sábado, 15 de agosto de 2026

Argentina: Con fecha de vencimiento

En el orwelliano mundo de las derechas de este siglo XXI, todo fue reducido a las leyes de mercado y liberado las barreras nacionales; todo se transformó en mercancía y, como mercancía, sabemos, todo tiene fecha de vencimiento.

Roberto Utrero Guerra / Especial para Con Nuestra América
Desde Mendoza, Argentina

Es distópico y aberrante, lo sabemos, por eso hemos citado reiteradamente al autor de “1984”, porque desde la pandemia en adelante la realidad que teníamos por delante, frente a nuestros ojos, fue modificada, alterada por las redes y las pantallas táctiles, vulnerando nuestra intimidad e induciéndonos a creer todo lo que nos dicen mensajes de segundos, dado que la ansiedad que nos trajo el encierro durante meses, la atención se volvió una mariposa díscola que vuela de flor en flor sin detenerse un momento. Hecho éste que produjo el advenimiento del actual mandatario libertario, cuya llegada en lo personal me llevó a la cama de un hospital y, en lo colectivo, arrasó a decenas de millones de argentinos a la miseria y condiciones de vida jamás vividas. No sólo en los cuarenta y tres años de democracia, si no los últimos cien años, incluida la “década infame” posterior al crack de 1929 y lo que vino después, junto a los dos primeros gobiernos peronistas.
 
Sin embargo, el orador que impacto en la reunión de Davos en 2024 y salió al mundo a proclamar las ideas de la escuela austríaca, pensando que sería el candidato al premio Nobel de Economía por haber realizado el mayor ajuste de la historia mundial, se ha desgastado, perdiendo la aprobación que lo llevó a la presidencia, reduciéndolo a una sombra díscola y disconforme con los propios, puesto que internamente, La Libertad Avanza, se transformó en una bolsa de gatos en que todos están contra todos, frente a las elecciones del año próximo.
 
La batalla cultural contra la casta fue una cortina de humo que sólo sirvió para tapar el tremendo robo a la población bajo el pretexto de “destruir el Estado por dentro” como decía el presidente topo. Advierto, que desde mi primera columna sobre este gobierno, publicada el 8 de febrero de 2024, han transcurrido noventa columnas semanales que a la distancia se transformaron en crónica de una muerte anunciada. La perversión, la crueldad y la burla de arriba hacia abajo, expresada de mil maneras por un sujeto que adquirió el rol de mascarón de proa de un modelo económico para una pequeña minoría que, ahora a la distancia, le ha soltado la mano. 
 
Como Atila, donde pisa Milei no vuelve a crecer el pasto, porque no solo lo ha regado con sal, sino ha matado la memoria de la hierba. Lejos de ironizar, pisó territorio de Colombia para la asunción del presidente Abelardo de la Espriella que cultiva ideas similares y hubo un terremoto como en Venezuela, con todo el dolor y condolencia que sentimos por nuestros hermanos colombianos librados ahora a una ingrata mano derechosa.
 
Nuestro primer mandatario subió al poder intentando eliminar la casta, es decir, a los políticos que vienen lucrando con su condición devenida profesión. Algo que sucede en todos lados, porque además, hay que decirlo, no hay actividad que no proporcione más dinero que la política. No es necesario explicar los intringulis de los que se valen los políticos para llevar agua (dinerillos) a su molino (bolsillo). Al cabo de más de dos años y medios, sabemos que el gobierno libertario se transformó en una casta más y su lucha, resultó un sonsonete en declive. Además, los dueños de la Argentina, crecidos a partir de la dictadura genocida, son los manejan los hilos de la democracia recuperada. 
 
Un ciudadano privilegiado de la democracia, el septuagenario médico mendocino José Luis Manzano, a quien conocí en los años ochenta del siglo pasado manejando un viejo automóvil, cuando era un brillante médico joven y ambicioso político; 35 años más tarde, luego de haber sido diputado nacional y ministro de Carlos Menem y sus privatizaciones, tiene una fortuna inconmensurable y su vida transcurre entre Suiza y Argentina y acaba de quedarse con Metrogás, la principal distribuidora de gas del país, se termina de conocer. YPF anunció el resultado del proceso de venta del 70% del capital accionario de la compañía, donde el empresario José Luis Manzano quedó mejor posicionado que el resto de los oferentes para quedarse con el control del activo. Manzano participó del proceso a través de Edenor, la empresa de la cual es accionista junto con Daniel Vila Mauricio Filiberti, y que es la principal distribuidora eléctrica del país, con 3,41 millones de clientes en el norte del área metropolitana de Buenos Aires (AMBA). Presentaron una oferta de US$780 millones, según confirmó YPF en un comunicado. Además posee Aguas y Saneamientos Argentinos AySA y la destilería Shell y sus expendedoras, etc. etc. etc. Digamos que Manzano es parte del exclusivo círculo rojo, los dueños de la Argentina, o cómo se preguntó el periodista Alejandro Bercovich al publicar en mayo de este año: “El país que quieren los dueños” y luego lo hizo el economista y periodista de Página 12, Leandro Renou en “Jefes”. 
 
Hay tres o cuatro caballitos que el sector privado pide históricamente: Reforma laboral, reforma impositiva, facilidad para despedir. Milei se las dio todas. Eso no había pasado nunca, o porque algunos no se animaron o porque la época no lo daba. Sin embargo, hay que ponerlos dentro de la discusión de la política, que es lo que intentan evitar. Ese sería mi objetivo, dice Renou en su libro: Exponerlos. Que empiecen a ser popularmente debatidos como parte del problema de la Argentina y como parte de la política. Sería un avance. Porque, definitivamente, la burguesía es parte del problema de la Argentina. Burguesía cuyo número no supera a cinco decenas, entre los que se encuentra Paolo Rocca, CEO del grupo Techint, ridiculizado por Javier Milei, cosa imperdonable para el empresario o Héctor Magnetto del Grupo Clarín. Siendo ellos los que mandan, la caída en picada del Javo es inevitable.
 
Pero sigamos con el inventario semanal de calamidades, dentro de las últimas medidas destructivas del gobierno están las publicadas en el Boletín Oficial 718/2026 firmado por el ministro de Economía Luis Caputo, sobre la privatización del ferrocarril Belgrano Cargas y Logística Sociedad Anónima que incluye instalaciones de talleres de reparación y mantenimiento de locomotoras diésel eléctricas, como también coches y vagones, lo que significaría dejar en la calle a miles de obreros ferroviarios altamente especializados. Algo ya vivido con el gobierno de Carlos Menem en 1990, cuando privatizó a las empresas públicas y, que en el caso de Ferrocarriles Argentinos, quedaron sin trabajo ciento quince mil empleados directos y proveedores. Es decir, se robaron todo y paso a repasar. 
 
En diciembre de 1988, el patrimonio de Ferrocarriles Argentinos ascendía a US$ 30.000.000.000, distribuidos de la siguiente forma: Vías: 35.746 km; Estaciones: 1.806; Pasos a nivel: 12.733; Edificios: 52.300.000 m2. Tracción: locomotoras y locotractores, 1.127; Coches eléctricos y remolques, 808; Coche motor y acoplados, 208. Material remolcado: coches y furgones de pasajeros, 2.527. Vagones de carga, 39.871. Cuentas contables: 300.000; Bienes inmuebles: 36.000; Galpones con repuestos, 1.240; Galpones de carga: 4.350; Galpones de encomiendas y equipaje: 635; Talleres mecánicos y viales: 74. A esto hay que sumarle la desaparición total y parcial de 870 pueblos en el territorio nacional.[1] Vale la pena recordar el inmenso daño hecho por ese gobierno admirado por el actual mandatario, cuya acción predadora se ha realizado en tiempo record. Qué quedó de aquello... sólo negociados y una corrupción ascendente, como la fortuna del actual potentado José Luis “Chupete” Manzano. 
 
Vale la pena también recordar, lo expresado por Juan Carlos Cena en El Ferrocidio, citado en la destrucción de los Ferrocarriles Argentinos y merece tenerlo presente en todo momento: “La corrupción es un hecho político. La centralización es otro hecho político. La centralización y la corrupción son condición necesaria y suficiente para manejar el Estado.”(pág. 50)
 
Hablábamos de fecha de caducidad del producto estrambótico que nos gobierna, no es una frase exagerada, los últimos días Javier Milei se encuentra recluido en la Quinta de Olivos y se comunica con muy poca gente, como la diputada Liliana Lemoine. Sabemos que hace semanas camina por las paredes como se ha visto en los videos tomados en Colombia en la asunción presidencial y que en esos casos, su estabilidad peligra. Razón por la que los organismos responsables deberían haber tomado medidas. Pero... la delegación en la Vice sería aceptar una derrota.
 
En casa Rosada está su hermana Karina, el Jefe, según palabras del presidente; ella es quien conduce el Gabinete Nacional de la mano del jefe de Gabinete, Daniel Santilli y Santiago Caputo, descuidando la campaña nacional que debe mantener conforme las alianzas con los gobernadores. Todo un cóctel indigesto.
 
Nada hay halagüeño dentro de los datos del gobierno nacional, por si las moscas, la nafta aumentó 558% desde que asumió Javier Milei. La inflación de julio fue de 2,1% y acumuló 33,8% en doce meses, nada que ver con lo que predijo el año pasado que sería del cero por ciento. Además, el 66% de los argentinos piensa que el gobierno no defiende la soberanía. No es para menos, el embajador o virrey de Estados Unidos en Argentina, Peter Lamelas, anunció este domingo a través de sus redes sociales que "empresas estadounidenses y el mundo occidental están a punto de invertir una cantidad de capital sin precedentes" en el país. En su mensaje, Lamelas afirmó que esto hará que "Argentina vuelva a ser grande", evocando el eslogan característico del presidente estadounidense Donald Trump: "Make America Great Again".
 
A pesar de advertir la fecha de vencimiento del modelo y su jefe, cuando observamos  los actos políticos y los movimientos y alianzas de La Libertad Avanza con sus socios del PRO, debemos reconocer que hay un núcleo duro de seguidores jóvenes y no tanto, que lo defienden a ultranza; su absoluto convencimiento y sus gestos y miradas extraviadas remiten a estados de salud mental en sintonía con su líder. Una situación que, a estas alturas, debería preocupar no sólo a los dirigentes políticos del arco opositor, sino a estudiosos, pensadores, científicos y conductores sociales, porque es parte de la atmósfera nauseabunda de los tiempos que vivimos donde no hay lugar para la esperanza. Atributo a recuperar si se quiere superar esta desgracia colectiva y comencemos a hablar de una época pos Milei. Una época en que la solidaridad y la empatía hacia los más necesitados se haga realidad y se devuelva dignidad a la educación, la salud pública, el conocimiento científico, la industria nacional y el aumento del consumo colectivo, como también el mejoramiento de la infraestructura vial y otras obras indispensables abandonadas estos años. Situación que no cabe duda, demandará el máximo de energía de toda la población.


[1] Cena, Juan Carlos, El ferrocidio, 2da. Ed. Buenos Aires, La rosa blindada, 2008, págs. 312/313.

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