Cantó, bailó, lloró, rio… En Tierra Santa, en apenas tres días, y durante los festejos por el Día de la Independencia, Javier Milei (con Netanyahu) vivió un cúmulo desenfrenado de sentimientos y emociones.
Daniel Kersffeld / Página12
En el medio, el presidente argentino se definió nuevamente como uno de los principales aliados de Benjamin Netanyahu, volvió a insertar a Argentina en un conflicto absolutamente inconveniente y que ya generó dos atentados terroristas en su historia reciente y, desde un argumento mesiánico y cultural antes que político, señaló a Irán como un enemigo al que resulta imperioso derrotar. Poco faltó para calificar a la iraní como una civilización a la que se debía eliminar, como lo expresó Donald Trump en el punto álgido de la guerra en Medio Oriente.













