La noción de la necesidad de luchar por el equilibrio de un mundo en el que se enfrentaban viejas y nuevas potencias coloniales en todos los rincones del planeta, y en el que emergían como un contendor cada vez más poderoso los Estados Unidos, constituye un elemento clave en el pensar y el accionar político de Martí.
Guillermo Castro H./ Especial para Con Nuestra América
Desde Alto Boquete, Panamá
“del hombre que, sin dejarse cegar por la desdicha, lee la promesa de final ventura en el equilibrio y la gracia del mundo.”
José Martí, 1887[1]
Para incertidumbres actuales, certezas de ayer. Dos años apenas habían pasado de aquel elogio al equilibrio y la gracia del mundo en la poesía de Walt Whitman, cuando advertía José Martí que algo mandaba en América que despertara, y no durmiera, el alma de México. “Hay que andar con el mundo y que temer al mundo”, decía. “Negársele, es provocarlo.” [2]



