Aunque al águila norteamericana y al
león británico no les guste, las cosas ya no son como antes. Ahora, las
“veleidades” latinoamericanas son cada vez más frecuentes y dejan al
descubierto la doble moral y la inconsistencia del orden internacional que las
mismas potencias construyeron pero que no dudan en echar al cesto de la basura
cuando no les conviene.
Rafael
Cuevas Molina / Presidente AUNA-Costa Rica
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| En mayo, Julian Assange entrevistó al presidente de Ecuador para su programa en la cadena Russia Today. |
La diplomacia británica sigue viviendo
en el siglo XIX. El espejismo le hace salirse con bravuconadas prepotentes que
a lo mejor podía esgrimir en tiempos de la reina Victoria, pero que hoy lo
único que hacen es evidenciar lo desfasada que está en un mundo que se les va
de las manos a ellos, a los Estados Unidos y a sus socios que,
eufemísticamente, se autocalifican como “la comunidad internacional”.
Las amenazas británicas desnudan, una
vez más, la mentalidad colonialista que, como en nosotros la mentalidad
colonizada, sigue existiendo larvadamente (aunque a veces no tanto) en el mundo
contemporáneo.
Gracias a ella, Ecuador es considerada una Banana Republic a la que se puede
mandar a freír espárragos cuando se considere conveniente, y de la que un gesto
de soberanía y dignidad solo puede catalogársele como insolencia.













