sábado, 8 de agosto de 2020

Los virus. Beneficios y perjuicios. Naturales o modificados

Durante mucho tiempo y sobre todo en la actualidad, se ha venido consolidando el mito de que todos los virus son perjudiciales para los huéspedes donde se encuentran o con los que establecen determinadas relaciones simbióticas, subestimando o ignorando así, el papel sumamente importante que han desempeñado o siguen desempeñando muchos, en la vida humana  y de todo el planeta. 


Pedro Rivera Ramos / Especial para Con Nuestra América

Desde Ciudad Panamá


Como seres humanos, hemos compartido con ellos tantos procesos evolutivos que no es extraño entonces, que el 8% de nuestro ADN esté formado por restos de retrovirus endógenos, que la sincitina 2, un gen de naturaleza vírica, haya sido decisivo para que la gestación humana, se pudiera desarrollar dentro del cuerpo de la madre y no poniendo huevos en tierra como muchos otros mamíferos. Asimismo, contamos con un sistema inmune innato, que funciona de manera coordinada gracias a la inserción en lugares fundamentales de nuestro ADN, de antiguos fragmentos de virus.

Los virus tienen una gran capacidad de mutar, autoreplicarse y diseminarse, utilizando la estructura celular de otros organismos receptores y están considerados como los organismos más diversos y abundantes, que existen en casi todos los ecosistemas de la Tierra. Se encuentran en desiertos, suelos, células de intestino de mamíferos, océanos, y se les cree de gran importancia en muchos ciclos ecológicos y en general en las muy complejas relaciones de la vida en el planeta. Hay tantos virus beneficiosos, que muchas plantas reciben de su ayuda, al hacerlas más tolerantes al frío, a las altas temperaturas y al estrés biótico. 

 

Su importancia llegó hasta al cine cuando en 1953, en la película de Byron Haskin “La Guerra  de los Mundos”, los marcianos fueron finalmente derrotados, no por las armas creadas por los humanos, sino por una mortífera infección viral. Sin embargo, suelen ser más conocidos por sus efectos perjudiciales, ya que la relación más estudiada de ellos con sus huéspedes, ha sido la del antagonismo o la del carácter patogénico y los daños que provocan cuando infectan a seres humanos, plantas, animales, bacterias, hongos y hasta otros virus. No son estrictamente organismos vivos porque no están formados por células, son estructuras genéticas de ARN o ADN  y necesitan las células de los organismos que infectan para poder replicarse. Pueden vivir fuera de células vivas un tiempo muy reducido, aunque se han encontrado virus congelados con miles de años de existencia.

 

Para poder comprender mejor la actual pandemia causada por el SARS-CoV-2, es necesario desmitificar a los virus como entidades que únicamente causan perjuicios a sus huéspedes y reconocer sus beneficios para los ecosistemas y la vida misma. Lo que hoy sucede con este predecible agente infeccioso, solo es una manifestación inequívoca de los desequilibrios que una dinámica civilizatoria, con sus prácticas y procesos destructivos y el desbordamiento de los límites biofísicos del planeta, puede producir. 

 

Por ello, para poder superar este virus y cualesquiera otros, no es suficiente dejar solo en manos de expertos en áreas muy delimitadas del conocimiento, su abordaje y posibles estrategias de solución. Es preciso sumar otros campos diversos del saber, desde el cual se puedan primeramente, identificar las causas estructurales que inciden en la pérdida del equilibrio de los virus en su hábitat, así como el grado de deterioro ambiental que el sistema socioeconómico viene causando.

 

Las enfermedades infecciosas causadas a los seres humanos por virus, no son estrictamente fenómenos naturales. Son más bien el resultado del desprecio y la indiferencia con la que poderosos intereses económicos, se suelen comportar ante las relaciones interdependientes que existen, entre todos los procesos terrestres y los seres vivos. Sin duda hay poco de natural cuando acciones irresponsables realizadas por los seres humanos en la naturaleza y el clima, en la producción intensiva de animales y en los cambios en sus hábitos culinarios, terminan favoreciendo zoonosis. Por eso nunca será suficiente con suponer que erradicando el agente patógeno causante de la enfermedad o hallando una vacuna, estaremos a salvo. Es necesario que modifiquemos profundamente las condiciones y los factores que permiten la aparición, mutación y multiplicación de virus, que luego se transmiten de animales a humanos.

 

De modo que es perfectamente razonable que consideremos que los verdaderos focos de infección de epidemias humanas, hay que buscarlos en la producción y cría industrial de animales hacinados, de uniformidad genética, inmunidad deprimida y abuso con antibióticos. Es allí donde si queremos prevenir próximas alarmas pandémicas, debiéramos mantener todos sus procesos y actividades bajo regulaciones estrictas y una permanente vigilancia sistémica. 

 

No obstante, como en el mundo de hoy a nadie asombra que existan y se empleen técnicas de manipulación de organismos vivos, sea factible insertar genes de animales en plantas y viceversa, y que con la biología sintética o el uso de tecnologías avanzadas de edición génica, no sea una quimera crear plantas, animales, virus, bacterias e insectos de diseño, que en toda la evolución nunca fueron concebidos, no es extraño por tanto, que cuando más incierto nos parece la evolución de la pandemia actual y cuando más lastimadas están nuestras seguridades fundadas en la prevención, control y cálculo de riesgos, acojamos también la posibilidad que la actual pandemia con SARS-CoV-2, sea resultado de “mejoras” o modificaciones hechas a este virus, dentro de un programa de guerra biológica, para acabar con la vida de millones de seres humanos, no necesariamente de una nación en particular, sino de todo el mundo. 

 

Pero si no fuera creíble la liberación accidental o intencionada desde los tantos laboratorios ultrasecretos que existen en las grandes potencias, ¿qué sucedería el día que lo fuera? El peligro es tan real, que aquí se impone con urgencia un control riguroso de estos laboratorios, de sus medidas para impedir fugas y contaminaciones, en fin,  de todos sus ensayos e investigaciones.

 

Ya desde la década del 60 el Departamento de Defensa estadounidense, se mostraba interesado en encontrar un agente sintético, que fuera capaz de producir estados de inmunodeficiencia adquirida, muy similar a lo que hoy se conoce como el SIDA. Asimismo, en el estadounidense Fuerte Knox,  aprovechando virus extraídos de una mujer muerta congelada, se recreó el virus de la gripe española de 1918-1919. Mientras que por otro lado, en el año 2001, los virólogos R. Fouchier y Kawaoka, aseguraron haber mutado el virus de la gripe aviar H5N1, con el objetivo que se transmitiera directamente entre humanos, toda vez que esto solo sucedía a través de las aves. Años más tarde pretendían hacer lo mismo con el virus H7N9. También cuando se completó la secuencia completa del virus del Síndrome Respiratorio Agudo Severo (SARS) en el 2003, se creyó en la posibilidad que hubiera sido manipulado.

 

Precisamente por hechos como estos, es que Zhao Lijian, portavoz del ministerio de Exteriores de China, ha considerado que el Ejército estadounidense fue el creador del virus SARS-CoV-2 y lo trasladó posteriormente a la ciudad china de Wuhan, donde se supone inició la actual infección de coronavirus. Esta teoría surge de la confesión del director de los Centros para el Control y la Prevención de los Estados Unidos (CDC), donde advirtió que algunos estadounidenses que murieron de influenza antes de que el coronavirus apareciera en Wuhan, habían dado positivo a esta enfermedad. 

 

Sin embargo, y pese a que recientemente varios investigadores estadounidenses creen haber demostrado mediante sus estudios, que el SARS-CoV-2 no se corresponde a ninguna construcción de laboratorio ni tampoco a un virus manipulado intencionalmente, no se pueden desestimar las investigaciones que en laboratorios de nivel 2 de bioseguridad, existentes en algunos países del mundo, se han reconocido haberse efectuado con el coronavirus SARS-CoV y que otras siguen en curso. En este punto resulta muy interesante destacar el hecho, que en el año 2007 un grupo de microbiólogos de Hong Kong, advertía  que en las cercanías de la ciudad china de Wuhan aparecería un coronavirus devastador. ¿Fue este solo un presentimiento o estos científicos sabían demasiado hasta el punto de hacerlo público? 

 

Dentro de estas curiosas suspicacias vale anotar la ocurrida en el 2005, cuando el Dr. Anthony Fauci, principal experto en enfermedades infecciosas de Estados Unidos, en una comparecencia ante el Congreso de ese país, aseguró que el mundo estaba próximo a sufrir una pandemia pulmonar. Pero lo que más asombra es que el 18 de octubre de 2019 (dos meses antes que se reportara el primer caso en China), el Foro de Davos reunido en Nueva York, hacía un ejercicio  contra una ficticia epidemia de coronavirus con la participación de 15 líderes mundiales, representantes de transnacionales farmacéuticas y de la fundación de Bill Gates.

 

El lucrativo negocio farmacéutico 

 

No hay duda alguna que en la actual emergencia sanitaria mundial que vive toda la humanidad con la COVID-19 y al amparo de una muy conveniente nueva definición de pandemia por la OMS, la poderosa industria farmacéutica se ha convertido, en un abrir y cerrar de ojos, en la más favorecida de todas. Un negocio lucrativo de dimensiones incalculables empieza a configurarse, donde otra vez salud y enfermedad, solo serán considerados como medios para obtener cuantiosas ganancias. Ahora, aprovechándose del pánico generalizado que no ha dudado en ayudar a fomentar, de su riqueza y poder incalculables y de una inédita teatralización de las tasas de contagio y letalidad en tiempo real con este coronavirus, nunca alcanzada con los cientos de miles de muertos que todos los años causan en el mundo el dengue, cólera, malaria y tuberculosis, ha puesto en marcha su impresionante maquinaria comercial de codicia y corrupción.

 

Hablamos de una industria tan poderosa, que se estima que en el año 2019 ganó 392,000 millones de dólares, ingresos muy por encima de los logrados para igual período por la industria armamentista. Ese mismo año tan solo en cabildeo, no tuvo reparos en gastar 295 millones de dólares, más del doble de lo que gastaron las compañías de gas y petróleo. Su poderío es tan desmesurado, que sus tentáculos no se limitan exclusivamente a la producción de medicamentos, sino que se extienden a  campos tan diversos como la agroquímica y la biotecnología, íntimamente ligados con la vida, la alimentación y la salud veterinaria.

 

Una vez que la pandemia del COVID-19 comenzó a extenderse por el mundo y cobrar sus primeras víctimas, las principales firmas y laboratorios farmacéuticos no tardaron en hacer, lo que mejor hacen: salir a abalanzarse sobre los fondos públicos, que rápidamente muchos gobiernos, como los de Estados Unidos, Alemania, Francia y otros, se comprometieron a invertir para las investigaciones en la búsqueda de posibles vacunas y tratamientos. A este negocio tan habitual que sobre el financiamiento estatal cultivan las farmacéuticas, no tardaron en sumarle sus infaltables anuncios prometedores de medicamentos, vacunas y antivirales, con sus consabidos incrementos bursátiles. 

 

Así, la empresa estadounidense de biotecnología Inovio Pharmaceuticals, al informar que estaba probando una vacuna experimental, consiguió un alza en sus acciones del orden del 200%, mientras que las de Gilead Sciences subían 20%, tras conocerse que su medicamento Remdesivir desarrollado para combatir el ébola, mostraba efectos positivos para  luchar contra COVID-19. Otras cuyas acciones también subieron como espuma, son la Sorrento Therapeutics con 162%, al desarrollar el anticuerpo STI-1499 que asegura que bloquea el coronavirus SARS-CoV-2 y la Alpha Pro-Tech con 300%, por la fabricación de mascarillas.

 

Ha sido muy notorio que desde hace ya algún tiempo, las grandes compañías farmacéuticas vienen invirtiendo muy poco en la investigación y desarrollo de nuevos fármacos; mucho menos lo hacen en los que vayan dirigidos a curar padecimientos. Hoy se sabe que hasta el 90% de los llamados nuevos fármacos no son tales, son verdaderas copias sin ningún beneficio terapéutico importante, que terminan patentados y vendiéndose más caros. Por eso los mayores esfuerzos y fondos económicos de estas empresas van destinados a los más rentables, o sea, aquellos que les permitan aumentar sus ganancias o mejorar constantemente la salud financiera de sus empresas. En esa lista están todos los medicamentos considerados como cronificadores, los de deterioro lento con adicción, los que no curan pero tampoco matan, los de la vida longeva y cliente seguro.

 

En el lucrativo negocio de las firmas y laboratorios farmacéuticos, la comercialización y las actividades promocionales tienen un peso realmente considerable, hasta el punto que se cree que la inversión por este orden puede estar por encima del 30% de toda su facturación anual. Dentro de esto están los millones de las llamadas “muestras gratis” que se distribuyen entre los galenos de todo el mundo, para que estos prescriban los nuevos medicamentos y los más costosos que promueve la industria farmacéutica. Junto a esto un número significativo de ofrecimientos en forma de viajes, financiamiento a congresos científicos, viáticos y lujosos regalos, es recibido con mucha frecuencia por médicos, de parte de afables representantes de ventas o visitadores médicos de las compañías farmacéuticas. 

 

Hay abundante información, testimonios y pruebas, que demuestran cómo los laboratorios farmacéuticos consiguen, que los médicos receten no solo sus productos, sino que mientras más, mejor. De estas prácticas donde la ética está completamente ausente y crecen peligros como la sobremedicación y prevalece solo el afán de hacer dinero, no están excluidos ni funcionarios de salud pública ni decisores del sistema privado. En muchos países como Italia, Reino Unido y los Estados Unidos, la justicia las considera totalmente ilegales. 

 

Ya en el 2004 la Fiscalía de Verona y la Policía Tributaria del Veneto imputaron cargos por fraude, corrupción y asociación para delinquir, a 4,400 médicos y 135 directivos y empleados de la empresa farmacéutica GlaxoSmithKline, por considerar que esta empresa “sobornaba con dinero, regalos y viajes a los médicos para que recetaran sus productos, normalmente más caros que los de la competencia, y la Seguridad Social acababa cargando con el gasto”. Después de esto se conoció de otras investigaciones en Italia por las mismas causas contra las farmacéuticas Pfizer, Sanofi, Merarini y Sigma Tau.

 

Los gigantes de la industria farmacéutica cuentan con numerosos casos emblemáticos, que sirven para revelar con toda su crudeza, que no es la salud humana lo que más les interesa y preocupa, sino el aumento de sus ganancias y el crecimiento constante de su rentabilidad. Entre ellos, uno de los más sonados fue el de la compañía Merck, S.A. con su medicamento Vioxx contra la artritis, que aun sabiéndolo mortal, no la detuvo para obtener beneficios por el orden de los 2,000 millones de dólares anuales entre 1999 y 2004. En ese período solo en los Estados Unidos, el Vioxx causó más de 30,000 muertos y más de 100,000 personas con crisis cardíacas y cerebrales. Otro fármaco donde su alta peligrosidad se escondió para priorizar las ganancias fue el Mediator, un medicamento del laboratorio francés Servier, que primero se recomendó para diabéticos y luego también para disminuir el sobrepeso. Su uso comenzó en 1976 y se cree que, desde ese tiempo, puede haber causado unos 2,000 muertos por daños cardíacos.  

 

Una de las empresas farmacéuticas que más sucesos de este tipo acumula en su historia, es la estadounidense Pfizer. En octubre de 2008 se anunció que acordó pagar una indemnización de casi 900 millones, a las víctimas de sus antiflamatorios Bextra y Celebrex y 700 millones más “por la venta de medicamentos para usos no autorizados por el gobierno y los sobornos a profesionales sanitarios para que sus productos fuesen recetados”. 

 

Sin embargo, uno de los episodios más deleznables de esta farmacéutica, fue cuando decidió en 1996 aprovecharse de una epidemia de meningitis y cólera en Nigeria, para ensayar entre varios centenares de niños, un antibiótico llamado Trovan. Las pruebas terminaron causando la muerte de 11 de ellos y el resto sufrió de daños cerebrales y otros graves efectos secundarios.

 

Ahora esta poderosa industria, una de las más rentables del mundo y que para algunos “mata más personas que las guerras” --sus efectos secundarios son la cuarta causa de muerte en los Estados Unidos--, está en medio de la pandemia del COVID-19, enfrascada en una gran y feroz competencia para producir cuanto antes, la “vacuna milagrosa” que una gran parte de la población mundial, presa de pánico, aguarda como solución salvadora. 

 

Continuará……..

sábado, 1 de agosto de 2020

América Latina: concentrando riqueza

Las recurrentes crisis capitalistas, cada vez más frecuentes en nuestros días, concentran riqueza y destruyen trabajo. La que vivimos actualmente, complicada con la crisis sanitaria del Covid-19, no es la excepción: quienes tenían más aumentan el caudal hacia sus arcas, y quienes tenían menos pierden su trabajo o ven reducida su jornada laboral y, encima, les ponen más impuestos.


Rafael Cuevas Molina/Presidente AUNA-Costa Rica


Un informe de Oxfam ha llamado la atención al respeto en días recientes. Señala que la pandemia ha propiciado que la crisis económica y la desigualdad en América Latina y el Caribe se agudice. Muestra que desde el inicio de los confinamientos, a mediados de marzo, la riqueza de las personas multimillonarias de la región ha crecido un 17%, lo que equivale a 48,200 millones de dólares y que, además, en este mismo periodo aparecieron 8 nuevos multimillonarios en América Latina, es decir uno nuevo cada dos semanas. En contraparte, el informe calcula que la pandemia sumirá a hasta 52 millones de personas en la pobreza, y se prevé que 40 millones perderán sus empleos durante lo que resta del año.

Una sola historia

La historia aborda el pasado a la sombra de los temores y la luz de las esperanzas que nos inspira el futuro. Desde ese claroscuro tan propio de nuestro tiempo, la historia ambiental se ocupa de las interacciones entre los sistemas sociales y los naturales mediante procesos de trabajo socialmente organizados, y de sus consecuencias para ambos a lo largo del tiempo. 


Guillermo Castro H. / Especial para Con Nuestra América

Desde Mata de Francés, Panamá


Vista así, la historia ambiental hace parte de la historia ecológica. Esta relación no es sencilla. En efecto, la historia de los ecosistemas abarca unos 3 mil millones de años, mientras que la ambiental abarca unos 100 mil. La ecológica, por otra parte, es planetaria desde su origen. La ambiental, sin embargo, ha venido a serlo a partir de la emigración de nuestra especie desde su cuna africana hacia el resto del mundo, y del desarrollo más reciente de relaciones de interdependencia global entre todos los agrupamientos sociales de nuestra especie. Así, la historia ambiental es por necesidad ecológica, aunque ésta no es necesariamente ambiental.

“Ser internacionalistas es saldar nuestra propia deuda con la humanidad”: Fidel Castro

La Brigada “Henry Reeve” ha hecho suyo el principio de Fidel y han entendido que, al luchar por la vida de otros, lo están haciendo por Cuba. Pero van más allá. Lo hacen con entrega, con amor, con profundo sentimiento humanista, sin pedir nada a cambio encarnando un ejemplo inimitable de los ideales más puros y los principios más sólidos que deberían regular las relaciones entre las naciones y los pueblos del planeta.


Sergio Rodríguez Gelfenstein / Especial para Con Nuestra América

Desde Caracas, Venezuela


Desde muy temprana edad, Fidel Castro fascinó multitudes por una imanada elocuencia que deslumbraba a los que lo escuchaban. Sus discursos devenidos en pedagogía revolucionaria a partir de enero de 1959 permiten conformar y dar continuidad al hilo histórico de la revolución cubana. Sería muy difícil establecer una alocución mejor que otra en términos retóricos, pero en cuanto a contenido se refiere, hay algunas que marcaron pauta y definieron el curso de Cuba y de la vida de su pueblo.

Uno de ellos -entre los más trascendentales a mi juicio- es el pronunciado el 5 de diciembre de 1988 en la Plaza de la Revolución de La Habana, en la conmemoración del 32 aniversario del desembarco del Granma, fecha considerada fundacional de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Cuba. Esta proclama, esclarecida en su esencia y notable en su dimensión, encarna el valor de la erudición, la memoria de la lealtad, la confianza en el futuro, la fuerza de los momentos difíciles y la felicidad en la victoria que Fidel siempre supo transmitirle a su pueblo.

Trump en problemas y desquiciado

A tres meses de las elecciones estadounidenses, Trump parece estar en problemas y desquiciado. Su manejo de la pandemia no podía haber sido peor y el enfrentamiento de la crisis desatada por el asesinato de George Floyd lo ha desgastado seriamente. Todas las encuestas lo colocan por debajo de su rival Joseph Biden en un promedio de 8-10 puntos.


Carlos Figueroa Ibarra / Especial para Con Nuestra América

Desde Puebla, México


Hace poco más de cuatro años, cuando Donald J. Trump anunció su propósito de conseguir la nominación del Partido Republicano para competir por la presidencia de Estados Unidos de América, el asunto me pareció sencillamente ridículo.  Verlo asumir el cargo el 20 de enero de 2017, me llevó a  la conclusión de que el electorado estadounidense no tenía remedio. Aunque en rigor Trump perdió las elecciones de noviembre de 2016, el anticuado sistema electoral estadounidense le permitió salir triunfador merced a los votos electorales. Así, habiendo perdido las elecciones por casi tres millones de votos, ese enero de 2017 vimos a un patán, misógino, racista y neofascista sentarse en el escritorio ubicado en la Sala Oval de la Casa Blanca. En esto cuatro años, Trump mostró que podía lidiar con la crisis económica estadounidense, mostró buen tino para resolver el conflicto con Corea del Norte, incrementó los gastos militares y predicó un ánimo no intervencionista (que no comprende a Cuba ni a Venezuela)  y de reserva hacia la OTAN. Contrariamente a sus promesas electorales, terminó firmando el Tratado entre México- Estados Unidos y Canadá (TMEC), desató una guerra comercial con China, hizo que EEUU abandonara la Organización Mundial de la Salud y fue grande la volatilidad en su gabinete y sus colaboradores.

La lucha política y el “otro bando”

Argentina del pasado o Brasil en la historia más reciente, han sido el punto de referencia para que el camino de la política del odio contra el otro, se convierta en modelo, atropellando leyes y derechos.


Juan J. Paz-y-Miño Cepeda / www.historiaypresente.com


Los conflictos políticos entre liberales y conservadores, que caracterizaron el primer siglo de vida republicana en América Latina, no estuvieron ajenos a la intolerancia e incluso a la guerra civil. A mediados del siglo XIX en Argentina y México lograron implantarse las primeras reformas liberales; en Colombia, en cambio, el bipartidismo, que no descartó la lucha armada en sus enfrentamientos, se extendió hasta el siglo XX; y en Ecuador el triunfo liberal solo fue posible por la revolución armada, en 1895. 

 
La violencia, la persecución a los contrarios, la arbitrariedad procesal, la cárcel y la imposición de gobiernos autoritarios o de dictaduras, han formado parte de las disputas políticas latinoamericanas del siglo XX incluso una vez que el viejo bipartidismo fuera superado y que en su lugar surgiera la pluralidad de partidos políticos y se lograra progresos significativos en la democracia representativa. 

Crisis de sentido, cambio civilizatorio y pandemia. Cavilaciones desde la periferia.

La crisis civilizatoria no es solo ajuste de las placas tectónicas de la economía y de la tecnología que están a su base. Es sobre todo una crisis de sentido, esto es, una crisis de los valores y del aparato ideológico-cultural que es imprescindible para la reproducción de todo sistema social.


Gregorio Urriola Candanedo / Para Con Nuestra América

Desde Ciudad Panamá


Hemos sostenido que la situación actual del mundo, y de Panamá dentro ese mundo cada vez más interconectado, situación trágica y llena de incertidumbre, expresa de manera concomitante, y en un bucle de realimentaciones sistémicas, una crisis de sentido del proceso civilizatorio, que ha sido ferozmente agravado por la pandemia en curso. Que estamos en una época de cambio civilizatorio a nivel de sus expresiones materiales, en casi un cliché de nuestra época. Pero es una premisa válida para cualquier intento de compresión de las circunstancias nacionales y mundiales –algo cuyos límites son cada vez más relativos, más porosos, más indefinidos. Pero sin embargo, esos límites existen, siquiera por la no menos poderosa razón que nuestra inserción en ese globo socio- económico está marcada por ubicarnos en un lugar periférico y de casi ninguna significación en términos de impactos de decisión. Lo cual se expresa en que recibimos todos los impactos y casi no causamos ninguno. Y eso dicho no sólo de Panamá, sino incluso de América Latina y el Caribe en su conjunto.

El mensaje neoliberal en Costa Rica: no hay plata, no hay plata…

Lo peor de todo es que se esté aprovechando la situación de pandemia para impulsar proyectos de ley y medidas gubernamentales que obedecen a mandatos, tácitos o manifiestos, de los organismos financieros internacionales. Y, por supuesto, avalados por los sectores económicos dominantes.


Álvaro Vega Sánchez / Para Con Nuestra América 


En el capitalismo, especialmente en su versión neoliberal, predomina la acumulación creciente de la riqueza y no su distribución. No es casual que el 90% de la riqueza mundial esté en manos del 1% más rico. Y que nuestro pequeño país esté punteando en la lista de los más desiguales del mundo. Por eso, las arcas de los grandes empresarios, financistas y gobiernos neoliberales, según ellos, nunca están llenas; de ahí que el famoso rebalse para la prosperidad nunca se da.

Panamá: Construir alternativas frente al pensamiento débil y la crisis estructural

Lejos de tocar el cielo con los dedos, el país enfrenta una de las desigualdades más fuertes de la región y del mundo. Tampoco despega de ser un epicentro de los mayores escándalos de corrupción en América Latina. 


Enoch Adames M. / Para Con Nuestra América

Desde Ciudad Panamá


Cuando un empresario, trabajador, tecnócrata  o burócrata, por ejemplo,  emite un concepto orientado  a describir o explicar la realidad, debe quedar claro que siempre lo hace desde un “mirador” que generalmente forma parte de un programa ideológico-político.  Esto significa— y no siempre  conscientes de ello—, que las palabras, conceptos o “ideas fuerzas” que se utilizan, forman parte de eso que llamamos “visión de mundo”.

Guatemala: Signos de autoritarismo gubernamental

En el marco de una crisis que profundiza las condiciones de vulnerabilidad social del pueblo guatemalteco, el gobierno de Alejandro Giammattei ha cumplido la mitad de su primer año de gobierno dando muestras de autoritarismo e incapacidad gubernamental.


Mario Sosa / Para Con Nuestra América

Desde Ciudad de Guatemala


En diciembre de 2019, en un artículo titulado Gestión democrática o autoritaria: dilema del gobierno de Giammattei, se puso a consideración de los lectores un conjunto de contradicciones generadas por un modelo económico y un Estado construidos para reproducir los privilegios. Así, se anticipaba el incremento de la protesta y de la resistencia social, que pondrían al Gobierno en el dilema de responder con diálogo y negociación o con medidas autoritarias. Como ha sido evidente, la previsión sobre la acción social contestataria ha sido limitada y relegada por la pandemia de la covid-19. No obstante, a estas alturas existen suficientes signos políticos para considerar el perfil autoritario del Gobierno y su incapacidad para responder a un problema de salud de gran envergadura.

Crímenes contra la humanidad en Honduras: ¿alguien dice algo?

Sabemos que la expansión agroindustrial, minero y energético extractivista es la columna vertebral del Consenso de Washington, pero… ¿le interesa la integridad del pueblo Garífuna? Este cómplice silencio debiera ser considerado crimen a todas luces censurado por el derecho penal internacional y todo tipo de tratados, acuerdos, pactos y convenios internacionales propuestos a favor de la defensa de la vida. 


José Toledo Alcalde / Para Con Nuestra América


La expulsión y el exterminio del pueblo Garífuna están planificados de antemano. Sabemos que un pueblo sin su territorio, sin su identidad, sin su cultura es un pueblo que está muerto. 


El pueblo a quien la Unesco le reconoció su lengua, danza y música como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad (2001), inscribiéndolos en la lista representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad (2008), es vejado históricamente. La ideología colonialista no le perdonó su resistencia permanente ante la inhumana esclavitud y su sobrio sentido de la dignidad y soberanía por la defensa de su tierra lo consideran una ignominia. Es de larga data los intentos de usurpar, saquear, vender y aniquilar sus tierras y en ello todo signo de vida que exista alrededor del pueblo Garífuna. Y, todo esto ante la mirada y silencio cómplice de aquellos que se jactan en presentarse como defensores de la democracia, libertad y derechos humanos como es el caso de la OEA, ONU, Grupo de Lima ó la Alta comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ACNUDH), Michelle Bachelet.

Argentina: Los frentes se multiplican a medida que avanza la pandemia

A medida que avanza la pandemia y deben prolongarse las medidas que obligan a la reclusión, los diversos frentes que requieren una respuesta perentoria comienzan a multiplicarse. Tanto en lo interno como en el escenario internacional.


Roberto Utrero Guerra / Especial para Con Nuestra América

Desde Mendoza, Argentina


El 16 de agosto, fecha de término de la presente cuarentena, según el mensaje dado en el momento de escribir estas líneas por el presidente Alberto Fernández, se cumplirán 143 días de encierro desde que comenzó la pandemia. Período demasiado extenso y para nada definitivo si tenemos en cuenta que aún no llega al pico esperado y que, según un estudio de la universidad de Tres de Febrero, podría estar llegando dentro de 10 o 20 días, conforme el modelo allí elaborado y los datos de los países que ya superaron esa etapa. Algo también difícil de predecir y menos de prever, como todo lo sucedido durante este período incierto.

De pandemias, OMS y la mafia en la industria farmacéutica

Hoy la OMS, con una historia a cuestas de más de setenta años y considerada todavía como la máxima autoridad mundial en materia sanitaria, no es como muchos suponen, una organización médica, es más bien una agencia especializada de la ONU más cercana con la política.


Pedro Rivera Ramos / Especial para Con Nuestra América

Desde Ciudad Panamá


“Ciento cincuenta millones morirán al final de esta pandemia”, era el pronóstico apocalíptico que en el año 2005, hacía la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre las consecuencias que dejaría la Gripe Aviar. Sin embargo, por esa causa solo se reportaron en todo el mundo solamente 262 muertos. Casi cinco años después, en abril de 2009, la OMS vuelve a encender la alarma mundial con predicciones de varios millones de muertos, con la pandemia de la gripe H1N1, misma que dio por concluida en agosto de 2010, sin que se cumplieran ni uno solo de sus vaticinios. 

El estigma y la discriminación hacia los afectados por Covid-19

La estigmatización y discriminación a las personas portadoras de Covid-19 a nivel global sigue siendo uno de los principales problemas a los que las autoridades y organismos internacionales deben hacer frente. La imagen negativa de la enfermedad se ha mantenido a pesar de los importantes avances en el tratamiento y mejora en la calidad de vida de los pacientes.


José A. Amesty R. / Para Con Nuestra América

Desde Caracas, Venezuela


Este artículo tiene como objetivo reflexionar sobre la situación de estigma y discriminación que afecta a personas con Covid-19. Esto constituye una vulneración a los derechos fundamentales de estas personas y una barrera en el avance hacia la eliminación de la infección. Ya que sospechamos según apreciaciones y experiencias con personas en esta condición, al sentirse discriminadas por la sociedad, y, en algunos casos, por los profesionales de la salud. Este es uno de los aspectos que ha dificultado el acceso a los síntomas, el tratamiento, y la educación para el cambio, a los posibles grupos de riesgo.

Un amanecer mejor

Al salir del trabajo cada noche, observo sentado en la esquina cabizbajo a un joven inmigrante chiapaneco con la venta casi intacta, su rostro evidencia la difícil situación que vivimos, los tiempos de incertidumbre humana que impactan directamente en las condiciones laborales de cientos de miles de personas al día, expuestos al contagio de Covid-19, sumados involuntariamente a la caravana de indefensión a la que pareciera reducirse la vida. 


Cristóbal León Campos / Para Con Nuestra América

Desde Mérida, Yucatán. México.


La marea humana retorna a la llamada “normalidad”, se enfrenta al constante desafío de la vida, y aunque esta realidad no es nueva, se ha dimensionado con la pandemia agudizando los males sociales, económicos y culturales, la discriminación, la xenofobia, la explotación laboral, la pobreza y las constantes violaciones a los derechos humanos, resuenan con mayor fuerza en el recuento de la crisis económica que apenas inicia. La humanidad se enfrenta a otra gran disyuntiva; reformular la realidad con principios humanistas basados en las necesidades materiales de la clase trabajadora y sectores populares, o continuar rumbo al barranco, pues el neoliberalismo destruyó casi de raíz en muchos países del orbe los sistemas de salud que hoy tanta falta hacen, pero fue la naturaleza del capitalismo lo que posibilitó ese desmembramiento de los derechos humanos instituidos como parte del Estado, las conquistas históricas burladas ahora retumban en la necesidad de una nueva realidad muy diferente a la concebida como normalidad.