Francisco vio más allá que otros en su tiempo para
avizorar un mundo en el que la humanidad compartía una misma preocupación por la
entera comunidad de las criaturas, y expresó su preocupación y su amor de
maneras tan originales y conmovedoras que aún pueden ofrecernos inspiración
hoy.
Roger D.
Sorrell */ Treducción del Dr. Guillermo Castro Herrera.
Presentación
Hay un debate que crece, sobre todo en tierras
noratlánticas, acerca del papel de las Humanidades en el movimiento
ambientalista y su cultura. En la práctica, y a su modo, ese debate reproduce
aún – en rebeldía – aquel otro, anterior, sobre el conflicto entre la cultura
científica y la humanística en nuestra vida académica. Pero en la práctica,
también, busca trascenderlo, en busca de la relación entre ambas en el devenir
de nuestra especie y ante la amenaza que la crisis global representa para toda
cultura que exceda el nivel de la barbarie. Esto tiene especial importancia en
regiones como América Latina, de tan rica y antigua cultura de la naturaleza,
puesta hoy en riesgo constante y creciente por economías cada vez más empeñadas
en prácticas que por necesidad conducen a la destrucción simultánea de las dos
condiciones indispensables para toda actividad productiva: el medio natural, y
el ser humano.