sábado, 22 de agosto de 2026

Argentina: El ausente

 Cansada de castigo, la sociedad está a un paso de estallar cada semana, siendo contenida por las diversas organizaciones civiles y eclesiásticas, cuya prédica actúa como un freno ante un gobierno insensible y voraz. Frente a este escenario apocalíptico, el presidente, el ausente motivo de la presente columna, sigue encerrado en sus devaneos mentales, preservado por su hermana e íntimos…

Roberto Utrero Guerra / Especial para Con Nuestra América
Desde Mendoza, Argentina

Apegado a su extraña y egocéntrica personalidad, el primer mandatario argentino volvió a ser visible públicamente este lunes 17 de agosto, con motivo de la conmemoración de la muerte del Libertador, General Don José de San Martín en la plaza que lleva su nombre en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Lo hizo junto al Jefe de la misma, Jorge Macri, el gabinete nacional y autoridades de las Fuerzas Armadas y el Ejército de Granaderos, cuya fanfarria Alto Perú interpretó el himno nacional y la marcha de San Lorenzo. Recordemos que estuvo recluido once días en la Quinta de Olivos, ausente de la agenda presidencial, la que fue ejercida por su hermana y Secretaria, intentando llenar los intersticios indelegables de la función. Función que sabemos, en caso de ausencia, debe ser asumida por la vice presidenta, Victoria Villarruel, cosa que los hermanos Milei manejan a su antojo, conforme sus necesidades, saltando el mandato constitucional referido al Poder Ejecutivo. Pero bueno... todo puede suceder en Mileilandia.
 
Su postura y el mensaje leído en tono grave, lo mostraron austero y medido, alejado de la chispeante elocuencia de otras veces. Sabemos que la solemnidad de la conmemoración lo exigía, aunque la lucha libertadora independientista del Libertador llevada a cabo en aquellos años, aparece totalmente opuesta a la idea de libertad que persigue la gestión presidencial actual y que el mandatario quiso pegarla a la gesta Sanmartiniana. Desde antes de que asumiera Javier Gerardo Milei sabemos que es todo lo contrario; su adhesión pública y sin límites al imperio norteamericano  llega a avergonzar hasta a sus propios seguidores.
 
Lo curioso y dada la caída de popularidad del gobierno en las últimas semanas, la prensa adicta y desde luego sobre pagada, salió ridículamente a justificar que su prolongada ausencia de Casa Rosada obedeció a su reclusión intelectual redactando discursos a dar en futuras reuniones tanto en el país como en el exterior, y la confección del libro denominado: “La moral como política de Estado” en que desarrollará su ideario pronto a ser publicado. Cuestión ésta, según estos periodistas ensobrados, ha sido utilizada por la oposición como un nuevo intento golpista, dado el éxito económico de la gestión del modelo, la baja inflación, el déficit cero, bla bla bla. Algo que a estas alturas no lo cree nadie.
 
No obstante, llama la atención que luego de la actuación de la selección nacional en el mundial de fútbol y la derrota a los ingleses y la exhibición por parte de los jugadores del trapo con la leyenda en defensa de Malvinas, un renacido nacionalismo soberano en la población ha crecido desde entonces y fue visto este lunes 17 de agosto, donde todos los canales nacionales estuvieron dedicados a la exaltación de la figura del Padre de la Patria tanto en su Gesta Libertadora como en sus virtudes como padre y su vida austera en el exilio. Algo que hacía años que no se veía y que de alguna manera, volvió a la necesidad de rescatar los valores nacionales, los que nos dieron identidad y pertenencia y que estos años de neoliberalismo a ultranza fueron dejados de lado. No es un hecho menor. 
 
Por el contrario, se han removido energías adormiladas por tanto daño sufrido y la necesidad de recuperar la sociedad tradicional en donde la solidaridad y la inclusión de las mayorías sea efectiva y concreta. No es normal que todos los miércoles salgan los viejos jubilados a pedir mejoras salariales y condiciones sociales. No es normal que las Fuerzas de Seguridad salgan a dar palos y agredir con sus tanques hidrantes a miles de personas dejando cientos de heridos tendidos en la calle. No es normal la cantidad de empresas cerradas y los cientos de miles de desempleados en la calle sin posibilidades de trabajo. No es normal que la inmensa mayoría de la población esté endeudada en tarjetas de crédito por gastos en comida y medicamentos. No es normal la cantidad creciente de familias en situación de calle. No es normal la crueldad, la perversidad y la burla ejercida por los gobernantes y noveles potentados. No es normal el regreso a la ley de la selva, del garrote, algo que impusieron las pantallas táctiles de los celulares y el resentimiento acumulado por sucesivas frustraciones y los mandatos odiadores de las redes libertarias. 
 
Claro, fue necesario cultivar un individualismo cerrado y narcisista que destruyó el tejido social tradicional y dejó en la intemperie a millones que, los más jóvenes sólo piensan en sí mismos, en su propia movilidad y su celular como único recurso de supervivencia en la era Uber y Rapy. Una movilidad de intercambio y comercialización que está instalada y no va a desaparecer, pero que un aumento de la actividad productiva incentivando el empleo, el consumo y desde luego, la comercialización, la pueden atenuar o al menos, mejorar las condiciones de vida de la población que aspira a un primer empleo. Aspiraciones que por el momento deben esperar. Tampoco es normal un presidente ausente, recluido, escondido, fuera de la agenda presidencial, valga la redundancia, como tampoco que cumpla sus funciones su hermana que, aunque Secretaria de la Presidencia, no fue elegida por el voto popular, otro dato que agrede a la democracia representativa vigente. 
 
Sin embargo, la aceleración de los procesos políticos propios de la renovación de autoridades previsto para el año próximo, comienza a mostrar las fisuras y competencias en los distintos espacios, sobre todo en las actuales autoridades en ejercicio, cuya gestión está siendo evaluada por las diversas empresas encuestadoras que muestran el agotamiento de las medidas económicas y el alto empobrecimiento y endeudamiento social próximo al hartazgo. 
 
Cansada de castigo, la sociedad está a un paso de estallar cada semana, siendo contenida por las diversas organizaciones civiles y eclesiásticas, cuya prédica actúa como un freno ante un gobierno insensible y voraz. Frente a este escenario apocalíptico, el presidente, el ausente motivo de la presente columna, sigue encerrado en sus devaneos mentales, preservado por su hermana e íntimos, situación que las urgencias actuales no van a tolerar por mucho tiempo. Es más, pareciera que el golpismo proclamado por los medios afines lo van a propiciar ellos, algo que ya pasó con De la Rúa en diciembre de 2001.
 
Frente a la dignidad de los que luchan día a día, quienes gobiernan oponen indignidad y latrocinio de los recursos. Indignidad y latrocinio que también comienza a hartar al círculo rojo y el mundo financiero que, como las ratas, son los primeros en abandonar el barco. Estos días el riesgo país trepó de 400 a 522 puntos básicos a partir de una conjunción de factores locales y externos, al tiempo que las acciones argentinas que cotizan en Wall Street retroceden en medio de un clima financiero global complicado. Un panorama nada halagüeño frente al disconformismo interno. A esto debe sumarse las interpelaciones que le están exigiendo en el Congreso de la Nación al ministro de Economía Luis Caputo por los desvíos de fondos del impuesto a los combustibles destinado a mejoras de las rutas por parte de Vialidad Nacional, colocado en mesas de dinero. Una serie de irregularidades demasiado grandes como para que pasen desapercibidas.
 
Sin embargo, el daño del ausente corroe todo lo existente y, como hizo con la modificación de la Carta Orgánica del Banco Central de la República Argentina, intenta perpetuar las modificaciones introducidas décadas luego de su mandato. En la oportunidad, luego de la frustrada votación de la ley de extranjerización de tierras, ahora le tocó a Fabricaciones Militares, la fábrica que provee municiones y armas a las Fuerzas Armadas y de Seguridad nacionales. Milei quiere darle el 51 % de las acciones a empresas extranjeras, sobre todo norteamericanas intentando frenar el ingreso de empresas chinas por 35 años y que ellos pongan el director. Algo que el ministro de Economía, Luis Caputo ya aseguró por 50 años a las empresas privadas a las que libró la licitación internacional de la concesión del servicio ferroviario del Belgrano Cargas. Siempre aferrados a desnacionalizar y vulnerar la escasa soberanía que nos va quedando. 
 
El ausente, cuya ausencia no va a extrañar la mayoría sufriente, sigue ausente. Sin embargo, quienes se han hecho presente en la Plaza de Mayo los endeudados; recordemos que hay 21 millones de endeudados, uno de cada cuatro de los argentinos está endeudado. Pegado a la Casa Rosada está el edificio del ministerio de Economía, sede del ministro Caputo. No hace falta recordarle que la crisis del 2001 comenzó así. Seguramente van a reprimir. Pero... ¿responderán las Fuerzas de Seguridad, entre las que se incluye: Policía Federal Argentina, Gendarmería Nacional, Prefectura Naval Argentina, Policía de Seguridad Aeroportuaria y Servicio Penitenciario Federal, si muchos de ellos se están suicidando por la pésima situación por la que atraviesan? No lo digo yo, lo admitió la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, frente al periodista Eduardo Feinmann por Radio Mitre. La tendencia también fue advertida por la Asociación Civil para la Prevención del Suicidio Policial (APSP), organización integrada por familiares y profesionales que desde hace varios años recopila casos ocurridos en policías provinciales, fuerzas federales y servicios penitenciarios. Según esa entidad, la Argentina registra un promedio cercano a un centenar de suicidios anuales entre integrantes de fuerzas de seguridad nacionales y provinciales, aunque aclara que existe un importante subregistro debido a que varias jurisdicciones no publican estadísticas oficiales o clasifican algunos fallecimientos bajo otras categorías administrativas. La organización sostiene que la tasa de suicidios dentro de las fuerzas oscila entre 30 y 40 casos cada 100.000 efectivos, dependiendo del año y de la jurisdicción analizada.
 
Para terminar, mientras la gente endeudada se movilizaba frente a la Casa de Gobierno, Milei disertaba en el Consejo de las Américas 2026 en el salón Versalles del hotel Alvear. Lo hizo en el acostumbrado tono irónico y burlesco sobre el progreso de su gestión, junto con otros dirigentes. Su renovada crueldad inspiró al periodista Alejandro Bercovich a compararlo con el palacio de Versalles de la Revolución Francesa, dado el alejamiento del presidente con la realidad de la calle, más precisamente del lugar en que gobierna, lo que rememora las actitudes excéntricas y desbordantes de María Antonieta y Luis XVI. Ciertamente en los dos siglos y medio de lo ocurrido allí, hemos progresado, se eliminó la guillotina. Esperemos, como decimos semana a semana, que el agua no llegue al río y que el mandato del presidente, a pesar de sus provocaciones, termine conforme lo establecido por la Constitución Nacional.

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