Recientemente, queridos amigos me llevaron a recorrer Quito un domingo a altas horas de la noche. La ciudad estaba desierta, y verla así me remitió a recuerdos de mi infancia y juventud que creía enterrados, cuando en Guatemala los regímenes militares de extrema derecha establecían largas temporadas de toque de queda o estado de sitio.
Rafael Cuevas Molina / Presidente AUNA-Costa Rica
Otro dato revivió en mí aquellos lejanos años: aunque en aquella noche quiteña viajábamos en un automóvil de alta cilindrada y herméticamente cerrado, cada vez que en una esquina nos detenía alguno de los semáforos que seguían funcionando en el vacío, quienes nos acompañaban entraban en pánico y apremiaban al conductor para que no se detuviera y siguiera la marcha, aunque tuviera que pasarse en rojo.


