Para los neoliberales y más aún para los libertarios anarcocapitalistas, los empresarios son verdaderos “héroes” y “benefactores sociales” (Javier Milei). Bajo esos supuestos concluyen que de ellos depende el desarrollo de América Latina. Es una tesis históricamente falsa.
Juan J. Paz-y-Miño Cepeda / www.historiaypresente.com
Empecemos por dos autores que están en las antípodas de las concepciones sobre la economía. Para Karl Marx (1818-1883), la “burguesía” jugó un papel históricamente revolucionario al destruir las relaciones feudales y crear “fuerzas productivas más abundantes y colosales que todas las generaciones pasadas juntas”. Además, el capitalismo revoluciona permanentemente la producción y “la burguesía ha producido maravillas mucho mayores que las pirámides de Egipto, los acueductos romanos y las catedrales góticas”. Pero ese incesante progreso se basa en la explotación al proletariado, mientras la socialización de las fuerzas productivas crea las bases materiales para el fin del capitalismo. En el otro extremo se halla Joseph Schumpeter (1883-1950), quien sostuvo que el empresario es un sujeto innovador, cuya esencia es revolucionar la economía creando métodos nuevos y dejando atrás a los antiguos, en un proceso de “destrucción creativa”. Sin embargo, advirtió que ese espíritu de arranque se ha ido perdiendo y el capitalismo se desintegrará por su propio éxito.


















