Sin ánimo de ser tremendista, me atrevo a decir que en Alaska se firmó el acta de defunción de Europa como actor protagónico del sistema internacional. Si líderes europeos fueron parte activa en la consolidación del orden internacional generado tras el fin de la segunda guerra mundial, hoy, ninguno de ellos tiene la menor relevancia en el nuevo orden que está emergiendo.
Sergio Rodríguez Gelfenstein / LA JORNADA
Desde Caracas, Venezuela
La reciente reunión entre los presidentes de Rusia y Estados Unidos en Alaska tiene connotaciones que superan las relaciones bilaterales y se adentran en una perspectiva de interés global. Vale decir para comenzar este análisis que el solo hecho de que los mandatarios de las dos principales potencias nucleares se reúnan cara a cara para dirimir diferencias, encontrar puntos en común y buscar solución a los conflictos, transmite cierto sosiego a nuestro atribulado planeta.



