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sábado, 24 de agosto de 2024

Golpes de Estado en América Latina

 Los intentos de golpe de Estado y los golpes de Estado han seguido en América Latina y detrás de ellos los mismos de siempre: la oposición de derecha, la oligarquía, las corporaciones, los militares, y los Estados Unidos que siguen defendiendo sus intereses e impidiendo que haya transformaciones sociales beneficiosas para nuestros pueblos.

Pablo Ruiz* / Rebelion

La BBC tituló en junio pasado que Bolivia era  «el país con más intentos de golpe de Estado» desde 1950 esto en el contexto de los hechos sucedidos el 26 de junio de este año en que un grupo de militares irrumpieron en la sede de gobierno, ubicada en la Plaza Murillo, con la intención de derrocar a Luis Arce y tomarse el poder.

sábado, 26 de agosto de 2023

Estados Unidos: entre golpes

 El gobierno estadunidense no se cansa de repetir su sermón sobre la democracia en el mundo sin reconocer casi nunca sus graves y repetidos actos antidemocráticos en ese mismo mundo. A la vez, el demos estadunidense no tiene confianza en sus representantes (sólo dos de cada 10 confían en que su gobierno en Washington hará lo correcto en general, según Pew Research Center).

David Brooks / LA JORNADA

Ahora el autoproclamado campeón mundial de la democracia está sufriendo una crisis democrática dentro de su propia casa. Antes se repetía esa broma de que Estados Unidos no había sufrido un golpe de Estado porque no había una embajada estadunidense en Washington. Pero desde 2020 esa broma ya no funciona: Estados Unidos padeció por primera vez un intento de golpe de Estado.

sábado, 1 de abril de 2023

Argentina: Memoria, golpe e intelectuales

 Vamos a dejar las cosas en claro, decía Osvaldo Bayer: Ni Hitler fue un accidente de trabajo, ni las dictaduras de las fuerzas armadas en la Argentina se dieron por casualidad, sino que fueron el resultado de una sociedad insolidaria, superficial, egoísta, falta de ética, exitista, donde el poder económico impuso a sangre y fuego el plan económico diseñado en Estados Unidos, que daba espacio, también a sus apetencias de riqueza y control.

Aram Aharonian / Rebelion

Se cumplieron 47 años del sanguinario golpe de Estado en Argentina, que dejó más de 30 mil desaparecidos y al que pocos intelectuales enfrentaron. Las estadísticas sobre intelectuales asesinados, secuestrados, apresados o expulsados del país por la Junta Militar argentina, desde marzo de 1976, no explican en absoluto la sistemática destrucción de una cultura, porque –como sucede a menudo, como en este caso-, ocultan más de lo que revelan. 

sábado, 14 de enero de 2023

Democracia, dictadura y golpes de Estado

 Los que se creen el cuentico de la democracia representativa y el “mundo libre” habrán tenido tiempo de recapacitar tras los últimos sucesos en Perú y Brasil, que han mostrado en todo su esplendor la falsedad de tales conceptos. Finalmente, se sigue imponiendo la fuerza como instrumento de los poderosos para hacer valer los criterios que le permiten dominar el mundo.

Sergio Rodríguez Gelfenstein / Especial para Con Nuestra América
Desde Caracas, Venezuela

Durante muchos años –en tono de sorna- se hacía la pregunta de por qué en Estados Unidos no había golpes de Estado. La invariable respuesta era: “… lo que pasa es que en Washington no hay embajada de Estados Unidos”. Esta historia ya no podrá seguir siendo contada. En enero de 2021, en el mayor centro imperial del mundo, también hubo un intento de golpe de Estado.

sábado, 17 de diciembre de 2022

Perú, el golpe lo dio la derecha

 Hoy Pedro Castillo comparte con el genocida Alberto Fujimori la cárcel de Barbadillo. La oligarquía peruana, la feroz derecha que la acompaña, se esmerarán en darle un castigo ejemplar al maestro indígena de origen humilde  quien inesperadamente llegó al poder presidencial.

Carlos Figueroa Ibarra / Para Con Nuestra América
Desde Puebla, México

En Perú, el golpe de estado lo dio la derecha. Pero ese golpe reaccionario contra Pedro Castillo, se empezó a fraguar desde el siete de junio de 2021 cuando se confirmaron los resultados electorales de la elección presidencial del día anterior. Castillo tuvo una diferencia sobre Keiko Fujimori de apenas 44 mil votos (0.26%). Las fuerzas progresistas tuvieron que sortear las 802 impugnaciones que pretendían anular 200 mil votos favorables a Castillo y con ello voltear el resultado electoral.

sábado, 10 de diciembre de 2022

Golpe blando en Perú

 En el caso del Perú más temprano que tarde, la insurgencia popular volverá a tomar fuerza para revertir por vías democráticas  la presidencia y darle de nueva cuenta una lección a la oligarquía y a los parlamentarios conservadores peruanos.

Adalberto Santana / Para Con Nuestra América
Desde Ciudad de México

El golpe de Estado en el Perú fue contra el presidente Pedro Castillo Terrones, quien venía padeciendo un constante acoso por parte de los partidos políticos opositores a su gobierno, especialmente los mayormente identificados con las fuerzas de la derecha peruana. También en buena medida no le simpatizaba a la oligarquía económica y política un presidente  de auténtico origen campesino, profesor normalista y sindicalista del magisterio quien  es identificado con las corrientes de la izquierda de su país y del continente. 

sábado, 12 de septiembre de 2020

Golpismo y Neogolpismo en América Latina

 Los gobiernos progresistas despertaron furiosos enemigos: las elites empresariales, las oligarquías tradicionales, sectores militares del viejo anticomunismo “macartista”, las derechas políticas, los medios de comunicación “mercantiles” y, sin duda, el imperialismo.

Juan J. Paz-y-Miño Cepeda / www.historiaypresente.com


Hace poco recibí el artículo “Golpismo y Neogolpismo en América Latina. Violencia y conflicto político en el siglo veintiuno”, que me envía Carlos Alberto Figueroa Ibarra, amigo de muchos años y académico de la Universidad de Puebla, México, escrito por él y por Octavio Humberto Moreno Velador, profesor de la misma universidad. Voy a referirme a sus importantes planteamientos.

Dicen los autores que desde la década de 1980 parecía afirmarse la democracia en América Latina, de modo que el tema se volvió recurrente en la ciencia política. Sin embargo, durante los primeros 17 años de siglo XXI han resurgido nuevos golpes de Estado, que configuran el “Neogolpismo”.

sábado, 30 de noviembre de 2019

Los golpes de Estado

La institucionalidad de las democracias formales se demuestra un absurdo. Se hace creer a la población que decide algo a través de su voto, cuando en realidad todas las decisiones importantes se toman a sus espaldas. Y si los pueblos alzan la voz, se les reprime (todas las actuales protestas, en todas partes del mundo, fueron sangrientamente reprimidas con fuerza bruta, en Francia y en Haití, en Egipto y en Honduras, en Chile y en Irak, en Ecuador y en Colombia).

Marcelo Colussi / Para Con Nuestra América
Desde Ciudad de Guatemala

Puede ser que Somoza sea un hijo de puta,
pero es «nuestro» hijo de puta”.
Franklin D. Roosevelt, presidente de Estados Unidos

América Latina y el África tienen una larga tradición de golpes de Estado. En otras latitudes del planeta los mismos son raros, muy infrecuentes, o simplemente no se dan. Cualquiera de ellos, con las diferencias y particularidades del caso, consiste en la interrupción de la institucionalidad democrática que fijan las Constituciones de cada país, reemplazándola por un nuevo orden no sujeto a ningún estado de derecho. La violencia militar cruda y descarnada hace parte vital de ese mecanismo.

sábado, 22 de julio de 2017

Golpismo y “guarimbas” mediáticas

Antes de las conjuras en tribunales y de los impeachment en los congresos, antes de los sabotajes económicos y la escasez planificada, vino el golpe simbólico, la desinformación y la manipulación de la opinión pública, la banalización de la política como campo de transformación y liberación de los oprimidos. Valga decirlo: antes del golpe fáctico, la “guarimba” mediática allanó el camino de los enemigos de la democracia.

Andrés Mora Ramírez / AUNA-Costa Rica

“Día y noche las telepantallas le herían a uno el oído…”
George Orwell, 1984.

En tiempos de guerra no convencional, como la que hoy se le hace a los pueblos de nuestra América desde distintos frentes, con la finalidad de preservar la hegemonía de nuestros dominadores históricos, el control de los medios de comunicación, de los flujos de información y de la influencia que desde ellos se ejerce en la producción de contenidos y sentidos que, luego, inundan –casi hasta la saturación- los innumerables caminos de las redes de comunicación contemporáneas, resulta fundamental.

Sin excepción, todas las acciones desestabilizadoras perpetradas en este siglo XXI contra los gobiernos latinoamericanos que se atrevieron a cuestionar el neoliberalismo y que fracturaron los esquemas de poder tradicionales, han tenido –y tienen- como punta de lanza feroces y sistemáticas campañas de desgaste, en las que sus autores intelectuales y sus perpetradores operativos –directores de medios, opinadores a sueldo, mercenarios del periodismo y “analistas” de ocasión- no reparan en respetar principios éticos básicos del periodismo ni conocen de escrúpulos democráticos, pese a que no dudan en reivindicar sus actuaciones en nombre de la libertad y la democracia.

El golpe judicial y mediático

Ojalá que la colusión mediática con la de procesos judiciales (o cuasijudiciales) no se siga perpetrando, pues afecta desde su base la condición democrática en la región, y llama a ir buscando nuevas herramientas institucionales de control social para esos espacios.

Roberto Follari / El Telégrafo

En Venezuela ya se está en un estado superior del ‘golpe blando’. Allí la ofensiva mediática ha dado sus resultados: ahora se procede a la realización de un acto electoral opositor irregular, carente de todo control externo, y a pretender instaurar una suerte de ‘estado paralelo’.

Si bien es cierto que los mejores momentos del gobierno popular chavista ya no están, y que algunos errores de Maduro más la férrea acción de oposición han minado en mucho la situación, lo cierto es que las guarimbas son modos violentos y antidemocráticos de resistencia civil, y que el golpismo de los opositores venezolanos es indisputable, a partir del ataque de 2002 instaurando un gobierno alterno por la fuerza, que se cayó en una noche, pero pretendía sostenerse a largo plazo. Hoy esos golpistas hablan de sí mismos como portadores de ‘democracia’ y de ‘unidad nacional’, lo cual -visto su partidismo extremo- suena entre risible y grotesco.

sábado, 23 de abril de 2016

Latinoamérica, golpes y resistencia

Los golpes blandos no terminarán, los intentos de golpes de Estado siempre han estado ahí y  con fuerza, son corporativos y se visten de votos, rezos y oratorias clasistas, cachurecas y deshumanizadas.  

Ilka Oliva Corado / Para Con Nuestra América

Hoy en día las dictaduras dejaron de ser sangrientas, Estados Unidos y la oligarquía latinoamericana cambiaron de estrategia. La imposición es corporativa. Una nueva modalidad de guerra sucia y Plan Cóndor  que da los golpes blandos con su eje central: a través de la manipulación de los medios de comunicación y, con esto adormecer las mentes de las masas (clase  media latinoamericana) que por indiferentes son fáciles de utilizar.  Sin percatarse votan por estructuras que según ellas (clasistas y racistas) afectarán solamente a la población más vulnerable, no se darán cuenta (por polarizadas) que son tan solo el trampolín para el beneficio de los buitres que después las tratarán como lo que son…

sábado, 26 de marzo de 2016

Nuevo mapa de los golpes de Estado en América Latina

El tiempo de la tolerancia llegó a su fin. La ofensiva neoconservadora se rehace. Los golpes de Estado regresan a la agenda, si alguna vez se fueron.

Marcos Roitman Rosenmann / Rebelion

La agenda de la derecha latinoamericana no ha variado. Su máxima es no dejar gobernar a gobierno democrático alguno. La justificación ideológica para derrocarlos está a la orden del día. Si por alguna razón las clases dominantes dejaron en barbecho la técnica del golpe de Estado, se debió al reinado absolutista del neoliberalismo ejercido entre los años 70 y los 90 del siglo pasado. Hoy, la derecha política, económica, social, las grandes empresas trasnacionales, lo desempolvan, apuntando a nuevos enemigos: el populismo, la corrupción, y a una amenaza exterior identificada con el narcotráfico, el terrorismo internacional y los movimientos antisistema.

sábado, 12 de septiembre de 2015

11 de septiembre: La estrategia chilena para el golpe sigue vigente

Pensar que el golpe chileno del 11 de septiembre de 1973 es cosa del pasado es un craso error. Por muchas razones, sigue vigente y tiene que ser objeto de estudio constante para sacar las lecciones necesarias para el presente y el futuro.

Rafael Cuevas Molina / Presidente AUNA-Costa Rica

El golpe de Estado contra Salvador Allende es una
fuente de lecciones para el campo popular progresista.
En primer lugar, la estrategia golpista, no solamente el golpe propiamente dicho, sino todo el proceso que desembocó en él, no fue un hecho puntual válido exclusivamente para ese país.

Como hemos podido comprobar en múltiples experiencias latinoamericanas en años recientes, se trata de un plan bien establecido cuyo guion se repite, y que incluso tiene un “manual” claramente elaborado por Gene Sharp.

En segundo lugar, en América Latina los golpes de Estado buscan instaurar gobiernos de mano dura con el fin de crear las condiciones para el impulso del modelo de desarrollo neoliberal.

sábado, 15 de agosto de 2015

Golpe blando es golpe a secas

No por ‘blandos’, los golpes que se dan contra las autoridades legítimas constituidas dejan de ser golpes de Estado, ilegales y antidemocráticos en cualquier caso.

Roberto Follari / El Telégrafo (Ecuador)

Alguien podría creer que el adjetivo ‘blando’ quita alguna responsabilidad a los perpetradores de la actual modalidad de golpes de Estado, esa que no apela ya a la vieja receta de la abierta asonada militar. Y quien así lo pensara, se equivocaría rotundamente.

Dos casos latinoamericanos relativamente recientes lo atestiguan: el presidente Zelaya en Honduras, expulsado por la insólita irrupción de fuerza pública en su domicilio por la noche; después el presidente Lugo en Paraguay, destituido por vía de una curiosa operación legislativa, oscura y tendenciosa.

sábado, 4 de mayo de 2013

Esta receta ya la conozco (I Parte)

La derecha latinoamericana, los medios de comunicación y la trama de los golpes de Estado. Una aproximación histórica y crítica al caso de Salvador Allende en Chile, que ofrece lecciones para comprender lo que se prepara actualmente en Venezuela contra la Revolución Bolivariana.

Sergio Rodríguez Gelfenstein / Especial para Con Nuestra América
Desde Caracas, Venezuela

Chile 1970. Salvador Allende gana las elecciones presidenciales de septiembre. Al no haber obtenido la mayoría absoluta, debía ser ratificado por el Congreso. Según consta en documentos desclasificados de las agencias de inteligencia de  Estados Unidos, desde ese mismo momento la CIA traza un plan para impedir que Allende asuma la presidencia del país.

El dueño del principal medio de comunicación de la derecha, el periódico  El Mercurio Agustín Edwards, viaja de inmediato a Estados Unidos, donde se reúne con Donald Kendall,  alto ejecutivo de Pepsi Cola quien lo conecta con la CIA. Edwards llevaba años conspirando para dar un golpe en Chile, bajo la cobertura de un Club de Yatismo, la Cofradía Náutica del Pacífico Austral.

sábado, 14 de julio de 2012

Manual de autoayuda para los golpes de Estado suaves

Un libro de Gene Sharp, traducido a 30 idiomas, es la nueva Biblia de los desestabilizadores.

Walter Goobar / Miradas al Sur

El motín de los policías en Bolivia:
antesala de un golpe de Estado.
Un motín policial en Bolivia pareció ser la antesala de un golpe de Estado contra el gobierno de Evo Morales. El conflicto comenzó el 18 de junio con una huelga de mujeres de policías y continuó con un alzamiento de los uniformados de baja graduación. Hubo todo tipo de desbordes, incluyendo el saqueo de una oficina de inteligencia, destrucción de cuadros presidenciales pistola en mano e insultos a Evo Morales, llamado “pisacoca” por los amotinados concentrados amenazantes frente al Palacio Quemado.

La asonada policial no pasó a mayores, pero diversos analistas coinciden en que se estaba construyendo un escenario para un golpe de Estado “suave”, una nueva modalidad de desestabilización fabricada en los laboratorios de la Central de Inteligencia de Estados Unidos (CIA) que ya ha sido experimentada en Europa del Este y Venezuela. Esta recreación del golpe como método para interrumpir procesos de amplia participación popular, ha sido concebida por intelectuales como el politólogo estadounidense Gene Sharp, autor de una biblia de desestabilización que ha sido traducida a 30 idiomas. Concebido como un manual de autoayuda para la desestabilización, los consejos de Sharp implican la puesta en marcha de varias fases, desarrolladas incluso simultáneamente, que van desde el ablandamiento, deslegitimación, calentamiento de la calle, hasta la fractura institucional.

sábado, 30 de junio de 2012

Paraguay, enseñanzas de futuro

Ahora, en Paraguay, colorados y liberales, opositores durante la dictadura de Stroessner, son aliados para dar un zarpazo a la democracia.

Sergio Rodríguez Gelfenstein / Especial para Con Nuestra América
Desde Caracas, Venezuela

La sombra del dictador Stroessner
campea en Paraguay
Aunque lo ocurrido en Paraguay no es técnicamente un golpe de estado, eso poco importa en términos políticos, porque el hecho cierto es que se produjo un “quiebre institucional democrático” y la destitución ilegítima del presidente Fernando Lugo. Sin embargo, esta definición tiene implicaciones trascendentales para la estabilidad de nuestros sistemas democráticos permanentemente torpedeados desde el imperio

La destitución de Lugo se hizo en el marco de una ley, según dijo él mismo al aceptar el veredicto, pero fue una decisión ilegítima. Por ello, las preguntas valederas deberían estar encaminadas a saber de qué legalidad hablamos y cuál es la calidad de nuestras democracias.

Paraguay: “No hay fuerza social para frenar a la derecha”

Periodista y educador popular, Raúl Zibechi es columnista del periódico mexicano «La Jornada», al tiempo que acompaña a movimientos sociales. «Territorios en Resistencia» y «Política y Miseria» son, además, sus dos últimos libros publicados en el Estado español. En la entrevista concedida a GARA, analiza los entresijos de la destitución del presidente paraguayo, Fernando Lugo, y sus repercusiones. 

AinaraLertxundi / GARA (EuskalHerria)

¿Qué factores han propiciado la destitución de Lugo?

El periodista uruguayo Raúl Zibechi.
El Gobierno de Lugo siempre tuvo una enorme debilidad institucional. En el Parlamento apenas contaba con un par de diputados de entre 90 y otro par de senadores de 45, los demás pertenecen a su aliado principal, el Partido Liberal Radical Auténtico, un partido de derecha moderada que no llegaba al Gobierno desde hacía 70 años y que apoyó a Lugo por su enorme popularidad. Y al Partido Colorado y a otros más pequeños, pero todos de derecha. A su vez, en el aparato estatal, en la Justicia, en los diversos servicios y, por supuesto, en las Fuerzas Armadas y policiales, el peso del Partido Colorado, que gobernó Paraguay durante 60 años, es abrumador. En sus casi cuatro años como presidente, Lugo no desmontó esta presencia colorada que se apoya a su vez en mafias tradicionales y en nuevas mafias vinculadas al narcotráfico. La mayor parte de su gabinete eran liberales que no son muy diferentes a los colorados que toleraron a Lugo hasta que vieron que podían perder las elecciones a realizarse en apenas nueve meses y decidieron apartarlo.

Otro golpe de Estado en América Latina

Paraguay y Honduras se diferencian radicalmente de los casos de Venezuela, Bolivia y Ecuador que también fueron objeto de golpes planeados en EEUU. Los cinco países tenían en común que sus gobiernos progresistas no tenían raíces en organizaciones con largas trayectorias. Sin embargo, los tres últimos movilizaron con rapidez el apoyo popular que les permitió dar el contra-golpe en el momento necesario.

Marco A. Gandásegui, hijo. / ALAI

La oligarquía contraataca en Paraguay y en América Latina (ilustración de El Telegrafo, de Ecuador)
El golpe de Estado ejecutado por la derecha terrateniente del Paraguay contra el presidente Lugo dejó las mismas huellas que el derrocamiento en 2009 del presidente Zelaya en Honduras. Por un lado, el rastro de sendas oligarquías que gobernaron a través de dictaduras militares por gran parte del siglo XX. Por el otro, las heridas de la intromisión abierta por parte de EEUU que llevó de la mano a los militares criollos para que respaldaran las acciones de una oligarquía golpista. Incluso, la trama norteamericana fue realizada en alianza con los partidos liberales tradicionales de ambos países. Una coincidencia que refleja la frágil constitución política de los dos países.

En Paraguay la oligarquía terrateniente trabaja en estrecha relación con el gran capital agrario brasileño que experimenta uno de sus auges económicos más espectaculares de su historia. Incluso, uno de las causas por las cuales fue procesado en forma sumaria el presidente Lugo fue por las protestas de los campesinos que están siendo despojados de sus tierras por capitalistas agrarios brasileños que operan en Paraguay. En Honduras, pasó algo similar.

Golpe tras golpe: una cronología necesaria

Estos intentos y golpes de Estado en América Latina, parecen ser un ciclo que se repite constantemente y que se reinicia en los lugares donde no se tuvo éxito; en este sentido, Venezuela tiene que estar alerta ante una nueva arremetida golpista, que tiene varias posibles alternativas, algunas ya ensayadas y otras nuevas. 

José Amesty / Especial para Con Nuestra América
Desde Caracas, Venezuela

Una historia de "golpes" en América Latina.
Luego del Golpe de Estado en Venezuela, el 11 de abril 2002, se han venido sucediendo una serie de Intentos y Golpes de Estado en América Latina, veamos una cronología de ellos:

*Golpe Mediático, Empresarial y Militar. El 11 de abril de 2002 se sucedió un Golpe de Estado contra el Presidente Constitucional de Venezuela, Hugo Chávez, enmarcado en fuertes protestas y una huelga general convocada por Fedecámaras; el mando de la oposición convocó a una marcha permisada que luego fue desviada hacia el Palacio de Gobierno en Miraflores. Alrededor del mismo se habían congregado simpatizantes de Hugo Chávez, y se produjeron enfrentamientos que causaron varios muertos en ambos bandos. En la madrugada del día siguiente el Alto Mando Militar venezolano anunció que Chávez había renunciado tras habérselo solicitado. Inmediatamente, militares adversos a Hugo Chávez ejecutaron un Golpe de Estado que colocó en la Presidencia al presidente de Fedecámaras, Pedro Carmona Estanga. Luego de fuertes protestas de los simpatizantes de Chávez y algunas presiones internacionales, los militares leales al Gobierno retomaron el poder y Chávez reasumió la Presidencia en la madrugada del 14 de abril de 2002.