Hipnosis, manipulación, fake-news, holograma, post verdad: son todas aristas de un mismo proyecto civilizatorio: la comunicación mediática no está sirviendo para liberar al ser humano, sino para tornarlo más esclavo, más sumiso y manejado. ¿Podremos reaccionar? ¿No será hora de hacerlo?
Marcelo Colussi / Para Con Nuestra América
Desde Ciudad de Guatemala
“El estudio sistemático de la psicología de masas reveló a sus estudiosos las posibilidades de un gobierno invisible de la sociedad mediante la manipulación de los motivos que impulsan las acciones del ser humano en el seno de un grupo.”
Edward Bernays
Persona de 48 años: “te lo mando por correo electrónico. Y por favor, pásame el documento en un USB.”
Persona de 22 años: “¡¿Qué?! ¿¡Todavía usas esas antigüedades!?
La comunicación, según una definición canónica del diccionario de la Real Academia de Lengua Española, es la “
acción consciente de intercambiar información entre dos o más participantes con el fin de transmitir o recibir información u opiniones distintas.” Dicho intercambio se da a través de un código simbólico al que llamamos
lenguaje. El mismo puede ser oral, escrito, gestual. Existe una inmensa variedad de lenguas en el mundo: alrededor de 7.000; más allá de las diferencias entre ellas, todas tienen una característica común:
sirven para comunicar. La ciencia lingüística establece varias funciones del lenguaje: informativa, expresiva, apelativa, poética, metalingüística, fática. Desde el
psicoanálisis -asunto que no nos interesa especialmente aquí, pero no puede dejar de mencionarse- puede decirse que siempre hay un más allá de la “acción consciente” (el lapsus, por ejemplo), por lo que siempre existe una posibilidad de equívoco en la comunicación: uno (el emisor) sabe lo que dijo, pero no se sabe lo que el otro (el receptor) entendió. Además de la “acción consciente” se puede filtrar un deseo inconsciente.