sábado, 8 de agosto de 2020

Costa Rica: El día después

Hoy se impone, como un imperativo histórico de nuestra democracia, poner los cimientos para crear la III República basada en la alianza de los sectores medios y populares.


Arnoldo Mora  Rodríguez / Para Con Nuestra América


El título de este artículo evoca uno similar de una película, que trata de imaginar lo que sería el mundo unos días después de que la humanidad sufriera una hecatombe nuclear. Para evitar ese desolador panorama, he pergeñado algunas reflexiones que, partiendo de la premisa de que,  si bien se reconoce que nada después de esta pandemia será lo mismo, tampoco tiene porqué ser peor, sino todo lo contrario; pero, para ello se requiere que tomemos conciencia lúcida del papel que ahora nos corresponde asumir.

Costa Rica: Los vientos virulentos de la privatización

El mundo de los grandes negocios privados, nacionales y transnacionales, aprovechando la flexibilización de las políticas de gobierno, socaba los cimientos de la soberanía y la dignidad nacional y devalúa el régimen democrático.


Alvaro Vega Sánchez / Para Con Nuestra América


Los vientos privatizadores vienen azotando con fuerza, en Costa Rica, desde hace cuatro décadas.  Mientras en los países de Suramérica se crearon las condiciones para una privatización, casi generalizada, con la instauración de los estados militarizados y represivos en la década de 1970, en Costa Rica estas se dieron a partir del sometimiento a las políticas neoliberales, una década después, impulsadas por los organismos financieros internacionales, que convirtieron la “crisis energética” del mundo rico en “crisis de la deuda” para el mundo pobre.

Panamá consigo misma

Este país dialoga hoy como no lo había hecho en mucho, mucho tiempo. Surgen grupos de debate con nombres y orientaciones diversos – Repensar Panamá, Cuidemos a Panamá, Foro Social de Panamá, son algunos de ellos -, y se multiplican los foros que abordan los problemas que la vieja normalidad enmascaraba, y que la pandemia ha sacado a una luz cada vez más brillante.


Guillermo Castro H. / Especial para Con Nuestra América

Desde Mata de Francés, Panamá


De tiempo atrás padecía Panamá de una combinación de problemas en la que el conjunto impedía encontrar soluciones para las partes. Se hacía evidente que el crecimiento económico de comienzos de la segunda década del siglo se tornaba cada vez más incierto; que la inequidad persistía en lo social; que el patrimonio natural del país estaba siendo devastado, y que la institucionalidad nacida del golpe de Estado de diciembre de 1989 había ingresado en un curso de deterioro que nada parecía capaz de detener.

Perú, sin oxígeno: una vacuna contra la CONFIEP

El Perú, como el mundo entero, aguarda ansiosamente la producción de una vacuna contra el COVID19. No tardará en llegar. Ya hay evidencias esperanzadoras de pasos decisivos en ese sentido. Pero lo que más necesitará el país es una vacuna contra la Confederación Nacional de Instituciones Empresariales Privadas (CONFIEP), contra la gran empresa, contra el modelo económico, mucho más mortal que el COVID19 y que subsistirá a la pandemia como no lo podrán hacer miles de peruanos y peruanas.


Paulo Barrera Rivera / Especial para Con Nuestra América


El 28 de julio último el Perú cumplió 199 años de vida republicana.
 Los últimos 30 corresponden al establecimiento de una economía neoliberal, que beneficia a las grandes empresas y exige mínima o nula intervención del Estado en la economía. En esa dirección fueron todos los gobiernos, desde el primero de Alberto Fujimori al inicio de los años noventa hasta el actual gobierno de Martín Vizcarra. En esas tres décadas el Perú se convirtió en un émulo del ensayo neoliberal de Chile, país en el que el envidiable crecimiento económico llevó a una explosión social, sin precedentes, antes del inicio de la pandemia. Son 30 años de bonanza económica, para las grandes empresas en el Perú, interrumpidos por la pandemia que desvela violentamente una sociedad profundamente desigual, racista y patriarcal.

Argentina: Una por tantas…

Sitiados por la pandemia e imponiendo restricciones para evitar más contagios, el gobierno nacional pudo negociar con éxito buena parte de la deuda. Negociación con ribetes de ajedrez, moviendo pieza por pieza a la espera de la reacción del oponente. 

Roberto Utrero Guerra / Especial para Con Nuestra América

Desde Mendoza, Argentina


La pulseada viene desde hace tiempo. Tiempo en que los tenedores de los bonos de la deuda vienen observando el comportamiento de las autoridades, las expectativas del entorno y la reacción de los organismos financieros internacionales. En un trípode conformado por el Fondo Monetario Internacional, los fondos acreedores liderados por Blackrock, cuyo dueño, Larry Find, tiene influencia en la administración Trump y por último, el gobierno argentino y su ministro Martín Guzmán; la pata más débil por la elevada deuda heredada del gobierno anterior y la amenaza de default.

Militares desarrollistas y reformistas

Después de la independencia, la mayoría de países latinoamericanos iniciaron su vida republicana con gobiernos militares. Sus caudillos formaron parte esencial de la historia de la región, bien como dictadores o patrocinando gobernantes civiles, al servir de instrumento en las confrontaciones por el poder entre las elites liberales y conservadoras.


Juan J. Paz-y-Miño Cepeda / www.historiaypresente.com


El caudillismo militar cambió con el avance del siglo XX, por una serie de factores. De modo que las intervenciones de los militares se volvieron institucionales. En países como Ecuador, con la Revolución Juliana (1925); en Chile, con el “Comité Militar” (1924); o en Brasil, con el “tenentismo” (iniciado en 1922, culminó con la Revolución de 1930 que llevó al poder a Getulio Vargas), la joven oficialidad jugó un papel fundamental para iniciar procesos históricamente destinados a superar el régimen oligárquico, que se caracterizó por la hegemonía despótica de la elite terrateniente, comercial y financiera en el poder, que impedía la modernidad capitalista. Esos militarismos tempranos fueron socialmente reformistas, nacionalistas, con orientación popular. Incluso hubo militares socialistas.

Crímenes estadounidenses contra la humanidad

 El porvenir de la humanidad está en nuestras manos, con acciones concretas y comunes iremos restituyendo la justicia global tan lacerada y podremos hablar de otro mundo posible; uno basado en el respeto a soberanía y autodeterminación de los pueblos y culturas de todo el mundo, tal y como dijera el prócer cubano José Martí: “Con todos y para el bien de todos”. 

Cristóbal León Campos / Para Con Nuestra América

Desde Mérida, Yucatán. México.


Setenta y cinco años cumplidos ya de los hechos genocidas cometidos por los Estados Unidos al lanzar dos bombas atómicas en Hiroshima y Nagasaki el 6 y el 9 de agosto de 1945 respectivamente, sin importarle que la Segunda Guerra Mundial había terminado y que Japón había aceptado su derrota y presentado su rendición, es decir, no quedaba escusa alguna de guerra para agredir de esa forma a dos ciudades japonesas que aún continúan marcadas por el signo macabro del crimen de lesa humanidad cometido por el imperialismo estadounidense, los pretextos fueron muchos usados en esos años, de la misma forma en que a la fecha se comenten actos contra la humanidad bajo el amparo de la impunidad internacional de las potencias mundiales en complicidad de hecho o de aceptación silenciosa.

Un cambio civilizatorio (II)

Hoy, en medio de la pandemia del  Covid 19, aparecen confluyendo las crisis  ecológica, el calentamiento global, el agotamiento de recursos indispensables, la aparición de nuevos virus de origen zoonóticos,  la profundización de la crisis económica estructural con su dramáticas consecuencias   de profunda desigualdad y de pauperización y marginalidad de enormes masa de la población mundial, la explosión de las burbujas financieras y, finalmente, la crisis política y geopolítica general.


Mariano Ciafardini / Especial para Con Nuestra América

Desde Buenos Aires, Argentina


La crisis del sistema capitalista, que hoy aparece como un dato innegable y contundente, fue prevista por el pensamiento de izquierda desde hace ya un buen tiempo. Es llamativo  el grado de precisión que revisten algunos análisis, como el siguiente, hecho en tiempos tan tempranos como en el año 2004: “Detrás de la expansión de los desequilibrios se encuentra la prosperidad efímera generada por la segunda burbuja financiera centrada en la especulación inmobiliaria. La baja de las tasas de interés hasta llegar al 1%, y la multiplicación de incentivos públicos,  impulsaron una avalancha de préstamos hipotecarios sobre viviendas: los precios de casas y departamentos se fueron a las nubes …De todos modos de seguir así esta relación perversa donde los norteamericanos acumulan déficit y deudas mientras los otros acumulan una enorme montaña de papeles destinados a desvalorizarse y donde todos juntos depredan velozmente los recursos petroleros; la civilización burguesa entrará pronto en una seguidilla de turbulencias y depresiones imposibles de controlar.” (“Estados Unidos en el centro de la crisis mundial”. Jorge Beinstein 30/10/2004. Rebelión –ver Web-). Beinstein No solo anuncia la crisis bursátil con mucha más anticipación que la de algunos gurúes de Wall Street (que en realidad avisaron cuando ya se podía decir que estaba en curso) sino  que ubica correcta y precisamente el nodo de la misma en las hipotecas “subprime” que, para esa época, muy pocos fuera de los “brokers” y los agentes del mundo financiero, sabían siquiera lo que eran.

En guerra con el micromundo: seguridad vs. libertad (I)

El contraste entre seguridad y libertad se intercala indefectiblemente con los dos ejes esenciales y contradictorios que determinan las acciones del Estado frente a la pandemia: salud y economía.

Byron Barillas* / Especial para Con Nuestra América


Comienzo retomando una frase que sociológicamente refleja el carácter abarcador de la pandemia coronarivica. En un extenso ensayo publicado por diversos periódicos en el mundo “ante a lo desconocido”, Ignacio Ramonet destaca que esta pandemia va más allá de ser solo una crisis sanitaria, tiene las características más bien de “lo que las ciencias sociales califican de “hecho social total”, en el sentido de que convulsa el conjunto de las relaciones sociales, y conmociona a la totalidad de los actores, de las instituciones y de los valores”. Es sin embargo un hecho totalizador distinto a cualquier otro, su singularidad consiste en que, nos enfrentamos a un enemigo físicamente imperceptible, evasivo e implacable, que pertenece al micromundo y juega con las armas de ese microuniverso (el silencio y la penetración invisible a nuestro cuerpo biológico) contra el cual no existe manual de guerra alguno, siendo sobre los estragos de su despiadada acción que comienza a editarse los manuales de respuesta en forma de protocolos. Hoy está claro que, ante el ataque insospechado del virus, nuestra principal debilidad es el relajamiento, la incredulidad y nuestra rebeldía desocializadora que desboca nuestra pasión libertina.