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sábado, 20 de abril de 2024

¿“Hombre nuevo” a la vista?

El solo hecho de plantearlo así ya invita a un cuestionamiento: ¿“hombre” como sinónimo de “humanidad”? ¿No se filtra ahí un prejuicio machista?

Marcelo Colussi / Para Con Nuestra América

Desde Ciudad de Guatemala


La cultura capitalista, hoy ya difundida por todo el orbe, trae consigo la idea del “éxito” por sobre todas las cosas. Si no se es “exitoso”, se es “perdedor”. Derrotar esos valores, esa cultura consumista y esa apología sin par del individualismo que trajo este sistema (recuérdese esa fantasía de “todo depende de mi propio esfuerzo”, “soy libre y decido mi vida”, “el que quiere, puede”) y que fueron ganando terreno en estos últimos dos siglos, parece una tarea titánica, quizá imposible a primera vista. De hecho, la psicología hegemónica en el mundo capitalista apuesta por esa forma de tratar lo humano: todo depende del esfuerzo personal, con lo que se afirma una presunta “libertad” originaria de cada individuo que, según esa visión, sería inalienable, pretendido valor supremo. “Todo depende de nuestro propio esfuerzo” (¡monumental falacia que ya parece entronizada!).

sábado, 15 de julio de 2023

Sobre el socialismo y el "hombre nuevo": una necesaria revisión crítica

 Ahora, aunque no sea la "moda" intelectual dominante, es necesario replantear esta idea del "hombre nuevo" como forma de crítica a la actual cultura "light" hegemónica y al triunfo arrollador del neoliberalismo, con su mandato de consumir sin límites, ser un egocéntrico "ganador" levantando el hedonismo como panegírico principal sin atenuantes. 

Marcelo Colussi / Para Con Nuestra América
Desde Ciudad de Guatemala

I
 
La historia reciente del socialismo nos ha dejado muchas preguntas. La profundización de un estudio riguroso sobre lo sucedido, aunque no es precisamente hoy un tema de "moda", debe encararse con un real espíritu crítico, puesto que tras la extinción o transformación de muchas de esas experiencias (Rusia, China, Cuba, Nicaragua, etc.) el mundo no está mejor. Por el contrario, se podría decir que estamos más cerca del siglo XIX que del XXII: los problemas actuales son similares o peores a los de un siglo atrás, con varias notas novedosas mucho más preocupantes, como la degradación ambiental o la posible guerra termonuclear, la exclusión de innúmeras masas de trabajadores por la automatización y robotización y las diferencias abismales –antes no tan marcadas– entre quienes poseen todo y quienes sobreviven de las sobras (ahí están las desesperadas migraciones masivas para explicitarlo).