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sábado, 28 de abril de 2012

Recuperando soberanía

La nacionalización de YPF por parte de la nación argentina, su creadora y propietaria original, ha sido un acto cabal de soberanía, tomado en legítima defensa de los intereses nacionales de ese hermano país. Y merece el aplauso y pleno respaldo de toda América Latina.

Jorge Núñez Sánchez / El Telégrafo (Ecuador)

Soberanía es una palabra que desagrada a los poderes coloniales y neocoloniales. Es que en ella se resumen algunos conceptos básicos del poder público, tales como el carácter de autoridad suprema que posee el pueblo de cada país. Y esta palabra empata también con la altivez y el orgullo con que una nación maneja sus asuntos, sin someterse a poderes extranjeros o a fuerzas de presión internas.

Por todo ello, encuentro que es la palabra adecuada para definir la acción que acaba de tomar la nación argentina, a iniciativa de su presidenta constitucional, la doctora Cristina Fernández, con el fin de nacionalizar la mayoría de acciones de la empresa petrolera YPF.

Es bueno recordar que esta empresa argentina fue creada el 3 de junio de 1922 por el presidente Hipólito Yrigoyen, un líder radical que había participado en las revoluciones antioligárquicas de 1890 y 1893. Tras fundar la Unión Cívica Radical, este abogado y profesor de historia argentina se convirtió en 1916 en el primer gobernante electo por voto directo y secreto, y emprendió un importante ensayo de desarrollo del Estado nacional.

sábado, 21 de abril de 2012

Argentina: Un camino a seguir

La “era Kirchner” le ha devuelto dignidad y esperanza al país, ha marcado un rumbo y con esta nacionalización lo profundiza. Es necesario acompañar a los argentinos en esta ruta. 

Rafael Cuevas Molina/Presidente AUNA-Costa Rica
rafaelcuevasmolina@hotmail.com

Portada del diario Tiempo Argentino,
del pasado 17 de abril.
El enojo del gobierno español por la nacionalización de las acciones de Repsol en YPF es inversamente proporcional a la satisfacción que sentimos por esta medida de soberanía nacional tomada por la Argentina. Se afianza, así, la tendencia latinoamericana de encontrar caminos propios, distintos de los que transitó en las nefastas décadas  de predominio absoluto del neoliberalismo.

Inmerso en la más brutal crisis económica de su historia, el pueblo español no para de recibir de su gobierno noticias del destramamiento de su estado social. El ajuste, llevado hasta sus últimas consecuencias, presagia implicaciones como las que vivió Argentina a partir de diciembre del 2001 y que llevó, a la postre, a un cambio de rumbo a partir de la llegada al poder de Néstor Kirchner.

Como sabemos, ese cambio de rumbo, que encuentra hoy en la nacionalización de YPF un momento estelar, no es propio solamente de Argentina, y es visto con atención y simpatía en la misma Europa.

¡Bravo por Cristina!

Conviene recordar que las empresas de origen español han hecho su agosto en América Latina durante las décadas neoliberales mediante corruptos contubernios con personeros de los gobiernos que abierta, o solapadamente, han entregado sus bienes públicos y recursos naturales a la voracidad de aquellas.

Ángel Guerra Cabrera / La Pupila Insomne

Cristina Fernández durante el anuncio
de la nacionalización de la empresa YPF.
La decisión de nacionalizar el petróleo tomada por la presidenta Cristina Fernández de Kirchner es un paso trascendental en la conquista de la segunda independencia de Argentina y de toda América Latina. El hidrocarburo fue controlado por el Estado desde el primer gobierno de Hipólito Irigoyen hasta su privatización por el ultraneoliberal Carlos Ménem(1992).

El decreto enviado al Congreso por Cristina, cuya aprobación contará con importantes votos opositores,  expropia casi la totalidad de las acciones de la nominalmente española Repsol en Yacimientos Petrolíferos Fiscales (YPF) –el 51 por ciento-, declara de “interés público” el logro del “autoabastecimiento de la producción de hidrocarburos y también las tareas “de explotación, industrialización, transporte y comercialización”. Asienta legalmente el fin de la primacía del capital sobre un recurso cuyo carácter  finito, de seguridad nacional y objeto de desaforada  especulación, así como su condición de palanca de desarrollo, exige como ninguno quedar bajo la total rectoría del Estado. YPF, fundada en 1922 por el legendario general Enrique Mosconi, su arquitecto y director durante ocho años, fue una entidad pública por la que los argentinos sintieron siempre un enorme orgullo, no sólo por su abastecimiento del mercado nacional sino su ostensible contribución al desarrollo económico y social y su condición de símbolo de soberanía.

Argentina: YPF, el dolor de lo que fue y el desafío de lo que es

La decisión presidencial de re-nacionalizar YPF es el camino correcto hacia la recuperación de la soberanía nacional. Camino difícil y lleno de obstáculos pero que hay que asumir y recorrer con mucha fuerza y esperanza.

Adolfo Pérez Esquivel / Argenpress.info

Tenemos que apoyar a nuestra presidenta que tuvo el coraje y decisión política de asumir este reclamo popular de años y debemos aportar desde cada lugar para fortalecer la decisión gubernamental que ha provocado más de un cimbronazo de intereses económicos y políticos.

El gobierno español se escandaliza del gobierno argentino defendiendo lo indefendible, a una empresa como REPSOL que tuvo grandes ganancias y pocas, o ninguna inversión en el desarrollo de la producción petrolera.

Se sabía de las actividades de REPSOL en otros países, pero la decisión del menemismo fue adjudicarle YPF y las consecuencias están a la vista.

No voy hacer comentarios de quienes apoyaron en las provincias las privatizaciones, y festejaban que eso era la gran solución a los problemas del país, pero debemos tener memoria y tener presentes a los diputados y senadores que aprueban leyes dañinas que después el país debe soportar para varias generaciones, como las leyes de impunidad, la ley antiterrorista y las privatizaciones, entre otras calamidades.