sábado, 7 de junio de 2008

Fases de la lucha antineoliberal

Emir Sader
Para La Jornada
La lucha contra el neoliberalismo ya tiene historia y pasó por diversas fases –desde la resistencia, al inicio de la construcción de alternativas– y enfrenta ahora la contraofensiva de la derecha. En el año de lanzamiento del Tratado de Libre Comercio de América del Norte –1994– los zapatistas convocaron a resistir la nueva ola hegemónica. Ignacio Ramonet llamaba, desde un editorial de Le Monde Diplomatique –1997–, a luchar contra el “pensamiento único” y el Consenso de Washington. El Foro Social Mundial –2001– convocaba a la construcción de “otro mundo posible”. Las manifestaciones contra la Organización Mundial de Comercio (OMC), que se iniciaron en Seattle –2001–, revelaban la extensión del malestar contra el nuevo modelo hegemónico a la vez que exhibían el potencial de la lucha popular. Era una fase de resistencia, defensiva, frente al cambio regresivo de proporciones históricas gigantescas operado por el pasaje de un mundo bipolar a otro unipolar –bajo la hegemonía imperial estadunidense–, de un modelo regulador a uno neoliberal.
En el plano gubernamental, la consolidación de la hegemonía neoliberal se produjo por el pasaje de la generación derechista que la lanzó –Pinochet, Reagan, Thatcher– a una segunda, que algunos de sus protagonistas denominaron tercera vía (Clinton, Blair, Cardoso), ocupando casi todo el espectro político. Esa fuerza compacta se comenzó a resquebrajar con la elección de Hugo Chávez en Venezuela –1998–, concentrándose en América Latina a partir de ese momento con las derrotas electorales de los principales promotores del nuevo modelo –Cardoso, Menem, Fujimori, Carlos Andrés Pérez, el PRI– y exponiendo su fracaso.
Mientras tanto, esa reacción popular se reflejó en los triunfos electorales que sucedieron al de Chávez –Lula (2002), Kirchner (2003), Tabaré Vázquez (2004), a los que se puede sumar el de Daniel Ortega (2006)–, presentándose un escenario diferente al esperado. Aunque victoriosos frente a gobiernos ortodoxamente neoliberales, los nuevos mandatarios no apuntaron a romper con el modelo neoliberal –manteniéndolo con distintos grados de flexibilización– principalmente por el peso que pasaron a tener las políticas sociales.
Esos matices, sumados a la opción por procesos de integración regional –en primer lugar el Mercosur– y la derrota de la Alianza para el Libre Comercio de las Américas –a la que los nuevos gobiernos colaboraron activamente–, revelaban, mientras tanto, diferencias significativas con relación a los regímenes que los antecedieron, contribuyendo al surgimiento de un escenario político inédito en el continente por la existencia simultánea de una cantidad de variadas formas de gobierno que se opusieron a los tratados y fórmulas de libre comercio impulsadas por Estados Unidos, así como a su política de “guerra infinita” –que tuvo sólo en Colombia una adhesión explícita en la región.
Las victorias de Evo Morales (2005) y Rafael Correa (2006), junto con el lanzamiento de la Alternativa Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (Alba), el Banco del Sur, el gasoduto continental y la adhesión de Venezuela y Bolivia al Mercosur, dieron contornos más amplios y fortalecieron un eje de gobiernos que, además de privilegiar los procesos de integración regional, comenzaron a construir modelos de ruptura con el neoliberalismo. En tal sentido, el triunfo del paraguayo Fernando Lugo (2008) ensancha el campo de los regímenes progresistas del continente, al que puede sumarse próximamente El Salvador.
Entre tanto, a partir de 2007, después del golpe relativamente sorpresivo dado por la proliferación de conducciones progresistas en la región, la derecha retomó su capacidad de iniciativa, perdida cuando las fuerzas populares capitalizaron, en el plano electoral, el descontento generado por las políticas sociales neoliberales, el hilo más frágil de la cadena neoliberal.
Para recomponer su capacidad de iniciativa, la derecha –que suma tras de sí a la vieja derecha oligárquica y las corrientes socialdemócratas que adhirieron al neoliberalismo– metió mano en esferas en que su hegemonía no fue tocada o allí donde conserva, en lo esencial, su fuerza: los poderes económicos y mediáticos. Esta contraofensiva asumió caras distintas dependiendo del país, aunque con elementos comunes: crítica a la presencia del Estado y sus regulaciones en los procesos de integración regional y con el sur del mundo. Temas como la “corrupción” –centrado siempre en los gobiernos y en el Estado–, el desabastecimiento, la autonomía de los gobiernos regionales contra la centralización estatal, las supuestas “amenazas” contra la “liberdad de prensa” –identificada por ellos con la prensa privada–, etcétera.
Pasada la sorpresa de la multiplicación de gobiernos en que el control del aparato estatal escapaba a su gestión directa, la derecha retomó la iniciativa. En Brasil, con las campañas de denuncia sobre el gobierno de Lula; en Venezuela –tras el intento de golpe de 2002–, con la defensa de los monopolios privados de medios, señalando la corrupción y el desabastecimento; en Bolivia, oponiéndose a la reforma agraria, la nueva Constitución y la aplicación de otros impuestos a las exportaciones de gas con los que el gobierno central quiere ejecutar políticas sociales; en Argentina, objetando formas regulatorias y el desabastecimiento; en Ecuador, contra la nueva Constitución y renovadas formas de normatividad estatal. Cuenta también con los dos principales gobiernos de derecha en la región –México y Colombia–, que intentan abrir un proceso de privatización de la empresa estatal de petróleo Pemex, en el primer caso, e intensificando el epicentro de las guerras regionales infinitas en el segundo.
Después de haberse quedado paralizada durante los años de expansión de la economía internacional, que favoreció la obtención de recursos del comercio exterior para intensificar sus políticas sociales, la derecha retoma la ofensiva también en el plano de las denuncias acerca de los riesgos de regreso de la inflación; la necesidad de nuevos ajustes, de elevar otra vez las tasas de interés bancario, en la búsqueda retomar la prioridad de la estabilidad monetaria sobre la expansión económica.
La fase actual está marcada por el recrudecimiento de los enfrentamientos entre los gobiernos progresistas y la oposición de derecha en el plano político e ideológico. Las pretensiones de descalificación del papel del Estado ganan destaque central como tema aglutinador en el conjunto de debates y polémicas entre derecha e izquierda. Se perfilan hoy en el continente países que siguen el esquema de un Estado mínimo –como México, que intenta dar inicio a un proceso de privatización de la petrolera Pemex, ejemplo éste del renovado ímpetu privatizador del neoliberalismo continental–; como en Perú, país que adoptó recientemente –al igual que Costa Rica y Chile– un modelo previsional privado.
Por otro lado, hay países que buscan refundar sus estados, con base en esquemas posneoliberales y posliberales, y procuran nuevas formas de representación política, más allá del formalismo liberal, como Bolivia, Ecuador –ambos intentan establecer sociedades plurinacionales, pluriétnicas, pluriculturales– y Venezuela. Asimismo, hay países que ponen en práctica niveles de regulación estatales, sin romper los estados neoliberales prexistentes, pero frenan el desmantelamiento de los aparatos públicos y fortalecen capacidades sectoriales de regulación, lo que frena los procesos de privatización anterior, fomentando el crecimiento del trabajo formal y requipando la funcionalidad y los servicios federales –del que Brasil y Argentina son ejemplos.
El destino del neoliberalismo en el subcontinente no está definido. Continúa siendo hegemónico, sea porque hay países que mantienen ortodoxamente el modelo, porque persiste preponderantemente, de una u otra forma, en varias de las principales naciones (Brasil, México, Argentina, Colombia, Chile, Perú, Uruguay, Costa Rica) en un mundo dominado por el neoliberalismo. Su destino será decidido sobre todo en los tres países con economías más fuertes. De ellos, por ahora México avanza consolidando la hegemonía neoliberal, mientras Argentina y Brasil preservan el modelo –con flexibilizaciones–, aunque amenazados por fuerzas opositoras de derecha.
El espacio más significativo de construcción posneoliberal es la Alba, en que los participantes –Venezuela, Cuba, Bolivia, Nicaragua, más intercambios importantes con Ecuador– construyen relaciones solidarias, y buscan responder a las necesidades y posibilidades de cada nación con alternativas a las leyes del “libre comercio” de la OMC , practicando lo que el Foro Social Mundial denomina “comercio justo”. Ése es un espacio típicamente posneoliberal, que depende de la consolidación de los procesos políticos en esos países.

Traducción: Ruben Montedónico

FAO: más libre comercio, más hambre

Esther Vivas
ALAI AMLATINA

Ayer (5 de junio) terminó la Cumbre de Alto Nivel sobre Seguridad Alimentaria de la FAO (Organización para la Alimentación y la Agricultura de la ONU) que se celebró estos días en Roma. Las conclusiones del encuentro no indican un cambio de tendencia en las políticas que se han venido aplicando en los últimos años y que han conducido a la situación de crisis actual.
Las declaraciones de buenas intenciones y las promesas de millones de euros para acabar con el hambre en el mundo realizadas por varios gobernantes no van a poner fin a las causas estructurales que han generado esta crisis. Así mismo, las propuestas realizadas por el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, de aumentar en un 50% la producción de alimentos y rechazar las limitaciones impuestas a la exportación por parte de algunos países afectados parecen reforzar más las causas de la crisis que conducir hacia salidas reales que garanticen la seguridad alimentaria de la mayoría de las poblaciones en el Sur.
El monopolio de determinadas corporaciones multinacionales de cada uno de los tramos de la cadena de producción de alimentos, desde las semillas pasando por los fertilizantes hasta la comercialización y distribución de lo que comemos, es algo que no se ha tratado en esta cumbre. Sin embargo, y a pesar de la crisis, las principales compañías de semillas, Monsanto, DuPont y Syngenta, han reconocido un aumento creciente de sus ganancias y lo mismo han hecho las principales industrias de fertilizantes químicos. Las mayores empresas procesadoras de alimentos como Nestlé o Unilever también anuncian un alza en sus beneficios, aunque por debajo de las que controlan los primeros tramos de la cadena. Del mismo modo que las grandes distribuidoras de alimentos como Wal-Mart, Tesco o Carrefour afirman seguir aumentando sus ganancias.
Los resultados de la cumbre de la FAO reflejan el consenso alcanzado entre la ONU, el Banco Mundial (BM) y el Fondo Monetario Internacional (FMI) para mantener unas políticas económicas y comerciales de dependencia Sur-Norte y de apoyo a las multinacionales de la agroalimentación. Las recomendaciones lanzadas a favor de una mayor apertura de los mercados en el Sur, de subvencionar las importaciones de alimentos a partir de la ayuda al desarrollo y la apuesta por una nueva revolución verde apuntan en esta dirección.
Aquellos que trabajan y cuidan la tierra, en manos de quienes debería de estar nuestra alimentación, los campesinos y las campesinas, fueron excluidos del debate. Cuando representantes de organizaciones campesinas intentaron presentar sus propuestas, coincidiendo con la inauguración oficial de la cumbre, fueron retirados por la fuerza. En reuniones anteriores de alto nivel, se había permitido una mayor participación de los colectivos sociales y en cambio ahora, ante la gravedad de la situación, las puertas se han mantenido cerradas, como ha denunciado la red internacional Vía Campesina.
Acabar con la situación de crisis implica poner fin al modelo de agricultura y de alimentación actual que antepone los intereses económicos de grandes multinacionales a las necesidades alimentarias de millones de personas. Es necesario abordar las causas estructurales: las políticas neoliberales que se han venido aplicando de forma sistemática en los últimos 30 años, promovidas por el BM, el FMI, la Organización Mundial del Comercio (OMC) con Estados Unidos y la Unión Europea al frente. Unas políticas que han significado una liberalización económica a escala global, apertura sin freno de los mercados, privatización de tierras dedicadas al abastecimiento local y su reconversión en monocultivos de exportación… conduciéndonos a la grave situación de inseguridad alimentaria actual. Según el BM se calcula que la cifra de 850 millones de personas que hoy padecen hambre aumentará en los próximos años hasta 950.
La salida a la crisis pasa por regular y controlar el mercado y el comercio internacional; reconstruir las economías nacionales; devolver el control de la producción de alimentos a las familias campesinas y garantizar su acceso libre a la tierra, a las semillas, al agua; sacar la agricultura de los tratados de libre comercio y de la OMC; y poner fin a la especulación con el hambre.
El mercado no puede resolver el problema. Frente a las declaraciones del número dos de la FAO, José María Sumpsi, afirmando que se trata de un problema de oferta y de demanda, debido al aumento del consumo en países emergentes como India, China o Brasil, hay que recordar que nunca antes se había dado una mayor producción de comida en el mundo.
Hoy, se produce tres veces más que en los años sesenta, mientras que la población mundial tan sólo se ha duplicado desde entonces. No hay una crisis de producción de alimentos, sino una imposibilidad para acceder a los mismos por parte de amplias poblaciones que no pueden pagar los precios actuales. La solución no puede ser más libre comercio porque, como se ha demostrado, más libre comercio implica más hambre y menor acceso a los alimentos. No se trata de echar más leña al fuego.

- Esther Vivas es co-coordinadora de los libros Supermercados, no gracias y ¿Adónde va el comercio justo?
Más información: http://alainet.org

François Houtart: "La construcción de redes es la vía del futuro"

Marcelo Colussi
Para ARGENPRESS.info
François Houtart es sacerdote católico. Pero ante todo, es un incansable luchador social. 'No podemos ser otra cosa que revolucionarios', dijo en alguna oportunidad. Nacido en Bélgica en 1925 y ordenado cura en 1949, es dueño de una vasta cultura, habiendo estudiado filosofía, teología, ciencias políticas y sociología.
Habla a la perfección varios idiomas. Ha viajado por medio mundo (Asia, Africa y América Latina) en relación a problemas socio-religiosos. Es autor de más de 40 libros, muchos de ellos con traducciones a varias lenguas. Sólo por mencionar algunos, podemos citar 'El cambio social en América Latina' (1964), 'Sociología de la religión' (1992), 'La Tiranía del Mercado' (2001), 'Mercado y Religión' (2002). Entre algunas de sus credenciales podemos decir que es profesor emérito de la Universidad Católica de Lovaina (Bélgica), director del Centro Tricontinental, miembro del Consejo Internacional del Foro Social Mundial de Porto Alegre, presidente de la Liga Internacional por el Derecho y la Libertad de los Pueblos, y además secretario ejecutivo del Foro Mundial de Alternativas que, tal como dice su página electrónica, es una 'red internacional de centros de investigación destinada a apoyar los proyectos emergentes de la convergencia internacional de los movimientos sociales y otros actores de la sociedad civil de base. Lo hace construyendo los espacios de reflexión y coordinación, poniendo a disposición de los movimientos sociales y ONGs, las herramientas de información y análisis sobre mundialización de las resistencias y contribuyendo a la difusión de los conocimientos de las luchas internacionales en curso'. Tanto el Foro como la figura de François Houtart son actualmente referentes de los movimientos alternativos en todo el mundo.

Argenpress dialogó con él, en español, por medio de su corresponsal Marcelo Colussi.
Argenpress: El sistema capitalista parece estar llevando al mundo completo a una situación de catástrofe: guerras continuas, desastre medioambiental sin precedentes, explosivas diferencias entre ricos y pobres. ¿Hay salida para esto? ¿Cómo?
François Houtart: De verdad el sistema capitalista está llevando la humanidad a una doble catástrofe, ecológica y social. De verdad, también algunos filósofos piensan que ya es demasiado tarde y que la unidad ha llegado al fin de su historia. De hecho parece, tanto según los especialistas del clima como de los economistas o especialistas de ciencias sociales, que existen salidas y alternativas en los dos sectores. Sin embargo, por una parte parecen quedar pocos años antes de llegar a una irreversibilidad de las transformaciones climáticas y por otra parte las situaciones sociales, combinadas con los efectos de la destrucción de la naturaleza sobre los más pobres, podría conducir a exclusiones sociales de gran dimensión. Lo que significa que las alternativas posibles necesitan una voluntad política. Se necesita a la vez una utopía, en el sentido de realizar lo que no existe hoy pero que puede existir mañana, y políticas concretas que permitan realizar pasos inmediatos.
Los grandes ejes de la utopía aparecen ser los siguientes: un desarrollo sostenible y una utilización del mismo tipo de los recursos naturales. Eso exige un control colectivo de estos recursos, que no pueden servir solamente los intereses de una minoría. Significa también otra filosofía de las relaciones entre los seres humanos y la naturaleza, es decir, salir de la 'explotación' para entrar en el respecto y la simbiosis entre los seres humanos y la naturaleza, en el sentido de la Pachamama. Eso contradice radicalmente la lógica del capitalismo, en gran parte favorecida por la lógica instrumental del siglo de las Luces. La segunda orientación es de privilegiar el valor de uso sobre el valor de cambio. Este último es el valor exclusivo reconocido por el sistema capitalista. Es por eso que todo tiene que transformarse en mercancía, a fin de poder promover ganancias y desembocar sobre un proceso de acumulación del capital. Promover el valor de uso significa establecer como valor central las necesidades de la gente. Eso de nuevo contradice la lógica del capitalismo y define la economía como la actividad destinada a producir las bases de la vida, física, cultural, espiritual de todos los seres humanos en el universo. Desde este punto de vista el capitalismo ha sido el sistema económico más ineficaz de todos los tiempos. El tercer eje es una democracia generalizada, no solamente en política sino también en los campos económicos, sociales, culturales, religiosos y entre hombres y mujeres.
Finalmente, la multiculturalidad permitirá la contribución de todas las culturas, y no solamente de la cultura occidental, a la construcción de una lógica poscapitalista, incluyendo las filosofías, los saberes, las religiones que todos pueden llevar un aporte. Significa evidentemente privilegiar valores tradicionales, como la relación de simbiosis con la naturaleza y la solidaridad contra el individualismo exacerbado y también las religiones de promover una teología de la liberación y una ética que va más allá de la condena de los abusos y excesos del capitalismo, sino de su lógica.
Sobre estos ejes, se pueden construir políticas concretas, incluyendo pasos pequeños y cotidianos que permiten de llegar a este fin.
Argenpress: Las ilusiones de cambios sociales del siglo XX parecieran muy golpeadas hoy, luego de la caída de buena parte de las primeras experiencias socialistas. Más allá del triunfalista discurso de la derecha, la historia no ha terminado, pero sin embargo el campo popular pareciera bastante castigado. ¿Cómo se va a recomponer ese campo? ¿Cómo retomar los ideales de décadas pasadas por un mundo de mayor justicia?
François Houtart: Es verdad que el campo popular ha sido golpeado por el neoliberalismo, tanto los movimientos obreros como campesinos y estudiantiles. La recomposición del campo popular está siguiendo las líneas de las agresiones del sistema sobre la gente. Hay muchos espacios de reconstrucción del campo popular, como en el aspecto de la lucha por la protección de la naturaleza, es decir de la biodiversidad, de las selvas, de las tierras, del agua, como dentro de la resistencia a la privatización de los servicios públicos, en sectores vitales, como el agua, la energía, el transporte, la salud, la educación. La organización de la resistencia popular en estos sectores es un factor ahora universal, pero no bastante construido de momento. La construcción de redes (por ejemplo Vía Campesina) y de redes de redes (por ejemplo con la campaña contra el ALCA, que reunió no solamente movimientos sociales diversos, sino ONG progresistas, iglesias, partidos políticos, gobiernos) es la vía del futuro. No se puede olvidar las ideas del pasado, aún si a veces el vocabulario no está más adecuado. Sin embargo con la globalización, son todos los grupos humanos que están sometidos a la ley del mercado y la resistencia los que tienen que organizarse en convergencia, respectando los objetivos y la autonomía de cada uno, pero organizando la lucha contra un enemigo común, que es la lógica del capitalismo y todas sus expresiones económicas, políticas y culturales.
Argenpress: ¿Cómo valorar todo este despertar popular que está teniendo lugar en Latinoamérica: la revolución bolivariana, los movimientos indígenas, el triunfo en elecciones de candidatos de la izquierda? ¿Esto marca una nueva etapa en la búsqueda de ese mundo nuevo soñado décadas atrás?
François Houtart: Es seguro que en el continente un despertar popular nuevo ha tomado lugar. De hecho, la era neoliberal fue también más agresiva contra el continente latinoamericano que contra muchos otros continentes del mundo. Desde ahí, la importante movilización en convergencia de los movimientos sociales y otras instituciones contra el ALCA. Estamos también frente a nuevas iniciativas que pueden indicar una vía de ciertas alternativas. Lo importante es que los movimientos sociales podrían realmente representar los intereses de las clases sociales populares del continente. Los gobiernos antipopulares, como los de México o de Colombia reprimen, a veces de manera muy violenta, los movimientos sociales. En los nuevos gobiernos, hay diferencias. Algunos se apoyan realmente sobre la fuerza de estos movimientos, como en Bolivia, y otros no favorecen necesariamente un papel protagonista de movimientos sociales, como en el caso del Ecuador. De verdad, en varios países estos movimientos han sido muy debilitados, como en Venezuela o también Ecuador. El desafío nuevo es el papel de los movimientos sociales dentro de las nuevas iniciativas, en particular de integración. Va a ser el caso del ALBA, con sus diferentes instituciones en el orden económico, político, cultural, pero también del Banco del Sur y de otras iniciativas de este tipo. Se debe redefinir el papel de los movimientos sociales, esta vez como actores participantes de construcciones nuevas, sin perder sus autonomías. El aporte de estos movimientos es esencial para el éxito de las nuevas iniciativas y para garantizar que ellas no significan solamente el fortalecimiento de algunas capas más progresistas de las burguesías locales o el apoyo al desarrollo de una burguesía nacional, que no tiene las mismas posibilidades que en los años sesenta, a causa de la globalización.
Argenpress: Además del manejo militar del mundo, los grandes poderes manejan la cultura, quizá un arma más poderosa que los misiles nucleares. There Is Not Alternative! (¡No hay alternativa!) dijo unos años atrás Margaret Tatcher en la cresta de la ola triunfal del neoliberalismo. ¿Es cierto? ¿Cuáles son las alternativas? ¿Cómo movernos ante estas 'guerras culturales' a que estamos sometidos?
François Houtart: Es evidente que la cultura, en toda sus dimensiones, constituye un factor central en las transformaciones. Es el caso de la educación, de los medios de comunicación social, de la literatura, de las canciones, de la música y de la religión. Todo sistema necesita un aparato de legitimación. En muchos casos, los diferentes sectores de la cultura han sido utilizados, de manera implícita o a veces explícita, para justificar y realizar la hegemonía de las clases sociales oligárquicas. La cultura era elitista, los medios de comunicación al servicio del sistema y las religiones individuales y con una espiritualidad intimista. Los esfuerzos de transformación y de construcción de la lógica postcapitalista necesitan el apoyo de la cultura, sin embargo, que estos sectores sean puramente instrumentalizados en función de metas políticas inmediatas. Si no se respecta la autonomía de los distintos sectores de la cultura, no producen sus efectos en la sociedad. Mantener la utopía, salir de las necesidades materiales cotidianas, crear la esperanza, son tareas de la cultura. La necesidad fundamental de transformar la lógica del sistema económico para evitar la destrucción del planeta y la extinción de la humanidad, es evidentemente una tarea también cultural. Todos los sectores de la cultura tienen una obligación moral de expresar simbólicamente las metas nuevas, base de esperanzas, de manera implícita o explícita, siempre con su dinámica propia y su autonomía de producción.

martes, 3 de junio de 2008

La irrupción de las autonomías en Sudamérica

El eje Zulia-Santa Cruz-Guayaquil pretende poner en jaque al proceso de integración sociopolítica existente en la región.

Matías Mongan
Agencia Periodística del MERCOSUR

El reclamo autonómico de los prefectos de la “medialuna”, el cual persigue objetivos separatistas que pretenden socavar el poder del Presidente boliviano Evo Morales, parece estar sentado precedentes negativos hacia el resto de Latinoamérica.
Los sectores que respaldaron al modelo neoliberal durante la década del noventa se vieron obligados a replegarse en estos últimos años, debido a la irrupción de gobiernos pregonadores de un discurso nacional popular. Para intentar recuperar los beneficios que poseían en el pasado, estos grupos se embanderaron detrás de la promoción de las llamadas autonomías departamentales.
La particularidad del eje autonomista conformado por Zulia-Santa Cruz Guayaquil, es que las mismas regiones son bastiones fuertes de la oposición a los Presidentes Evo Morales (en Bolivia), Hugo Chávez (en Venezuela) y Rafael Correa (en Ecuador). Asimismo, poseen ingentes recursos naturales, entiéndase petróleo, hidrocarburos, y representan una parte importante del Producto Bruto Interno (PBI) de sus respectivos países.
“Zulia es tierra de petróleo, de pueblo alegre y chicharachero. Pero al mismo tiempo hay que recordar que más allá de toda esa belleza geográfica, histórica y cultural que reúne, aquí está el epicentro del plan separatista contra Venezuela, y ese plan se expande ahora hacia Táchira y Mérida”, denunció el pasado 30 de mayo el Presidente de Venezuela Hugo Chávez.
Según el Primer Mandatario, tomando el ejemplo de lo que ocurre en Bolivia, los opositores a su gobierno han ideado un “Plan divisionista que se expande ahora hacia el Estado Apure, en lo que ellos han llamado el arco, la media luna venezolana”.
De acuerdo a Chávez la intención separatista va a intentar ser puesta en marcha en caso que la oposición obtenga gobiernos regionales “estratégicos” en las elecciones del próximo noviembre.
Para evitar que esto finalmente ocurra: “Tenemos que ganar todas las gobernaciones y alcaldías”, manifestó enfáticamente el líder bolivariano.
No obstante lo que ocurre en Venezuela, por ahora es en Bolivia donde los sectores autonomistas parecen estar más desplegados. El pasado 4 de mayo se realizó en Santa Cruz la primera consulta autonómica. Más allá del triunfo del Sí, es necesario recordar que la misma fue convocada por fuera de las canales que estipula la Constitución Política del Estado y que no gozó con el aval de la Corte Nacional Electoral (CNE) boliviana.
Este domingo 1 de Junio también se llevaron adelante actos en Beni y Pando, los mismos buscaban la convalidación del estatuto redactado por los comités cívicos locales. Representantes de las elites cruceñas -como el Presidente del Comité Cívico Pro Santa Cruz, Branco Marinkovic- viajaron a estas regiones para respaldar la “causa autonómica”.
“Nadie nos para, este domingo todos votaremos por el "Sí" a la autonomía, para romper definitivamente las cadenas del maldito centralismo causante del atraso y la postergación de nuestro Departamento", afirmó en el acto de cierre de campaña el prefecto de Beni, Ernesto Suárez.
A pesar del constante llamado a dialogo de parte de Evo Morales, la “medialuna” se muestra cada vez más intransigente en sus reclamos. La intolerancia ha llegado hasta tal extremo que, el pasado 24 de mayo, un grupo de manifestantes opositores al Movimiento al Socialismo (MAS) directamente impidió la llegada del Primer Mandatario a la ciudad de Sucre.
No sólo eso, sino que también maltrataron físicamente a los campesinos seguidores de Morales. Los llevaron hasta la plaza central de la ciudad, les quitaron todas sus ropas y en frente de todos los obligaron a insultar al Presidente de todos los bolivianos.
En medio de las votaciones llevadas a cabo en Beni y Pando, se produjeron una serie de disturbios en algunas localidades de esos departamentos, que dieron como resultado un muerto y varios heridos. El hecho más grave sucedió en Trinidad, capital de Beni, donde fue asesinado Carlos Ali, simpatizante del Movimiento al Socialismo (MAS) y opositor a las consultas autonómicas. La víctima fue atacada con ocho disparos de arma corta en la puerta de una vivienda.
Por otro lado, según informa Prensa Latina, decenas de heridos se registraron en la localidad de Villa Corina en el mismo departamento. Este saldo fue producto del enfrentamiento de opositores al referéndum con el grupo de choque Unión Juvenil Cruceñista. Según el mismo medio, integrantes de esa agrupación recorren las calles armados para amedrentar a la población.
No obstante los feroces embates de una oposición decidida a materializar como sea sus planes separatistas, Evo Morales aún no ha recibido el respaldo formal de parte del Mercosur, ni de los principales países de la región: Argentina y Brasil. Representantes de estos gobiernos sólo se limitaron a realizar declaraciones formales, que no condenaban contundentemente el accionar separatista de las elites del oriente boliviano.
Es necesario respaldar fuertemente a la democracia boliviana, para así evitar que los gérmenes divisionistas se expandan hacia el resto de Latinoamérica. Fuentes cercanas al Palacio Quemado aseguran que los cívicos cruceños pretenden exportar su “modelo autonomista” hacia otros horizontes. Según el embajador boliviano en Quito, Javier Zarate, ya se estarían orquestando acciones en este sentido en Ecuador y Venezuela.
"Sé que ha habido reuniones de coordinación el año pasado y el anterior, entre representantes de Santa Cruz y representantes de (la provincia ecuatoriana de) Guayaquil, y de otros estados de otros países", afirmó Zarate en una entrevista al canal de televisión Ecuavisa.
"No podemos creer ni entender cómo hay sectores o regiones que quieran la desmembración, la separación, la desintegración (…) en momentos en que Latinoamérica y el mundo están buscando la integración", remató el diplomático.
El Presidente ecuatoriano Rafael Correa en repetidas ocasiones ha denunciado la existencia del eje Zulia-Santa Cruz Guayaquil. El Mandatario recordó que ya en el año 2006 se realizó en Guayaquil una Confederación Internacional por la Libertad y la Autonomía Regional (Confilar). En la misma participaron autonomistas de Guayas, del estado venezolano de Zulia y de Santa Cruz de la Sierra. Así como entidades defensoras del libre comercio de Guatemala y Perú.
Correa considera que como no han podido vencer en las urnas el vendaval progresista, nacionalista, que ha arrasado en Latinoamérica en este último tiempo, las oligarquías están tratando de “desestabilizar esos Gobiernos y crear ciertos estados autónomos (...) para seguir con el neoliberalismo, con las políticas imperialistas”.
Hace unos días atrás, el alcalde de Guayaquil, Jaime Nebot, se mostró disgustado por lo determinado en el seno de la Asamblea Constituyente. Según su perspectiva, la resolución de la mesa de Ordenamiento Territorial y Asignación de Competencias ha terminado con los anhelos autonomistas de las elites locales. También fustigó la decisión de terminar con la concesión de Interagua y la intención de “liquidar” la autonomía de la Comisión de Tránsito del Guayas (CTG).
Para concluir, Nebot resaltó la eficacia de Guayaquil en resolver sus propios problemas. A diferencia de los “Gobiernos nacionales, que no nos dan nada. Incluyendo este, que solo nos ha dado dolores de cabeza y fastidio a las iniciativas propias de los guayaquileños”.
Como se ve, la oposición al gobierno de Correa pretende por todos los medios posibles entorpecer el funcionamiento de la Asamblea Constituyente. En caso de no lograr ese objetivo, la aristocracia de Guayaquil va a intentar independizarse lo más posible del resto del territorio ecuatoriano.
Algo similar ocurre actualmente en Venezuela y Bolivia. Talvez en el miedo a perder lo que las elites consideraron durante mucho tiempo como suyo, encontramos el porque de la irrupción del fenómeno de las autonomías en Sudamérica.
Como conclusión, se puede decir que resulta más que curioso que ahora surjan simultáneamente todos estos reclamos autonomistas. Es válido preguntarse por qué durante el reinado del neoliberalismo en la región, no se escucharon voces “federalistas”-como la de Branco Marinkovic-, como las que ahora reclaman la descentralización de los Estados latinoamericanos?

Cuando los santos vienen marchando

En la zona más caliente de Perú, donde operan la guerrilla y los carteles narco, Alan García autorizó la llegada de un destacamento de soldados norteamericanos equipados con la última tecnología. Dicen que van a reparar escuelas.

Por Carlos Noriega (Página/12)
Desde Lima

31 de mayo de 2008. - Más de un centenar de militares norteamericanos inician hoy (sábado) el operativo Nuevos Horizontes en la zona más caliente del Perú, donde predominan el narcotráfico y el grupo guerrillero Sendero Luminoso. El gobierno peruano asegura que Nuevos Horizontes es una operación de ayuda humanitaria y que los militares de Estados Unidos se dedicarán a perforar pozos de agua, reparar escuelas y brindar atención médica a la población.
Sin embargo, han desembarcado con fusiles de largo alcance M 16 y ametralladoras de combate MAC en medio de una región en la que los enfrentamientos de las fuerzas de seguridad peruanas con la guerrilla y el narcotráfico son cosa cotidiana, lo que ha disparado las suspicacias sobre lo que estaría detrás de esta presencia militar norteamericana. La oposición habla de una “intervención militar extranjera” en el conflicto interno y ha pedido la presencia del ministro de Defensa, Antero Flores Aráoz, ante el Congreso para que explique esta situación.
El ministro, que es uno de los cuadros de la derecha reclutados por el gobierno de Alan García, ya ha dicho que no entiende por qué hay oposición al ingreso de militares norteamericanos al país. El Frente de Defensa de Ayacucho ha anunciado que prepara protestas para exigir el retiro de los norteamericanos. La llegada de tropas estadounidenses ocurre en medio de las denuncias de un posible traslado de la base militar norteamericana de Manta al Perú y poco después de la visita al país del jefe del Comando Sur, almirante James Stavridis.
Según la autorización dada por el gobierno, son 111 los soldados de Estados Unidos que desde hoy y hasta mediados de septiembre operarán en el valle de los ríos Apurímac y Ene, zona conocida como el VRAE, una región montañosa de Ayacucho, al sudeste de Lima. Ayacucho fue la cuna del grupo maoísta Sendero Luminoso y el epicentro de la guerra interna en las décadas del ’80 y ’90, que dejó 70 mil muertos, la mayor parte en esa región.
Actualmente, en las montañas del VRAE se concentran las columnas de Sendero Luminoso que todavía quedan activas, que tendrían alrededor de 300 hombres armados. En esa zona, la principal actividad es el cultivo de hojas de coca –hay más de 15 mil hectáreas de esta hoja– y los narcos marcan la pauta en el lugar. Los senderistas, aislados en su último reducto, buscan fortalecerse y recuperar espacio, al tiempo que hacen las veces de seguridad para los operadores del narcotráfico. Las fuerzas armadas peruanas han comenzado a incrementar sus operativos en la zona.
Es a ese violento escenario, que el jefe del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas, almirante José Aste, ha calificado como “la amenaza más grave para el país”, al que han llegado los soldados norteamericanos.
“La realización de obras de ayuda cívica declaradas por el gobierno como el objetivo de Nuevos Horizontes no tiene relación con el alto poder de fuego con el que han entrado al país las tropas norteamericanas. Todo lleva a pensar que se está utilizando el tema de la ayuda humanitaria como excusa para ocultar un operativo de entrenamiento militar e ir preparando una posible participación directa de los militares norteamericanos en esta zona”, le aseguró a PáginaI12, José Robles, experto en temas militares del Instituto de Defensa Legal.
Por su parte, el congresista del opositor Partido Nacionalista, Daniel Abugattás, declaró a este diario que “con esta operación lo que se busca es crear las condiciones para una intervención militar abierta de Estados Unidos, lo que llevaría a la colombianización del VRAE. Esta es una zona muy violenta y si muere algún militar norteamericano entonces Estados Unidos tendría la excusa para aumentar su presencia militar en nuestro país”.
La presencia militar norteamericana en el Perú no se limita a Ayacucho. Aunque al principio lo negó, ante las evidencias el ministro Flores Aráoz debió admitir que había militares norteamericanos en Iquitos, la principal ciudad de la Amazonia peruana. En este caso también justificó esa presencia diciendo que estaban haciendo acciones de ayuda humanitaria. Esto, sumado al hecho de que a fin de año debe comenzar a funcionar en Iquitos un Centro de Coordinación Antinarcóticos operado por militares peruanos y norteamericanos, ha reactivado la controversia por la posible instalación de una base militar norteamericana en el Perú.
“Hay poca transparencia en el ingreso de tropas norteamericanas al país. Lo que viene ocurriendo nos lleva a pensar que estaría en proceso la implementación de una base militar norteamericana, aunque en este momento no sabemos de qué tipo. Este Centro Antinarcóticos de Iquitos tiene una gran flexibilidad y permitirá que desde ahí se realicen operaciones militares con presencia norteamericana”, advierte Robles. El gobierno de García, un estrecho aliado de Washington, prefiere no escuchar advertencias y sigue adelante en su apoyo a la presencia militar norteamericana en el Perú.

El dominio enloquece al mundo: Galeano

Armando G. Tejeda (Corresponsal LA JORNADA)
Madrid, 29 de mayo. A sus 63 años, Eduardo Galeano se dedica a diario a intentar resolver el mayor desafío del lenguaje, sabedor de que eso es “imposible”: utilizar en sus textos únicamente las palabras que sean mejores que el silencio.
Desde esa voluntad de depuración del idioma, el escritor uruguayo escribió su libro más reciente, Espejos: una historia casi universal (Siglo XXI), en el cual mediante 600 historias breves ofrece un panorama inquietante sobre el devenir del mundo y la historia de la humanidad.
En entrevista con La Jornada, Galeano levanta la voz ante el “sistema mundial de dominio que nos está llevando a todos al matadero o al manicomio”. Ante el empecinamiento del ser humano por “mutilar” el arco iris terrestre con “el racismo, el machismo, el elitismo y el militarismo”.
Todos somos africanos emigrados

–Da la impresión de que con este libro se ha vaciado, ha volcado el conocimiento, las lecturas y los aprendizajes acumulados a lo largo de su vida.
–Creo que sí. La idea era reunir en un solo libro estas 600 historias o relatos que viajan por el mundo y por el tiempo sin límites, sin fronteras.
“Y van y vienen por el mapa del mundo y por el del tiempo. Y sí que recogen una experiencia de toda la vida, muchas lecturas y muchas preguntas.
“Sobre todo recoge las preguntas que yo me he ido formulando a lo largo de mi propia vida.
“Desde que era chiquito e iba a la escuela y la maestra me decía que el vasco Núñez de Balboa fue el primer hombre que vio los dos océanos desde una cumbre de Panamá. Y yo levantaba la mano y le decía: ‘Señorita, señorita, entonces los que vivían ahí eran ciegos’. Y ella me echaba de la clase por insolente.
“Y las preguntas que después me fui formulando, que se fueron quedando y esperando respuestas que fueran a su vez nuevas preguntas.
“Por ejemplo, otra que abre el libro, cuando pregunto que si Adán y Eva eran negros, porque si el viaje humano empezó en África, desde ahí partieron nuestros abuelos a la conquista del planeta y el Sol fue el que hizo el reparto de todos los colores, pues somos todos africanos y somos todos emigrados.
“Es bueno recordar ahora que todos somos africanos emigrados, ante tanta demonización que hay de la emigración como si fuera un crimen.
“Pero sí, también es un libro de las preguntas incómodas. Yo siempre digo que una buena respuesta es una fuente de nuevas preguntas, así que el libro está escrito por un preguntón, por un curioso, que quiere despertar curiosidad en quien lo lee.”
–Esas 600 historias, contadas así, de manera aparentemente inconexa, ¿es porque también pretendía llamar la atención ante la anarquía que hay en el mundo y en la historia de la propia humanidad?
–Sí, pero que están atadas por hilos invisibles que hacen que esa aparente desconexión no sea más que una expresión de la diversidad de la vida humana, de la historia y de la presencia dominante en esa diversidad de los negados por la historia oficial. Que es una historia que sacrificó, que mutiló el arco iris terrestre.
“Siempre digo que el arco iris terrestre tiene más colores que el celeste. Es mucho más bello, más fulgurante, pero ha sido mutilado por el racismo, el machismo, el elitismo, el militarismo… Entonces no somos capaces de vernos en toda nuestra plenitud asombrosa, en toda nuestra prodigiosa capacidad de hermosura.
“El libro rinde homenaje a la diversidad humana y a la diversidad de la naturaleza, de la que también formamos parte.
“Entonces en apariencia puede parecer inconexo, pero cuando uno se mete a leerlo está armado de tal manera que hay muchísimo trabajo detrás. Es como un río que corre a veces por debajo de la tierra, otras por arriba, pero que nunca deja de correr. Es un solo flujo de un río de muchos ríos.”

Discípulo de Juan Rulfo

–Como una sinfonía.
–La literatura y la música se parecen mucho. Por eso es bueno leer en voz alta. Cuando uno escribe, cuando uno termina un texto se lee en voz alta porque esa lectura te da la música de las palabras. Y la música manda. Tiene que haber una continuidad de la música.
–Después de tantos libros y, sobre todo, aprendizajes, ¿cree que ha llegado al máximo de depuración de su propio lenguaje literario?
–Creo que sí. El lenguaje que yo utilizo no quiero que se vea, pero cada uno de estos relatos ha tenido 15 o 20 tentativas. Como decía un escritor chileno cuando reditaba sus cuentos: edición corregida y disminuida. Yo también los voy disminuyendo, en un trabajo de quitar la grasa para que sólo quede la carne y el hueso de lo que se quiere contar. Es un trabajo de desnudamiento y purificación del lenguaje.
–Un lenguaje poco frecuente en las letras latinoamericanas, en ocasiones demasiado tendentes a la verborrea, ¿no le parece?
–Puede ser, pero yo no creo que la literatura latinoamericana deba ser esto o lo otro, porque lo mejor que tiene esta región nuestra es que es tan diversa. O sea que contiene todos los colores, los olores, los sabores del mundo.
“Si lo mejor que el mundo tiene está en la cantidad de mundos que el mundo contiene, pocas regiones del mundo contienen tantos mundos como la nuestra. Y, por tanto, hay una diversidad de lenguajes y esa es nuestra riqueza.
“Yo escribo a mi manera, lo que siento y me sale, pero hay muchas otras formas de escribir. Todo lenguaje es legítimo en la medida que las palabras nazcan de la necesidad de decir.”
–Pero hay influencias, generaciones literarias.
–Sí, yo escribo a mi manera, que es a su vez una manera muy influida por mi maestro Juan Rulfo. En una entrevista, hace ya algún tiempo, me pidieron que eligiera a los escritores más importantes en mi formación literaria. Yo contesté: Juan Rulfo, Juan Rulfo y Juan Rulfo.
Historias sentipensantes

–En su búsqueda de nuevos lenguajes, supongo que también está al tanto de la evolución de nuestro idioma en la sociedad actual.
–Sí, es un aprendizaje cotidiano. Recibo muchas voces de la calle, que son las que más me alimentan. Y es un trabajo de recreación de las voces que uno recibe. Cuando Rulfo me decía que se escribe más con la goma que con el lápiz, y eso es verdad, pero no toda. Porque también hay que ver cuáles son las palabras.
“Otro maestro mío, Juan Carlos Onetti, con quien compartí pocas palabras y muchos silencios, siempre me decía que había un proverbio chino que decía que las únicas palabras que merecen existir son las palabras mejores que el silencio.
“Es una idea muy hermosa, porque el silencio es un lenguaje hondísimo y profundo; entonces es muy difícil que las palabras sean mejores que el silencio.
“En realidad eso es imposible, pero uno tiene que intentar esos imposibles. Es el mayor desafío del lenguaje.”
–Precisamente su libro Espejos tiene muchos silencios y mucha calma en su lectura.
–El libro pide lentitud como el amor. Y silencio para que las palabras suenen de verdad.
–¿Usted también asume la literatura como ese juglar que va de pueblo en pueblo contando historias, declamando, leyendo en voz alta esas historias?
–Sí, pero si son conocimientos solos, es decir, mensajes de la razón van a tener poco recorrido. Tienen que ser historias sentipensantes para llegar a quien las lea, tienen que venir de la razón y del corazón. Tienen que unir lo que ha sido desvinculado por la cultura del desvinculo, que es la cultura dominante. Que entre otras cosas ha desvinculado la razón de la emoción, como ha desvinculado el pasado del presente.
“Por eso en el libro se mezcla muchísimo el pasado y el presente; el exterminio de Irak a manos de un señor que cree que la escritura fue inventada en Texas y, al mismo tiempo, el nacimiento del primer poema de amor de la historia humana, que es un poema escrito en Irak, cuando todavía no se llamaba así, en lengua sumeria y en tablillas de barro.”
–Una de esas líneas invisibles que dan sentido a las 600 historias de Espejos, ¿sería la vocación del hombre por la guerra, por esa tendencia a destruirse a sí mismo?
–Creo que los que creyeron que la contradicción es el motor de la vida humana no se han equivocado. Somos una contradicción incesante. Y eso te ayuda a sobrevivir en un mundo difícil; la certeza de que no hay horror que no implique alguna maravilla. La certeza de que somos mitad basura y mitad hermosura. Entonces el libro se alimenta de esa contradicción incesantemente. No sólo del horror sino también del amor.’
–Con especial fijación en las guerras, ¿no cree?
–Sí, porque la guerra es parte del horror. No pienso que la guerra sea un destino humano, pero sí sigue siendo una realidad de nuestro tiempo.
“Cada minuto mueren de hambre o de enfermedad curable 10 niños en el mundo. ¡Cada minuto! ¡Y cada minuto Estados Unidos gasta medio millón de dólares matando inocentes en Irak!”
–También el machismo es una constante de la historia de la humanidad.
–Sí, por eso menciono la paradoja de las vidas de Santa Teresa y Sor Juana Inés de la Cruz. Las dos perseguidas por la Inquisición, los sectores más dogmáticos y feroces de la Iglesia católica y de sus verdades únicas. Sospechosas por ser mujeres inteligentes, creativas, por tener tanto o más talento que los hombres. Y, por tanto, culpables del imperdonable delito de ser ellas mismas. “El caso de Santa Teresa es el más trágico. Pienso que un brazo de Santa Teresa acompaña a Francisco Franco en su larguísima agonía porque la descuartizaron y mandaron los pedazos a todas partes, y el brazo incorruptible –como le dicen– en la mesita de luz de Franco. Es una broma de mal gusto de la historia.
“Ella, que había sido víctima de los equivalentes de Franco en su tiempo.”
–¿Cómo ve Eduardo Galeano lo que ocurrió recientemente en Sudáfrica, que desconcertó al mundo: el estallido xenófobo en el país que sufrió durante tantas décadas el apartheid?
–Creo que hay un sistema mundial de dominio que está convirtiendo al mundo en un matadero y también en un manicomio. Nos está enloqueciendo a todos y la prueba de esto se está convirtiendo en una locura total es que ese sistema de dominio mundial ha logrado que los negros se maten entre ellos, como está ocurriendo en África del Sur, o que los iraquíes se maten entre sí, como ocurre en Irak, o que los palestinos se maten entre ellos. Nos enloquecen. Ya no sabemos quién es quién, ni por qué ni para qué.
“Ahora el mundo ha entrado en un periodo de crisis muy peligroso y esto va a generar explosiones de racismo por todas partes. El inmigrante, el venido de fuera, sobre todo si es de piel oscura será el chivo expiatorio del paro, del desempleo, de la desocupación.”
–Da la impresión de que el mundo no reflexiona ni guarda silencio para analizar esto así, como sí podemos hacer con su libro, por ejemplo…
–Sí, porque vivimos en un vértigo incesante. Somos presos. Instrumentos de nuestros instrumentos. Máquinas de nuestras máquinas. Y el vértigo de la vida urbana nos impide disponer del tiempo necesario para recuperar la memoria perdida y para recordar las cosas más obvias. Que a Colón nadie le pidió pasaporte, que a Hernán Cortés nadie le exigió contrato de trabajo, que a Francisco Pizarro nadie le exigió certificado de buena conducta, que además no lo hubiera obtenido porque era un tipo con antecedentes muy jodidos.
“Como decía al principio, somos todos africanos emigrados. Son cosas elementales que hemos olvidado por completo y que debemos recuperar para hacer preguntas, como: ¿es un destino este mundo?, ¿no estará embarazado de otro?”
–En el libro también reflexiona sobre la conquista, después de cinco siglos. ¿Cómo ve la situación de los pueblos indígenas?
–Me parece admirable la capacidad que han tenido los indígenas de las Américas en perpetuar una memoria que fue quemada, castigada, ahorcada, despreciada durante cinco siglos. Y la humanidad entera tiene que estarle muy agradecida, porque gracias a esa porfiada memoria sabemos que la tierra puede ser sagrada, que somos parte de la naturaleza, que la naturaleza no termina en nosotros. Que hay posibilidades de organizar la vida colectiva, formas comunitarias que no están basadas en el dinero. Que la competencia contra el prójimo no es inevitable y que el prójimo puede ser algo mucho más que un competidor.
“Todas estas cosas que se han heredado de las culturas originales y que han tenido una persistencia admirable porque han sobrevivido a todo y que se manifiestan ahora.
“Por ejemplo, la nueva Constitución de Ecuador, que lleva nombre indígena, por primera vez en la historia de la humanidad consagra a la naturaleza como sujeto de derecho. Nunca a nadie se le había ocurrido.
“En Ecuador, a pesar de ser un país muy infectado de racismo, como México y todos en América Latina, se ha podido perpetuar una memoria subterránea que hace posible esta recuperación de verdades pronunciadas por voces del pasado más remoto, pero que hablan al futuro.”

Muda de amo

–Y el hecho de que ahora se esté en plena “celebración” del bicentenario de las independencias, ¿qué le parece?
–Las independencias fueron en general los certificados de nacimiento de las naciones, mentira en las que vivimos. Porque todas las constituciones de nuestras repúblicas independientes negaron los derechos a quienes habían derramado la sangre por conseguir esas independencias. Fueron emboscadas contra los hijos más pobres de las Américas. Eso fue unánime y siempre fue así.
“Fueron repúblicas nacidas para la negación de derechos, para la maldición y para el desprecio de la mayoría de sus habitantes, muchos de los cuales pasaron a una peor vida de la que tenían bajo el predominio colonial. O en todo caso se limitaron a mudar de amos. Como decía un grafiti anónimo en una pared de Quito, cuando se promulga la independencia de Ecuador: ‘Último día del despotismo y primero de lo mismo’.”

Usted tenía razón, Brecht, no siempre se lucha todos los días

Pedro de la Hoz
La Jiribilla

Mentiría si digo que fue simple y pura curiosidad la que me hizo volver los pasos sobre algunos de los protagonistas de Mayo del 68. En uno de mis frecuentes viajes a Alemania durante la década pasada, fui llevado a la Rathaus (ayuntamiento) de Frankfurt del Meno, donde mi guía, haciendo un alto en la explicación sobre las características de la ciudad, señaló a un hombre enfundado en un impecable sobretodo gris que a la entrada de la edificación era saludado cálidamente por un grupo de banqueros: “Ese es Daniel Cohn-Bendit”. Su presencia allí se explicaba por el cargo que ocupaba en aquel invierno de 1995: adjunto del Alcalde de la ciudad. A la sazón ya había sido elegido eurodiputado por el Partido de Los Verdes.

De Dany el Rojo, uno de los principales animadores de la revuelta estudiantil de la primavera de 1968 que tuvo su epicentro en París y se extendió hacia otros lugares, apenas quedaba nada en aquella figura. En 1986, un libro suyo dio un rudo portazo a quienes pensaron alguna vez en el espíritu levantisco y contestatario de este político que comenzó militando en las filas del anarquismo: La Revolución y nosotros que la quisimos tanto (1986). Allí, con todo desparpajo, escribió: "Después de Praga, después de Santiago, después de los claveles marchitos de Portugal, después de los ahogados del mar de China, después de Camboya y el horror del terrorismo, después de tantos sufrimientos, tantos fracasos, tantas decepciones, la revolución ha perdido a uno de sus fieles. Hoy en día, la idea misma de revolución ha desertado de la imaginación de nuestros contemporáneos. Hemos tenido que someternos al formalismo democrático”.

Esa triste confesión no nació de un momento de debilidad, sino responde sustancialmente a la ideología oportunista de su portador. Ahora mismo, en medio de la conmemoración de los 40 años del movimiento, el político profesional —tan profesional como puede serlo un broker en la Bolsa o una estrella futbolística— declaró a la agencia Europress: “Tendríamos que acabar con las comparaciones de hace 40 años. El 68 ya pasó, fini, passé. Fue genial para los que lo vivieron, pero ahora ya ha pasado. Tenemos otro mundo, otra sociedad. El 68 cambió el mundo, pero ahora hay que enfrentarse al mundo actual y no volver la vista siempre atrás”.

Su caso, a todas luces, no es único. El articulista Andrés Pérez, en el periódico español El Público, nos recuerda cómo “Mayo del 68 fue una excelente rampa de lanzamiento, no solo para carreras profesionales, sino también incluso para marcas comerciales: el periódico económico Les Echos publicó recientemente un completo reportaje sobre las marcas y empresas que nacieron de las cenizas de la revolución fracasada: la agencia de viajes Jet Tours, el detergente Ariel, el café Jacques Vabre, el queso camembert Président y las firmas de moda Calvin Klein y Sonia Rykiel son algunas de las firmas fundadas por sesentayocheros”.
Al parecer siguen teniendo sentido aquellos versos memorables de Bertolt Brecht: "Hay hombres que luchan un día y son buenos, otros luchan un año y son mejores, hay quienes luchan muchos años y son muy buenos, pero están los que luchan toda la vida, y esos son los imprescindibles”. Con la salvedad de que algunos siquiera guardan memoria de la lucha del primer día.

miércoles, 28 de mayo de 2008

El Che Guevara marcha de nuevo en Buenos Aires

Página/12, TeleSur y redacción.

Un escultor, 15 mil personas y más de 75 mil llaves y piezas de bronce de todo el mundo son los protagonistas de esta nueva marcha de Ernesto "Che" Guevara por Argentina, en un periplo de 300 km que llevará su nueva estatua de las ciudades de Buenos Aires a Rosario, con motivo de la conmemoración del 80 aniversario del nacimiento del guerrillero heroico el próximo 14 de junio.

La obra, develada este martes en la capital argentina, mide casi cuatro metros de altura y fue realizada por el artista plástico Andrés Zerneri, quien se inspiró en la legendaria fotografía de Alberto Korda y representó al Che de cuerpo entero, sobre una roca, "con el pelo largo, boina y la mirada al cielo", según consigna el diario argentino Página/12.
El proyecto nació en el 2006 mediante una convocatoria popular y la difusión por medio de correo electrónico, la cual logró que más de 15 mil personas de todo el mundo donaran 75 mil llaves de bronce para juntar las tres toneladas de bronce necesarias para moldear la figura. Se eligió la donación de llaves para que fuese una construcción comunitaria, independiente y participativa.
"Hemos recibido bronce de todos los países del mundo, en todas las provincias de Argentina había algún centro de acopio a donde dejan aunque sea una llave. La gente en muchas escuelas y bibliotecas [se organizó] para mandar aunque sea un pedacito de bronce", comentó Zerneri a la televisora latinoamericana TeleSur.
El artista plástico contó con la colaboración de un grupo de apoyo que llegó cada sábado a su taller, para dar recomendaciones a la realización del monumento. A este grupo se sumaron organizaciones y personas en forma individual, que durante este tiempo prepararon exposiciones, festivales y otras actividades culturales para promocionar la obra.
Zerneri afirma que una vez instalada en Rosario, la mirada de su estatua se cruzará con la de la famosa imagen de Santa Clara, Cuba, abarcando toda América Latina, algo que siempre estuvo en la visión política del Che.
Para conocer más de este proyecto y observar la galería de videos y fotografías, consulte la siguiente dirección electrónica: http://www.monumentoalche.com.ar/

lunes, 26 de mayo de 2008

Fascismo racista en Bolivia

Alex Contreras Baspineiro
ALAI AMLATINA

(Fotografía de: Comunica Bolivia)

Cochabamba.- “De rodillas indios de mierda, griten viva la capitalidad”, “Sucre se respeta carajo”, “Llamas, pidan disculpas”, fueron las consignas impuestas por un grupo de jóvenes chuquisaqueños que mediante patadas y puñetes obligaron a cerca de 50 campesinos quechuas a quitarse las camisas, ponerse de rodillas y quemar la bandera del MAS y la wiphala (símbolo de las naciones originarias) en pleno frontis de la Casa de la Libertad ubicada en la plaza principal de Sucre.
Hace 199 años, un 25 de mayo, en ese mismo lugar, se protagonizaba el primer grito libertario del continente y, en 2008, contradictoriamente se produjo un grito lleno de racismo, odio y discriminación contra representantes de las mayorías nacionales, justo contra quienes liberaron a esta patria del yugo español.
"Hay que matarlo a ese indio decían ellos, todo esto sucedió en presencia del presidente del Concejo Municipal de Sucre, Fidel Herrera, y la alcaldesa Aidée Nava; ellos aplaudían todo lo que nos hacían esos grupos violentos", denunció el alcalde de Mojocoya, Ángel Vallejos, quien también fue golpeado brutalmente y obligado a andar de rodillas.
El 24 de mayo, el Presidente de la República, Evo Morales Ayma, debería arribar a Sucre para entregar una serie de proyectos y dos ambulancias a cada uno de los municipios del departamento de Chuquisaca; sin embargo, grupos de choque violentos frenaron esa actividad.
A pesar de la intervención policial y militar, cuyos componentes son también en su mayoría de raíz indígena, la fuerza y organización de los grupos de jóvenes que estaban armados no sólo de palos y piedras sino de gases lacrimógenos y dinamita, ocasionaron los atropellos a los derechos humanos.
Las imágenes de violencia registradas en diferentes barrios de Sucre sencillamente fueron desgarradoras: los jóvenes, varios en estado de ebriedad, arremetieron con palos y piedras, a la integridad de campesinos que caían al suelo. No se salvaron mujeres campesinas ni niños.
Reportes médicos aseguran que 35 personas resultaron heridas, pero además los campesinos sufrieron el robo de sus documentos, relojes y el poco dinero que tenían.

El que no salta es llama

De acuerdo a los datos del último censo de población y vivienda, en Bolivia el 63.3 por ciento es considerado como indígena. Sin embargo, esta realidad no es aceptada por los pequeños grupos que detentaron el poder en los últimos gobiernos neoliberales y que se beneficiaron a través de la corrupción y los negociados.
Los vejámenes y humillaciones de los últimos días no son nuevos. Durante las sesiones de la Asamblea Constituyente, los representantes indígenas que son el rostro de la Bolivia pluricultural y multilingüe fueron agredidos e insultados en varias oportunidades.
“El que no salta es llama”, "Fuera de aquí, collas de mierda”, “Cruce de llamas con adobes” y otros adjetivos acompañados de agresiones físicas son parte de la historia, pero también de la impunidad. Así como quedó en la impunidad la muerte de tres chuquisaqueños, ocurrida en noviembre de 2007.
Lamentablemente, desde el año pasado a la fecha, ningún ciudadano o autoridad fue sancionada por la justicia boliviana, aunque de acuerdo a imágenes, testimonios y denuncias se puede identificar a los responsables directos pero también a los autores intelectuales. Más allá del tradicional: “está en un proceso de investigación” o “actuaremos con la ley en la mano” de algunos representantes del gobierno, no se hizo nada concreto.
El enfrentamiento entre el campo y la ciudad, los blancos y los indios, los k’aras y los t’aras, los oligarcas y los indígenas se acrecienta cada día más, aunque tanto autoridades del gobierno como departamentales, niegan su autoría.
El presidente del Comité Interinstitucional de Chuquisaca, Jaime Barrón, no descartó que hubiera infiltrados entre los sucrenses que tomaron como rehenes a los campesinos y los obligaron a despojarse de sus camisas y arrodillarse frente a la Casa de la Libertad.
"No debió haberse producido ese hecho. Los hermanos campesinos merecen todo nuestro respeto. Cuando los vi arrodillados los hice levantarse de inmediato, los llevé hasta la alcaldía y los llevé hasta la salida a Tarabuco, porque estaban completamente asustados", dijo.
Según la candidata a prefecta de ACI-MPC (Alianza del Comité Interinstitucional-Movimiento Poder Ciudadano), Sabina Cuéllar, los indígenas fueron obligados a trasladarse a Sucre para recibir al Presidente de la República bajo amenaza de ser multados con 100 bolivianos.
La Federación de Campesinos de Chuquisaca, al tiempo de solicitar la expulsión de los representantes del Comité Interinstitucional, amenazó con cerrar las válvulas en la localidad de Turupampa y Villa Fernández que conecta con la ciudad capital.
Desde Cobija, el Jefe de Estado se refirió al tema pidiendo a "algunos jóvenes" de "algunas universidades" a recuperar el respeto, la ética y la moral para con los indígenas, campesinos y los más pobres. "Qué clase de universitarios tenemos, no son todos ni en todas las universidades. Es importante mejorar esa ética, esa moral de un joven solidario y respetuoso, que siempre esté atento a los problemas sociales", manifestó.

Impunidad peligrosa

Más allá de las declaraciones no existe ninguna acción concreta para frenar esta serie de atropellos. El gobierno debe actual amparado en las leyes.
En enero de 2007, en Cochabamba se produjeron violentos enfrentamientos entre grupos de choque organizados por la Prefectura y el Comité Cívico contra campesinos e indígenas, pero no se castigó a ninguno.
Existen evidencias de la participación de ciudadanos y autoridades. En Santa Cruz, el vicepresidente del Comité Cívico cruceño, Luis Núñez, pidió a los sectores contrarios a las autonomías a "abandonar Santa Cruz o, de lo contrario, atenerse a las consecuencias".
Ese discurso racista además agregó: “Ellos (los bolivianos del occidente) han venido aquí. Adáptense a nuestra forma de vida que es paz, trabajo y tranquilidad, pero no nos sigan provocando, insultando, denigrando como lo han hecho ayer o aténganse a la consecuencias”, advirtió el cívico.
Miembros de la Unión Juvenil Cruceñista en reiteradas ocasiones agredieron a varias personas en Santa Cruz. La violencia física también estuvo acompañada de atentados dinamiteros, amenazas, persecuciones y otras acciones contrarias a los derechos humanos, pero nadie hizo nada.
En los últimos días en Sucre, el diputado Wilber Flores fue agredido, lo mismo ocurrió con los parlamentarios potosinos Carmen Flores y César Navarro o con la senadora cochabambina Leonilda Zurita.
Si en Sucre ocurren esos hechos de violencia, en poblaciones rurales de Santa Cruz la situación es igual o peor. Días después del referéndum autonómico en San Ignacio de Velasco, representantes cívicos y el principal dirigente indígena chiquitano agredieron al sacerdote Adalid Vega Veizaga a quien acusaron de ser militante del MAS y contrario al proceso de las autonomías. Al religioso le exigieron que abandone la región y, ninguna autoridad, impuso la ley.
Las agresiones no sólo fueron para campesinos, indígenas o gente común, sino también para ministros y el propio Presidente y Vicepresidente de la República que virtualmente no tienen pisada en algunas regiones del país.

- Alex Contreras Baspineiro es periodista y escritor boliviano.

sábado, 24 de mayo de 2008

Fernando Lugo: inicia el cambio en la “catedral” del Paraguay

En esta entrevista, realizada antes de las pasadas elecciones, Fernando Lugo, presidente electo de Paraguay, afirma que "el verdadero, el auténtico, el genuino cambio viene desde abajo, viene desde dentro, y no desde afuera y desde arriba. El poder se construye desde las gentes más sencillas que se unen por sus reivindicaciones y también en sus grandes proyectos e ideales políticos".

Idania Trujillo*
Revista Envío

Tiene 55 años. Su tez es trigueña como la de los indios guaraníes. Nació en San Solano, un pueblito muy pequeño, perteneciente al Departamento de Itapúa del Distrito de San Pedro del Paraná, en Paraguay. Apegado a la tierra como sus padres, conoció desde pequeño las estrecheces, el dolor, el sufrimiento y también las esperanzas de su pueblo. Aún no sospechaba que su verdadera vocación sería servir a los demás, como Jesús de Nazaret y encarnar en el Evangelio su testimonio de amor y sacrificio. Despierto a la curiosidad intelectual y a las realidades de su entorno, con 18 años comenzó a enseñar en una escuelita rural. Tal vez el contacto con sus semejantes le decidió definitivamente por el sacerdocio.
Paraguay es un vocablo guaraní que significa “agua que viene del mar”. Tal vez como esas aguas que vienen del mar a encontrarse con la tierra está llegando Fernando Lugo al alma del pueblo paraguayo. Aguas que son tambores de fe y nuevas esperanzas. Le propongo una entrevista que termina siendo una amena, inteligente y profunda plática. Mientras le escucho, me cuenta que fue ordenado sacerdote misionero de la Congregación del Verbo Divino en 1977. Estudió Ciencias Sociales en Roma. De vuelta a Paraguay se dedicó a la docencia universitaria. “Justo al comenzar el doctorado -confiesa, con esa sencillez propia del hombre de cultura que ha vivido con humildad múltiples experiencias humanas-, me nombraron provincial de la Congregación del Verbo Divino; y desde 1994 hasta el 2005 fui Obispo de la Diócesis de San Pedro del Ycuamandyyú, una de las más pobres y olvidadas del país. Allí aprendí a ser pastor”.
IT - Vivir y ejercer el sacerdocio en San Pedro, compartir con los pobres, sufrir su dolor, estar al lado de sus luchas y también celebrar sus esperanzas, ¿le hizo ser mejor pastor, mejor ser humano?
FL - En San Pedro he vivido todas las experiencias humanas. Las experiencias de dolor, de muerte, de persecución a los campesinos, de calumnia, de amenazas. También de triunfo, de logros, de esperanzas. Y todas ellas juntas nos elevan a la experiencia de Cristo, aquel que nos llamó a vivir con intensidad toda la gama de situaciones humanas, el Cristo histórico, el Cristo de la fe, que vivió en el contexto de Nazaret y Jerusalén y que siempre ha sido fuente de inspiración para que el hombre y la mujer sean más humanos. Un Cristo que nos eleva a la categoría de un ser humano y divino al mismo tiempo. Eso me ha llenado de esperanza e ilusión, me ha dado la oportunidad de compartir con la gente, con su dolor, sufrir junto a ellos la persecución, saber qué se siente cuando se está sin tierra, sin techo, sin salud, sin educación, sin futuro, como huérfanos de la sociedad. Sentir como propio su sufrimiento y dolor me ha hecho desarrollar una sensibilidad especial por el otro que está delante nuestro, que es la imagen de Dios. Eso me ha hecho más cristiano y también mucho más humano.
IT - Lo veo -perdóneme el atrevimiento- como un hereje en el sentido en que se ha enfrentado al dogma de la Iglesia Católica. ¿Qué consecuencias le ha traído esa herejía?
FL - Tu pregunta me hace recordar un libro que he presentado hace poco, que se llama La herejía de seguir a Jesús (David Fernández. Iepala Internacional, 2007), donde se recoge la experiencia de las Ligas Agrarias Cristianas de Paraguay, una experiencia de vida en comunidad. Esos campesinos fueron acusados de comunistas por el gobierno de Alfredo Stroessner, fueron masacrados, muchos asesinados, otros tuvieron que exiliarse, sufrieron prisión, tortura. Es decir, pagaron en carne propia el ser “herejes”, el seguir con radicalidad la experiencia de Jesús de Nazaret. La experiencia de seguimiento de Jesús, el testimonio de compromiso, se aleja de lo que la Iglesia Católica muchas veces acentúa: lo meramente doctrinal. Ese libro nos muestra con claridad algo en lo que que creo: que Jesús, ante todo, es un camino a seguir, es una huella a construir y es, sobre todo, una verdad a descubrir. Por eso he recibido la incomprensión, la crítica -a veces amarga- de gente cercana a la Iglesia, que no sabe que la experiencia cristiana pasa por encima de lo doctrinal, porque asume todas las experiencias humanas.
IT - ¿Considera que ha muerto, está vencida o no tiene ya nada que decir la Teología de la Liberación en este continente, frente a los nuevos desafíos de la fe y la realidad y frente a los nuevos sujetos que han emergido?
FL - La Teología de la Libeación sigue vigente. Siempre recuerdo la carta que escribió Juan Pablo II a los obispos brasileños, donde les decía que la Teología de la Liberación forma parte del patrimonio de la historia teológica de la Iglesia Católica. Ha sido una fuente de inspiración en América Latina y también en Asia, África y Europa. Si bien no tenemos hoy grandes ediciones teológicas, en todos estos años se fueron formando grupos de teólogos que han ido renovando la Teología de la Liberación. Por otro lado, han ido apareciendo nuevas teologías emergentes en el continente: la teología de la mujer, la teología del género, la teología negra, la ecológica, la étnica, la medioambiental. La teología liberadora se reencarnó en ejes temáticos teológicos que ha resurgido con mucha fuerza para seguir iluminando la experiencia cristiana en las Comunidades Eclesiales de Base.
IT - Desde muy joven ha estado vinculado a la docencia, en especial en el colegio Verbo Divino. ¿Qué le ha aportado el ejercicio del magisterio, el estar cerca, en contacto, con tantas y tantos jóvenes?
FL - El Colegio Verbo Divino viene a rubricar todo un hacer de experiencias en la docencia. Con sólo diecisiete años fui a dar clases a una escuela en el campo. En mi episcopado en San Pedro siempre encontré un tiempo para dedicarlo a la Universidad, pues he seguido enseñando Sociología, Sociología de la Educación, Introducción a las Ciencias Políticas y Antropología Pedagógica en cinco facultades dentro de la diócesis de San Pedro. La docencia la llevo en la sangre. El Colegio Verbo Divino, donde estudian 1,500 jóvenes, mujeres y hombres - porque es un colegio mixto- me ha dado la ilusión de descubrir esa rebeldía juvenil, ese deseo de cambio, esa fortaleza espiritual que tienen ellos y ellas por construir un mundo diferente, un mundo mejor. Y por otro lado, constatar cómo hacen una fuerte crítica a un sistema educativo que no tiene eficacia ni está sustentado por el humanismo, sino que se centra en lo tecnológico, que no despierta la sensibilidad social, la sensibilidad por la humanidad. Por ellos y ellas he aprendido a aferrarme a lo humano en toda su complejidad. He aprendido de sus errores, sus problemas, sus crisis de crecimiento, su relacionamiento con su familia, con sus amigos… Ser maestro me ha demostrado la validez de la educación como experiencia pedagógica y humana. He cumplido un ciclo y ahora voy a dedicarme a otra cosa.
IT- ¿Qué significa ser cristiano y ecuménico hoy?
FL- El ser cristiano lo tomo siempre con mucha simplicidad. Para mí es poder emular, seguir las huellas de Cristo en el contexto, el ambiente, la cultura y la sociedad en que uno vive. Cualquier persona, en cualquier parte del mundo que diga, haga y viva como vivió Cristo, seguirá la misma suerte: será calumniado, apresado, torturado y muerto fuera de los límites de la ciudad. Creo que eso es un signo de fidelidad. La persecución es un signo de fidelidad, como decía San Agustín. Y como decimos en Paraguay, “sin querer mandarnos la parte”, de alguna manera he sentido esa incomprensión, esas calumnias, esas amenazas. Sin embargo, a quienes tenemos la fe puesta en Cristo, todo eso nos fortalece y nos impulsa a sobreponernos a las dificultades de la vida humana. Nadie tiene el monopolio de Jesús de Nazaret, nadie tiene el monopolio del Espíritu Santo, nadie tiene el monopolio de Dios. Por eso creo que hoy día es mucho más necesario un sano ecumenismo con todas las iglesias que siguen a Cristo y también con aquellas religiones que no lo siguen, para poder buscar, como Jesús, al Dios cósmico que nos une y nos ampara a todos. Y bajo el nombre de Dios, poder construir una humanidad mucho más fraterna.
IT - ¿Considera que la Iglesia Católica vive una “noche oscura”? ¿Por qué?
FL - Todas y todos los que hacemos teología, los que seguimos a Cristo, vivimos en una noche oscura. Pero cuanto más oscura es la noche más cerca está el amanecer, dicen los indígenas en Paraguay. Ése es un signo de búsqueda, ¿verdad? Hay una expresión muy bonita en mi país, que es muy común escucharla en el campo. Dice así: “El fuego no se apaga nunca, es eterno, y en el amanecer quedan las huellas de tizones encendidos de la noche anterior”. Lo que pasa es que ese fuego hay que atizarlo. Yo lo veo así. Cada día hay que atizar el fuego, ponerlo al viento y renovarlo. Creo que la noche oscura nos llega a todos y a todas. Y también a la Iglesia Católica, porque nadie tiene el monopolio de la luz. La luz la tiene Jesús. Para nuestro mundo cristiano la luz es él a través de su Espíritu. Algunos tenemos noches luminosas, noches de claridad, donde el horizonte se ve claro. Todo esto forma parte de un proceso de búsqueda sincera, de búsqueda de responsabilidad, de seguimiento y, sobre todo, de testimoniar la vida de Jesús en nuestras vidas.
IT - A finales de 2006 usted dijo: “Mi gran catedral a partir de hoy será todo un país”. ¿Serán esa catedral y ese país con que sueña posibles de alcanzar?
FL - Quizás es un poco ambicioso, ¿verdad? Tratar de convertir todo el país en una catedral. Lo que quise decir, de manera metafórica, es: “A partir de ahora me dedico al país. Hasta ahora estuve en una catedral enseñando, compartiendo, sufriendo, construyendo. Hoy me pongo a disposición de la ciudadanía y de todos los ciudadanos de Paraguay para construir desde la política esa nación que nos merecemos todos los paraguayos, una nación más justa, más fraterna”. Queremos construir un país con más equidad social, una nación reconciliada, donde la justicia no sea sólo un objeto de lujo para algunas personas pudientes, sino para todas y todos por igual. La catedral tiene esa imagen de acoger a todos. En ella entran los pobres, los ricos, los de izquierda, los de derecha. Para construir esa catedral hay que partir de considerar a todas y a todos los paraguayos por igual.
IT - La razón de ser de una iglesia, de una comunidad de fe, es celebrar la vida, celebrar a Dios, y también alimentar la espiritualidad. Usted ha sido “separado” de su cargo y de su comunidad por decisión de la jerarquía católica. Si ya no tiene una comunidad, como en su caso, ¿dónde y cómo alimenta esa espiritualidad?
FL - Yo sí tengo una comunidad. Yo vivo con algunas personas en una misma casa. Es una comunidad cercana. Tengo unos amigos con los que cotidianamente comparto ideales políticos, proyectos. Quizás ya no rezo de la manera formal como en la vida religiosa, pero así como la Teología de la Liberación tiene una espiritualidad desde la realidad, hoy más que nunca veo en ese pozo de la realidad las semillas del Verbo que están dispersas por la sociedad, por las culturas. Y cada día, en cada amanecer, en cada acontecimiento, ¿cómo no ver la mano de Dios, cómo no ver y nutrir nuestra propia espiritualidad en el servicio generoso de construir una patria más justa para los demás? Pío XI decía que la política es la expresión más sublime de la caridad. Creo que hoy tenemos que rescatar el aspecto positivo de la política e ir construyendo una política que también nos ayude a la santidad.
IT - ¿Dónde cree que está hoy la posibilidad de construir un nuevo poder? ¿Acaso en el cielo, en lo global, en la comunidad? ¿O en qué otro lugar?
FL- Muchas veces los políticos usurpan el poder o se aferran a él. Creo sinceramente que el poder es un proceso de construcción. Nosotros, como nos enseña la Teología de la Liberación, hemos optado por el método de hacer ese poder. Es decir, construirlo a partir de esa realidad sangrante, desafiante, de pobreza, de miseria, de exclusión que viven nuestros pueblos. Ese poder se construye desde abajo. El verdadero, el auténtico, el genuino cambio viene desde abajo, viene desde dentro, y no desde afuera y desde arriba. El poder se construye desde las gentes más sencillas que se unen por sus reivindicaciones y también en sus grandes proyectos e ideales políticos.
*PERIODISTA DEL CENTRO MARTIN LUTHER KING DE LA HABANA. COLABORADORA DE LA AGENCIA INFORMATIVA LATINOAMERICANA ADITAL.

http://www.envio.org.ni/articulo/3759

Nacionalismo e integración regional

Juan Diego García
Especial para ARGENPRESS.info
La ola nacionalista que recorre Latinoamérica tiene como complemento necesario un proceso de integración regional. A este nacionalismo de nuevo cuño se oponen tan solo los partidarios del neoliberalismo quienes abogan por desechar lo nacional y aprestarse a la integración con los Estados Unidos, como la única vía para salir de la pobreza.
Los partidarios criollos del neoliberalismo defienden la apertura comercial, desdeñan como antigualla y manifestación ridícula toda expresión de nacionalismo, hablan de una supuesta ciudadanía y cultura “mundiales” y condenan sin paliativos la defensa de las señas de identidad propias como actitud reaccionaria, premoderna e insuflada de un indigenismo ridículo. Al mismo tiempo no tienen dificultad alguna en admirar la cultura anglosajona y aceptar como natural que los estadounidenses declaren ser el pueblo escogido por el Altísimo, canten enternecidos su himno nacional hasta en la ocasión más anodina y exhiban su bandera casi con obsesión.
El nuevo nacionalismo latinoamericano encuentra su mejor expresión en el rechazo generalizado al ALCA y a los Tratados de Libre Comercio por las ventajas que conceden a los Estados Unidos mientras sacrifican el trabajo nacional sometiéndolo a una competencia imposible con las mercancías extranjeras y porque exceden ampliamente los objetivos comerciales, comprometiendo la propia soberanía. No por azar muchos ven en esta integración con los Estados Unidos un nuevo tipo de colonialismo que condena a una dependencia aún mayor.
Pero Washington y sus aliados no las tienen todas consigo. El nuevo nacionalismo latinoamericano se traduce ya en proyectos de integración regional que buscan defender mejor sus intereses comunes frente a terceros; un nuevo nacionalismo que es entonces compatible con el objetivo de la unidad y un viejo anhelo que se remonta a las mismas guerras de independencia. De hecho, entonces hubo más vinculación entre territorios que luego, cuando se rompe el vínculo con las metrópolis y cada cual se orienta hacia los mercados mundiales ignorando a sus vecinos. En el siglo pasado hubo ya ciertas iniciativas de integración pero sin mayores éxitos. Hoy, por el contrario, todo indica que la integración regional tiene condiciones más favorables, además de ser una necesidad impostergable en un complejo panorama internacional como el actual que convierte el aislamiento nacional en un suicidio.
Para dar un impulso decisivo a la integración regional se reúnen ahora en Brasil los gobiernos del área, en el marco de la Unión de Países de Sudamérica –UNASUR- con un temario ambicioso que incluye variadas formas de cooperación política, comercial, de inversión social y de defensa.
Lula propone que las naciones del área constituyen un consejo de seguridad propio para garantizar la defensa común, precisamente cuando el Pentágono despliega la IV Flota en el Caribe, supuestamente “para combatir el terrorismo” (una excusa que no engaña a nadie). La iniciativa del presidente de Brasil tiene enorme significado y va en la misma dirección de la propuesta de Hugo Chávez de crear la Organización del Tratado del Atlántico Sur- OTAS- réplica evidente de la OTAN, pero con la sola presencia de los sudamericanos. Estas iniciativas en el área de la defensa son especialmente sensibles. De hecho, afectarían a fondo los actuales tratados militares con Estados Unidos, impedirían la presencia de la OTAN en la región y armonizan con la salida de los gringos de la base militar de Manta en Ecuador y el rechazo generalizado a su traslado a Colombia, justamente en la frontera con Venezuela.
El Banco del Sur ya es una realidad y ha empezado a operar como alternativa a las entidades crediticias controladas por Estados Unidos y sus aliados, vistas con recelo y hasta rechazadas abiertamente por muchos gobiernos por ser las responsables de los “consejos” (imposiciones) que llevaron a graves crisis económicas en la región y provocaron levantamientos populares con la caída de varios gobiernos.
Petrosur, otra iniciativa del presidente Chávez no solo tiene unos fundamentos económicos muy sólidos sino que permite gran autonomía a los gobiernos, precisamente en una cuestión clave como la energía. Son muchos los proyectos de infraestructura destinados a generar un verdadero mercado interno, así como bastos programas de inversión social en educación, salud y alimentación, claves para el desarrollo económico.
Sin duda, no son pocas las dificultades que afronta la integración regional. Existen desigualdades considerables en el grado de desarrollo económico entre los países, asimetrías regionales inconvenientes y actividades que más que complementarse provocan competencias no deseables. No hay tampoco armonía entre sus sistemas de gobierno y los cambios políticos pueden causar retrasos considerables. La construcción de infraestructuras es a menudo un reto titánico impuestos por la misma geografía (por ejemplo, para conectar el Pacífico con el Atlántico abriendo nuevos horizontes comerciales y liberando inmensas potencialidades). No deben descartarse tampoco las acciones hostiles de las multinacionales que intentarán atravesar palos en las ruedas de la integración (apoyadas por la diplomacia de sus gobiernos respectivos) ni menos aún los conflictos locales que pueden paralizar el proceso. El más inmediato, el que enfrenta a Colombia con Ecuador, Venezuela y Nicaragua, o los litigios limítrofes entre Chile, Perú y Bolivia, o las diferencias entre Argentina y Uruguay por cuenta de las multinacionales papeleras, o entre Brasil, Argentina y Paraguay cuando se revise la distribución de los beneficios derivados de la energía que producen conjuntamente.
Pero ninguna de estas dificultades constituye un obstáculo insalvable si existe voluntad política y sobre todo si la integración es una necesidad imperiosa impuesta por la realidad mundial. En efecto, ante los procesos de concentración de capitales y mercados no hay otra salida que la unión de las economías para alcanzar escalas adecuadas y resistir el desafío; sometidos todos a la feroz competencia por recursos naturales sería una insensatez tratar de enfrentar a los países ricos desde la debilidad que supone negociar en solitario; amenazados por quienes se abrogan el derecho de intervenir militarmente en cualquier rincón del planeta para “promover la democracia” o “defender sus intereses nacionales”, nada mejor que constituir entidades capaces de disuadir y defender; carentes de un desarrollo científico adecuado, solo el trabajo conjunto garantiza alcanzar la masa crítica suficiente para superar el atraso tecnológico; víctimas de una avalancha de cultura basura proveniente de las metrópolis, que deteriora y degrada, el único camino es buscar la fortaleza en la unidad de quienes están sometidos a las mismas amenazas.
El sueño unitario del Libertador Simón Bolívar – La Patria Grande- deja de ser hoy un simple deseo o la ensoñación de líderes idealistas para convertirse en una realidad que tiene todas las trazas de ser irreversible. El nuevo nacionalismo latinoamericano no es excluyente ni xenófobo ni alimenta racismo alguno. Tampoco la integración supone la disolución de lo propio en una amalgama sin forma, ni la perdida de las señas de identidad de cada cual.
Los promotores políticos de esta iniciativa enfatizan tanto en la necesidad imperiosa de la integración como en todos aquellos elementos que convierten la historia nacional de estos pueblos en un destino común, empezando por su pasado compartido de pobreza, sometimiento y dependencia y sus anhelos de desarrollo, dignidad y autonomía nacional. Todo indica que marchan por el camino correcto.