Si la naturaleza comunica
los impactos de la acción humana en su metabolismo de una forma jerarquizada,
también existen ciertos conceptos referidos al medioambiente, parcializados de
una manera todavía más escandalosa; o, peor aún, que legitiman y encubren estas
focalizaciones regionales, clasistas y raciales.
Álvaro García Linera / Rebelion
¿Puede la naturaleza
hablar? ¿Puede la naturaleza contarnos los males que le afectan? Descontando el
lenguaje verbal creado por el ser humano, la naturaleza no verbaliza; lo que sí
tiene es una capacidad infinita de comunicar, mediante otros lenguajes no
proposicionales, un conjunto de conmociones que la están perturbando. El
calentamiento global es uno de estos cambios dramáticos que a diario la
naturaleza nos informa. Cambios abruptos del clima, sequias en regiones
anteriormente húmedas; deshielo de glaciales, cataclismos ambientales,
huracanes con fuerza nunca antes vista, desbordes crecientes de ríos., etc.,
son solo unos de los cuantos efectos comunicacionales con los que la naturaleza
informa de lo que le está sucediendo.
No obstante, la manera en
que las catástrofes ambientales afectan la vida de la humanidad no es homogénea
ni equitativa; mucho menos lo es la responsabilidad que cada ser humano tiene
en su origen.