Para las izquierdas latinoamericanas, Honduras es un nuevo y medular avance en el derrotero de la democracia participativa y deliberativa de la ciudadanía.
Adalberto Santana / Para Con Nuestra América
Desde Ciudad de México
El arribo de Xiomara Castro a la presidencia de Honduras el jueves 27 de enero de 2022, marca el inicio de una nueva etapa en la historia de ese hermano país latinoamericano, pero también es un hito histórico para el desarrollo político y social de los países de nuestra América. Tal acontecimiento se desarrolla en un momento álgido de la escena internacional. Especialmente cuando en la región de México, Centroamérica y el Caribe se vive una crisis humanitaria por el creciente flujo migratorio de ciudadanos hondureños, haitianos y de diversos horizontes de nuestra América e incluso del mundo. Pero también es un momento destacado del escenario internacional cuando la potencia hegemónica (EU), genera una gran tensión mundial al desplegar campañas belicistas con el pretexto de proteger la integridad de Ucrania “amenazada” pretendidamente por Rusia y Bielorrusia.