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sábado, 30 de septiembre de 2023

El claroscuro. La batalla cultural.

El ascenso de la derecha ultraconservadora en Nuestra América demanda reflexión. Su virulenta retórica es una declaratoria de guerra orientada a profundizar el maloliente neoliberalismo y acentuar el deterioro de la calidad de la vida de las personas: muertes por hambre, desempleo, migraciones y discriminaciones diversas.

Jaime Delgado Rojas / AUNA-Costa Rica


“El viejo mundo se muere. El nuevo tarda en aparecer. Y en ese claroscuro surgen los monstruos”. Antonio Gramsci


Ese ascenso se percibe en los escenarios políticos con la pasarela de personalidades, algunas casi desconocidas, portavoces de la irracionalidad que abandera consignas retrógradas del repertorio político-cultural. Atacan al estado y promueven la evasión de impuestos y la corrupción; son entusiastas del mercado, pero no tan libre como para que destruya a sus lealtades más cercanas. A su vez incentivan el deterioro de los derechos humanos. Como una de sus fortalezas es la lucha ideológica, se amparan en prédicas de las iglesias neopentecostales, sus pastores y apóstoles para obtener base social entre sus feligresías.

La batalla por la verdad

 Desde hace unos meses para acá, he reafirmado la convicción de que las grandes batallas del siglo XXI no se van a producir en el territorio de los países a ocupar sino en el cerebro humano, verdadero “territorio” a conquistar por los poderosos para imponer su verdad y su razón.

Sergio Rodríguez Gelfenstein / Especial para Con Nuestra América
Desde Santiago de Chile

Para mi hermano y compañero Orlando Bahamondes “Caballito”, quien se marchó hace pocos días de este mundo, llevándose su nobleza y su bondad, pero dejándonos infinitas muestras de su convicción, su pasión y su espíritu de lucha  por un mundo mejor. ¡Hasta la Victoria Siempre!


La reciente visita a Chile me causó profunda desazón al observar -como en ningún otro país- el impacto de la transculturización y la aceptación acrítica de la verdad occidental como evidencia única para interpretar los hechos internacionales. Aunque se debe admitir que este fenómeno ocurre en todo el mundo, manifiesta superior incidencia en Nuestra América considerada por Washington como su patio trasero.