Preguntarse si la presunta “maldad” es instintiva, de orden natural, nos lleva por callejones sin salida. La agresividad humana (la posibilidad de infringir daño a otro, cualquiera sea: físico, psicológico, moral, etc.) está siempre presente. Cualquiera, en nombre de lo que sea (ideales políticos, religiosos, etc.) puede empuñar un arma y matar a otro.
Desde Ciudad de Guatemala
Reflexionar sobre si el ser humano es “bueno” o “malo” es un maniqueísmo simplista, casi pueril. Hoy día, con el desarrollo de las ciencias sociales, quedarse con esa visión espiritual-religiosa es, cuanto menos, ingenuo, cándido. Por no decir disparatado. La dinámica humana es infinitamente más compleja que esa simplificación.
