En las últimas semanas el llamado tren maya ha estado en la opinión pública, a raíz de la concesión y el levantamiento de amparos y restricciones a su construcción.
Cristóbal León Campos / Para Con Nuestra América
Desde Mérida, Yucatán. México.
El jaloneo político partidista y de ciertos grupos de interés económico se aleja del reclamo real de las comunidades por ser escuchadas en medio de la destrucción de la selva y el daño irreparable al ecosistema (aunque los defensores del proyecto juren que el daño es menor y será restituido con la siembra de árboles). Los medios de subsistencia, tanto humanos como de la fauna y flora son evidentes, sus consecuencias no únicamente se resentirán de forma inmediata, sino que ese desplazamiento forzado de la fauna obligará también a modificaciones de los usos y costumbres de los pobladores de la zona, esto, junto a la invisibilización de las poblaciones circundantes al paso del tren.
