En su momento, el educador ambiental panameño Kleber De Lora lo expresó con la mayor de las claridades: la educación ambiental, dijo, es la educación. Y al escucharlo, se oía en el fondo el ruido, pequeño pero constante, de los guijarros que iban cayendo del muro de la modernidad.
Guillermo Castro H./ Especial para Con Nuestra América
Desde Alto Boquete, Panamá
De eso se trata, a fin de cuentas: de que no vivimos en una época de cambios, en la que se puede añadir lo ambiental como una materia más a la educación existente, sino en un cambio de épocas, donde la incorporación de lo ambiental como problema fundamental para el desarrollo de nuestra especie pone en cuestión a toda la educación que ha contribuido – y contribuye – a la creación de ese problema.


