La lucha contra la proliferación de las armas es eminentemente política: se trata de cambiar las relaciones de poder. No es posible que los mercaderes de la muerte sigan manejando el destino humano.
Marcelo Colussi / Para Con Nuestra América
Desde Ciudad de Guatemala
Cuando nuestros ancestros descendieron de los árboles y comenzaron a caminar en dos patas, por vez primera en la historia fabricaron un objeto, un elemento que trascendió la naturaleza. Ese inicio de la humanidad estuvo dado, nada más y nada menos, que por la obtención de una piedra afilada; en otros términos: un arma. Podríamos preguntarnos entonces: ¿es que la historia de nuestra especie está marcada por ese comienzo? ¿Las armas están en el origen mismo de lo humano?
