Viendo
los entuertos de todos los matices de la izquierda latinoamericana actual, la
ética guevariana ascética, implacable, llevada a todos los extremos de la vida,
pareciera pertenecer a otro planeta.
Rafael Cuevas Molina / Presidente AUNA-Costa Rica
La
corrupción atraviesa transversalmente a la política latinoamericana. Es una
vieja lacra, de tal manera que a los débiles y venales gobiernos
centroamericanos de principios del siglo XX, caracterizados como fácilmente
sobornables por parte de los inversionistas extranjeros, se les caracterizó
como Banana Republics y, hasta el día de hoy, es el término peyorativo con el
se nombra cualquier chambonada gubernamental propia de estados de opereta.
Pero
la corrupción no es patrimonio exclusivo, ni mucho menos, de los gobiernos centroamericanos,
ni ha quedado relegada a esos primeros años del siglo XX, cuando generales y
coroneles se enseñoreaban en el poder del Estado y gobernaban patriarcalmente
su país como si fuera una gran finca.








