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sábado, 30 de marzo de 2019

Claro que sí, debe pedirse perdón, pero eso no basta

En abril de 1519, Hernán Cortés desembarcó en Cozumel, en las costas del actual estado de Yucatán, y dio inicio al proceso de conquista de México, uno de los acontecimientos históricos más sangrientos de la historia de la humanidad.

Rafael Cuevas Molina/Presidente AUNA-Costa Rica

No solo la población de México sino, en general de América, en menos de un siglo se vio dezmada en más del 90%. La que quedó, fue incorporada al Imperio Español como proveedora de fuerza de trabajo, vio su cultura menospreciada como sinónimo de barbarie, y sustituida por otra, la occidental.

Los europeos que llegaron a América lo hacían impelidos por la imperiosa necesidad de expansión del naciente capitalismo, que requería recursos naturales y fuerza de trabajo para su valorificación. Para ello, montaron lo que podemos denominar como la “empresa” de la conquista.

Esa expansión fuera de los confines de Europa puede entenderse como el inicio del proceso de globalización, lo que implicó la creciente expansión de la cultura occidental, que se ha convertido, desde entonces, en la cultura dominante de todo el globo terráqueo. Asimismo, es el inicio de la era del colonialismo, que abarcó no solo a América sino también a África y Asia, que marcó definitivamente al mundo hasta nuestros días.

México: La herencia colonial y el desagravio cultural

Reconocer los agravios es para evitar su continuidad; hablarlos, discutirlos y ponerlos a la luz de este siglo XXI, es para que a partir de esas evidencias históricas construyamos sociedades más justas, igualitarias y equitativas, donde la explotación, la dominación neocolonial y la opresión clasista dejen su lugar a la libertad, autodeterminación y soberanía de todos los pueblos del mundo.

Cristóbal León Campos / Especial para Con Nuestra América
Desde Mérida, Yucatán. México.

I

La noticia revelada por el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, sobre el envío de dos misivas, una dirigida al rey Felipe VI de España y otra al Papa Francisco con el objetivo de que ambos encabecen en conjunto una petición de perdón a los pueblos originarios de México por las atrocidades cometidas durante la conquista y toda la época colonial, produjeron una rápida reacción de diversos sectores de la sociedad mexicana y en algunos países, voces discordantes llegan incluso a la mofa por la petición calificándola de ridícula y anacrónica, evocando una supuesta superación de los efectos que el colonialismo causó y sigue causando en México y en toda Latinoamérica. La realidad es que España no solo debe pedir perdón, también debe indemnizar a los pueblos originarios de toda Nuestra América.

sábado, 24 de noviembre de 2018

Argentina: La colonia muerta

La mentalidad colonial siempre ha mirado afuera. Siempre ha estado pendiente de sus patrones externos. Ha conformado un pensamiento servil a través de un relato sumiso que niega identidad, descree de pertenencia y rechaza toda tradición, origen desde la llegada de los españoles a América.

Roberto Utrero Guerra / Especial para Con Nuestra América
Desde Mendoza, Argentina

No bien emancipada de la corona española, se subordinó a Inglaterra, su libre comercio y su pujanza industrial, renegando del atraso ibérico y sepultando las mercancías regionales. Se abrió a las imposiciones del nuevo patrón y trazó los carriles y puertos para ofrecerle al mejor precio (para ellos) de nuestros productos. Profundizamos un flujo comercial centrífugo: de la concentración portuaria a la orgullosa e insaciable metrópolis. Todo lo bueno venía de afuera. Todo lo malo era lo autóctono: indios y criollos eran despreciables. No había que ahorrar sangre de gauchos, decía Sarmiento, maestro, periodista, la pluma más brillante del siglo XIX y, finalmente, presidente de la República.