sábado, 22 de noviembre de 2025
Por qué la izquierda necesita volver a pensar la cuestión generacional
sábado, 30 de agosto de 2025
Cuando juventud rima con exclusión
sábado, 10 de diciembre de 2022
La burbuja cultural
sábado, 7 de mayo de 2022
¿Qué es eso de la “prevención de la violencia juvenil”?
Desde Ciudad de Guatemala
sábado, 23 de octubre de 2021
Educación superior y juventud universitaria (II)
En el mundo actual los jóvenes constituyen casi el 20% de la población mundial y son el sector más numeroso de países como el nuestro, donde es frecuente que sean los que más sufren las vicisitudes económicas y la ausencia de oportunidades reales.
Pedro Rivera Ramos / Para Con Nuestra América
Desde Ciudad Panamá
sábado, 16 de octubre de 2021
Educación superior y juventud universitaria (I)
Ser estudiante universitario constituye un privilegio excepcional, que por diversas razones se les niega a muchos otros jóvenes en todo el mundo.
Pedro Rivera Ramos / Para Con Nuestra América
Desde Ciudad Panamá
sábado, 6 de agosto de 2016
Jóvenes latinoamericanos: “¿sospechosos?”
sábado, 17 de octubre de 2015
Los jóvenes, principales víctimas del desempleo mundial
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| Jóvenes desempleados en Burkina Fasso. Foto: S. Ferrari. |
sábado, 2 de mayo de 2015
Ser joven hoy
sábado, 22 de febrero de 2014
Neoliberalismo, carnicería de la juventud
sábado, 25 de enero de 2014
Costa Rica y Brasil: jóvenes disconformes
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| En Brasil se levantan voces contra la criminalización de los "rolezhinos". |
sábado, 1 de octubre de 2011
Creer en nuestra América, creer en sus jóvenes
Con su claridad conceptual, su lucidez política, su honestidad y valentía creativa, los jóvenes, hombres y mujeres, artistas y luchadores sociales nuestroamericanos, han tendido un puente de Puerto Rico a Chile, por el que transitan sueños y esperanzas de varias generaciones.
Andrés Mora Ramírez / AUNA-Costa Rica
(Fotografía: Camila Vallejo, presidenta de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile)

En una entrevista con el diario español Público.es, publicada el pasado 25 de setiembre, la dirigente estudiantil chilena Camila Vallejo, ante la consulta de si creía posible un socialismo democrático en Chile y América Latina, le dio al periodista una respuesta que dibuja, con precisión, la claridad intelectual de esta joven mujer.
“En nuestro país, -dijo Camila- donde ha primado un sentido común básicamente neoliberal desde la imposición de la dictadura, los valores de la izquierda (solidaridad, fraternidad y justicia social) representan lo que sobrevivió a aquellos 17 años de oscurantismo”. Y continuaba su reflexión así: “Creo que un proyecto político de izquierda no sólo tiene vigencia, sino que es necesario para superar la profunda desigualdad que nos aqueja como país y es consecuencia de nuestro fracasado sistema económico. Por eso admiro a los países que se han atrevido a dar pasos en esa dirección”.
Dos días después de que este diálogo viera la luz, el martes 27 de setiembre, el grupo puertorriqueño Calle 13 presentó el video de su canción “Latinoamérica” en la Facultad de Ciencias Políticas de la Universidad Nacional Autónoma de México. El vocalista del grupo, René Pérez –Residente-, declaró en una conferencia del festival Diálogo por Latinoamérica que esta obra audiovisual marcaba un punto de inflexión en su carrera artística: “cuando comencé a viajar por el continente me di cuenta de que no sabía nada, la historia que me enseñaron en la escuela fue la de Estados Unidos y un poco la de Puerto Rico. En cuanto empiezo a viajar desde Tijuana a Calafate comienzo a enamorarme; me surgió ese sentimiento, al igual que Mercedes Sosa, cuando lo compuse con ella…”. Y agregó: “He descubierto el valor que tienen todas las naciones latinoamericanas y todos sus pueblos”.
Aislados como podrían parecer para algunos, y acaso poco importantes para otros, estos dos hechos que aquí reseñamos, perteneciendo a esferas de la vida social en apariencia disímiles, tienen, sin embargo, importantes elementos en común: cada uno muestra y expresa, a su manera, lo que hoy representan para un sector de la juventud latinoamericana la memoria de las luchas sociales y revolucionarias del siglo XX, y los cambios ocurridos en la región en los últimos 10 a 15 años. Precisamente, los tiempos de la rebelión contra el neoliberalismo, de las resistencias indígenas y la defensa del medio ambiente, de las movilizaciones sociales por la dignidad, la justicia, la democracia profunda y la autodeterminación de los pueblos.
Ambos casos, el de Calle 13 como expresión de la cultura popular/urbana y juvenil del caribe latinoamericano, que sobrevive y forja su identidad en un contexto de intenso colonialismo en todos los órdenes (político, jurídico, económico, militar); y el del liderazgo de Camila Vallejo y sus compañeros y compañeras en Chile; trascienden fronteras y permiten a muchos grupos sociales reconocer en ellos una parte de sus propias vivencias.
El video de la canción del grupo puertorriqueño, por ejemplo, ya superó el millón de visitas en el sitio web youtube. ¿Una mercancía simbólico-comercial del capitalismo informacional? Para algunos, quizás lo sea; pero para nosotros, también representa todo un fenómeno de las redes sociales y las nuevas tecnologías de la información, en cuyos canales y comunidades virtuales se va comunicando, de modo un insospechado, y especialmente entre los jóvenes, la conciencia de latinoamericanidad y el vibrante acento telúrico de esta producción musical.
Y lo mismo se puede decir de las muestras de solidaridad internacional con el movimiento estudiantil chileno, provenientes de toda América, así como de varios países de Europa y Oceanía: una prueba de la fortaleza emancipadora de la lucha de los jóvenes chilenos por el derecho a la educación pública, gratuita y de calidad, y en contra del modelo de sociedad impuesto por el neoliberalismo. Tal y como lo hicieron los estudiantes de la Universidad de Puerto Rico hace apenas unos meses.
Vale citar aquí las palabras de Camilla Vallejo en otro pasaje de la conversación con el diario español, cuando recordaba el discurso de Salvador Allende en la Universidad de Guadalajara, México, en 1972: “en ese discurso hay ideas muy relevantes, que nos tocan como estudiantes universitarios y como futuros profesionales, y además recalca algo que a veces se nos olvida: la revolución no pasa únicamente por la universidad. Esa frase se refiere a que los cambios profundos sólo son posibles si todo el país, sus trabajadores, amas de casa, jubilados, todos junto a los estudiantes, se convierten en actores sociales. En eso están trabajando ahora muchas organizaciones sociales, en busca de la reconstrucción del tejido social perdido en la dictadura”.
Con su claridad conceptual, su lucidez política, su honestidad y valentía creativa, los jóvenes, hombres y mujeres, artistas y luchadores sociales nuestroamericanos, han tendido un puente de Puerto Rico a Chile, por el que transitan sueños y esperanzas de varias generaciones, en la aspiración compartida de construir un mundo mejor justamente ahora: cuando la civilización occidental, capitalista, abocada al culto del dios mercado y la destrucción de la naturaleza, se va acercando al abismo de su propia sepultura.
En esos jóvenes, que creen en nuestra América y siguen luchando, debemos creer.
sábado, 30 de julio de 2011
Discurso de asunción de la nueva presidenta de la Federación de Estudiantes de Chile
Debemos romper con aquella burbuja universitaria que instala el individualismo, la competencia y el exitismo personal como patrón de conducta para los estudiantes por sobre ideas y conceptos fundamentales como lo son la solidaridad, la comunidad y la colaboración entre nosotros.

Camila Vallejo Dowling
Mi nombre es Camila Antonia Amaranta Vallejo Dowling y quisiera, antes que todo, poder expresarle a los presentes el orgullo y el desafío que significa para mí encabezar la Federación de Estudiantes más importante de Chile, es una gran responsabilidad que significa hacerse cargo de 104 años de historia, 104 años de aventuras y desventuras, 104 años de lucha en el seno del movimiento estudiantil.
Y es un orgullo y un gran desafío porque vengo de aquellos lugares que no reciben condecoraciones, de los cuales poco y nada se dice, porque poco y nada se sabe, lugares que a veces incluso se les llega a olvidar. Lea el discurso completo aquí…
sábado, 23 de julio de 2011
Los jóvenes en el centro de la tormenta
La cuarta parte de los niños y jóvenes de América Latina y el Caribe no tienen trabajo estable y se encuentran en riesgo de ser afectados por el crimen, ya sea como víctimas o perpetrándolo.
Andrés Mora Ramírez / AUNA-Costa Rica

Conservo con singular aprecio un ejemplar de Las venas abiertas de América Latina, la obra fundamental del uruguayo Eduardo Galeano, correspondiente a la primera edición de 1971. Allí, con su maestría reconocida, el autor utilizó una poderosa metáfora para dar título a la introducción del libro: “Ciento veinte millones de niños en el centro de la tormenta”.
Era la tormenta de la exclusión, la pobreza y la desigualdad; del subdesarrollo y la expoliación de nuestros países por parte de los grandes poderes económicos y militares del mundo, en la que se agitaban millones de menores latinoamericanos en aquella época del siglo XX.
Cuarenta años después de publicada la obra de Galeano, esa imagen cobra renovada vigencia en momentos en que distintos organismos internacionales dan a conocer informes sobre las problemáticas que asuelan hoy a los niños y jóvenes latinoamericanos.
Los datos estadísticos, como siempre, son irrefutables: según la Organización de Estados Americanos (OEA), los jóvenes de entre 15 y 29 años, unos 150 millones de personas, representan el 57% de la población de América Latina y el Caribe; de ellos, el 60% no han completado la escuela secundaria, y la cuarta parte, unos 38 millones, no tienen trabajo estable y se encuentran en riesgo de ser afectados por el crimen, ya sea como víctimas o perpetrándolo.
Las distintas formas de criminalidad en la región, vinculadas al narcotráfico, la delincuencia y la violencia social, son particularmente agresivas con esta población: el 90% de las muertes por disparos corresponde a niños o jóvenes, para quienes la posibilidad de perder la vida por homicidio es 30 veces mayor que la de un joven europeo.
Además, ya es un hecho que la participación de las mujeres jóvenes en pandillas aumentó entre un 15% y un 25%, lo que habla tanto de una enorme capacidad de reclutamiento de estas organizaciones, como del deterioro del tejido social y los sistemas de protección y bienestar en las sociedades latinoamericanas (La Jornada, 29-06-2011).
En México y Centroamérica, por ejemplo, las regiones más violentas del continente, el reclutamiento de niños y jóvenes para actividades criminales adquiere dimensiones alarmantes.
El Comité de los Derechos del Niño de la ONU recibió informes que estiman entre 15 y 20 mil el número de adolescentes involucrados en la guerra contra el narcotráfico en México. Por su parte, el obispo de Coahuila, en el norte del país, denunció recientemente que los cárteles de la droga pagan $120 dólares semanales a niños menores de 12 años que utilizan como vigías (La Jornada, 14-07-2011). Y a los jóvenes de entre 12 y 16 años, los emplean para el traslado de droga y para que den sus primeros pasos como sicarios.
Asimismo, las investigaciones de la Red para los Derechos de la Infancia en México aportan otros elementos de este oscuro panorama: “actualmente 35 mil niños y jóvenes operan con pandillas trasnacionales como la Mara Salvatrucha y Los Zetas, mientras que la M-18, que opera en conjunto con el cártel de Sinaloa, enrola alrededor de 8 mil niños y jóvenes” (Rebelion, 19-07-2011).
Este es el retrato de la nueva tormenta de nuestro tiempo, tanto o más peligrosa que aquella de la que escribió Galeano. Una andana de calamidades sociales que exterminan poco a poco a la juventud latinoamericana, y que si se quiere enfrentar de manera integral y radical, primero es necesario entenderla como resultado directo del capitalismo neoliberal y dependiente que impera todavía en la región (donde el narcotráfico es una de las más dinámicas y lucrativas actividades económicas); y de la pulsión destructiva de la cultura del consumo y la violencia que acompaña a la actual crisis civilizatoria.
Alguna vez, otro uruguayo, el poeta Mario Benedetti, se preguntó en sus versos: “¿qué les queda por probar a los jóvenes en este mundo de rutina y ruina?” Y respondió:
“les queda respirar/ abrir los ojos
descubrir las raíces del horror
inventar paz así sea a ponchazos
entenderse con la naturaleza
y con la lluvia y los relámpagos
y con el sentimiento y con la muerte
esa loca de atar y desatar”.
Hoy, diríamos que también les queda indignarse. Rebelarse contra un orden que provoca la muerte, y sembrar vida contra la desesperanza. Y a todos nosotros y nosotras nos corresponde acompañarlos en esa lucha: testigos como somos de un drama que, de prolongarse, solo puede traer más dolor y sufrimiento a nuestra América.









