sábado, 15 de octubre de 2016

Trump, la corrección política lo alcanzó

Estamos a poco menos de un mes de las elecciones presidenciales estadounidenses y nosotros, el resto del mundo, dependemos de que gane una mujer que se ha caracterizado por su vinculación con lo peor del establishment económico y a un agresivo imperialismo o que gane un desquiciado fascista que tendría en sus manos el maletín nuclear. 

Carlos Figueroa Ibarra / Especial para Con Nuestra América
Desde Puebla, México

Es  probable que muy pocos candidatos presidenciales en los Estados Unidos de América hayan sido tan inmunes a los efectos de algún traspiés en lo políticamente correcto. Obviamente me refiero a Donald J. Trump cuyo racismo, homofobia y misoginia no lo hundieron en todas estos meses de campaña presidencial. Más aun, lo que hace un año parecía un chiste, hoy se ha convertido en una posibilidad real: que un vociferante como el magnate sea el próximo presidente estadounidense. Sin embargo, hoy parecer ser que la corrección política finalmente lo alcanzó. Una grabación en donde Trump aparece fanfarroneando acerca de sus conquistas sexuales y su abusiva manera de relacionarse con las mujeres, le está costando bastante caro.
Al momento de escribir estas líneas, al final del segundo debate entre los dos candidatos, Trump enfrentaba el abandono a su campaña presidencial de aproximadamente 150 prominentes republicanos entre ellos legisladores, ex candidatos presidenciales   y gobernadores. Entre ellos figuras  notables como John McCain y Condolezza Rice. Aun la esposa de Trump y  Mike Pence,  su compañero de fórmula, han tenido que deslindarse de los comentarios sexistas del millonario que hoy pretende estar en el salón oval de la Casa Blanca. El que comentarios machistas se conviertan en un gran tema en esta campaña presidencial, revela cuan profundamente delicado se ha convertido el tema de género. Al parecer más espinoso que el racismo fascista que Trump ha mostrado todo este tiempo contra la otredad negativa que ha construido: los migrantes y especial los migrantes mexicanos.

Desde el primer debate presidencial, Hillary Clinton se ha beneficiado de haber ganado éste, del escándalo suscitado por las revelaciones de que Trump ha evadido pagar impuestos durante muchos años y ahora por estas grabaciones misógenas que se unen a los comentarios sexistas que en algún momento dedicó a Alicia Machado la ex Miss Universo 1996. El que en el debate se haya destacado la misoginia de Trump y que éste haya revirado aludiendo a las aventuras sexuales de Bill Clinton,  revela  cómo los grandes temas políticos, económicos y sociales,  ocupan un lugar secundario en lo que al menos mediáticamente resultan importantes para el pueblo estadounidense.

Las primeras noticias nos indican que Hillary Clinton ganó también el segundo debate y de manera dificultuosa ha empezado a obtener alguna ventaja  sobre Trump. Esto puede mostrarnos que lo políticamente correcto finalmente ha alcanzado a éste y que ello puede tener efectos muy negativos para sus pretensiones presidenciales. Estamos a poco menos de un mes de las elecciones presidenciales estadounidenses y nosotros, el resto del mundo, dependemos de que gane una mujer que se ha caracterizado por su vinculación con lo peor del establishment económico y a un agresivo imperialismo o que gane un desquiciado fascista que tendría en sus manos el maletín nuclear.  La tragedia de todo esto es que los efectos de lo que suceda en las elecciones presidenciales las sufrimos todos,  pero los que votan y deciden son los estadounidenses, una parte de los cuales son muestra palpable de la insensatez.