Los megacapitales actuales, que establecen los planes neoliberales de los que casi nada puede escapar, son los verdaderos dueños del planeta, de sus recursos naturales y, por consecuencia, de sus poblaciones.
Marcelo Colussi / Para Con Nuestra América
Desde Ciudad de Guatemala
“Dadme el control de la moneda de un país y no me importará quién hace las leyes”.
Mayer Rothschild, fundador de la dinastía homónima
En el mundo actual el capitalismo se mueve triunfal. Salvo excepciones (China con su particular “socialismo de mercado”, en el que se inspiran igualmente Vietnam y Laos, o Cuba y Norcorea resistiendo heroicamente los embates), los capitales mandan en todo el orbe. Desde principios del siglo XX el capitalismo se expandió fenomenalmente, haciéndose imperialista. Hoy, la arquitectura global de la economía está dada por un capitalismo financiero que maneja casi todo, amparado en el dólar estadounidense, teniendo como garantía final las inconmensurables fuerzas armadas de Washington y su acólito: la OTAN. Como en la Edad de Piedra, quien tiene el garrote más grande se impone.



