sábado, 21 de enero de 2012

Camila Vallejo: “Me gustan Evo Morales y Correa”

"Estoy cansada física y mentalmente. Siento una carga muy grande. La gente quiere que tenga respuesta para todo y tienen la expectativa de que voy a cambiar Chile, yo sola. En la calle me gritan: '¡Los apoyamos, no nos abandonen!'. Pero la responsabilidad, chucha, es de todos. Yo soy solo una joven de 23 años...". Una entrevista con la dirigente estudiantil chilena.

Rocío Montes Rojas / El País (España)

Cuando Camila Antonia Amaranta Vallejo Dowling intenta volver a ser la veinteañera desconocida de hace un año, apaga su móvil destartalado y se traslada a una casa del Cajón del Maipo, una localidad en la precordillera, a unos 52 kilómetros de Santiago. Fue lo que hizo el 31 de diciembre junto a un pequeño grupo de amigos para pasar la Nochevieja. El Partido Comunista, donde milita desde los 19 años, ofreció al día siguiente el tradicional caldillo de congrio con el que festeja la llegada del Año Nuevo junto a la prensa. Pero la icónica dirigente universitaria, protagonista del movimiento estudiantil chileno, amante del rock clásico y la bossa nova, del hip-hop y la cumbia, no acudió a la celebración.

En diversos lugares del planeta la han descrito como la joven y bella revolucionaria que ha cambiado la topografía del debate político y social chileno en tan solo nueve meses. La estudiante de Geografía ha sido comparada con el Che Guevara y La Pasionaria. Ha recibido hasta treinta peticiones diarias de entrevistas. Un jubilado de la ciudad de Valparaíso se tatuó su rostro en el brazo. Un cantante alemán le compuso una canción que subió a YouTube. Pero, sin contabilizar la fama que la precede, y su belleza alabada por hombres y mujeres, Camila Vallejo parece ser una joven normal que se apasiona e indigna por los mismos motivos que la mayor parte de su generación. Lea la entrevista completa aquí…

Quince Duncan: un fabulador de la (otra) posguerra

Entrevista al narrador, ensayista y profesor costarricense Quince Duncan, jurado del Premio Extraordinario de estudios sobre la presencia negra en la América y el Caribe contemporáneos, que ha convocado para este año el Premio Casa de las Américas en Cuba.

Marianela González / LA VENTANA (Cuba)

El costarricense Quince Duncan lee relatos fabulosos, en una breve pausa a la revisión de obras en concurso. Comparte con nosotros sus propios textos. Mientras lo hace, interpreta los personajes como si los habitase. No vive en Puerto Limón, como nos complacería descubrir; pero como un Marcus Garvey de nuestros días, ha dedicado los suyos a hurgar en tierras americanas buscando a los hijos de África: de cualquier tiempo, geografía y color, para cocinarles luego en fabulaciones tan exquisitas como las que ahora escuchamos.

He llegado tarde: le oigo mencionar a Rosa Parks, a Mariana Grajales, a Martin Luther King, a los principales hombres de la Revolución Haitiana. Me desconcierta la pluralidad, pero en tanto sujetos literarios, todo está claro: ellos dialogan, aman, yerran, se arrepienten, pelean. El escritor asume la diáspora africana desde sus potencialidades infinitas para comunicar, desde sus resortes narrativos. La verdadera historia de los negros en América hemos de componerla los lectores. O no. A esta hora, cuando he leído ya casi todo su libro y advertido la serenidad con que degusta las obras en concurso, creo que ni siquiera se lo propone. Quince Duncan es aún más ambicioso.

En Un mensaje de Rosa, el relato sobre un supuesto encuentro entre Mariana Grajales, madre de Antonio Maceo, y José Martí, ¿cuánto tiene de realidad y cuánto de fabulación?

El encuentro se dio en Jamaica, en un momento en que ambos cubanos estaban exiliados. El interés de Martí era encontrarse con Antonio. Qué se dijeron, ya es recreación mía, auxiliado de algunos elementos de realidad. Por ejemplo, a Mariana le decían “la negra que sonríe”, “la negra que nunca llora”, y con esos detalles me aventuré en la ficción.

«Un mensaje de Rosa es una obra literaria que hecha a partir de relatos, pero es una novela. Narra la historia de una familia africana, una pareja que espera noticias de sus hijos que partieron de aquel continente hace cientos de años. Cansados de esperar, el esposo promete que en un mes tratará de averiguar qué fue de ellos. Durante ese tiempo suceden todos estos relatos. Los personajes del libro son los descendientes de esa familia africana: Mariana Grajales, Martin Luther King, Marcus Garvey…».

Cuba: La incontinencia de los marines (video)

La Pupila Insomne y Cubainformación

La difusión de imágenes de sadismo, protagonizadas por integrantes del Cuerpo de Marines de los Estados Unidos en Afganistán, han hecho recordar otros comportamientos de miembros de esa agrupación, como cuando en 1949 se orinaron sobre la estatua del héroe nacional cubano José Martí.

sábado, 14 de enero de 2012

Guatemala: El país de nunca jamás

La oligarquía guatemalteca ha puesto una vez más a uno de los suyos en el poder. Pudo haber sido elegido de forma diáfana y sin retruécanos, pero eso no significa que los intereses que representa no sean de los más atrasados.

Rafael Cuevas Molina / Presidente AUNA-Costa Rica

rafaelcuevasmolina@hotmail.com

Fotografía: El nuevo presidente de Guatemala, Otto Pérez Molina.

Este sábado 14 de enero asume la presidencia de Guatemala el exgeneral Otto Pérez Molina al que, como se sabe, se sindica de haber participado, como ejecutor directo, en la guerra contrainsurgente en la década de 1980.

Encuentra ante sí un panorama desolador: uno de los países más pobres de América Latina; uno de los más violentos; uno de los más desiguales; uno de los más racistas. Encuentra al país con más desnutrición infantil de todo el continente y con más desaparecidos políticos. Un país totalmente penetrado y, en muy buena medida, tomado por las mafias del narcotráfico y el crimen organizado.

Un panorama para ponerse a llorar.

Pero el exgeneral Pérez, sacando fuerzas de flaqueza, sin arredrarse, decide poner buena cara ante la adversidad y, sin inmutarse, se hace confeccionar un traje exclusivo en la casa Salvatore Ferragamo para lucirlo esplendentemente durante la ceremonia en la que se le impondrá la banda presidencial. Ostentará también un reloj marca Rolex. “Vamos a estrenar todo el atuendo –dijo- ya que es una ocasión muy especial”.

Integración y medios en clave latinoamericana

En un mundo como el nuestro, donde la tecnología, la información y la comunicación son cada vez más influyentes en los procesos políticos, económicos y culturales, no es posible pensar en sociedades más justas, tolerantes y abiertas, sin avanzar con decisión y fortaleza en la democratización del campo mediático.

Andrés Mora Ramírez / AUNA-Costa Rica

La idea de que no es posible la integración profunda de América Latina y el Caribe si al mismo tiempo no se construyen los consensos sociales en torno a nuestra unidad de destino común desde la esfera de lo simbólico, de la cultura, de la producción de sentido y las comunicaciones, cada vez adquiere mayor reconocimiento y presencia en los organismos de la integración regional.

En el año 2005, la puesta en marcha de Telesur, la cadena multiestatal latinoamericana surgida en el seno del ALBA, fue el punto de partida de la integración comunicacional, no solo porque cristalizó algunas de las propuestas formuladas por la comisión de UNESCO que analizó los problemas de la comunicación mundial a principios de la década de 1980 (expuestas en el célebre Informe MacBride) , sino además porque abrió una ventana informativa y cultural para conocer realidades nuestroamericanas que son oficiosamente ignoradas e invisibilizadas por los grandes conglomerados mediáticos privados. A esta iniciativa en el ámbito de la televisión, le siguió la constitución, en 2011, de la Unión Latinoamericana de Agencias de Noticias (ULAN), que articula el trabajo de nueve agencias de Argentina, Bolivia, Venezuela, México, Paraguay, Guatemala, Ecuador, Brasil y Cuba.

Este año, UNASUR podría dar un nuevo paso con la creación de la Red de Medios Públicos de Suramérica, cuyo convenio constitutivo se firmaría en febrero próximo en Bogotá.

Guatemala: El terrorismo de Estado ahora y ayer

No es justicia lo que persiguen los ex militares contrainsurgentes. Persiguen lo que mejor han sabido hacer: amedrentar. Hoy lo hacen desde la sociedad civil. Ojalá que con el próximo gobierno lo que hoy es terror desde la sociedad civil, no se vuelva como en el pasado, terror clandestino desde el Estado.

Carlos Figueroa Ibarra / Especial para Con Nuestra América

Desde Puebla, México

El pasado 13 de diciembre, el ciudadano guatemalteco Theodore Plocharsky Rehbach presentó ante el Ministerio Público una tercera demanda que le da continuidad a las que han presentado Ricardo Méndez Ruiz Valdés y la “Asociación de Viudas de Militares y Especialistas del Ejército de Guatemala”. Por lo visto las demandas son parte de una estrategia de Avemilgua para hacerle frente a los procesos que se han iniciado contra los supuestos implicados en el genocidio en Guatemala. Puede pensarse que de seguir las cosas como están, habrá posteriores demandas presentadas por personas en lo individual o por organizaciones diversas. Y que el número de demandados irá creciendo conforme se vayan presentando estas nuevas demandas. En este caso el señor Plocharski ha aumentado la lista de demandados a 52. Nuevamente se advierte el descuido con el que la lista de demandados ha sido elaborada. Nuevamente aparecen personas inimputables porque han muerto, personas que no estaban en el país en el momento en que se efectuaron los delitos que se denuncian. Nuevamente aparecen personas que eran niños o muy jóvenes como para cometer los delitos que se les endilgan.

Post grados universitarios: entre el saber y el negocio

Cuidado con las ilusiones y los espejitos de colores. La universidad tiene una misión histórica que cumplir, y no es precisamente la de “vender títulos-pasaporte al éxito”: la universidad, los universitarios, los científicos e intelectuales están llamados a ser la conciencia crítica de las sociedades.

Marcelo Colussi / Especial para Con Nuestra América

Desde Ciudad de Guatemala

“Postgrados: el mejor camino para el éxito”, “¡Triunfe en la vida: obtenga su título de post grado!”, No hay pretextos: no dejes de invertir en ti; la educación paga, y paga con creces”…, frases como estas hoy día no nos parecen raras. Al contrario: en tanto parte de una incuestionada cotidianeidad, son una invitación a darles el mayor crédito, a valorarlas, endiosarlas incluso. La lógica actual prácticamente obliga a quienes ya tienen un diploma de estudios terciarios a cursar estudios de post grado universitario para ingresar al mercado laboral (¿triunfar en la vida?).

Pero si leemos, por ejemplo, que “Los post grados deberán fomentar el pensamiento crítico, la conciencia reflexiva, la capacidad de movilización de cuerpos teóricos para el análisis de situaciones complejas, la argumentación y capacidad de debate fundamentados [por lo que es necesaria] una docencia que supere el nivel disciplinar y la visión teórico-academicista a favor de estrategias docentes problematizadoras que motivan y desarrollan capacidades para el fortalecimiento de las virtudes indagativas” (Raúl Zepeda et alia, “Diagnóstico de necesidades de formación de recurso humano a nivel de post grado”, Guatemala, 2008), ello, sin dudas, no será lo dominante en las estrategias de promoción mercadológicas habituales. O incluso, ni siquiera se lo mencionará.

¿Estrategias de promoción mercadológicas en el ámbito de la educación? Sí, así como suena, definitivamente. Cada vez más, en forma creciente, la cosmovisión que se impone en un mundo globalizado desde la lógica del capital hace de la educación dos cosas: 1) un fetiche, y 2) un redituable negocio.

Honduras: Secuelas de un Estado fallido

Mientras los bicentenarios estados de Latinoamérica se fortalecen, y como región se constituyen en interlocutores propositivos en un mundo sacudido por crisis sistémicas, Honduras se disuelve como Estado y como sociedad, producto de la atrofia mental y moral de sus élites.

Ollantay Itzamná / Alterinfos

Sería una insensatez sostener que la acelerada licuefacción de las instituciones estatales y la violenta desintegración social generalizada son fruto del golpe de Estado. Éste acto criminal sólo aceleró las contradicciones terminales con las que nació Honduras a la vida republicana. Por cerca de dos siglos, las élites creyendo que gestaban y administraban un Estado real, prohijaron un Estado ilusorio. Y, ahora, miran sin querer ver, de cómo se diluyen las fachadas institucionales de una ilusión estatal que no pudo cuajar, ni material, ni simbólicamente, en el territorio del país, como tampoco en el imaginario colectivo de sus habitantes.

Las sociedades, por sus necesidades de convivencia, tienden a organizarse jurídica y políticamente, en aras de buscar el bienestar común de sus integrantes. Para ello acuerdan normas de convivencia obligatorias y nominan autoridades que velen por el cumplimiento de dichas normas. A eso se llama Estado. La violencia generalizada, por el contrario, es la ausencia del Estado.

Entreguemos Guatánamo a Cuba

Si el presidente Obama pone en marcha el proceso de devolución de Guantánamo a Cuba, podría comenzar a reparar los errores de los últimos 10 años, por no hablar de cumplir con una promesa de campaña electoral. Rectificaría un agravio secular y sentaría las bases para nuevas relaciones con Cuba y con otros países en el hemisferio occidental y en todo el mundo.

Jonathan M. Hansen / The New York Times
 (Traducido por Cubadebate)

Ilustración de The New York Times

En los 10 años transcurridos desde que el campo de detención de Guantánamo se abrió al debate angustioso de si se cierra la instalación o se mantiene de forma permanente, se ha ocultado un fracaso más profundo que se remonta a más de un siglo e implica a todos los estadounidenses, y tiene que ver con nuestra continua ocupación del propio territorio de Guantánamo. Ya es hora de devolver este enclave imperialista a Cuba.

Desde el momento en que el gobierno de los Estados Unidos obligó a Cuba a arrendar la bahía de Guantánamo como una base naval para nosotros, en junio de 1901, la presencia de Estados Unidos ha sido más que una piedra en el zapato de Cuba. Ha servido para recordar al mundo la larga historia del militarismo intervencionista de Estados Unidos. Pocos gestos tendrían un efecto más saludable en el sofocante callejón sin salida de las relaciones cubano-estadounidenses, que la devolución de esta pieza codiciada de tierra.

Las circunstancias por las que los Estados Unidos llegaron a ocupar Guantánamo son tan preocupantes como su última década de actividad allí. En abril de 1898, las fuerzas estadounidenses intervinieron durante tres años en Cuba, en el momento en que los cubanos luchaban por su independencia y tenían esta guerra casi ganada, de modo que convirtieron la Guerra por la Independencia de Cuba en lo que los estadounidenses siguen la costumbre de llamar “Guerra Hispano-Americana”. Los funcionarios estadounidenses luego excluyeron al Ejército de Cuba en el armisticio y les negaron un lugar a Cuba en la conferencia de paz de París.

México: Sobre guerra y verdad

El país vive una catástrofe humanitaria. Esa crisis humanitaria ha colocado a México ante una emergencia nacional. Negarlo es vivir fuera de la realidad. La “línea dura” adoptada por Calderón en su cruzada contra la criminalidad ha llevado la violencia a niveles más altos que en muchas zonas de guerra.

Carlos Fazio / LA JORNADA

Hace tiempo que la realidad nacional está invadida por la guerra. Y aunque está ocurriendo ahora, la dimensión alcanzada por la “guerra” de Felipe Calderón requiere la búsqueda de la razón histórica. La búsqueda de la verdad. Como dice Horst Kurnitzky, vivimos en la época de una “contra-Aufklärung”. Una “contra-ilustración” que no sólo involucra a una doctrina económica dirigida por una supuesta mano invisible y sus correspondientes formas de gobierno, sino también a unos medios masivos de comunicación que operan como monopolios de la “contra-Aufklärung”, y que con las formas y los métodos de la propaganda comercial conducen los sentimientos y las emociones y determinan todas las relaciones sociales.

Recuerda Jean Robert que Michel Foucault exhortaba a sus auditorios a “pensar lo impensable”. Y pensar lo impensable significa romper las seguridades mentales engendradas por el discurso del orden. Supone, por ejemplo, pensar la “guerra” de Calderón como negocio. Como una guerra capitalista por territorios y recursos geoestratégicos que implica, entre otras cosas, destrucción y reconstrucción. La destrucción del tejido social y de la identidad colectiva de la nación, y un nuevo reordenamiento poblacional de facto sobre el territorio conquistado. En su dimensión internacional, el eje destrucción/reconstrucción (o “la guerra arriba y la muerte abajo” diría el sub Marcos) forma parte del nuevo reordenamiento geopolítico en curso (Colombia, Afganistán, Irak, Libia) y un negocio redondo para el complejo militar-industrial-energético estadunidense.

Los desaparecidos del imperio

Como lúgubremente reiteraba el criminal dictador argentino Jorge R. Videla ante la angustiada pregunta de los familiares de la represión, también para Barack Obama esas víctimas de las guerras estadounidenses “no existen”, “desaparecieron”, “no están”.

Atilio Borón / ALAI

Un artículo reciente firmado por John Tirman, director del Centro de Estudios Internacionales del Massachusetts Institute of Technology (MIT) y publicado en el Washington Post, plantea con crudeza una reflexión sobre un aspecto poco estudiado de las políticas de agresión del imperialismo: la indiferencia de la Casa Blanca y de la opinión pública en relación a las víctimas de las guerras que Estados Unidos libra en el exterior.[1]

Como académico “bienpensante” se abstiene de utilizar la categoría “imperialismo” como clave interpretativa de la política exterior de su país; su análisis, en cambio, revela a los gritos la necesidad de apelar a ese concepto y a la teoría que le otorga sentido. Tirman expresa en su nota la preocupación que le suscita, en cuanto ciudadano que cree en la democracia y los derechos humanos, la incoherencia en que incurrió Barack Obama –no olvidemos, un Premio Nóbel de la Paz- cuando en su discurso pronunciado en Fort Bragg (14 de Diciembre de 2011) para rendir homenaje a los integrantes de las fuerzas armadas que perdieron la vida en la guerra de Irak (unos 4.500, aproximadamente) no dijo ni una sola palabra de las víctimas civiles y militares iraquíes que murieron a causa de la agresión norteamericana.

Agresión, conviene recordarlo, que no tuvo nada que ver con la existencia de “armas de destrucción masiva” en Irak o con la inverosímil complicidad del antiguo aliado de Washington, Saddam Hussein, con las fechorías que supuestamente cometía otro de sus aliados, Osama Bin Laden.

Las izquierdas y el fin del capitalismo

La unidad de la izquierda puede ser positiva. Pero la batalla por un mundo nuevo será mucho más larga que la duración de los gobiernos progresistas latinoamericanos y, sobre todo, se dirimirá en espacios manchados de sangre y barro.

Raúl Zibechi / LA JORNADA

La actual crisis mundial fragmenta el planeta en regiones de tal modo que el sistema-mundo se aproxima a una creciente desarticulación. Uno de los efectos de esta creciente regionalización del planeta es que los procesos políticos, sociales y económicos ya no se manifiestan del mismo modo en todo el mundo y se producen divergencias –en el futuro tal vez bifurcaciones– entre el centro y la periferia.

Para las fuerzas antisistémicas esta desarticulación global hace imposible el diseño de una sola y única estrategia planetaria y hace inútiles los intentos de establecer tácticas universales. Aunque existen inspiraciones comunes y objetivos generales compartidos, las diferentes velocidades que registra la transición hacia el poscapitalismo, y las notables diferencias entre los sujetos antisistémicos, atentan contra las generalizaciones.

Hay dos cuestiones relevantes que afectan sin embargo las estrategias en todo el mundo. La primera es que el capitalismo no se va a derrumbar ni va a colapsar, sino que debe ser derrotado por las fuerzas antisistémicas, sean éstas movimientos de base horizontales y comunitarios, partidos más o menos jerárquicos e incluso gobiernos con voluntad anticapitalista.

Caudillos populistas

Las derechas ideológicas han encontrado así los conceptos funcionales para menospreciar, minimizar, desvalorizar y hasta ridiculizar a los gobiernos de la nueva izquierda latinoamericana.

Juan J. Paz y Miño Cepeda / El Telégrafo (Ecuador)

En América Latina se aplicó el concepto “populismo” para describir a líderes políticos como Juan Domingo Perón en Argentina, Getulio Vargas en Brasil, Lázaro Cárdenas en México, Víctor Raúl Haya de la Torre en Perú o José María Velasco Ibarra en Ecuador. El “caudillo” fue más un fenómeno del siglo XIX. El primer estudio sobre el tema en nuestro país fue “Ecuador: Constitutions and caudillos” de G. Blanksten (1951).

Ambos conceptos han sido largamente utilizados, con distintas acepciones e inexactitudes. Hoy, se han generalizado para sostener que los presidentes Rafael Correa (Ecuador), Evo Morales (Bolivia) y Hugo Chávez (Venezuela), considerados como los gobernantes más radicales y de izquierda en Sudamérica, son “caudillos” y “populistas”.

Urgencias climáticas

Preocupa que los grandes países emergentes adopten métodos de desarrollo depredadores, industrialistas y extractivistas, imitando lo peor que hicieron y siguen haciendo los actuales Estados desarrollados. Todo lo cual está produciendo una gravísima erosión de la biodiversidad.

Ignacio Ramonet / Le Monde Diplomatique

La grave crisis financiera y el horror económico que padecen las sociedades europeas están haciendo olvidar que –como lo recordó, en diciembre pasado, la Cumbre del clima de Durban, en Sudáfrica– el cambio climático y la destrucción de la biodiversidad siguen siendo los principales peligros que amenazan a la humanidad. Si no modificamos rápidamente el modelo de producción dominante, impuesto por la globalización económica, alcanzaremos el punto de no retorno a partir del cual la vida humana en el planeta dejará poco a poco de ser soportable.

Hace unas semanas, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) anunció el nacimiento del ser humano número siete mil millones, una niña filipina llamada Dánica. En poco más de cincuenta años, el número de habitantes de la Tierra se ha multiplicado por 3,5. Y la mayoría de ellos vive ahora en ciudades. Por primera vez los campesinos son menos numerosos que los urbanos. Entre tanto, los recursos del planeta no aumentan. Y surge una nueva preocupación geopolítica: ¿qué pasará cuando se agrave la penuria de algunos recursos naturales? Estamos descubriendo con estupefacción que nuestro “ancho mundo” es finito...

2012: El fin del tiempo del no-tiempo

Los mayas dirían que andamos hace ya por lo menos dos decenios en el tiempo del no-tiempo, un periodo en que la humanidad se ha visto forzada a pasar por grandes conflictos y cambios con sus correlativos aprendizajes. Con el 2012 las transformaciones, tanto negativas como positivas, representarán la necesidad y la posibilidad de un quiebre civilizatorio.

Carlos Rivera Lugo / Semanario Claridad (Puerto Rico)

El año 2012 ha llegado con todo tipo de augurios, incluyendo los apocalípticos. El renombrado astrofísico Stephen Hawking recién pronostica que hemos entrado en “un periodo crecientemente peligroso de nuestra historia”. Según el Premio Nobel de Física, tanto el exponencial crecimiento poblacional así como el uso indiscriminado de los recursos finitos del planeta, combinado con lo que califica como “nuestro código genético” mayormente egoísta y agresivo, hará casi imposible que se pueda evitar un desastre planetario en los próximos cien años. Si bien ha crecido nuestra capacidad tecnológica para cambiar estas circunstancias para bien, no percibe la voluntad humana que sería necesaria para salvar a la humanidad y a la Tierra. De ahí que, según Hawking, la única posibilidad de supervivencia humana en el largo plazo es poblar el espacio. De ahí que la exploración espacial constituye para éste el más urgente reto para la humanidad.

Por otra parte, en su más reciente reflexión, del 8 de enero de 2012, titulada La marcha hacia el abismo, Fidel Castro Ruz señala: “No es cuestión de optimismo o pesimismo, saber o ignorar cosas elementales, ser responsables o no de los acontecimientos. Los que pretenden considerarse políticos debieran ser lanzados al basurero de la historia cuando, como es norma, en esa actividad ignoran todo o casi todo lo que se relaciona con ella.”