Los judíos, pueblo históricamente marginado y aborrecido, se merecen algo más que un Estado como el que manejan los genocidas sionistas hoy en el poder, tanto en Tel Aviv como, en buena medida, en Washington.
Marcelo Colussi / Para Con Nuestra América
Desde Ciudad de Guatemala
“Los árabes sólo entienden la fuerza, y ahora que tenemos poder los trataremos como se merecen.”
Ariel Sharon
“Israel debe ser como un perro rabioso, muy peligroso para ser molestado.”
General Moshé Dayán
“Hamas será borrado de la faz de la tierra. Cada miembro de Hamas es un hombre muerto, pues son bárbaros y bestias.”
Benjamín Netanyahu
“Las muertes israelíes durante la Tormenta de Al-Aqsa, para Occidente son “terribles”, y reviste escasa humanidad recordarle los crímenes de Israel en los últimos 75 años.”
Pablo Jofré Leal
Días pasados el grupo Hamas, de la resistencia palestina, llevó a cabo una operación militar, denominada Tormenta de Al-Aqsa, que vuelve a tensionar en un grado máximo la situación en Medio Oriente. La prensa capitalista occidental inmediatamente reaccionó presentando la situación como un “deleznable acto terrorista” de fanáticos musulmanes “sedientos de sangre”, sin considerar la historia y el marco general en que se inscribe todo ello. “La operación palestina reveló un colosal fallo de inteligencia, que dejó al régimen israelí sorprendido por la entrada de combatientes de la resistencia a través de la frontera sur y el lanzamiento de miles de cohetes”, expresó Reza Javadi. 5,000 cohetes exactamente, muchos de ellos, según revelaciones luego acalladas, comprados en el mercado negro al “heroico” gobierno ucraniano dirigido por Volodimir Zelensky -el más corrupto de toda Europa, según la misma Bruselas declaró en su momento-, cohetes disparados hacia los poblados de Ashqelon, Ashdod y Tel Aviv, los cuales produjeron una mortandad calculada en alrededor de 1,000 personas.