Hoy, la crisis económica, correlato de la crisis social y sanitaria que nos aqueja, fractura gravemente el proyecto de la nueva derecha, y acaso también esté incubando las condiciones materiales y subjetivas para la derrota de la restauración neoliberal.
Andrés Mora Ramírez / AUNA-Costa Rica
La pandemia del COVID-19 dejará una herida profunda en las sufrientes sociedades latinoamericanas: agobiadas ya por problemas como la desigualdad y la violencia estructurales, así como por la desaceleración de sus economías, deberán hacer frente en los próximos meses y años a un significativo aumento de la pobreza, del desempleo y un ensanchamiento de las brechas sociales.
Los datos presentados por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) en su reciente informe El desafío social en tiempos de COVID-19, perfilan una compleja situación: en 2020, tendremos 11,6 millones más de personas desocupadas que en 2019; el índice de pobreza aumentaría “al menos 4,4 puntos porcentuales (28,7 millones de personas adicionales) con respecto al año previo, por lo que alcanzaría a un total de 214,7 millones de personas”, en tanto que la pobreza extrema aumentaría 2,6 puntos porcentuales (15,9 millones de personas adicionales) y llegaría a afectar a un total de 83,4 millones de personas”. Según el informe, las tres principales economías de la región, México, Brasil y Argentina, lucen altamente vulnerables frente a estas tendencias, lo mismo que Nicaragua y Ecuador.