El movimiento #YoSoy132
es un actor político no partidario que no se sujeta ni a las reglas del juego
de la política mexicana. Se mueve de acuerdo con su lógica, sus tiempos y sus
ritmos. Es una fuerza autónoma. Es un factor de descontrol e incertidumbre en
la coyuntura.
Luis Hernández Navarro / LA JORNADA
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| La movilización del #YoSoy132 en rechazo a los resultados de las elecciones. |
Entre la juventud
universitaria de México ser #YoSoy132 es lo de hoy. De allí su potencia y su
vigor. El movimiento se ha convertido en la seña de identidad principal de una
generación. Adscribirse a él es una forma distinguida, original e inédita de
relacionarse con la política, la sociedad y la cultura, que rompe con el pasado
e inaugura un nuevo tiempo.
Ser #YoSoy132 es una
manera de ser contemporáneo de la juventud que en el último año ha
protagonizado cambios relevantes en países tan distintos como Túnez, Egipto, Grecia,
España, Chile o Estados Unidos. Es un medio para reclamar un lugar en la
historia presente en una era de revueltas. Es un sello similar e intercambiable
al de los indignados de la #SpanishRevolution, los Aganaktismeni helenos
de la Plaza de Syntagma, los sindicalistas estudiantiles chilenos o los Occupy
Wall Street de Estados Unidos. Es un modo de ser, al mismo tiempo, mexicano y
cosmopolita.
