El momento actual se define con mayor claridad: los
asesinatos de mujeres y los ataques contra sus manifestaciones públicas de
rechazo al sistema expresan, más que odio, un temor profundo de quienes
detentan el poder.
Carolina Vázquez
Araya / Rebelion
Mujeres apuñaladas en Chile en plena vía pública por exigir
el respeto de sus derechos reproductivos; mujeres agredidas en Argentina, en
medio de su exigencia por el derecho al aborto; mujeres lapidadas en los países
musulmanes por demandar la libertad individual que les ha sido negada por
mandato religioso; mujeres en Centro América asesinadas por protestar contra la
destrucción de su hábitat, contra la corrupción gubernamental, contra el abuso
de los dueños del capital; monjas de distintas congregaciones denunciando
violaciones sexuales perpetradas por jerarcas de la iglesia católica. Mujeres,
todas ellas, enfrentadas a un inmenso poder patriarcal cuya fuerza sanciona
cada uno de sus pasos y se apodera de sus derechos para someterlas a una
esclavitud naturalizada por las sociedades a las cuales pertenecen.
