sábado, 26 de marzo de 2016

Obama el encantador y el imperialismo norteamericano

Obama es la cara benevolente de un aparato descarnado y hambriento al que viene abriéndole camino y del que es embajador de lujo.

Rafael Cuevas Molina/ Presidente AUNA-Costa Rica

La noticia de la semana en América Latina ha sido el periplo de Barak Obama por Cuba y Argentina. Encantador el muchacho con su paso de gacela, su sonrisa seductora, sus dotes de bailarín de tango y consumada contraparte del cómico Pánfilo en Cuba. No hay quien quede a salvo de su seducción; es exactamente lo que necesitaban los Estados Unidos de América en esta coyuntura precisa, cuando las opciones nacional-progresistas de América Latina no atraviesan su mejor momento.

Después de varios años de lamentos de la derecha latinoamericana por fin tenemos la atención que tanto pedían, y ahí está Obama encabezando la ofensiva soft en la que se ha revelado todo un experto. Viéndolo, uno se pregunta cómo tiene tiempo el presidente de la principal potencia del mundo contemporáneo, mientras Bashar al Ásad está a punto de reconquistar Palmira y hay atentados en Bélgica, para aprender a decir “¡qué bomba!”, y hacer como que aprende a jugar dominó en un plató de televisión mientras comenta lo que le gustaron los patacones del paladar que visitó en La Habana.

El último tango de Barack Obama

Neoliberalismo recargado. Eso, y poco más, es lo que puede ofrecer hoy Estados Unidos a Argentina y América Latina, porque su agenda es la de la vuelta al pasado de dominación política y económica contra el que movimientos sociales, partidos y gobiernos nacional populares han batallado en los últimos tres lustros.

Andrés Mora Ramírez / AUNA-Costa Rica

Le dan la vuelta al mundo las imágenes más emblemáticas de la que, seguramente, ha sido la última gira del presidente Barack Obama por América Latina, con escala en dos países emblemáticos para la geopolítica nuestroamericana: Cuba y Argentina. Fotografías y videos se han vuelto virales en las redes sociales y los medios de comunicación: Obama en las calles de La Habana Vieja, Obama en la Plaza de la Revolución con la efigie del Che Guevara de fondo, Obama en el Teatro de La Habana, Obama y Raúl Castro juntos en un partido de béisbol en el Estadio Latinoamericano… Y en Argentina, Obama bailando tango en una lujosa cena de gala, ofrecida por el presidente Mauricio Macri, en una instantánea que evoca los brindis de los años 1990, con los que Bush padre y Carlos Menem sellaron el pacto de las relaciones carnales en la política exterior de ambos países.

La visita de Obama a la Argentina o 40 años no es nada

Se completa un marco de relaciones que garantiza la presencia dinámica de EE. UU. en la región, asegurada dócilmente por el presidente Macri en los próximos cuatro años, quien, seguramente como lo expresa frecuentemente, le preocupa lo que viene y no las lecciones del pasado.

Roberto Utrero Guerra / Especial para Con Nuestra América
Desde Mendoza, Argentina

Eric Hobsbawm en su Historia del siglo XX, el siglo corto, refería que “La destrucción del pasado, o más bien de los mecanismos sociales que vinculan la experiencia contemporánea del individuo con las generaciones anteriores, es uno de los fenómenos más característicos y extraños de las postrimerías del siglo XX”[1]. Aunque hayan pasado más de dos décadas de cuando lo escribió y transitemos el nuevo milenio, su insistencia en mantener viva la memoria histórica sigue vigente, sobre todo en sociedades en donde se fomenta el olvido alentando a mirar al futuro, como si esa construcción ideal que todavía no llega, surgiera de la nada. Mucho más sabios son los pueblos originarios que se refieren al pasado mirando hacia adelante porque es lo que más se conoce, mientras que al porvenir lo echan a la espalda y no se ve.

Argentina: Un proceso de “reorganización” ya no es tarea de militares

Hoy no hacen falta tanques ni bayonetas para imponer un modelo político, económico y social. Basta con tener el control de los medios de comunicación social para servir a los intereses del poder fáctico, de las grandes empresas (algunas) nacionales y trasnacionales.

Aram Aharonian / ALAI

Argentina, 40 años después...
Hace 40 años, para imponer un modelo político, económico y social, el poder fáctico apelaba a las Fuerzas Armadas, para que con tanques, bayonetas, torturas y desapariciones, pusieran en marcha un “proceso de reorganización” neoliberal, cónsono con las demandas e intereses de los grandes grupos económicos nacionales y trasnacionales.

El golpe de estado cívico-militar de 1976 fue el último pero no el único en el siglo 20. Desde 1930 los argentinos habían sufrido sucesivas interrupciones del orden democrático. La supresión de los gobiernos elegidos por el pueblo, la represión de los conflictos que surgían entre distintos sectores sociales y la apelación a la violencia habían sido frecuentes desde esa fecha. Sin embargo, la dictadura cívico-militar que se inició en 1976 tuvo características inéditas, de terrorismo de Estado.

Obama y la economía cubana: entender lo que no se dijo

Tuve la oportunidad de participar en varios encuentros con la delegación que acompañó al Presidente Obama y escucharlo en tres intervenciones; y siento ahora el deber de compartir con mis compañeros lo que interpreté de lo que se dijo, y también de lo que no se dijo, pues en política lo que se deja de decir suele ser tan importante como lo que se dice.

Agustín Lage Dávila / Cubadebate

Hay dos direcciones complementarias de pensamiento para interpretar esta visita y todo el proceso de intento de normalización de las relaciones: interpretar lo que significa para una valoración del pasado, e interpretar lo que significa para una proyección hacia el futuro.

De cara al pasado es evidente que el proceso de normalización recién iniciado en las relaciones entre Cuba y los Estados Unidos hay que interpretarlo como una victoria mayúscula del pueblo revolucionario y socialista cubano, de sus convicciones, de su capacidad de resistencia y sacrificio, de su cultura, de su compromiso ético con la justicia social; así como también como una victoria de la solidaridad con Cuba de América Latina.

¿Mami, qué será lo que quiere el negro?

Obama pretende transformar la condición de lo que en Estados Unidos se denomina “liberal demócrata” para abrirse paso cual nuevo colonizador vendiendo -valga la redundancia- democracia liberal como espejitos que pretenden hacer olvidar su pasado guerrerista y genocida.

Sergio Rodríguez Gelfenstein / Especial para Con Nuestra América
Desde Caracas, Venezuela

La situación internacional y, supongo, que la cercanía del fin de su mandato, está haciendo que la soberbia imperial esté alcanzando niveles impensables en la actuación y los discursos de Barack Obama y algunos altos personeros de su gobierno. Unos meses antes de salir de la Casa Blanca, para encaramarse en el Olimpo de los ex mandatarios en el que muy probablemente, tal como Tony Blair, cobrará 300 mil euros por una conferencia, además de un millón de dólares por asesorías bancarias como lo señala el portal chileno Politika, en las últimas semanas, Barack Obama ha comenzado a esbozar ideas que transmiten un pensamiento confuso, con el cual, al parecer está diseñando su proyección a futuro.

De terrorismo y alguna reflexión

El terrorismo ha estado presenta en la historia de la humanidad desde muchos siglos atrás, pero con el desarrollo del capitalismo, la construcción de imperios y la exaltación de los nacionalismos, ha alcanzado un grado mayor, cuyos efectos observamos, tristemente, de forma común cada vez más. Ahora son los países europeos los que resienten estos ataques.

Cristóbal León Campos / Especial para Con Nuestra América
Desde Yucatán, México


A quienes luchan por la felicidad humana


I

La humanidad se convulsiona, la noticia de los atentados terroristas en Bélgica y las imágenes que la acompañan, hacen estremecer a gran parte de los países del mundo, de nuevo la tragedia llama a la solidaridad, de nuevo es la muerte la que nos recuerda que somos simplemente seres humanos, divididos por unas serie de credos, fronteras y banderas, que en muchas ocasiones, ni siquiera sentimos que nos representan o nos definen. La geopolítica dividió este mundo, se lo repartió entre religiones e imperios y, desde entonces, los pueblos luchan por su liberación, por erradicar de su interior todos estos estereotipos, que nos confrontan unos con otros. Pocos gobiernos representan en verdad a su pueblo, a sus anhelos y sus deseos.

Guatemala: “La energía eléctrica, que ha sido privatizada, se hace así casi un bien de lujo para el pueblo”

Thelma Cabrera, campesina maya-mam, dirigente de la Coordinadora de Desarrollo Campesino -CODECA- de 42 años de edad, es una de las más tenaces luchadoras contra la privatización de la energía eléctrica en Guatemala.

Marcelo Colussi / Especial para Con Nuestra América
Desde Ciudad de Guatemala

Thelma Cabrera, dirigente campesina guatemalteca.
En Guatemala, como en todos los países latinoamericanos en estas últimas décadas, los planes neoliberales impulsados por los grandes bancos privados -representados por el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial- lograron privatizar todos los servicios básicos, otrora de los Estados nacionales. En la gran mayoría de los casos, quienes compraron esas empresas públicas malvendidas a precios de liquidación, fueron grandes corporaciones transnacionales. De esa cuenta energía eléctrica, agua potable, telefonía, recursos minerales, carreteras, puertos, aeropuertos, ferrocarriles, líneas aéreas y en alguna medida también salud y educación, pasaron a ser mercaderías vendidas al consumidor a precios exorbitantes, olvidándose de las necesidades populares y pensando solo en términos de renta capitalista. Los servicios públicos, de subsidiados, se convirtieron en bienes casi de lujo para la gran mayoría de economías hogareñas. Las protestas ante esa ola de privatizaciones no se hicieron esperar. En algunos casos, como en Venezuela (con el famoso Caracazo), fueron el motor que puso en marcha la posterior Revolución Bolivariana. En otros, siguen siendo motivo de luchas populares el día de hoy.

Honduras: A la conciencia. Carta primera: Libertad

Somos uno de los países más pobres y explotados de América Latina, con la tasa de homicidios/100 mil habitantes mas alta en el mundo y la tasa de impunidad mayor del 90 por ciento. Más del treinta por ciento del territorio esta concesionado a empresas mineras , hidroeléctricas y megaproyectos turísticos, agrocombustibles, transgénicos y  explotación de la biodiversidad del bosque.

Juan Almendares / Especial para Con Nuestra América
Desde Tegucigalpa, Honduras

 “No tenemos poder, no estamos en el gobierno, no tenemos multinacionales, no dominamos la financia especulativa mundial, no tenemos nada de eso. ¿Qué es lo que tenemos, entonces, para oponer? Nada más que la conciencia”.                
José Saramago

Queridísima  conciencia humana y planetaria: Compañera solidaria del amor, la realidad y la vida.

Han pasado quinientos años  de sufrimiento y  explotación colonial,  neocolonial, patriarcal, estructural e histórica  que  preceden a nuestra existencia en el siglo XXI y explican la esencia de la realidad de los fenómenos de la violencia cuyas causas se ocultan , se enredan, se distorsionan mediante  la separación de la existencia del ser social con las relaciones metabólicas y sociales de producción  como realidad objetiva, es decir, independiente de nosotros (lo ontológico)  y el conocimiento como construcción social crítica, científica y política de los sujetos (lo epistemológico).

Colombia: El tercero

Para continuar el conflicto, para prolongar la incertidumbre, bastan Santos y Uribe, cada uno con sus vergüenzas y con sus venganzas, cada uno también con sus sueños y sus ilusiones. Pero para terminar el conflicto, y sobre todo para construir la paz, tan bien pregonada hoy, y tan mal concebida, hace falta otro protagonista, el más inadvertido y el más decisivo.

William Ospina / El Espectador

Cada vez es más evidente que ni Santos ni Uribe pueden hacer la paz de Colombia.

Ello se debe a que los sectores y poderes que ambos representan han sido los causantes de la guerra y los que más se han beneficiado con ella. Cada vez es más necesario que un tercer actor entre en el debate y en el diálogo, y se encargue de dirimir, para hacer posible el futuro, lo que estos dos sectores de la dirigencia colombiana presienten y anhelan, pero no están en condiciones de alcanzar.

La ética de Vero y las elecciones presidenciales en el Perú

Al calor de esta celebración de Semana Santa, un aspecto central profundamente humano abraza el tema de la ética que invoca intencionalidades, comportamientos, decisiones, gestos, palabras y sentimientos que también se convierten en expresión visible de nuestra manera de ser en la vida.

Colectivo: “Cristianos/as con Vero” / Para Con Nuestra América
Desde Lima, Perú

Verónica Mendoza, candidata a la presidencia de Perú.

Dentro de este proceso electoral, el pueblo peruano es testigo fiel del escenario social actual, donde se identifica claramente el papel de seguidores, dirigencias y liderazgo político de las principales tendencias partidarias que -a decir verdad- le restan seriedad y fuerza al posicionamiento de un perfil idóneo necesario en la construcción de una ética política de otro nivel que coloque, por representatividad de una conciencia popular, a quienes se merecen un lugar privilegiado en la palestra del ejercicio del poder en el Perú.

Nuevo mapa de los golpes de Estado en América Latina

El tiempo de la tolerancia llegó a su fin. La ofensiva neoconservadora se rehace. Los golpes de Estado regresan a la agenda, si alguna vez se fueron.

Marcos Roitman Rosenmann / Rebelion

La agenda de la derecha latinoamericana no ha variado. Su máxima es no dejar gobernar a gobierno democrático alguno. La justificación ideológica para derrocarlos está a la orden del día. Si por alguna razón las clases dominantes dejaron en barbecho la técnica del golpe de Estado, se debió al reinado absolutista del neoliberalismo ejercido entre los años 70 y los 90 del siglo pasado. Hoy, la derecha política, económica, social, las grandes empresas trasnacionales, lo desempolvan, apuntando a nuevos enemigos: el populismo, la corrupción, y a una amenaza exterior identificada con el narcotráfico, el terrorismo internacional y los movimientos antisistema.

Brasil: La paciencia de Lula

Lula es consciente, como pocos, de que el desorden institucional que asoma con el golpe dañaría a la clase política y la sociedad civil en su conjunto.

Juan Manuel Karg / Página12

La designación de Lula aceleró vertiginosamente los tiempos en Brasil. Hizo que el Poder Judicial perdiera totalmente la compostura, al punto de liberar audios entre Dilma y el ex presidente, además de introducir una cautelar para que el nacido en Pernambuco no pueda asumir en su puesto con el agravante de que esto último lo hizo un juez federal que subió a sus redes sociales numerosas consignas en apoyo al impeachment a Dilma, abandonando toda equidistancia.

Tormenta sobre América Latina

Nos hemos felicitado por el esfuerzo latinoamericano para trascender las sangrientas dictaduras que asolaron a muchos de nuestros países sobre todo en la segunda mitad del siglo pasado. La cuestión parecía ir tan bien que muchos nos preguntábamos cuánto duraría este tiempo de bonanza material pero también política e ideológica.

Víctor Flores Olea / LA JORNADA

Pues bien, todo indica que se prolongó menos tiempo del que muchos hubiéramos deseado. Naturalmente, después de las experiencias vividas la cuestión implicaba en primer lugar la reacción que tendrían tanto el imperio como las oligarquías locales frente a una de las regiones del mundo más progresistas, según la afirmación de Noam Chomsky.

Decíamos que no tardó demasiado en darse a conocer la reacción del sistema (capitalista) que encontraba aquí y allá obstáculos que no esperaba. Por primera vez en muchas décadas, durante los primeros años del milenio se hacía casi en todos nuestros países un esfuerzo coherente para limitar las excesivas concentraciones de riqueza y para ampliar la participación política y económica de muchos sectores hasta entonces excluidos.

El rescate de la utopía en el contexto actual

Dado el desamparo que se extiende en Brasil y en la humanidad actual es urgente rescatar el sentido liberador de la utopía. De hecho, vivimos en el ojo de una crisis del orden político y del tipo de democracia que tenemos, y aún más: de una crisis de civilización de proporciones planetarias.

Leonardo Boff / Servicios Koinonia

Toda crisis ofrece posibilidades de transformación, así como de riesgo de fracaso. En la crisis, el miedo y la esperanza, las expresiones de rabia y de violencia real o simbólica se entremezclan, especialmente en este momento crítico de la sociedad nacional, y en el plano internacional debido a los 40 focos de guerra y al hecho de que ya estamos dentro del calentamiento global.

Necesitamos esperanza. La esperanza se expresa en el lenguaje de las utopías. Estas, por su misma naturaleza, nunca se van a realizar plenamente. Pero nos mantienen caminando. Lo dijo muy bien el escritor irlandés Oscar Wilde: «Un mapa del mundo que no incluya la utopía no es digno de ser mirado, pues ignora el único territorio en el que la humanidad atraca siempre, partiendo de nuevo hacia una tierra aún mejor». Entre nosotros observó acertadamente el poeta Mario Quintana: «Si las cosas son inalcanzables… / no es motivo para no quererlas / Qué tristes los caminos si no fuera por / la mágica presencia de las estrellas».