sábado, 13 de agosto de 2011

Estados Unidos en decadencia

Al triturar los restos de la democracia política, las instituciones financieras están echando las bases para hacer avanzar aún más este proceso letal de decadencia... en tanto sus víctimas estén dispuestas a sufrirlo en silencio.

Noam Chomsky / LA JORNADA

“Es un tema común” que Estados Unidos, que “apenas hace unos años era visto como un coloso que recorrería el mundo con un poder sin paralelo y un atractivo sin igual (...) está en decadencia, enfrentado fatalmente a la perspectiva de su deterioro definitivo”, señala Giacomo Chiozza en el número actual de Political Science Quarterly.

La creencia en este tema, efectivamente, está muy difundida. Y con cierta razón, si bien habría que hacer cierto número de precisiones. Para empezar, la decadencia ha sido constante desde el punto culminante del poderío de Estados Unidos, luego de la Segunda Guerra Mundial, y el notable triunfalismo de los años 90, después de la guerra del Golfo, fue básicamente un autoengaño. Lea el artículo completo aquí…

Recargar el edificio del sistema

Ahora es el momento de empujar, de exigir más y más, de recargar el edificio del sistema con nuestras demandas para hacer que sus vigas maestras comiencen a ceder. Sólo sobre sus ruinas podemos construir un mundo nuevo.

Raúl Zibechi / LA JORNADA

A la sombra de los grandes sucesos que sacuden el mundo y ganan los titulares de los medios, la reorganización geopolítica sigue su curso, inexorable, afianzando el multilateralismo y la emergencia de nuevos “hegemones” regionales. En Sudamérica la crisis imperial sigue alentando reacomodos silenciosos que están labrando una nueva relación de fuerzas. El 28 de julio Ollanta Humala se ciñó la banda presidencial de Perú, echando por tierra la recién estrenada Alianza del Pacífico con México, Chile y Colombia, que buscaba reposicionar la alicaída hegemonía de Washington.

El 4 de agosto se celebró el primer Foro de Inversión Colombia-Brasil, en Bogotá, con la presencia de 500 invitados, entre empresarios y autoridades, entre los cuales destacaron el ex presidente de Brasil, Luiz Inacio Lula da Silva, y el presidente de Colombia, Juan Manuel Santos. La reunión escenificó un verdadero salto en las relaciones bilaterales entre los dos países más poblados de la región (casi 200 millones Brasil y casi 50 millones Colombia), entre el primer y el tercer producto interno bruto de la región, entre dos gobiernos que se tenían mutua desconfianza. Lea el artículo completo aquí…

¿Se unirá nuestra América?

Ahora, cuando la Unidad Europea parece vacilar, hay que seguir preguntándose si el continente latinoamericano podrá avanzar realmente por el camino de la unión.

William Ospina / El Espectador (Colombia)

Paul Valéry escribió que geográficamente Europa ni siquiera es del todo un continente, y la llamó con ironía “esa península que el continente asiático avanza hacia el Atlántico”. Si después de treinta siglos de civilización Europa no lograba encontrar el camino de su unidad y ni siquiera de su integración, puede parecer quimérico que hombres como Bolívar, a comienzos del siglo XIX, intentaran unir o integrar una tierra largamente dividida pero apenas formada y que es sin duda un continente: una tierra mucho más grande, compleja y difícil que Europa.

Pensar a Latinoamérica como un todo no nos autoriza a olvidar su tremenda diversidad. Un continente con verdaderos desiertos y selvas, con una cordillera desmesurada, con un mar interior casi tan complejo como el Mediterráneo. Las características geográficas no han cambiado, pero la historia ha añadido mucha leña a ese fuego y cada vez más nuestra América es un mosaico de regiones y culturas diversas. Lea el artículo completo aquí…

sábado, 6 de agosto de 2011

Guatemala, 6060 años: pequeño anticipo terrenal de la condenación eterna

Prepárese el lector para el relato escalofriante, basado en testimonios de testigos presenciales, documentos y otras fuentes, que fueron tomadas, en parte, como sustento para la histórica condena.

Rafael Cuevas Molina/Presidente AUNA-Costa Rica

rafaelcuevasmolina@hotmail.com

(Fotografía: lectura de la sentencia dictada contra los militares guatemaltecos)

El miércoles 3 de agosto pasado, la jueza guatemalteca Patricia Bustamante, en un acto de valentía, condenó a cuatro militares de élite del ejército de ese país, los kaibiles, a 6060 años de cárcel a cada uno de ellos por la matanza cometida en la aldea de Dos Erres en 1982. Una vez leída la sentencia, la sala estalló en un prolongado aplauso.


Han escapado hasta ahora los culpables mayores, los jefes del ejército, los altos mandos, y la sentencia recae en mandos medios. ¿Será este el principio del fin de la impunidad? Ojalá así sea, aunque uno de los asesinos mayores, el general retirado Otto Pérez Molina, esté a un paso de ganar la presidencia del país en las elecciones del 11 de septiembre y, seguro, hará todo lo posible para echar atrás este proceso. Ya lo anticipó en recientes declaraciones cuando, ante preguntas que cuestionaba su participación en la guerra solo atinó a responder: “¿Cuál genocidio?”.


A continuación transcribimos el llamado CASO ILUSTRATIVO 31, del libro Guatemala: Memoria del Silencio, producido por la Comisión para el Esclarecimiento Histórico, y que se refiere a la matanza perpetrada en Dos Erres.

Prepárese el lector para el relato escalofriante basado en relatos de testigos presenciales, documentos y otras fuentes, que fueron tomadas, en parte, como sustento para la histórica condena de 6060 años para cuatro de los responsables de tan vil acción: un breve anticipo de la condena eterna de la que son merecedores. Lea el texto completo aquí…

Fidel y el chaleco moral

Fidel es un símbolo internacional de resistencias, luchas y victorias. Es un vencedor. Por lo mismo el imperio no lo admite ni le perdona su rebeldía, y siempre quiso tenerlo fuera del escenario político.

Abner Barrera R. / AUNA-Costa Rica

El próximo 13 de agosto Fidel cumplirá 85 años. Para sorpresa de muchos -y enojo de sus enemigos-, en distintas partes del mundo los revolucionarios y amigos de Cuba celebrarán el natalicio del legendario guerrillero cubano y gran estadista del siglo XX y parte del XXI.

Durante varias décadas, los enemigos de Fidel han vaticinado contra él todo tipo de muertes, incluyendo fecha y hora (entre ellos pululan los Montaner, los Vargas Llosa, los Oppenheimer, los Matos y un sinnúmero de mafiosos y trasnochados más). El mismo Comandante ha dicho en varias ocasiones: “el día que de verdad me muera, nadie va a creer”. Los publicistas del imperio que disfrutan a sus anchas de las páginas de los diarios reaccionarios, se han pasado la vida calumniando a Cuba y a sus dirigentes; algunos han hecho carrera política a costas del agravio, otros se han llenado los bolsillos de dólares y, también están los que han recibido recompensas por sus publicaciones en contra de Cuba. Todavía hoy, cada Reflexión escrita de Fidel o sus apariciones públicas, ponen a temblar a sus enemigos y remueve el actual sistema, defendido por los capitalistas depredadores del ser humano y la naturaleza.

El Comandante llega a sus 85 años derribando enemigos, pero arropado del pueblo cubano y de los pueblos que resisten y luchan por su liberación. En 1996 en una entrevista para la Cadena Telemundo, la periodista miamense María Elvira Salazar le preguntó: “¿Cuál usted considera que es su peor enemigo?”. Fidel le respondió: “¡Mi peor enemigo! Yo creo que no tengo enemigos peores, porque creo que todos los enemigos se pueden vencer”. Y así ha sido, por eso los pueblos pobres del mundo se sienten identificados con él.

Fidel es un símbolo internacional de resistencias, luchas y victorias. Es un vencedor. Por lo mismo el imperio no lo admite ni le perdona su rebeldía, y siempre quiso tenerlo fuera del escenario político; en ese afán, no ha cesado de estar detrás de los innumerables intentos de acabar con su vida. La norteamericana Estela Bravo evidencia en su documental Fidel la historia no contada que, a la pregunta: “Cuántos atentados han habido contra usted”, Fidel responde: “Lo sabré cuando llegue al cielo”. Una forma de decir, que han sido muchos y que su seguridad personal sólo ha podido señalar los que llegaron a detectar.

Diego Armando Maradona en su programa La Noche del 10, el 2005 entrevistó a Fidel en La Habana. Ante la consulta: “¿Cómo imagina el futuro de Cuba, cuando usted no esté en el escenario?”. El Comandante le dijo: “La imagino como una gran potencia moral. Con un gran nivel de dignidad, que está dando algunos ejemplos de lo que puede hacerse. La imagino también como un país que demuestra lo que significa el capital humano, las ventajas de la educación, lo que puede hacerse con el hombre, lo que puede hacer un país pequeño aún bloqueado. Somos invulnerables y no exagero. ¿Cómo? No lo voy a decir, ellos lo saben. Por mucho que a veces subestiman a los demás”.

¿Habrá hoy algún gobierno, presidente o ex presidente capaz de expresarse de esta manera? ¿Qué líder político puede afirmar que su pueblo posee potencia moral, dignidad, educación e invulnerabilidad frente al enemigo? Esta realidad expresa mucho sobre la férrea unidad existente entre el pueblo cubano y sus gobernantes.

En 1979, cuando el presidente cubano tenía que viajar a Nueva York, un periodista le lanza la pregunta: “¿Siempre está protegido con su traje?”. Fidel reacciona: “¿Cuál traje?”. El periodista puntualiza: “Todo el mundo dice que usted tiene un chaleco a prueba de balas”. El Comandante –desabotonándose la camisa verde oliva y mostrando su pecho sin ningún chaleco- le responde sonriendo: “Voy a desembarcar así en Nueva York. Tengo un chaleco moral; es fuerte, ese me ha protegido siempre”.

¡Qué increíble! Sus enemigos se han pasado la vida tratando de eliminarlo, y el gallardo revolucionario dice que la coraza que porta es moral.

Las ideas revolucionarias y los principios de justicia, verdad e igualdad son el blindaje de Fidel. Ahí está él, con sus 85 años, bien acuerpado por Cuba socialista y por los pueblos revolucionarios del mundo. No hay tecnología moderna que sea capaz de sustituir ese chaleco.

“Modelos” y “milagros” neoliberales en crisis

La efervencencia popular observada en los últimos meses en países latinoamericanos que, hasta hace poco, eran considerados como “modelos” o “milagros económicos”, advierte del agotamiento y el fracaso de la vía neoliberal.

Andrés Mora Ramírez / AUNA-Costa Rica

(Fotografía: Chile. Los carabineros reprimen las manifestaciones de los estudiantes contra el gobierno neoliberal de Sebastián Piñera)

En su primer discurso como presidente del Perú, el día 28 de julio, Ollanta Humala afirmó: “Nuestra voluntad no es la de copiar modelos, queremos (…) que el Perú deje de ser el espacio problemático que era y sigue siendo, queremos para ello construir un camino propio, un modelo peruano de crecimiento con estabilidad, democracia e inclusión social. Tomaremos como ejemplo lo bueno de otras experiencias, pero como decía el amauta José Carlos Mariátegui, no habrá calco ni copia sino creación heroica”.

La declaración de voluntad del presidente Humala, que esperamos logre concretar para beneficio del pueblo peruano, encierra también una crítica al curso seguido por ese país en los últimos años, cuando la búsqueda del crecimiento económico per se y el fomento de las actividades productivas extractivistas (explotación de recursos y materias primas) hizo del Perú un espacio problemático del neoliberalismo: con un crecimiento anual del PIB de casi 9%, pero con indicadores de desarrollo humano que lo ubican en el lugar número 63 del mundo.

Esta imposible ecuación, que retrata la desigualdad social en todo su esplendor, y explica en parte el triunfo de Humala, derivó, por ejemplo, en constantes movilizaciones de los pueblos indígenas durante los últimos cuatro años: desde la reivindicación de la soberanía sobre sus territorios, la preservación de los recursos naturales y sus culturas, han enfrentado el acoso sistemático del capital transnacional y el “fetichismo del desarrollo” del expresidente Alan García.

Pero el de Perú no es un caso aislado. En Chile, desde el mes de mayo, no se detienen las protestas de estudiantes, trabajadores y ambientalistas contra la privatización de la educación, los aumentos en el costo de los servicios básicos, el deterioro de las condiciones laborales y por la defensa de los recursos naturales. En Centroamérica y México, una caravana por la paz que involucró a movimientos y organizaciones de varios países desnudó la crisis humanitaria de los miles de migrantes que hacen, cada año, el camino hacia el Norte: primero, expulsados de sus países por el sistema económico, y luego, violados sus derechos humanos por el crimen organizado. Incluso en la “pacífica” Costa Rica, en lo que va del 2011, se han registrado decenas de manifestaciones, protestas, bloqueos de carreteras y marchas que en, su conjunto, expresan el hartazgo de los ciudadanos frente al deterioro de la calidad de vida y la falta de soluciones concretas a sus problemas cotidianos.

La efervencencia popular observada en los últimos meses en países latinoamericanos que, hasta hace poco, eran considerados como “modelos” o “milagros económicos” por los oráculos del pensamiento hegemónico, es una señal inequívoca que advierte del agotamiento y el fracaso de la vía neoliberal.

Aferradas durante tres décadas a los dogmas del Consenso de Washington, las elites políticas y económicas regionales se abocaron a cumplir con las recetas del ajuste estructural, la disciplina fiscal, el equilibrio macroeconómico, la contracción de la inversión pública y el retraimiento del Estado de sus funciones y responsabilidades de carácter social.

El resultado ha sido el debilitamiento de los Estados latinoamericanos, incapaces de atender las necesidades elementales de la población: salud, educación, agua, electricidad, transporte, trabajo; Estados sin poder político ni capacidad económica para desplegar políticas sociales de amplio alcance; Estados agobiados por la ineficiencia de la burocracia que sobrevivió al festín de las privatizaciones de los servicios públicos; Estados donde la corrupción se convirtió en el modus vivendi y la cooptación de las instituciones por parte de intereses privados y gremiales está a la orden del día.

Impuesto el mercado como principio regulador de la política, la economía, la cultura y la ética, nuestras inefables élites, las oligarquías recalcitrantes, terminaron por poblar a América Latina de no repúblicas neoliberales, como las llama el presidente ecuatoriano Rafael Correa.

Son esos simulacros republicanos los que ahora, en medio de la tormenta de la crisis capitalista global, el pánico de los privilegiados, y la desesperación de la clase política, dempiezan a colapsar.

Pero no ocurre lo mismo en toda la región. Frente a la realidad de un neoliberalismo todavía dominante, pero en franca decadencia, América Latina se encuentra enfrascada, desde hace al menos una década, en la construcción de alternativas posneoliberales, y anticapitalistas en algunos aspectos, impulsadas desde los pueblos originarios, los movimientos sociales, organizaciones políticas y gobiernos de orientación progresistas y nacional-popular.

En unos países más que en otros, especialmente en los del Sur del continente, esta búsqueda de caminos alternativos –nunca modelos- ha permitido avanzar en la democratización de nuestras sociedades y en la atención de problemas acuciantes como la erradicación de la pobreza extrema, la disminución de la desigualdad social, el analfabetismo o la atención integral en salud. Se inventa y se acierta. También se cometen errores. Pero como no sucedía desde hace mucho tiempo, América Latina intenta pensarse a sí misma y actuar como una comunidad política, como pueblos que entienden, al fin, que solo caminando juntos podrán encontrar caminos de realización humana individual y colectiva.

Apoyar esos procesos, aprender de ellos, defenderlos en las calles, en la acción política o, a la distancia, en la trinchera de las ideas, pero sin renunciar al necesario juicio crítico, es ya una manera de contribuir al nacimiento de un futuro cualitativamente distinto para nuestra América

Ríos Montt y el recurso del miedo

La democracia neoliberal y de baja calidad que hoy vivimos en Guatemala, nació bañada en la sangre que derramó desde la década de 1980 Ríos Montt y después el régimen de Humberto Mejía Víctores.

Carlos Figueroa Ibarra / Especial para Con Nuestra América

Desde Puebla, México

El jueves 18 de agosto a las 18.30 horas en la sede de FLACSO, tendré el gusto de presentar la segunda edición corregida y aumentada de mi libro “El recurso del miedo. Estado y terror en Guatemala”. Nacido en el contexto de una tragedia personal, el asesinato de mis padres y de varios amigos, el ser sobreviviente de una lista de muerte del Ejército Secreto Anticomunista, el escribir este libro significó para mí la búsqueda de la paz de la razón. Esto significó el encontrar una explicación fundamentada en la ciencia social con respecto a la gran ola de terror que anegó en sangre a Guatemala entre 1978 y 1983.

La pregunta crucial que se deben hacer todos aquellos que han estudiado y estudiarán la represión terrorista que ha ejercido el Estado en Guatemala es la siguiente: ¿Por qué motivo Guatemala es el país en donde se observó el genocidio más grande de la América contemporánea? A partir de la contrarrevolución de 1954 y particularmente entre 1960 y 1996, 150 mil personas fueron ejecutadas extrajudicialmente y 45 mil fueron objeto de la desaparición forzada. Para un país que pasó durante ese período de 2 o 3 a aproximadamente 10 millones de habitantes, el genocidio es en términos proporcionales uno de una escala notable. Pero en términos absolutos también lo es. Argentina tuvo aproximadamente 30 mil desaparecidos aunque cierto es que esta infamia ocurrió en un lapso de unos 5 o 6 años. Comparado con Efraín Ríos Montt, Augusto Pinochet resulta un aprendiz de genocida, pues se calcula que en el peor momento de la dictadura chilena (1973-1976) fueron asesinados unos 3 mil chilenos.

Durante los 18 meses de gobierno de Efraín Ríos Montt, además de los fusilamientos hechos en el marco de los Tribunales de Fuero Especial, 16 mil guatemaltecos fueron asesinados o desaparecidos y se inició de manera sistemática la política de tierra arrasada que se observó a través de cientos de masacres de aldeas y caseríos indígenas. Pero Ríos Montt no fue un dictador terrorista más. Su proyecto iniciado con el golpe de estado de marzo de 1982 buscaba un viraje en la acción represiva que buscaba darle al Estado guatemalteco una estabilización de largo alcance. Por ello he usado la expresión de que con Ríos Montt el Estado buscó dejar de ser una bestia para convertirse en un centauro, es decir un ente mitad bestia mitad humano. Se buscó combinar el momento más alto de la represión estatal en la historia de Guatemala con reformas que le quitaran sustento político a la insurgencia. Se pretendía una suerte de reforma agraria, una reforma tributaria y diversas formas de búsqueda de soporte de masas para el Estado. Ríos Montt lo expresó de manera lúcida en el momento en que enfrentaba la incomprensión de la clase dominante: “un guatemalteco con hambre es un buen comunista, un guatemalteco sin hambre es un buen anticomunista”. Al final el carácter mesiánico del dictador, la guerra que le hizo la propia clase dominante, el descontento en el ejército porque se habían subvertido las jerarquías, y sus pretensiones continuistas, terminaron por propiciar su derrocamiento en agosto de 1983.

Pero es cierto que lo logrado por Ríos Montt en ese período fue sustancial para pasar al período de los gobiernos civiles. Y justo es decir por ello mismo, que la democracia neoliberal y de baja calidad que hoy vivimos, nació bañada en la sangre que derramó Ríos Montt y después el régimen de Humberto Mejía Víctores. La insurgencia fue derrotada militarmente pero los problemas que la habían hecho surgir se mantuvieron y hoy se expresan en la descomposición social que hoy vive el país. En cuanto al genocida, tuvo un resurgimiento a través del partido que fundó, el FRG. Logró además mantener la impunidad a través de sucesivos períodos como diputado. Hoy su partido camina hacia la extinción la cual se materializará en unas semanas y el general, que pudo haber pasado a la historia como un militar reformista de gran visión estatal, será recordado como el peor de los genocidas en un país de grandes genocidas.

Adolfo Sánchez Vázquez y el compromiso intelectual

Sánchez Vázquez enunciaba que desde años atrás la filosofía y el pensamiento crítico afrontan una creciente desvinculación con la sociedad, por la manipulación que hacen los gobiernos al servicio del capital, pues hoy, la mayoría de los intelectuales se han conformado como un sector alejado del resto de la sociedad.

Cristóbal León Campos / Especial para Con Nuestra América

Desde Yucatán, México

Adolfo Sánchez Vázquez (1915-2011) fue un intelectual profundamente comprometido con la realización plena del ser humano, con la construcción de un mundo mejor -concebido como socialismo-, para lo cual, dedicó su vida a reflexionar sobre la vigencia del pensamiento de Marx y la viabilidad del proyecto socialista.

Acostumbrado a remar contra la corriente, denunció las contradicciones que el “socialismo real” albergó en el seno de la URSS y asumió una postura crítica frente a la realidad cubana que él consideró inspiradora y renovadora del marxismo, sin dar cabida en ningún momento, a posiciones contrarrevolucionarias ni desviaciones estalinistas que dieron origen a la destrucción de la gran obra de la Revolución de octubre.

Una de sus disputas más celebres tuvo lugar durante el Encuentro Vuelta a principios de septiembre de 1990, cuando Sánchez Vázquez terminó con la fiesta fúnebre que del socialismo habían preparado con la participación de intelectuales renombrados como Octavio Paz. Sánchez Vázquez demostró que eso era una falacia, que lo que cayó era el “socialismo real” y no el auténtico socialismo, que éste sigue siendo posible. A decir de Fernando Belaunzarán en su escrito “El gladiador Sánchez Vázquez”, “su intervención propició un espontáneo aplauso de los periodistas en la sala de prensa” por lo que “Octavio Paz ya no le quiso dar la palabra, pero ni falta hacía: el muerto todavía se movía”. Lea el artículo completo aquí…

El encarcelamiento de la justicia en el Perú.

¿Qué sistema penitenciario que digne juzgarse de rehabilitador crucifica personas en la miseria, el olvido, la enfermedad, el apilamiento y la estigmatización social? ¿Qué sistema penitenciario sigue accediendo a jugosos privilegios inhumanizando su razón de ser y masacrando esperanzas que mueren en la oscuridad de la ceguera judicial?

José Toledo Alcalde / Especial para Con Nuestra América

El indulto: Un tema, ético, teológico y de género

Más de una vez hemos visto rasgarse las vestiduras y poco más arrojarse cenizas a más de un religioso o político peruano defendiendo la amnistía o indulto de algún político, militar o empresario de su predilección. Tenemos aquellas defensas que – de igual forma – se levantan a favor de aquellas personas tipificadas como “presos de conciencia” los cuales purgan condena sin que sus casos sean ventilados con la celeridad que se hacen a cercanos presidiarios al gobierno de turno o a importantes cuentas bancarias.

El tema del indulto que pone en vilo al Perú - de cara al controversial caso del ex presidente de facto Alberto Fujimori y reo a 25 años de prisión por crímenes de lesa humanidad - nos coloca en el interior de la dramática realidad de cientos de reos y reas en el Perú quienes esperan llegar la muerte antes que la justicia en sus húmedas y hacinadas celdas de condena. Abordaremos en el presente artículo el caso de un pequeño grupo de prisioneras del penal Santa Mónica en el distrito de Chorrillos, no sin antes realizar un comentario sobre lo que llamaremos “el caso Barrabas y Jesús el galileo”. Lea el artículo completo aquí…

Alfredo Rostgaard: una vida de entrega a la Revolución y el arte

Semblanza de un emblemático creador de la gráfica militante, comprometida con la solidaridad internacional.

Reinaldo Morales Campos* / Especial para Con Nuestra América

cartelcubano@yahoo.es

Desde La Habana, Cuba.

Distinguido con el nombre artístico de Alfredo Rostgaard, Alfredo Juan González Rostgaard, quien se desempeñó como dibujante publicitario, pintor, diseñador gráfico y profesor; nació en la ciudad Guantánamo, Provincia de Oriente, 1943 y falleció en Ciudad de La Habana, 2004. Graduado de la Escuela de Artes Plásticas de Santiago de Cuba en sus primeros años de labor artística, a finales de la década del cincuenta, incursionó en la publicidad y tras los primeros años del triunfo de la Revolución Cubana se incorporó al diseño gráfico de la propaganda revolucionaria.

Aunque su quehacer como diseñador grafico abarcó diversas modalidades de la propaganda se distinguió por sus carteles abarcadores de temáticas sociales, culturales y políticos, en los que presuntuoso e imaginativo, se caracterizó por valerse de un estilo propio donde convenientemente empleó las influencias de la vanguardia plástica como el op y la del pop, que le permitió exhibir obras gráficas de penetrante vigor cromáticos y expresiones figuradas, con la plasmación de configuraciones explícitas de alusiones simbólicas que le posibilitaron lograr la inmediatez comunicativa.

Finalista por varios años consecutivos, entre los nominados, por el Premio Nacional de Artes Plásticas; por la diversidad temática abordada, sus altos valores artísticos y la efectividad comunicativa de sus obras el Centro de Diseño de la Universidad de Québec, en Montreal, Canadá, lo consideró uno de los sietes grandes del diseño del cartel cubano de la Revolución. Lea el artículo completo aquí…

El estallido de la burbuja educativa chilena

En Chile, los criterios de la educación instalados desde la época de Pinochet fueron enriquecidos por el neoliberalismo pedagógico que dentro de la Concertación ganó terreno y dio origen a la burbuja educativa. Sus engañosos componentes son términos como “calidad”, “excelencia” educativa, eficiencia de la inversión.

Adriana Puiggrós / Página12

Presidenta de la Comisión de Educación de la Cámara de Diputados de Argentina.

El “modelo” educativo de Chile ha estallado en mil pedazos, lo cual es un síntoma fuerte del agotamiento del neoliberalismo como forma de la economía, la política y la cultura. No se trata de cualquier experiencia educativa, sino de la que fue alabada, mimada y mostrada como ejemplo hasta hace escasos días por los sectores políticos que abjuran del viejo liberalismo estatista, por los mercaderes de la educación que se han multiplicado como una plaga dejando muy atrás a la escuela privada tradicional, por los que impulsan la meritocracia como mecanismo selector de la población que alcanzará distintos niveles de educación, varios de ellos en campaña electoral en estos días.

En los años ’70 y ’80, sociopedagogos como Bowles y Gientis, Basil Bernstein, Baudelot y Establet y Pierre Bourdieu, entre otros, denunciaron en un lenguaje científico que los sistemas escolares ratificaban las pertenencias de clase previas de los alumnos y cuestionaron fuertemente que la escuela promoviera la movilidad social. Sus conclusiones eran escasamente generalizables en referencia a los sistemas escolares del siglo XX. Pero lejos de haber servido a la superación de las disfuncionalidades de esos sistemas, hoy pueden leerse sus apreciaciones como pronósticos del modelo que implementaría el neoliberalismo. Lea el artículo completo aquí…

Artículo relacionado: “La educación universitaria más cara del mundo”

El nuevo código Chávez: cambiar para avanzar

Una revolución inteligente es la que tiene buen oído, la que sabe procesar las opiniones del colectivo. Por ello es preciso ser autocríticos desde el pueblo y no dejar la crítica en manos de la oligarquía.

Aram Aharonian / ALAI

En los últimos doce años, no cabe duda que la Revolución Bolivariana ha logrado metas sumamente fascinantes, sobretodo en la inclusión social, pero tampoco cabe duda que se ha equivocado, como todas las revoluciones, tal como lo revela el constante llamado a rectificaciones en el discurso y la acción revolucionaria, que ha desarrollado en las últimas semanas el presidente Hugo Chávez

Frente a su enfermedad (advirtió que en los próximos días comenzará a caérsele el cabello a causa de la quimioterapia), el mandatario lanzó una advertencia general: la Revolución debe dejar de autosuicidarse (Carlos Andrés Pérez dixit) y comenzar a vivirse. Estos llamados –con cierto sabor a autocrítica y guiños a intelectuales, empresarios y clase media- deben ser analizados y debatidos con mucho detenimiento por el colectivo (no solo la dirigencia, claro) chavista. Lea el artículo completo aquí…

América Latina: Una agenda para la desconexión

No será posible desconectarse del caos sistémico en curso sin conflictos ni pérdidas, eludiendo desgarros internos. Eso es una crisis. Quiebre y ruptura para cambiar el rumbo.

Raúl Zibechi / ALAI

Con 700 mil millones de dólares de reservas monetarias, 400 millones de habitantes, grandes reservas de hidrocarburos, autonomía energética, importantes yacimientos mineros, la mayor biodiversidad del planeta, la región sudamericana no tienen ningún motivo para no despegarse de la crisis sistémica en curso y elaborar su propia agenda política y económica.

En las últimas semanas, ministros y presidentes de la región se pronunciaron por establecer medidas defensivas para evitar contagios de la crisis que afecta al primer mundo. Cristina Fernández dijo que “debemos blindar la región para no perder lo que hemos logrado”. Guido Mantega, ministro de Hacienda de Brasil, se pronunció por establecer “un cordón de aislamiento” para evitar perjuicios[2]. Hasta el conservador presidente de Colombia Juan Manuel Santos advirtió en la Cumbre de UNASUR en Lima que se deben contrarrestar los efectos nocivos de las crisis económicas por las que atraviesa Estados Unidos y Europa que devalúan los ahorros de la región.

Son miradas positivas que muestran una toma de conciencia generalizada de que hay que actuar pronto. Pero las medidas defensivas son insuficientes. Lea el artículo completo aquí…

Un fuego encendido contra la noche oscura

Es urgente consolidar las bases sobre las que se levante un mundo emancipado, sin colonialismos, sin colonias ni imperios, sin esclavitud ni racismos, sin sometimiento de ninguna forma de vida.

Declaración de la Red de intelectuales y artistas En Defensa de la Humanidad

Después de 500 años de resistencia y en el momento de celebración de los bicentenarios de la Independencia, el planeta se encuentra frente a una nueva ofensiva devastadora de Estados Unidos y los poderosos del mundo. La lucha tenaz de vastos movimientos populares y gobiernos revolucionarios y progresistas por la democracia, la justicia social y el derecho a ejercer su identidad -en el Norte de África, el Medio Oriente, el Sudeste de Asia, el Caribe y la América Latina – es confrontada con nuevos escenarios de guerra con modalidades múltiples que abarcan todas las dimensiones de la vida y de los territorios.

La civilización creada por el capitalismo, incapaz de resolver los problemas generados por su propio desarrollo, los exacerba en su avance implacable contra la naturaleza y contra la humanidad.

Nuestra América ocupa un lugar destacado en esta crisis general. La presencia de realidades nuevas, que se manifiesta en la integración, cooperación solidaria y esperanza que significa la Alianza Bolivariana para las Américas (ALBA), y organismos como la Unión de Naciones del Sur (UNASUR) y la naciente Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe (CELAC), enfrentan la renovación en escala ampliada de viejos factores de riesgo y dibujan un escenario de ocupación total. Con 20 nuevas bases militares de Estados Unidos; con golpes de estado como vieja-nueva estrategia imperial; con acuerdos de seguridad, invasores de las soberanías de los pueblos; con ejercicios de entrenamiento y patrullaje permanentes; con megaproyectos como el Plan Puebla Panamá y la Integración de la Infraestructura Regional de Sudamérica se tienden las condiciones para la transformación masiva de nuestras riquezas hídricas, bióticas, energéticas y mineras en nuevo capital natural y de nuestras riquezas culturales en capital humano y mercancía intelectual.

Ante la catástrofe civilizatoria la disyuntiva es de vida o muerte. Nuevas formas de dominación, apropiación y expansión del capitalismo conducen a nuevos desafíos que nuestros saberes deben aprender a enfrentar. Es necesario fortalecer nuestras capacidades de intelección para descifrar y adelantarnos a esta carrera suicida.

Es urgente consolidar las bases sobre las que se levante un mundo emancipado, sin colonialismos, sin colonias ni imperios, sin esclavitud ni racismos, sin sometimiento de ninguna forma de vida.

El diálogo entre las cosmovisiones y las tradiciones liberadoras de la humanidad, la poesía, los cantos, la danza, el arte y la imaginación creadora de nuestros pueblos, contribuirán a encontrar los nuevos lenguajes y decisivos caminos para la emancipación material, cultural y espiritual, en el abrazo con todos los pueblos de la Tierra.

Por esto, intelectuales y artistas de América Latina y el Caribe nos proponemos:

1. Movilizarnos en contra de las guerras y expansiones territoriales de los poderosos del mundo, en cualquier parte que ocurran.

2. Luchar por una democracia participativa de amplia base popular, respetuosa e incluyente de nuestras diversidades, que amplíe los espacios políticos de acuerdo entre las visiones y prácticas culturales diferentes y garantice condiciones de justicia, paz, autodeterminación e independencia de todos los pueblos.

3. Como parte del proceso emancipatorio general, celebrar y defender los logros y conquistas de los movimientos sociales y de los gobiernos revolucionarios y progresistas, sin dejar de trascenderlos en pos de alcanzar los amplios horizontes que dibujan nuestras utopías.

4. Movilizar todas nuestras energías para lograr la desmilitarización y la salida de las fuerzas extranjeras de Haití, agravio contra la dignidad, la justicia, la democracia, la soberanía y la inteligencia de un pueblo que fue capaz de conducir la primera lucha de Independencia del planeta contra la expansión genocida con la que se fundó el sistema-mundo capitalista. Necesitamos crear un acercamiento solidario de los pueblos del mundo con Haití -como el que han mantenido Cuba y Venezuela- ante los estragos de la ofensiva a la que ha sido sometido por los intereses imperiales.

5. Empeñarnos en crear condiciones para lograr una paz verdadera para el pueblo colombiano, sabiendo que es necesaria para asegurar condiciones democráticas y de paz justa en todos nuestros territorios. Instar a la UNASUR y a todas las instancias regionales e internacionales a trabajar por la democracia y la paz en un país que suma ya 600 mil muertos en un genocidio continuado y permanente. Colombia es un espejo para el futuro de varios de nuestros países.

6. Participar en el amplio debate sobre la situación y perspectivas de Nuestra América y el mundo en las vísperas de la Cumbre de Río + 20 que impulsan pensadores y movimientos sociales en todo el planeta.

7. Generar un amplio debate sobre sentidos y significados de una realidad compleja y abigarrada que se modifica y profundiza sus contradicciones, a la vez que abre múltiples horizontes utópicos y exige nuevas energías y saberes a la lucha emancipatoria.

8. Hacer frente a la guerra mediática con un trabajo sistemático y consistente en la batalla de las ideas y en la construcción de sentidos comunes emancipatorios y comprometidos con la liberación de nuestros pueblos. Buscar formas de expresión e interlocución que involucren todo el espectro de nuestros lenguajes, cosmovisiones y la riqueza de nuestras culturas; que apoyen las iniciativas existentes de comunicación alternativa y que se apropien de las nuevas herramientas tecnológicas sin desestimar las antiguas.

9. Ampliar nuestro involucramiento activo en la lucha contra la impunidad bajo todas sus modalidades, cotidianas y casi invisibles como las que operan en los microespacios, y de gran envergadura como las invasiones, bombardeos o bloqueos a algunos territorios del mundo. Exigir sin descanso el levantamiento del bloqueo a Cuba y juicio y castigo a todos los genocidas, donde quiera que se encuentren.

10. Celebrar y comprometer la voluntad política de la Red en la articulación con las movilizaciones de los pueblos, de los jóvenes, de las mujeres, de los indígenas, de los excluidos, de las diversidades sexuales, de los diferentes, de los indignados, de los agraviados y de los luchadores del mundo entero. Sus combates son los nuestros.

La Red de intelectuales y artistas En Defensa de la Humanidad se suma y convoca a todas las organizaciones y redes de pensadores críticos, luchadores sociales y artistas comprometidos para fortalecer los esfuerzos de construcción del nuevo mundo no capitalista que dibujan nuestros horizontes.

El desafío es enorme.

Ningún esfuerzo o ninguna lucha son prescindibles.

Ningún pueblo es sacrificable.

“Se acerca el tiempo en que nuestra querida patria, la América, llegará a ser esa gloriosa parte del globo que la naturaleza quiso que fuese”. Francisco de Miranda

La Habana, julio 30 de 2011

Los imperios contraatacan

Las potencias imperiales pueden por poco tiempo reforzar y aplicar su preponderancia tecnológica en conflictos contra los países menos desarrollados, pero históricamente la sofisticación táctica ha fracasado contra la resistencia cultural y política popular.

Luis Britto García / Question Digital

Los imperios se sienten amenazados por la radicalización de los pueblos en América Latina, Asia, África y en la misma Europa, y responden con un recurso que la agrava: la multiplicación de agresiones militares en territorios cada vez más extensos y remotos. Estos ataques intensifican los sentimientos culturales y políticos de rechazo de los pueblos invadidos, y son incosteables para agresores con arcas fiscales exhaustas por la crisis.

Los países hasta ahora hegemónicos están en quiebra. Según el FMI, para 2011 la Deuda Externa de Francia equivaldrá al 99% de su Producto Bruto Interno; la de España al 74%; la de Alemania, al 85%; la de Italia, al 130%; la de Japón, al 204%; la del Reino Unido, al 94%; la de Estados Unidos, al 100% (World Economic Outlook; Oecd, Economic Outlook). Son pasivos impagables, que es imposible cancelar devaluando monedas o aumentando impuestos, y que tratan de financiar eliminando las ventajas sociales de los trabajadores.

Estos países en bancarrota se desvanecen también por la declinación demográfica: no tienen consumidores para sus productos, ni brazos para producirlos. Hacia 2010 el mundo ronda los 7.500 millones de habitantes. Estados Unidos cuenta con 313.232 pobladores, toda la Unión Europea, con 501.259.840. Sus tasas de crecimiento demográfico son insignificantes. Más de las tres cuartas partes del incremento total de la población de la UE se debe a la inmigración. Sus economías dependen de ésta y de la tercerización de fuerzas laborales en el exterior: a ambas les niegan todo derecho; éstas pueden corresponder negándoles toda lealtad.

En fin, el capitalismo en colapso, con su economía del consumismo, del derroche y del sobrecrecimiento del sector servicios, con sus maquinarias militares, su sistema de concentración de la población en megalópolis, está también irreversiblemente condenado al acelerado e inminente agotamiento de las reservas de hidrocarburos que lo sustentan.

Las potencias imperiales pueden por poco tiempo reforzar y aplicar su preponderancia tecnológica en conflictos contra los países menos desarrollados, pero históricamente la sofisticación táctica ha fracasado contra la resistencia cultural y política popular. Así pasó en los grandes fiascos imperiales de Corea, Vietnam, Cuba, Afganistán, Irak, Somalia, y en la presente agresión contra Libia, que se esperaba decidir en pocos días y que la resistencia de los patriotas podría convertir en descalabro para Estados Unidos y sus satélites de la Otan.

Existen los recursos científicos y tecnológicos para revertir esa maquinaria monstruosa hacia una civilización fundada en la conservación de la naturaleza, el aprovechamiento de las energías y recursos renovables y el reciclamiento de lo consumido. Pero así como el sistema no puede ganar sus guerras imperiales porque no entiende el funcionamiento social, económico y cultural de los pueblos que invade, tampoco puede comprenderse a sí mismo lo suficiente como para emprender las reformas culturales, sociales y económicas que lo salvarían. Paralizado en su modelo predatorio que lo condena a buscar la ventaja propia en la ruina de todos, es incapaz de entender que la salvación de todos es la condición de la propia supervivencia.

Nunca como hasta ahora la amenaza nuclear ha sido tan insuficiente para garantizar que las plutocracias de un insignificante porcentaje de la población mundial se apropien de los recursos y del fruto del trabajo del resto de la humanidad. La Tercera Revolución, una prodigiosa era de cambios y movimientos renovadores, está en marcha.