sábado, 13 de noviembre de 2021

Cuba: el pueblo retoma la iniciativa

 La iniciativa de reanimar las bases comunitarias del proceso de rectificaciones y nuevos desarrollos aprovechó en su justo momento la ocasión deparada por el alboroto de julio pasado.

Nils Castro / Para Con Nuestra América

Desde Panamá


Los imprevistos incidentes de descontento del 11 de julio de 2021 le dieron al liderazgo cubano la oportunidad de pasar a la ofensiva con una de las cualidades básicas de la Revolución: la capacidad de multiplicar diálogos con el pueblo y estimular su participación, en cada sector y comunidad, para acometer la solución a sus problemas. Entendiendo este sujeto ‑‑“si de lucha se trata”‑‑ en el sentido a la vez plural e integrador con que La historia me absolverá precisó su concepto de pueblo. Sentido que mantiene toda la certidumbre y convicción que le dieron origen.[1]

Debbie Wasserman-Shultz, Mario Díaz-Balart y la guerra de infame intensidad contra Cuba

Además de la “incoherencia democrática”, que visualizamos en la nueva conspiración contra Cuba, observamos otro elemento político-ideológico propio de esta sucia guerra de infame intensidad: la inversión ideológica de los derechos humanos.

José Toledo Alcalde / Para Con Nuestra América

Debbie Wasserman-Shultz

La naturaleza ideológica injerencista no es cuestión de regímenes, ni de individuos, la degeneración es sistémica. El pasado miércoles 3 de noviembre fue aprobada en la Cámara Baja de los EE. UU. la iniciativa bipartidista de apoyo al colectivo conspirador del 11 de julio en la Grande de las Antillas, Cuba. Fueron 382 votos a favor y 40 en contra el proyecto impulsado por la legisladora demócrata Debbie Wasserman-Shultz y respaldada por el legislador republicano Mario Díaz-Balart.