros de la Alianza Bolivariana para las Américas (ALBA), muestran un buen desempeño económico y humano, como se desprende del último informe anual publicado por la Comisión Económica para la América Latina (CEPAL), así como de otros organismos internacionales.
1. El doloroso expediente de México.
En México ya hay 80 millones de pobres afirmó el reconocido especialista Julio Boltvinik el 21de julio pasado. Aunado a ello, el gobierno ha aceptado la caída del 10,4 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) en el segundo trimestre de 2009, mientras que el banco central (Banco de México) ha aceptado que este año se perderán 735 mil plazas en el sector formal.
Desde el 22 de mayo pasado, José Ángel Gurría, secretario general de la Organización de Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE), sentenció que la economía de México era un desastre. Para finales de julio, este organismo insistía en que es “decepcionante” el crecimiento de la economía mexicana en los últimos 20 años y confirmaba que este país será de los más afectados por la actual recesión y aseveraba que la destrucción de empleos formales se extenderá a 2010.
En este contexto, la Comisión Económica Para América Latina (CEPAL), en su Estudio 2008-2009, hace un recuento de la crisis mexicana: repunte del desempleo, disminución del crédito para el consumo, menor llegada de remesas del exterior y caída de las exportaciones. El informe es contundente, señala que “Las ventas externas en el primer cuatrimestre del año se desplomaron un 30,5% a consecuencia del agravamiento de la situación de la economía de los Estados Unidos, que acapara el 80% de las exportaciones de México”.
Según informes del 28 de julio de la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), se deduce que los mexicanos sufren de hambre, ya que los precios de los alimentos son 135% superiores a la inflación. Este panorama se agrava con el megafraude del que ha sido objeto por años el sistema de apoyo financiero al agro mexicano, denominado PROCAMPO, que fue creado para que los agricultores del país pudieran competir en los mercados de Estados Unidos y Canadá, el cual sólo ha beneficiado a políticos y grandes terratenientes.
Ante esta situación, inocultable e insostenible, el Consejo Nacional de Evolución de la Política de Desarrollo Social (Coneval) reconoció recientemente que bajo el régimen de Felipe Calderón, unos 5.1 millones de mexicanos se han integrado al universo de personas pobres alimentarias. Esto sin olvidar que el país está sometido al Plan Mérida, apoyado y supervisado por el gobierno americano, mediante el cual se lleva a cabo una intensa e infructuosa batalla contra el narcotráfico, que ya ha costado muchas vidas al país.
2. El modelo ALBA
Por su parte, los países integrantes del ALBA han acelerado los procesos democráticos internos y han privilegiado a la vez sus objetivos de integración económica sostenible. Ejemplo de este esfuerzo es el fomento al intercambio comercial y la protección del empleo que conjuntamente han llevado a cabo. Nos referiremos aquí al desempeño económico de tres países, en base al reciente informe anual de la CEPAL:
Bolivia. La lectura del informe de la CEPAL permite destacar el éxito de la administración del presidente Evo Morales en materia de democracia y desarrollo social, pues señala que en enero de 2009 en este país se aprobó, mediante un referendo organizado por la Corte Nacional Electoral, la nueva Constitución Política del Estado, que se venía discutiendo desde 2006.
En general, el informe de este organismo sobre el desempeño económico de Bolivia es bastante claro por lo que lo citamos textualmente:
“En 2008 la economía boliviana continuó presentando resultados positivos en términos de crecimiento de la actividad económica, cuentas externas y fiscales. El PIB registró un incremento del 6,1%” y “por quinto año consecutivo, la tasa de crecimiento fue superior al 4%. La tasa de inflación cerró el año en un 11,8%. El incremento de la actividad económica se tradujo en un descenso de la tasa de desempleo que pasó del 7,7% al 7%”. “Con respecto a las remuneraciones, la mano de obra no calificada registró en 2008 un incremento del 18,6%, mientras que el de la mano de obra calificada creció un 8,6%”.
“El sector público no financiero registró un superávit equivalente al 3,2% del PIB. Por su parte, la balanza de pagos presentó un superávit de 2.374 millones de dólares y las reservas internacionales netas en poder del Banco Central de Bolivia (BCB) registraron un incremento de 2.403 millones de dólares. Estos resultados obedecen al incremento del precio medio de exportación del gas y la soja durante 2008 y al mayor volumen exportado de minerales”.
Si aceptamos que el buen manejo de la inflación es un logro irrefutable, entonces éste es el caso del gobierno del presidente Morales, pues el documento de referencia resalta, que para este año la inflación cerrará en el rango de la meta de inflación establecida por el banco central de este país.
Ecuador. Recientemente incorporado al ALBA, Ecuador alcanzó en 2008 un crecimiento económico de 6,5%. La CEPAL hace énfasis en la aprobación de una nueva Carta Magna por la Asamblea Constituyente, en virtud de la cual se introdujeron cambios significativos en diversas esferas, incluida la económica. Entre las modificaciones se cuenta un rol más importante del Estado en la economía en general y otras de carácter más específico como la eliminación de la autonomía del banco central.
Las medidas descritas han sido positivas para el desarrollo económico de este país, pues de lo informado por la CEPAL, se deduce que la acertada política económica del presidente Rafael Correa ha permitido que la tasa de desempleo se redujera del 7,4% al 6,9%. Cabe resaltar que en Ecuador el salario mínimo real aumentó un 8,5% medio anual.
En el texto del informe se establece que “El resultado de la balanza de bienes fue particularmente favorable como consecuencia de los elevados precios del petróleo observados hasta el tercer trimestre. La balanza de rentas también mejoró durante el año, de manera que el déficit se redujo desde un 4,0% del PIB en 2007 hasta un 2,5% en 2008” y “el superávit de la cuenta corriente en 2008 fue de 1.194 millones de dólares, equivalente al 2,3% del PIB”. La inversión extranjera directa neta alcanzó a representar un 1,8% del PIB.
En cuanto al sector exportador, en 2008, la Comisión señala que “el valor de las exportaciones ecuatorianas aumentó un 29,3%, superando el crecimiento del 12,7% registrado en 2007. Por su parte, las exportaciones no petroleras aumentaron un 14,1% en términos de valor y representaron el 20% del incremento de las exportaciones. Entre los productos de mayor contribución al respecto destaca el banano, cuyas ventas crecieron un 25,9%, mientras que las de pescados enlatados y de extractos y aceites vegetales subieron un 21,5% y un 57,5%, respectivamente”.
En base a lo anterior, podemos afirmar que estos resultados explican el triunfo electoral del presidente Correa durante las elecciones presidenciales de abril pasado.
Venezuela. Cabe recordar que la tasa actual de desocupación en Venezuela, es de 7,40 %, menor en comparación con el 8,1 % que registra la economía estadounidense, según la Oficina de Estadísticas de Empleo de ese país (Bureau of Labor Statics).
Por su parte, el informe de la CEPAL señala que el PIB de Venezuela aumentó un 4,8% y destaca que en marzo de 2009, el gobierno anunció un conjunto de medidas orientadas a afrontar los efectos de la crisis internacional y de los bajos precios internacionales del petróleo en la economía interna: reducción del sueldo de los altos funcionarios de la administración pública; recorte de gastos suntuarios, así como un incremento del 20% al salario mínimo nacional, entre otros. No obstante, pese a la disminución de los gastos se anunció que no habrá recortes en el presupuesto del gobierno destinado a gasto social.
“En 2008, el índice general de remuneraciones creció un 25% medio anual respecto de 2007. En 2008, tanto las remuneraciones del sector público como el sueldo mínimo fueron ajustados un 30%, efectivo a partir del 1° de mayo. En marzo de 2009 se anunció un 20% de incremento del sueldo mínimo que se otorgará en dos etapas: un 10% a contar del 1º de mayo y un 10% adicional el 1º de septiembre” y “a lo largo de 2008, el mayor número de nuevos empleos se verificó en el sector público”.
Cabe resaltar que además, el gobierno venezolano cuida la disponibilidad de alimentos para la población, pues como lo señala la Comisión, “en marzo de 2009 el gobierno fijó una cuota mínima de producción de 12 partidas de la canasta básica (aceite comestible, azúcar, café, salsa de tomate, queso, leche, harina, arroz y patatas), que deberán venderse al precio estipulado en el marco del control de precios”.
En síntesis, los países del Sur plantean de manera conjunta sus propias opciones ante la crisis económica y financiera mundial, pues además del buen desempeño alcanzado en sus economías nacionales, los integrantes del ALBA se reunieron en la ciudad de Caracas, el 3 de agosto pasado, en la primera reunión del Consejo Económico de esta alianza, que tiene como objeto promover las inversiones en programas de desarrollo, que sean acordes con los modelos sociales de mayor justicia para los pueblos y con el proceso de integración de Latinoamérica y el Caribe.
Por su parte, ante la crisis, México se encuentra solo en Norteamérica. Recordemos la sentencia de José Ángel Gurría, Secretario General de la OCDE: “México está teniendo una recesión que causaron otros, pero que lamentablemente el primero que tiene que ayudarse a sí mismo para salir del agujero es México y los mexicanos porque el apoyo que van a recibir de otros no será en la misma proporción del daño que le han importado… Y el daño es enorme” (sic) (La Jornada, 23/05/09).
*Doctor en derecho de la Cooperación Internacional por la Universidad de Toulouse I, Francia.

sábado, 27 de junio de 2009

Haciendo historia: el ALBA

El ALBA es consecuencia del ciclo de luchas antineoliberales latinoamericanas, cuyo inicio está marcado por el caracazo y hunde sus raíces en el plan de unidad continental bolivariano y martiano.
Ángel Guerra Cabrera / LA JORNADA
(Fotografía: VI Cumbre del ALBA, en Venezuela)
Ya son nueve los países que integran la Alternativa Bolivariana para los pueblos de América Latina y el Caribe (Alba). Como siempre ocurre con los empeños nobles que hacen historia, cuando hace ocho años el presidente Hugo Chávez lanzó la iniciativa parecía un sueño. Los nuevos miembros, Antigua y Barbuda, Ecuador y San Vicente y las Granadinas ingresaron en la cumbre extraordinaria en memoria de la Batalla de Carabobo, con la que Bolívar culminara la independencia de Venezuela hace 188 años. Ahora, el mecanismo integracionista suma una superficie bastante superior a los 2 millones de kilómetros cuadrados y una población cercana a 80 millones.
Fueron Cuba y Venezuela los primeros en abrazarla en 2004, un año después entró Bolivia, en 2007 Nicaragua y al año siguiente Honduras. El Alba (uso el artículo él en lugar de la por su homonimia con alba, sinónimo de amanecer) es la organización de integración regional más diversa de América Latina, por la ubicación geográfica y diferencias de origen cultural de sus miembros. Abarca desde el área andina, pasando por América Central, hasta el Caribe. Desde países marcados por su vigorosa raíz indígena hasta los mayoritariamente producto del mestizaje afroeuropeo; Venezuela, como Honduras y Nicaragua, fruto de una mezcla cultural amerindia africana y europea, y San Vicente y las Granadinas y Antigua y Barbuda, con mayoritaria población de origen africano.
Pero no es esta la característica definitoria del Alba, sino las bases ideológicas y éticas que sustentan las relaciones entre sus miembros. En primer término, la solidaridad entre los pueblos como principio rector, que la diferencia de todas las demás asociaciones entre Estados existentes a escala global. El comercio y la inversión los conceptúa como medios y no fines, llamados a elevar la calidad de vida de sus integrantes; subordina el mercado a la justicia social y toma en cuenta las asimetrías y la complementariedad entre las economías, de modo que las decisiones se adopten mediante la observancia de la equidad y en ningún momento movidas por el afán de lucro de un Estado, una empresa o un territorio a costa de otros. Se entiende por qué la analogía entre Alba y alba es mucho más que un accidente lingüístico, pues constituye un amanecer de la solidaridad y del nuevo proyecto emancipador latinocaribeño. En su corta historia ha logrado realizaciones importantes como el Banco del Alba, las grandes empresas que se están creando en su seno y trascendentes proyectos educativos y culturales. El Alba surgió en contraposición a la fenecida ALCA, promovida por Washington y los sectores entreguistas de América Latina con el objetivo de recolonizarla y destruir su identidad.
El Alba no es el único mecanismo de integración regional, pero sí su núcleo más dinámico, ha dicho Chávez. En efecto, instituciones como Unasur y el Banco del Sur son también muy valiosas. Pero el Alba es más que los nueve países que lo integran, puesto que Petrocaribe, otra iniciativa venezolana con la misma filosofía, está formado por la inmensa mayoría de los Estados del Caribe y tres de América Central (16). Por cierto, con las facilidades de pago que otorga ha salvado de la ruina económica a muchos de sus miembros, que no habrían podido hacer frente a sus facturas petroleras.
En el espíritu que anima el Alba se llevan a cabo por Cuba y Venezuela otras acciones solidarias ideadas por Fidel Castro: la Operación Milagro, que ha devuelto la visión a más de un millón 600 mil personas, y la aplicación masiva del método cubano Yo sí puedo, que erradicó ya el analfabetismo en Venezuela, Bolivia y Nicaragua y se extiende en todos los países miembros del mecanismo integracionista.
El Alba ha demostrado también su eficacia como mecanismo de concertación y cohesión política latinoamericano y así se pudo apreciar con la derogación de la resolución que excluía en la reciente reunión de la OEA.
El Alba es consecuencia del ciclo de luchas antineoliberales latinoamericanas, cuyo inicio está marcado por el caracazo y hunde sus raíces en el plan de unidad continental bolivariano y martiano. Este, como el Alba, pareció un sueño en su momento, pero es el único camino para que las naciones de América Latina y el Caribe rompan con la dominación imperialista y el subdesarrollo y afiancen su soberanía y autodeterminación. El Alba crece y es su embrión.

domingo, 14 de junio de 2009

El ALBA cabalga con su octavo miembro: Ecuador

Con la incorporación de Ecuador, se fortalece grandemente el grupo y las puertas del ALBA quedan abiertas para nuevas incorporaciones en las que se han interesado otros países de la región.
Hedelberto López Blanch / Rebelion
(Fotografía: El Canciller ecuatoriano, Fander Falconi, confirmó la semana anterior el ingreso de su país al ALBA)
La recién anunciada integración de la República de Ecuador a la Alternativa Bolivariana para los pueblos de nuestra América (ALBA) que se oficializará el próximo 24 de junio confirma la relevante importancia que adquiere ese organismo de unión regional.
Durante la celebración en Venezuela del aniversario de la batalla de Carabobo, se realizará una reunión extraordinaria del grupo donde el presidente ecuatoriano Rafael Correa hará efectiva la entrada de su país al ALBA.
A paso lento, pero aplastante, se han ido uniendo naciones de América Latina a ese organismo integrador que ya cuenta con ocho miembros.
La primera mención al surgimiento de ese grupo surgió durante la III Cumbre de jefes de Estado y Gobierno de la Asociación de Estados del Caribe, efectuada en diciembre de 2001 cuando el presidente venezolano Hugo Chávez habló sobre un proyecto que uniera a las naciones de la región con una nueva voluntad política, económica y social.
Tres años más tarde, en 2004, durante un encuentro en La Habana, Chávez y el Presidente cubano Fidel Castro firmaron los documentos de la fundación del ALBA bajo el concepto de integración para el desarrollo independiente de América Latina y el Caribe, donde primara la colaboración y la solidaridad entre sus pueblos.
Bolivia se adhirió en abril de 2006, Nicaragua en abril de 2007, Dominica en enero de 2008, Honduras en agosto de 2008 y San Vicente y las Granadinas en abril de 2009.
Con la inclusión de Ecuador, el acuerdo involucra a una población de alrededor de 74 millones de personas con una superficie global de 2.536.000 kilómetros cuadrados y un Producto Interno Bruto aproximado de 461 000 millones de dólares.
El control hegemónico que durante décadas había mantenido Estados Unidos sobre todo el quehacer de las naciones latinoamericanas, y las políticas neoliberales impuestas por Washington mediante el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial (BM) y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) han sido causas fundamentales del saqueo de las riquezas de la región en detrimento de las grandes mayorías.
Pobreza y miseria se han extendido por todo el hemisferio sur americano, lo cual ha sido motivo para que los pueblos del área se integren para sacar a sus países de la deprimente situación social en que se hallaban.
Aunque resulta innegable que nadie escapará a la crisis económica-financiera que vive el mundo, provocada y surgida en los países capitalistas desarrollados, el ALBA cuenta con instrumentos para enfrentar en parte sus efectos, basándose en principios de igualdad y privilegiando el desarrollo económico y social.
Si bien es cierto que el ALBA no tiene la capacidad de transformar estructuralmente el orden económico internacional, sí puede sentar nuevas bases de intercambio entre sus miembros que le permitan paliar ese vendaval y elaborar sus propias relaciones económicas.
Muchos han sido los avances obtenidos por la agrupación en los cinco años de fundada. El intercambio comercial entre sus países se incrementó en alrededor de 10 000 millones de dólares y sus miembros han podido solventar la crisis petrolera, que los hubiera hundido en un enorme déficit comercial, gracias a la política venezolana de brindar crudo a precios y créditos preferenciales a las naciones integrantes de PETROCARIBE.
En varias de esas naciones se han remodelado o están en proceso de construcción, refinerías petroleras que les permitirán producir derivados del crudo los cuales tienen elevados precios en el mercado internacional.
Numerosas empresas mixtas y convenios de colaboración se han establecido entre sus miembros que abarcan diferentes esferas económicas, sociales y culturales donde laboraran millones de ciudadanos y que han permitido reducir el índice de desempleo existente en casi todas esas naciones.
Empresas distribuidoras y comercializadoras de productos farmacéuticos; de manejo y preservación integral de aguas; exploración, explotación y refinación de crudo; producción de alimentos; centros de vigilancia epidemiológica; programas de alfabetización general; de producción de libros y la Universidad del ALBA, han sido impulsados con los llamados proyectos Grannacionales.
Está en marcha la instalación del cable de comunicación submarino que unirá a Venezuela con Cuba y que posteriormente se llevará a Nicaragua y el Caribe, así como funciona con éxito el canal Telesur que permite dar información fidedigna sobre lo que ocurre en los países de América y del mundo.
En el aspecto social, en varios de sus países se labora por sacar de las calles a miles de niños pobres ambulantes y llevarlos a centros de desarrollo infantil. Se incluyen programas de seguridad comunitaria, prevención de la violencia intrafamiliar y atención a las familias en situación de riesgo.
Los programas de alfabetización mediante el método cubano Yo Sí Puedo han permitido declarar a Venezuela y Bolivia libre de ese flagelo y Nicaragua piensa alcanzar esa categoría en los próximos meses.
Se creó el Banco del ALBA para ayudar al desarrollo económico y social de sus integrantes al proporcionarles créditos blandos sin tener que sufrir las presiones y políticas leoninas que imponen el FMI y el BM.
Ya está en camino la adopción de una moneda de intercambio que se ha denominado SUCRE la cual tendrá una significación especial para incrementar el comercio del grupo y a la vez irse separando del dólar en las transacciones regionales. Con la incorporación de Ecuador, se fortalece grandemente el grupo y las puertas del ALBA quedan abiertas para nuevas incorporaciones en las que se han interesado otros países de la región.
Retos y dificultades existen muchos, como tratar de aprovechar mejor la tierra y elevar la producción de alimentos entre sus miembros, pero el ALBA ha demostrando que el libre comercio y las privatizaciones no son capaces de generar los cambios sociales requeridos, y que con voluntad soberana se pueden erradicar los peliagudos problemas que viven millones de seres humanos en América Latina.

viernes, 17 de abril de 2009

La posición de los países del ALBA frente a la V Cumbre de las Américas

Cumaná, Venezuela. 17 de abril de 2009.
Los Jefes de Estado y de Gobierno de Bolivia, Cuba, Dominica, Honduras, Nicaragua y Venezuela, países miembros del ALBA, consideramos que el proyecto de Declaración de la V Cumbre de las Américas es insuficiente e inaceptable por las siguientes razones:
-No da respuestas al tema de la Crisis Económica Global, a pesar de que ésta constituye el más grande desafío al cual la humanidad haya hecho frente en décadas y la más seria amenaza de la época actual para el bienestar de nuestros pueblos.
-Excluye injustificadamente a Cuba, sin hacer mención al consenso general que existe en la región para condenar el bloqueo y los intentos de aislamiento de los cuales su pueblo y su gobierno han sido incesantemente objeto, de manera criminal.
Por tal motivo, los países miembros del ALBA consideramos que no hay consenso para adoptar este proyecto de declaración y en función de lo planteado, proponemos sostener un debate a fondo sobre los siguientes temas:
1) El capitalismo está acabando con la humanidad y el planeta. Lo que estamos viviendo es una crisis económica global de carácter sistémico y estructural y no una crisis cíclica más. Están muy equivocados quienes piensan que con una inyección de dinero fiscal y con algunas medidas regulatorias se resolverá esta crisis. El sistema financiero está en crisis porque cotiza valores en papeles por seis veces el valor real de los bienes y servicios que se producen en el mundo. Esta no es una “falla de la regulación del sistema” sino que es parte constitutiva del sistema capitalista que especula con todos los bienes y valores en pos de obtener la máxima ganancia posible. Hasta ahora, la crisis económica provoca 100 millones más de hambrientos y más de 50 millones de nuevos desempleados y estas cifras tienden a aumentar.
2) El capitalismo ha provocado la crisis ecológica por someter las condiciones necesarias para la vida en el planeta, al predominio del mercado y la ganancia. Cada año se consume un tercio más de lo que el planeta es capaz de regenerar. A este ritmo de derroche del sistema capitalista, vamos a necesitar dos planetas Tierra para el año 2030.
3) La crisis económica global, la del cambio climático, la alimentaria, y la energética son producto de la decadencia del capitalismo que amenaza con acabar con la propia existencia de la vida y el planeta. Para evitar este desenlace es necesario desarrollar un modelo alternativo al sistema capitalista. Un sistema de:
solidaridad y complementariedad y no de competencia;
un sistema de armonía con nuestra madre tierra y no de saqueo de los recursos naturales;
un sistema de diversidad cultural y no de aplastamiento de culturas e imposición de valores culturales y estilos de vida ajenos a las realidades de nuestros países;
un sistema de paz basado en la justicia social y no en políticas y guerras imperialistas;
en síntesis, un sistema que recupere la condición humana de nuestras sociedades y pueblos y no los reduzca a ser simples consumidores o mercancías.
4) Como expresión concreta de la nueva realidad del continente, los países latinoamericanos y caribeños hemos comenzado a construir una institucionalidad propia, que hunde sus raíces en la historia común que se remonta a nuestra Revolución independentista, y constituye una herramienta concreta de profundización de los procesos de transformación social, económica y cultural que habrán de consolidar nuestra plena soberanía. El ALBA-TCP, Petrocaribe o la UNASUR, por solo citar los de más reciente creación, son mecanismos de unión solidaria creados al calor de estas transformaciones, con la intención manifiesta de potenciar el esfuerzo de nuestros Pueblos por alcanzar su propia liberación. Para enfrentar los graves efectos de la crisis económica global, los países del ALBA-TCP hemos tomado medidas innovadoras y transformadoras, que buscan alternativas reales al deficiente orden económico internacional y no potenciar sus fracasadas instituciones. Así, hemos puesto en marcha un Sistema Único de Compensación Regional, el SUCRE, que incluye una Unidad de Cuenta Común, una Cámara de Compensación de Pagos y un Sistema Único de Reservas. Igualmente, hemos impulsado la constitución de empresas grannacionales para satisfacer las necesidades fundamentales de nuestros pueblos, estableciendo mecanismos de comercio justo y complementario, que dejen a un lado la absurda lógica de la competencia desenfrenada.
5) Cuestionamos al G20 por triplicar los recursos del Fondo Monetario Internacional, cuando lo realmente necesario es establecer un nuevo orden económico mundial que incluya la transformación total del FMI, del Banco Mundial y de la OMC, que con sus condicionamientos neoliberales han contribuido a esta crisis económica global.
6) Las soluciones a la crisis económica global y la definición de una nueva arquitectura financiera internacional deben ser adoptadas con la participación de los 192 países que entre el 1 y el 3 de Junio nos reuniremos en la Conferencia sobre la crisis financiera internacional de las Naciones Unidas, para proponer la creación de un nuevo orden económico internacional.
7) En cuanto a la crisis del cambio climático, los países desarrollados tienen una deuda ecológica con el mundo ya que son responsables por el 70 % de las emisiones históricas de carbono acumuladas en la atmosfera desde 1750. Los países desarrollados, deudores con la humanidad y el planeta, deben aportar recursos significativos a un fondo para que los países en vías de desarrollo puedan emprender un modelo de crecimiento que no repita los graves impactos de la industrialización capitalista.
8) Las soluciones a las crisis energética, alimentaria y del cambio climático tienen que ser integrales e interdependientes. No podemos resolver un problema creando otros en áreas fundamentales para la vida. Por ejemplo, generalizar el uso de agrocombustibles solo puede incidir negativamente en los precios de los alimentos y en la utilización de recursos esenciales como el agua, la tierra y los bosques.
9) Condenamos la discriminación de los migrantes en cualquiera de sus formas. La migración es un Derecho Humano, no un delito. Por tanto, demandamos una reforma urgente de las políticas migratorias del gobierno de los Estados Unidos, con el objetivo de detener las deportaciones y redadas masivas, permitir la reunificación de las familias, y reclamamos la eliminación del muro que nos separa y nos divide, en vez de unirnos. En ese sentido, demandamos la abrogación de la Ley de Ajuste Cubano y la eliminación de la política de Pies Secos – Pies Mojados, de carácter discriminatorio y selectivo, y causantes de pérdidas de vidas humanas. Los verdaderos culpables de la crisis financiera son los banqueros que se robaron el dinero y los recursos de nuestros países y no los trabajadores migrantes. Primero están los derechos humanos, y en particular los derechos humanos del sector más desprotegido y marginado de nuestra sociedad que son los migrantes sin papeles. Para que haya integración tiene que haber libre circulación de las personas, y derechos humanos por igual para todos sin importar su estatus migratorio. El robo de cerebros constituye una forma de saqueo de recursos humanos calificados ejercido por los países ricos.
10) Los servicios básicos de educación, salud, agua, energía y telecomunicaciones tienen que ser declarados derechos humanos y no pueden ser objeto de negocio privado ni ser mercantilizados por la Organización Mundial del Comercio. Estos servicios son y deben ser esencialmente servicios públicos de acceso universal.
11) Queremos un mundo donde todos los países, grandes y pequeños, tengamos los mismos derechos y donde no existan imperios. Abogamos por la no intervención. Fortalecer, como único canal legítimo para la discusión y análisis de las agendas bilaterales y multilaterales del Continente, la base del respeto mutuo entre los Estados y los gobiernos, bajo el principio de la no injerencia de un Estado sobre otro y la inviolabilidad de la soberanía y la autodeterminación de los pueblos. Demandamos al nuevo gobierno de los Estados Unidos, cuya llegada ha generado algunas expectativas en la región y en el mundo, que ponga fin a la larga y nefasta tradición de intervencionismo y agresión que ha caracterizado el accionar de los gobiernos de ese país a lo largo de la historia, especialmente recrudecido durante el gobierno de George W. Bush. De la misma manera, que elimine prácticas intervencionistas como las operaciones encubiertas, diplomacias paralelas, guerras mediáticas para desestabilizar Estados y gobiernos, y el financiamiento a grupos desestabilizadores. Es fundamental construir un mundo donde se reconozca y respete la diversidad de enfoques económicos, políticos, sociales y culturales.
12) Respecto al bloqueo de Estados Unidos contra Cuba y la exclusión de este país de la Cumbre de las Américas, los países de la Alternativa Boliviariana para los Pueblos de Nuestra América reiteramos la Declaración que todos los países de América Latina y el Caribe adoptaron el pasado 16 de diciembre del 2008 sobre la necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por el gobierno de los Estados Unidos de América a Cuba, incluida la aplicación de la llamada ley Helms-Burton y que entre sus párrafos fundamentales señala:
“CONSIDERANDO las resoluciones aprobadas por la Asamblea General de las Naciones Unidas sobre la Necesidad de poner fin al Bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos contra Cuba, y las expresiones que sobre el mismo se han aprobado en numerosas reuniones internacionales,“AFIRMAMOS que en la defensa del libre intercambio y de la práctica transparente del comercio internacional, resulta inaceptable la aplicación de medidas coercitivas unilaterales que afectan el bienestar de los pueblos y obstruyen los procesos de integración.
“RECHAZAMOS de la forma más enérgica la aplicación de leyes y medidas contrarias al Derecho Internacional como la Ley Helms-Burton y exhortamos al Gobierno de los Estados Unidos de América a que ponga fin a su aplicación.
“PEDIMOS al gobierno de Estados Unidos de América que cumpla con lo dispuesto en 17 resoluciones sucesivas aprobadas en la Asamblea General de las Naciones Unidas y ponga fin al bloqueo económico comercial y financiero que mantiene contra Cuba.”
Adicionalmente consideramos que han fracasado los intentos de imponer el aislamiento de Cuba, que hoy es parte integrante de la región de América Latina y el Caribe, miembro del Grupo de Río y de otras organizaciones y mecanismos regionales, que desarrolla una política de cooperación y solidaridad con los países de la región, que promueve la plena integración de los pueblos latinoamericanos y caribeños y, por tanto, que no existe razón alguna que justifique su exclusión del mecanismo de las Cumbres de las Américas.
13) Los países desarrollados han destinado no menos de 8 milllones de millones de dólares para rescatar la estructura financiera que se ha desplomado. Son los mismos que no cumplen con destinar pequeñas cifras para alcanzar las Metas del Milenio o el 0,7% del PIB para la Ayuda Oficial al Desarrollo. Nunca antes se había visto tan al desnudo la hipocresía del discurso de los países ricos. La cooperación debe establecerse sin condiciones y ajustarse a las agendas de los países receptores simplificando los trámites, haciendo accesibles los recursos y privilegiando los temas de inclusión social.
14) La legítima lucha contra el narcotráfico y el crimen organizado, y cualquier otra manifestación de las llamadas “nuevas amenazas” no deben ser utilizadas como excusa para llevar a cabo actividades de injerencia e intervención en contra de nuestros países.
15) Estamos firmemente convencidos de que el cambio, en el que todo el mundo tiene esperanza, solo puede venir de la organización, movilización y unidad de nuestros pueblos.
Como bien afirmara El Libertador:
“La unidad de nuestros pueblos no es simple quimera de los hombres, sino inexorable decreto del destino”. Simón Bolívar