viernes, 29 de enero de 2010

Celebran en Costa Rica natalicio de José Martí

Este jueves 28 de enero se llevó a cabo en el Parque Nacional, en la capital San José, un acto de celebración del 157 aniversario del nacimiento del héroe cubano, José Martí.
Comunicado de la Embajada de la República Bolivariana de Venezuela.
(Fotografía: Los representantes de las misiones de los países de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA) se hicieron presentes en este homenaje al Héroe Nacional de Cuba).
En la jornada se hicieron presentes las representaciones diplomáticas de numerosos países de América Latina y Europa.
La actividad fue organizada por la Embajada de Cuba en Costa Rica, dirigida por el encargado de negocios a.i., Antonio Pardo, y el cónsul Amaury Jiménez.
La celebración oficial contó con honores y ofrendas florales ante al busto de José Martí, así como el saludo de los distintos embajadores y miembros de los cuerpos diplomáticos acreditados ante Costa Rica, a los representantes de la República de Cuba en la nación centroamericana.
José Martí se destacó como excelente docente, periodista, poeta y prosista, siempre enmarcado su pensamiento por las ideas libertarias y humanistas, en consonancia con los postulados de Simón Bolívar, a quien Martí tributó su plena admiración, indicó un comunicado de prensa de la embajada de Venezuela.

sábado, 23 de enero de 2010

Chile en el corazón

Para los que tenemos a Chile en el corazón, la vuelta de la derecha recalcitrante al poder político nos preocupa, pero sobre todo nos duele, porque Chile sigue siendo un símbolo.
Rafael Cuevas Molina / Presidente AUNA-Costa Rica
rafaelcuevasmolina@hotmail.com
(Fotografía: Sebastián Piñera, presidente electo de Chile, y su esposa Cecilia Morel)
Para América Latina, Chile no es solo un país: es un símbolo.
Para los que en los años setenta estábamos despertando a la vida y la conciencia política, los que habíamos abierto los ojos unos años antes ante la noticia de la muerte del Che en Bolivia, Chile fue, primero, una luz arrullada con las canciones de Víctor Jara, de los Quilapayún, por la prístina voz de Violeta Parra. Luego, fue el dolor y la figura siniestra de Pinochet.
Por miles salieron los chilenos al exilio, y no hubo lugar en donde no los cobijaran y trataran de curarles los rasguños que traían. Cada uno de ellos era un pedacito del símbolo que era Chile y todos querían contagiarse de ellos.
A Chile llegaron los Chicago Boys y se asentaron ahí como Pedro por su casa. El dictador y sus compinches los recibieron como si fueran el hijo pródigo, y el símbolo de Chile cambió de signo. Ahora era la avanzada de los cambios que ya se avecinaban para todo el continente, y el país se convirtió en el Arco del Triunfo por donde entró a pasearse orondo el neoliberalismo.
Desde entonces, la derecha latinoamericana lo tomó como su bandera. Chile era el modelo de lo que querían, la vitrina en donde tenían que verse todos. Hicieron todo lo posible por parecérseles y, en algunas partes, lo único que faltaba era Pinochet. “¡Qué suerte la de los chilenos que lo tienen!” , pensaban secretamente.
Durante más de treinta años la derecha latinoamericana vendió el modelo neoliberal chileno como lo ideal para América Latina, y aplaudió a los gobiernos que vinieron después de Pinochet por ser “realistas” y continuar con él. La cúspide de tales emprendimientos fue la aceptación del país en la OCDE, que pareciera ser algo así como la certificación de haber accedido al desarrollo.
A pesar que los gobiernos de la Concertación eran una versión liviana de lo que los que veíamos en Chile un símbolo de socialismo alternativo hubiéramos querido, cruzamos los dedos para que no le fuera mal en las elecciones del 2010.
Pero la desbancaron.
Chile, que entre otras cosas se erigió como símbolo, en los años setenta, de la necesidad de la unidad, pareció no haber aprendido su propia lección y la izquierda se presentó disgregada.
Muchos en muchas partes no hemos aprendido esa lección que, parece, tampoco han aprendido los chilenos. Seguiremos dándonos contra las paredes mientras continuemos desperdigándonos. La férrea unidad que han mostrado los cubanos hasta ahora es una muestra de la fortaleza que puede tenerse y lo que puede lograrse. Solamente el mantenerla es, de por sí, un logro inmenso. Por eso Cuba es otro símbolo.
Ahora, regresa la derecha al poder en Chile. Las repercusiones que eso tendrá en esta hora crucial de América Latina ya se anuncian. El presidente electo no ha podido esperar a tomar posesión y ya la emprende contra Venezuela y el ALBA.
No podía esperarse otra cosa.
Chile se alineará ahora con la entente de derecha latinoamericana: con México, Honduras, Panamá, Colombia y Perú. Harán coro bajo la batuta del renovado smart power norteamericano, el mismo que no desperdicia resquicio ni oportunidad para colarse en nuestras tierras y afianzar su poder. Véase lo que está pasando en Haití.
Para los que tenemos a Chile en el corazón, la vuelta de la derecha recalcitrante al poder político nos preocupa, pero sobre todo nos duele, porque Chile sigue siendo un símbolo.
Ojalá que les sea leve.

Haití: retrato de una civilización moribunda

Haití nos revela la decadencia de una civilización que se levantó sobre la ferocidad de los imperios occidentales, y que hoy no encuentra cauces para superar las limitaciones y contradicciones de su propia lógica destructiva y depredarora.
Andrés Mora Ramírez / AUNA-Costa Rica
En su célebre Discurso sobre el colonialismo, el poeta e intelectual martiniqueño Aimé Césaire dijo que “una civilización que hace trampas con sus principios es una civilización moribunda”. Basta con leer los despachos de las agencias de noticias que informan acerca de la tragedia en Haití, para comprobar la verdad de esa sentencia: una partida de ajedrez geopolítico empieza a librarse bajo los escombros de Puerto Príncipe y la oprobiosa opulencia en la que han vivido sus clases dominantes, consentidas por esas mismas potencias que hoy acuden a “salvar” al pueblo haitiano.
El eco del imperialismo y el colonialismo retumba en los discursos y declaraciones de los líderes mundiales sobre Haití. El gobierno de Barack Obama en Estados Unidos, evocando los tiempos de Woodrow Wilson, tomó la iniciativa y en medio del caos desembarcó ya más de 14.000 soldados en el país más pobre de América, prometiendo que su estadía será larga (como sus anteriores desembarcos). La Secretaria de Estado, Hillary Clinton, incluso se atrevió a anticipar que las fuerzas de su país permanecerán en territorio haitiano “hoy, mañana y previsiblemente en un futuro”.
En Francia, por su parte, entre las élites políticas afloran las suspicacias y críticas –débilmente encubiertas por las buenas maneras diplomáticas- debido al despliegue militar norteamericano, en una suerte de reclamo de “derechos de influencia” sobre la excolonia: esa a la que Napoleón Bonaparte castigó duramente con un bloqueo comercial -recurrente manía de los imperios-, por el arrebato de dignidad y libertad que fue su proclama de independencia en 1804.
Y en América del Sur, los hegemonistas brasileños miran con recelo el protagonismo estadounidense, que desplaza a su país del rol de liderazgo de la Misión de la ONU en Haití (MINUSTAH): una operación internacional cuyos magros resultados cuestionan la capacidad de Brasil de actuar como fuerza “pacificadora” en la región, con un carácter realmente diferente del imperialismo norteamericano.
Asistimos, con tristeza y asombro, a un retroceso de siglos: una vuelta a aquellos tiempos cuando las potencias repartían el mundo a su antojo y decretaban zonas “naturales” de influencia según la voracidad de sus apetitos expansionistas; los poderes terrenales –no pocas veces ayudados por los poderes “divinos”- trazaban las líneas maestras de la cartografía de los imperios; y los banqueros internacionales acudían en tropel a rescatar las economías y prolongar, eternamente, las deudas de los pobres sometidos al sistema capitalista.
Es un rasgo de esa modernidad occidental en la que vimos la luz como naciones independientes –en la forma, mas no en el fondo-, y que aún pervive en nuestros días.
Por desgracia, al amparo del discurso y la movilización internacional de la “ayuda humanitaria” de los países del llamado “Primer Mundo”, avanza también una reconfiguración de la correlación de fuerzas y el control de espacios de poder en el Caribe, y que inevitablemente afecta al resto del continente. Y eso es lo que han denunciado los países de la Alianza Bolivariana de las Américas, que saben ya de las maniobras en curso contra el bloque alternativo de integración regional.
Una situación como esta nos recuerda los desafíos que enfrentan los movimientos sociales, organizaciones populares y aquellos gobiernos que han llevado más lejos las iniciativas para construir una América Latina y Caribeña más independiente, integrada cultural, social, política y económicamente. De manera particular, nos confirma la necesidad imperiosa de buscar caminos propios para alcanzar el bienestar, más allá del capitalismo neoliberal y de las nuevas formas de colonialismo e imperialismo que amenazan a nuestros pueblos y, más grave aún, que comprometen la sostenibilidad de la vida humana en el planeta.
Haití, con su pobreza y desigualdad social, sojuzgada desde hace siglos por las grandes potencias, se nos presenta, hoy, como un doloroso retrato de la historia de nuestra América: de sus desventuras y cadenas, de las liberaciones y emancipaciones siempre por completar. Incluso, de nuestros grandes e inexcusables olvidos.
Haití nos revela, además, la decadencia de una civilización que se levantó sobre la ferocidad de los imperios occidentales, y que hoy no encuentra cauces para superar las limitaciones y contradicciones de su propia lógica destructiva y depredarora.
Sobre esa decadencia, será preciso crear una civilización nueva.

Desastres y desarrollo

Haití es el mejor ejemplo de cómo el fracaso de un modelo de desarrollo es –más que las iras de Dios o la naturaleza– el verdadero responsable del desastre.
José Natanson / Página12
Durante años se tendió a ver a los desastres como el resultado automático de las fuerzas de la naturaleza. Basándose sobre todo en las investigaciones de las ciencias duras, los estudiosos del tema analizaban las catástrofes como golpes de la naturaleza sobre una sociedad considerada inocente, neutra. La misma idea de “desastre natural”, la manera en que se suele identificar automáticamente un episodio meteorológico –un huracán, por ejemplo– con un desastre, es reveladora de esta concepción, detrás de la cual se encuentra la idea de inevitabilidad del desastre, como si fuera un simple acto de Dios, y la consecuente desresponsabilización de la sociedad.
Desde los ‘70, sin embargo, los estudios sobre el desarrollo derrumbaron este paradigma y pusieron el foco en la relación entre desarrollo (o subdesarrollo) y desastres naturales. Como sostiene el especialista Allan Lavell (Desastres y desarrollo: hacia un entendimiento de las formas de construcción social de un desastre), los desastres no son simples fenómenos meteorológicos sino el producto de procesos sociales que no garantizan una adecuada relación con el ambiente –natural y construido– que le da sustento a la vida en común. Los desastres son problemas no resueltos del desarrollo y la vulnerabilidad frente a ellos, una manifestación de los déficit de ese desarrollo.
Desde esta perspectiva, es lógico que los países subdesarrollados sufran los desastres de manera más intensa. El Informe Mundial de Desarrollo Humano del 2004 –titulado “La reducción de riesgos de desastres. Un desafío para el desarrollo”– incluye un dato esclarecedor: si bien sólo el 11 por ciento de las personas expuestas a peligros naturales vive en países con un bajo índice de desarrollo humano, representan más del 53 por ciento en el total de las muertes registradas.
Los desastres se producen en todos lados, pero impactan sobre todo en los países pobres a través de una serie de mecanismos creadores de vulnerabilidad. Los asentamientos informales en los corazones urbanos expanden entornos habitacionales inestables y precarios, a menudo ubicados en las zonas más peligrosas de las ciudades: barrancos, laderas empinadas, áreas inundables o próximas a plantas industriales o sistemas de transporte nocivos o peligrosos. En las áreas rurales, la deforestación genera deslizamientos, potencia las inundaciones (los árboles no absorben el agua) y degrada los suelos. La falta de mecanismos de alerta temprana impide al Estado anticipar los efectos de un terremoto o un huracán. Y si los mecanismos de anticipación existen, a menudo las dificultades de infraestructura no permiten realizar las acciones preventivas necesarias (por ejemplo evacuaciones masivas) o responder adecuadamente ante las catástrofes. La debilidad de la infraestructura física impide contener los posibles efectos, por ejemplo a través de barreras contra las inundaciones. Las deficiencias del sistema sanitario multiplican el riesgo epidemiológico en momentos de crisis.
La relación entre desastres y desarrollo es clara. No es casual que Cuba, a pesar de ser una isla expuesta regularmente a las inclemencias del Caribe, sea el país de la subregión que mejor sale parado de los desastres naturales, como resultado de su relativamente alto nivel de desarrollo (puesto 49 en el último Indice de Desarrollo Humano, más que cualquier otro país del Caribe no anglófono) y las obras de infraestructura realizadas durante años por el gobierno. Y no es casual que haya sido Nueva Orleans –con una pobreza del 28 por ciento, tres veces más que el promedio nacional, y tasas de desempleo y analfabetismo superiores a la media estadounidense– el epicentro de la catástrofe desatada por el Katrina, lo cual demuestra que las catástrofes afectan no sólo a los países pobres, sino también a los sectores más pobres de los países ricos (Nueva Orleans no es Miami).
En este marco, todos los índices coinciden en que Haití es el país latinoamericano más vulnerable a las catástrofes naturales. En su Indicador de Vulnerabilidad y Desastre para América latina, Isaías Chang Urriola le asigna un ciento por ciento de probabilidad. El índice elaborado por el BID, que combina aspectos que favorecen el impacto físico directo con otros referidos al impacto indirecto (fragilidad, debilidad estatal, etc.), también sitúa a la isla en el peor lugar del continente. Y es que Haití sufre el doble efecto de la mala suerte geográfica –una isla expuesta a las peligrosas aguas del Caribe, los tornados y los sismos– y una absoluta incapacidad de resiliencia.
Esto ha hecho que el 34 por ciento de la población esté expuesta a las inundaciones, que una porción menor pero considerable sea vulnerable a los efectos de movimientos sísmicos y que el Estado sea incapaz de responder a las catástrofes humanitarias: con una pobreza de casi 80 por ciento, la última ubicación del continente en el Indice de Desarrollo Humano, una historia política marcada por el autoritarismo y la inestabilidad y una economía destruida, Haití es el mejor ejemplo de cómo el fracaso de un modelo de desarrollo es –más que las iras de Dios o la naturaleza– el verdadero responsable del desastre.

Elecciones en Costa Rica: La designada y el aventurero

Costa Rica, como la mayoría de los países latinoamericanos, afirma su fachada de gobierno democrático en un Estado patrimonial (sirve al enriquecimiento de unos pocos, por ejemplo banqueros) y clientelar (empresas extranjeras y locales y también sectores sociales a los que favorece puntualmente a cambio del voto).
Helio Gallardo / Semanario Universidad
La candidata designada por el grupo Arias [Oscar Arias, presidente, y su hermano Rodrigo, Ministro de la Presidencia] para ganar las elecciones costarricenses de este febrero del 2010 es Laura Chinchilla. Los sondeos iniciales la ubican con alrededor del 40% de intención de voto. A distancia, O. Guevara, del Movimiento Libertario. Otros postulantes van desde un número minoritario a lo ínfimo. En estas condiciones, es probable que el esfuerzo, más que para triunfar, se centre en que Chinchilla no logre la mayoría requerida (40%) para obligar a una segunda vuelta.
Su equipo de campaña vende a Chinchilla como Firme y Honesta. En Costa Rica, si la candidata reuniera efectivamente ambos atributos, sería una personalidad excepcional. Y solo por error mayúsculo sería inducida por los Arias para “continuar” su mandato. Costa Rica, como la mayoría de los países latinoamericanos, afirma su fachada de gobierno democrático en un Estado patrimonial (sirve al enriquecimiento de unos pocos, por ejemplo banqueros) y clientelar (empresas extranjeras y locales y también sectores sociales a los que favorece puntualmente a cambio del voto). En su fase actual, este Estado ha creado aparatos tecnocráticos (regulan comunicaciones y energía, fijan el valor del dinero, etc.) y otras figuras, como fundaciones, para bloquear la participación ciudadana en la maquinaria estatal y de gobierno y preservar su monopolio. Se trata de un Estado/Gobierno independizado de la ciudadanía que opera centralmente en beneficio de minorías y clientelas. Para el resto, puede haber migajas. Pero el delirio de quienes se han hecho más poderosos/ricos/bellos en estas condiciones es que mañana no existan ni migajas. Si lo logran, y van en camino, Costa Rica habrá cubierto el camino más largo para llegar a ser una idónea “república bananera”.
Un Estado patrimonialista y clientelar no califica como Estado de derecho. En su ausencia, parafraseando un dicho español, “hasta el más justo peca”. O sea, El Estado convoca corrupción política y también la venalidad de los políticos. En otro proverbio: “Ladrones roban millones y son grandes señorones”. Así, tal vez Chinchilla sea proba porque personalmente no ha incurrido ni en patrimonialismo ni en venalidad. Pero, tras quince años de vida pública no es factible que le pasara inadvertido que quienes la postulan hoy como su candidata hicieron de la política negocio e imperio. En el sedicente PLN se puede ser corrupto por acción y por omisión. Se mira y no se ve, se finge no aspirar el hedor, se escudan las fechorías alegando situaciones puntuales, individuales. Hasta es posible rasgar vestiduras.
¿Existen personas decentes en el “Partido” Liberación Nacional? Sin duda, y Chinchilla puede estar entre ellas, pero estas personalidades o sectores no tienen capacidad de decisión. El aparato liberacionista es como un mexicano PRI de bolsillo, pero sin sindicatos.
El carácter de Chinchilla es un rasgo puesto a prueba sin duda por la candidatura misma, pero todavía con más fuerza si resulta electa. Como presidenta, la honesta Chinchilla tendría que ejecutar, junto a las varias tareas de administración rezagadas o no realizadas del todo, una enérgica purga del corrupto aparato clientelar en que se ha transformado su ‘partido’. “Honesto” en Costa Rica se traduce como poner fin a la impunidad. Quienes negocian bienes públicos y manipulan instituciones para beneficio privado están principal, aunque no exclusivamente, en el bando que sostiene a Chinchilla. La honestidad política requerida es así prueba de su avisada firmeza. Dura tarea que solo puede iniciarse (y con el apoyo de muchos) en cuatro años.
El reto para Chinchilla lo anima un fuerte sentimiento extendido entre la ciudadanía costarricense en el sentido de que nadie puede ser electo en un alto cargo público, sostenerse en él y seguir siendo un ciudadano decente.
Prueba este sentir el que la abstención ciudadana en los últimos quince años ronda el 40%. El principal argumento de quienes se abstienen es “No vale la pena. Todos son iguales”. Se traduce: con justicia o injusticia, todos son corruptos y/o venales. Y si no lo son, van en camino de serlo.
En cuanto al que va para segundo, no es un populista sino un aventurero tenaz. Que califique de segundo es otra señal de la descomposición del país.

La partida de Micheletti; el acuerdo de Lobo Sosa y la lucha de la Resistencia

El acuerdo que trajo Porfirio Lobo Sosa [de República Dominicana], convenientemente, expresa los puntos de vista que representan su voluntad, no la del estado de Honduras; afirma que una vez que él sea presidente emitirá un salvoconducto para el presidente Zelaya, su familia y su círculo intimo. No menciona la desmovilización del aparato represivo montado por la oligarquía con militares, policías y paramilitares.
Ricardo Salgado / ALAI
(Fotografía: Porfirio Lobo, "presidente electo" de Honduras)
A propósito de la anunciada salida del señor Roberto Micheletti de la presidencia de facto, que consiguió a costa de mucho dolor y sufrimiento del pueblo hondureño, es importante que los miembros de la resistencia no olviden que el Golpe de Estado es una acción colectiva de la oligarquía dominante contra el pueblo; que Micheletti aproveche las cámaras para gritar las mismas mentiras que ha estado repitiendo durante 7 meses es más bien irrelevante, él solo es el peón.
Las estructuras represivas, los funcionarios corruptos, los magistrados cómplices de los crímenes de lesa humanidad; el fiscal sirviente de los intereses más oscuros en el país; la abyecta procuradora; los asesinos, violadores, ladrones de verde olivo y la policía, siguen intactos, desde la cabeza hasta los pies. De ninguna manera es razonable asumir que algo está cambiando.
El mismo Congreso, diputados más diputados menos, se dispone a asumir cuatro años más de desgobierno. Recordemos que los diputados que llegaron a este nuevo congreso que no votaron a favor de la monstruosidad del 28 de junio, con honrosas excepciones, están en sus posiciones por haber apoyado el proceso que delinearon los golpistas.
El acuerdo que trajo Porfirio Lobo Sosa [de República Dominicana], convenientemente, expresa los puntos de vista que representan su voluntad, no la del estado de Honduras; afirma que una vez que él sea presidente emitirá un salvoconducto para el presidente Zelaya, su familia y su círculo intimo. No menciona la desmovilización del aparato represivo montado por la oligarquía con militares, policías y paramilitares.
El acuerdo es respaldado por los ex candidatos golpistas y Cesar Ham, quien parece haber decidido darle una tregua al nuevo gobierno; los demás son los mismos que apoyaron decididamente el golpe; hicieron lobby por el golpe; buscaron fondos y reconocimiento para el golpe; siguen siendo golpistas. Hablan de reconciliación después de todas las atrocidades cometidas.
Si vemos este acuerdo con detenimiento, el mismo busca, con una movida más de damero que de ajedrez, mostrarle al mundo una cara conciliadora, respetuosa de los acuerdos violados por ellos mismos, por acción o por omisión, en muchas ocasiones. Muchos pretenden hoy “borrar” de nuestra memoria hechos que nos implantaron a fuerza de garrotazos, balazos y gases en nuestra mente.
Los “testigos de honor” firman sabiendo que las arcas del estado están destrozadas; sabiendo que ellos no van a participar de los pingues negocios que la oligarquía y las transnacionales lograron como resultado del golpe. La parte del pastel que les toca a ellos, está deprimida. Elvin Santos, por ejemplo, se dedica a la construcción, carreteras, esas no las paga la oligarquía, se construyen con la caridad internacional; Ricardo Álvarez, alcalde de Tegucigalpa y golpista cuasi confeso, no va a hacer ningún proyecto energético, su negocio está en la movida, la coima, y eso solo se consigue de la ayuda internacional.
Este paquete de gente del acuerdo necesita garantizar que estar en el gobierno sea un buen negocio; por eso juegan a ser generosos con Manuel Zelaya Rosales; el mismo al que defenestraron y vilipendiaron sin ningún empacho durante meses; el mismo que han encarcelado por meses en una embajada sitiada por incontables militares.
Que el presidente Zelaya acepte salir por la vía propuesta luce razonable. Su encierro seguramente le ha ayudado a crecer de muchas formas. Ha demostrado un gran aplomo en momentos en que muchos creímos que los animales verde olivo entraban a la embajada para asesinarlo. Ha logrado perturbar la tranquilidad de los golpistas cuando con lucidez, coraje y sentimiento canta a través de la radio.
Pero ese “encarcelamiento” debe terminar. Es simplemente justo. El tendrá ahora que recuperar su salud, reorganizar sus argumentos y reintegrarse a lucha que él promovió. Recordemos que la misión es de todo el pueblo. Se puede vislumbrar una jornada durísima, en muchos campos; tenemos tanto que hacer que nuestra obligación fundamental es concentrarnos en cumplir, en informarnos y formarnos; en transmitir nuestras ideas a los compañeros que necesitan dirección.
La lucha en el campo de los derechos humanos es tarea de todos; ya hay muchos hondureños decentes y valientes en esta actividad. Sin embargo, la búsqueda de justicia, del fin de la represión, del respeto a los derechos fundamentales tomará mucho tiempo, y un papel central en el trabajo del pueblo hondureño en resistencia.
No cabe duda que la situación seguirá siendo complicada; por esa razón debemos integrarnos a las diversas formas de organización política que el Frente Nacional de Resistencia Popular irá marcando como el camino a seguir. De ninguna manera debemos permitirnos desviarnos de nuestro objetivo fundamental: la refundación de la patria.
La oligarquía sigue teniendo todas las ventajas que da el dinero: medios mercenarios, propaganda alienadora, desinformación, comida chatarra, las iglesias de todas denominaciones. Si esto no funciona, entonces, en última instancia, tienen a los chafas y a los chepos. Hoy menos que nunca debemos subestimar el poder del que dispone la derecha en este país.
Tampoco deberíamos caer en un excesivo optimismo sobre el nuevo gobierno. Su proyecto de desarrollo sigue siendo un apoyo del sistema neoliberal; proponiendo que se aproveche la enorme cantidad de mano de obra barata como incentivo al capital extranjero. Recordemos que es el trabajo el que produce bienestar, no el capital, y en esta propuesta de nación, se busca aumentar la masa con ingreso no la cantidad de bienestar del pueblo. Ya conocemos cómo funciona este modelo de empobrecimiento del que más trabaja, no podemos esperar nada bueno de él.
Debemos estar alerta sobre las movidas de la misma oligarquía golpista, que seguramente buscará recomponerse para enfrentar la oposición de la resistencia. No hay que descartar la posibilidad de que ellos mismos terminen invocando la necesidad de una nueva constitución, y llamen a una constituyente. Esta puede ser una forma de quitar banderas de lucha al pueblo y acomodar la nueva legislación a su conveniencia.
Por último, no debemos distraer nuestra atención de las cosas que ya comenzaron los golpistas, como la contratación de energía renovable más costosa, la privatización de la ENEE, HONDUTEL y del agua. También debemos ver la agresiva campaña contra los compañeros campesinos, o la regresión de las conquistas laborales de todos los gremios, especialmente el magisterial.
No hay que perder de vista que la reconciliación de Lobo Sosa busca desmovilizarnos para concretar estas acciones que violan la soberanía popular. A ellos les interesa su Paz, no la de todos. De nosotros esperan que callemos, nada más. Es imperativo mantener la atención centrada en las cosas fundamentales. Una tregua, bajo las circunstancias actuales equivale a capitular nuestras aspiraciones. Aquí el beneficio de la duda solo puede jugar en nuestra contra.
Hay que estudiar, pensar, luchar, no podemos parar.
Al presidente Zelaya, gracias por habernos ayudado a encontrar la senda de la dignidad, de la lucha como medio de buscar la libertad. Aquí tiene un lugar entre nosotros para seguir luchando. Decida o no aceptar lo que Lobo Sosa propone, estamos conscientes de la urgencia de su liberación; y apoyamos con respeto su posición.

“Bolivia es un Estado integral que transita al socialismo y que inicia una década de oro”

Para el vicepresidente de Bolivia, Álvaro García Linera, "se ha cerrado el momento de la transición de un viejo a un nuevo Estado, una revolución que siempre es turbulenta... Entramos a un nuevo Estado, uno plurinacional autonómico, pero en las estructuras de largo aliento pasamos de un Estado colonial a uno social y plurinacional".

Miguel Gómez Balboa / LA PRENSA y Rebelion

(Fotografía: Evo Morales y Álvaro García Linera, en la juramentación de su segundo período de gobierno)
Con un lenguaje “guerrero”, el vicepresidente Álvaro García Linera sostiene que el proyecto político del Movimiento Al Socialismo (MAS) ganó en 2009 la batalla iniciada en la rebelión de 2000. Asegura que se viene una década de oro para Bolivia, tras una década de turbulencia política. Y sostiene que el país se transforma en un Estado integral, en el sentido marxista gramsciano, que transita por una vía democrática hacia el socialismo. En esta entrevista, la segunda autoridad boliviana evalúa el primer mandato de Evo Morales Ayma y sus retos para los próximos cinco años.
¿Cuáles son los avances políticos que destaca en esta primera gestión gubernamental del MAS?
El primero es la extraordinaria descolonización de los sistemas político y estatal con el ascenso del presidente Evo y la presencia de indígenas en el Estado. Antes los indígenas eran ciudadanos de segunda categoría con derecho a voto, marginados del sistema de toma de decisiones mediante mecanismos invisibles, cuando son mayoría en nuestro país. El ascenso del presidente Evo marca un proceso de quiebre con toda la historia política y estatal boliviana e incluso colonial, de exclusión de los indígenas; sólo ese hecho coloca a Bolivia en la cúspide de los procesos de transformación en el continente; es el proceso revolucionario más importante desde la fundación de Bolivia porque la mayoría social deviene en presencia y mayoría políticas como ciudadanos, iguales, frente a los mestizos del mundo.
El segundo logro es el entierro del Estado neoliberal y patrimonialista del poder con la construcción de un nuevo Estado y Gobierno que tienen como núcleos articuladores a los movimientos sociales, lo que habla de un proceso de radicalización de la democracia. Avanzamos hacia un Estado de carácter integral, como diría (el pensador italiano marxista) Antonio Gramsci. Y la concreción en una nueva Constitución de toda esta transformación, de este nuevo bloque de poder, de estas nuevas estructuras de alianzas, de este desmontamiento del colonialismo y del patrimonialismo. Es la consagración escrita e institucionalizada de este proceso revolucionario que pasa a ser no sólo un hecho de fuerza, sino a convertirse en un hecho constitucional e institucional.
¿Cómo aterrizan estas reformas políticas en el campo del nuevo modelo económico boliviano?
Los resultados están a la vista, hasta los analistas de derecha tienen que admitir que se ha construido una economía muy estable que no tiene que ver sólo con el tema de mejores precios internacionales, sino con una gran gestión que ha ordenado la casa económica. Una economía por primera vez en su historia con superávit, que ha triplicado sus exportaciones, que comienza a diversificar su estructura productiva; una economía con una gran distribución de la riqueza.
El primer logro es la recuperación de los recursos naturales y la consolidación del Estado como la gran locomotora de la economía nacional. Hemos recuperado el gas y el petróleo, las telecomunicaciones y vamos con el rubro de la electricidad. Esto ha permitido que el Estado pase de un nivel de subordinación a uno de soberanía. La clave del crecimiento ha estado en la internalización del excedente económico, la riqueza que genera la sociedad, cuando el modelo previo era de externalización del excedente; por esto somos la economía que más crece en el continente.
El Estado es la gran locomotora porque ha pasado de generar el 13 por ciento del Producto Interno Bruto al 31 por ciento, y nuestra meta es el 35 por ciento. O sea, 3 de cada 10 bolivianos se generan en el Estado. A partir de ello, el segundo gran paso fue jalar a otros vagones de la economía, como el sector privado y, lo novedoso, las micro, pequeñas y medianas actividades productivas con las líneas de crédito con interés cero del Banco de Desarrollo Productivo, más de 1.200 millones de bolivianos para el área agrícola: maíz, soya, trigo, arroz y quinua para el siguiente año.
Es así como se apoya un conjunto de iniciativas para potenciar a estos pequeños productores, con un proceso de inversión y tecnología agrícolas. Somos un país de pequeños productores, los micro y pequeños productores ocupan casi el 80 por ciento de la actividad laboral. Pero nunca eran tomados en cuenta como sujetos productivos, sino eran objeto de políticas sociales, ahora lo son de políticas productivas con los recursos económicos de la “gran locomotora”. Y esto permite una intensificación de otras áreas que repercuten en la economía: infraestructura, telecomunicaciones, transporte y beneficios sociales.
Hay que incorporar el punto de los beneficios sociales como parte de la formación económica de la sociedad. Los bonos tienen la misión de que los bolivianos puedan estudiar más, que tengan mejores ingresos, mejor atención médica, así se potencia la capacidad laboral, productiva e intelectiva de una sociedad. Son políticas sociales de directo impacto en la política económica porque se potencia y se amplía el mercado interno, ello nos ha permitido este crecimiento. El año pasado, del 6,5 por ciento del crecimiento económico, la mitad se ha debido al mercado interno porque se amplió la capacidad de demanda de los consumidores, y eso puso en movimiento mayor actividad productiva. Y en 2009, a pesar de la crisis económica mundial, tuvimos el mayor crecimiento de América Latina porque otra vez hubo una combinación virtuosa entre mercados externo e interno. Eso es resultado de los bonos.
Tras la victoria electoral del MAS en diciembre del año pasado y el debilitamiento de la oposición, ¿qué escenarios políticos avizora en la siguiente gestión gubernamental?
Ha culminado el proceso de transición estatal. Bolivia inició un proceso de crisis del Estado neoliberal, con sus invariantes de colonialidad y patrimonialidad, en el año 2000. Entre 2000 y 2008 fue el momento de la transición, cuando se puso en juego si se volvía al viejo orden o se saltaba al nuevo. Y tuvo sus etapas matemáticamente calculadas: inicio de la crisis y formación de un proyecto alternativo de poder entre 2001 y 2003; entre 2003 y 2008 se da el “empate catastrófico”, donde coexisten dos proyectos de poder, de país: el dominante pero en decadencia, y el emergente pero que todavía no es dominante; y luego viene la conquista del Gobierno por parte de este último, la tensión, el “punto de bifurcación” entre agosto y octubre de 2008, que es el momento de la correlación de fuerzas donde mediante estrategias guerreras de los dos bloques confrontados se define el destino del Estado, y así en 2009 se da la consagración y validación electoral, política y cultural de esa victoria estatal que comenzó a labrarse desde el año 2000 con la rebelión.
Entonces se ha cerrado el momento de la transición de un viejo a un nuevo Estado, una revolución que siempre es turbulenta y con esas etapas matemáticas. Entramos a un nuevo Estado, uno plurinacional autonómico, pero en las estructuras de largo aliento pasamos de un Estado colonial a uno social y plurinacional; y en el ámbito patrimonial a un Estado moderno. Y ahora prevemos un tiempo de estabilidad política, vienen los tiempos de la construcción. Van a haber conflictos, pero no son los estructurales, los que afectan a la naturaleza del Estado, sino a tal o cual sector social, a tal reivindicación. Algún rato tal vez habrá otra crisis de Estado, de aquí a años, décadas, pero por hoy no.
El MAS no tiene contrincante opositor…
Uno puede medir lo dicho en la oposición, por la ausencia no sólo de un líder, sino de un proyecto alternativo de poder, y ello va a durar un tiempo. ¿Hasta cuándo? Hasta que el Estado nuevo presente dificultades. ¿Cuándo será eso? No lo sé. Pueden ser décadas. Por eso mi lectura es que vienen a Bolivia tiempos de gran estabilidad política, que nos va a permitir dedicar la mayor parte de la energía al bienestar, a generar y distribuir riqueza. Se viene la década de oro para Bolivia, es una previsión objetiva. En esta década pasada había que invertir mucho tiempo en resolver el tema del poder. Ahora no. Y el debate político y la confrontación ahora van a girar en torno a cómo aplicar mejor tres ejes estructurales: el plurinacional, el autonómico y el del Estado conductor de la economía. El horizonte epistemológico de esta generación y esta época ya está marcado por la Constitución Política y estos tres pilares.
¿El partido gubernamental tiene todo el poder, la hegemonía política, desde diciembre de 2009?
No. El MAS tiene parte del poder. Hemos logrado en esta batalla el poder del Estado y hemos construido uno nuevo, un Estado integral en el sentido gramsciano. Estamos pasando de un Estado patrimonial de pocos a un Estado integral, es decir, un Estado que abarca a la totalidad de la sociedad, que es producido por ella, que democratiza la gestión de lo público y que en esa medida es como un tránsito a largo plazo hacia lo que podemos llamar una vía democrática al socialismo. Pero hay que revisar a Gramsci, qué es la idea de Estado integral frente a un Estado aparente heredado. Un Estado donde la sociedad civil plena se vuelve Estado y ello democratiza la toma de decisiones, y al hacerlo avanza de lo político a lo económico y a lo cultural, y eso es el tránsito al socialismo democráticamente construido.
Pero usted dijo en una ocasión que al MAS le falta tener el poder, ¿qué le resta para ello?
Me ratifico. Hemos logrado el poder del Estado, no sólo el Gobierno, y ello significa que hay una nueva correlación de fuerzas, un nuevo bloque de poder en el Órgano Ejecutivo, en el Legislativo y gradualmente en el Judicial. Pero falta un nuevo bloque de decisiones, de configuración institucional de esos tres ámbitos de poder estatal. Y aparte existen otros ámbitos donde debe definirse el poder.
Está el ámbito territorial, municipal y departamental. Veremos qué pasa en abril. Es un ámbito también de poder, de control de recursos, de toma de decisiones, de dirección cultural y política local. Apostamos a un ensamble virtuoso, orgánico, entre niveles nacional y departamental. Sería lo ideal. Porque si no, vamos a seguir teniendo una especie de disfunción entre un Estado y un poder nacional que apuestan a un lado, y poderes departamentales que se van a otro o en contramarcha. No es decisivo pero es importante, y hay que dar esa batalla para que todo esté muy bien aceiteado y se encamine sobre ruedas.
Otro nivel que está en debate es el poder económico. Si bien el Estado ha crecido en la concentración del poder económico, hay esferas importantes bajo control de otros sectores, algunos opositores y otros no. Está muy bien, no es nuestra intención que el Estado cope todo, porque no habría espacio para la hegemonía, eso sería dominación total. El Estado ya está llegando a un límite razonable de poder económico y lo ideal es que ese otro poder económico que no es estatal pueda articularse, ser seducido, liderado por el proyecto que el Estado va a empujar. Eso ampliaría el poder económico no del Estado, sino de este nuevo bloque de poder ampliado.
¿Cuáles son los retos de la próxima gestión de Evo Morales y Álvaro García?
De manera resumida es construir el nuevo Estado diseñado por la nueva Constitución. Ella es el diseño final del edificio, y el albañil que va a construir eso es el programa de Gobierno. Y hay tres grandes ejes.
Primero, hay que implementar el conjunto de instituciones que la Constitución habilita. Una nueva justicia con un nuevo Órgano Judicial y una ley, porque el Poder Judicial es todavía una herencia del viejo poder colonial y neoliberal. La Procuraduría que defiende al Estado. La transformación del ámbito educativo para que exprese la plurinacionalidad y la igualdad de culturas. La dimensión institucional de la autonomía con la implementación de los gobiernos y parlamentos regionales y su articulación con el ejecutivo y parlamento nacionales.
Segundo, una economía que dé el gran salto para industrializar los recursos naturales y así generar más excedente y potenciar el Estado. Convertirnos en una potencia energética hidráulica hidroeléctrica. Industrializar el litio, el hierro. Son años de poner todo el empeño a este proceso de industrialización en tres vías: de gran empresa, de micro y pequeña empresa y de actividad comunitaria campesina. Habrá modernización y tecnificación en función de sus lógicas propias.
Tercero, la ampliación de derechos para todos, a partir del acceso universal y mejorado a los servicios básicos, agua potable, electricidad, alcantarillado, telecomunicaciones, salud, educación, infraestructura, fortalecimiento de los bonos. En síntesis, ¿qué es el nuevo Estado boliviano? Nuevas instituciones plurinacionales y autonómicas; el nuevo salto industrial en distintas dimensiones, y la ampliación de derechos bajo la forma de universalización de servicios y de derechos humanos. Es en resumen lo que vamos a hacer en estos cinco años.
Pero se apunta a una “década de oro”…
Sí.
Ello implica que el MAS por lo menos apunta a estar otros diez años en el poder gubernamental…
No, estamos pensando en nuestros cinco años. Si quiere use el concepto del “lustro de oro”, pero suena más bonito la “década de oro”. Sobre todo porque varias de las cosas que haremos ahora vamos a comenzar a usufructuarlas de aquí a más de cinco años. La industrialización del litio, comenzaremos a sembrar ello hasta 2012, y los resultados se verán en 2016 o 2017, con baterías y automóviles; lo mismo con el hierro o la represa de El Bala. Entonces, la “década de oro”, porque muchos resultados se van a ver en este lustro primero, pero serán más abundantes desde 2015.
“Lo plurinacional sólo es igualdad de derechos”
¿Cómo relacionar el Estado plurinacional boliviano con la visión de país que maneja el MAS?
¿Qué es la plurinacionalidad? Es la igualdad de derechos de pueblos, de culturas en nuestro país. No es nada más que eso. Todo en el marco de una sola identidad nacional boliviana. Somos una nación de naciones. La plurinacinoalidad es el reconocimiento de los derechos colectivos de mestizos, aymaras, quechuas, guaraníes, de su idioma, tradición y cultura; que todos tengan las mismas oportunidades para acceder a beneficios, a cargos públicos y a reconocimientos. Antes no pasaba eso, la mestiza era la única identidad cultural legítima, válida, y las otras eran subalternas, interiorizadas abusivamente. Y entonces un aymara para ascender socialmente, tenía que dejar de ser aymara y mestizarse, enterrando su idioma, cultura y tradición. Eso ha sido un etnocidio permanente. Eso se acabó, ahora todos tienen los mismos derechos sin perder ni ocultar su identidad cultural.
En el fondo la plurinacionalidad de nuestro Estado es un homenaje a la igualdad de derechos colectivos de la sociedad, que erradica al colonialismo que diferencia las oportunidades y los derechos por color de piel o por idioma. Nosotros concebimos a la plurinacionalidad como un hecho de sinceramiento del Estado con la sociedad. Teníamos un Estado monocultural y una sociedad pluricultural, ahora vamos a tener un Estado pluricultural, plurinacional, frente a una sociedad plurinacional, donde va haber una sintonía real entre sociedad y Estado.
Eso es lo que llamamos también el Estado integral. La diferencia del Estado integral con el Estado aparente es de que antes sólo un pedazo de la sociedad estaba en el Estado y otro pedazo, no. Y esa es la causa de nuestros males históricos, atrasos, problemas, conflictos, miserias. Pero cuando ahora la sociedad se mira en el Estado, uno tiene ahí un Estado integral, un Estado en el sentido pleno del término, y es la garantía de más democracia y de que todas las energías sociales se viertan hacia un mismo objetivo de desarrollo y de bienestar.
“El ´evismo´ se está consolidando en el mundo”
¿Cuál es su evaluación sobre la influencia del modelo político y económico boliviano en el mundo y la región, lo que se denomina “evismo”?
Lo que está sucediendo a nivel de Bolivia es la construcción de un proyecto y de un liderazgo continental y mundial, y a eso le llamamos el “evismo”. Por una parte es el liderazgo del presidente Evo, su carisma en el ámbito mundial que lleva no solamente la dignidad de un país, sino un conjunto de propuestas como el tema del medio ambiente, donde hemos liderado su defensa con propuestas sensatas, razonables, que construyen una nueva idea de la globalización, pero en defensa de la vida y la naturaleza. El presidente Evo lo lleva en persona, lo explica, y seduce en el ámbito internacional.
Pero simultáneamente el “evismo” es el liderazgo del presidente Evo y también es un proyecto de poder. Un Estado y un gobierno que tienen como núcleos articuladores a los movimientos sociales. Es un nuevo Estado, un Estado integral al estilo gramsciano que transita por una vía democrática hacia el socialismo. El “evismo”, entonces en el ámbito mundial, es una articulación de liderazgo, de carisma personal; de propuestas al mundo en defensa de la humanidad, de la naturaleza, de los derechos de los excluidos, y es un proyecto de poder revolucionario que se presenta al mundo como sugerencia, como alternativa a las estructuras de dominación. Un conglomerado de esas tres cosas es lo bautizado como “evismo”.
A la par, está claro que por primera vez en siglos, Bolivia tiene algo que decirle al mundo, algo que proponerle, no sólo algo que pedir al mundo, o algo que resistir al mundo, como hicimos antes. Desde Bolivia, a partir de lo que somos, un proyecto de poder de movimientos sociales y de articulación de las sociedades a partir del núcleo laborioso de los excluidos, a partir de esta estructura asociativa de los trabajadores, campesinos, obreros, de los pobladores, de los humildes. Además, son propuestas para el mundo, sugerencias, convocatorias para defender la vida, la naturaleza, los derechos, y a la vez un carisma impresionante del Presidente que irradia certidumbre, verdad, confianza.
El “evismo” sería eso, y creemos que este evismo se está posicionando, se está consolidando y cada vez logra mayor presencia, atención, expectativa en el ámbito mundial. Lo ideal sería que esta expectativa y esperanza se traduzcan en hechos revolucionarios al interior de los propios países de los Estados del orbe. Es una expectativa que se puede llevar a cabo en los siguientes años.
“Los resultados en YPFB se verán en 2011”
Como autocrítica, ¿cuáles fueron los errores en el manejo de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) y cuándo se levantará esta empresa estatal, que es sin duda la más estratégica en la economía?
YPFB ya está levantando. Tuvimos un año muy malo en 2008, cuando no sólo se dio este acto de corrupción (del presidente Santos Ramírez Valverde), sino de manejo superficial de la empresa. El año pasado las cosas han comenzado a cambiar, pero los resultados no pueden verse. No está usted administrando una tienda de barrio, sino una empresa por la que pasan anualmente 3.000 millones de dólares. De una empresa en la que sus actividades las inicia ahora y sus resultados se miran de aquí a cuatro años. La actividad petrolera es altamente rentable, pero a la vez con otra temporalidad.
En 2009 ordenamos la casa de YPFB, contratamos buen personal boliviano, ubicamos bien las jerarquías, garantizamos recursos, comenzamos a diseñar los proyectos porque cuando la recibió su actual presidente (Carlos Villegas Quiroga), no había un solo proyecto real. En todo el año anterior se han comenzado a hacer los diseños serios de las cosas importantes para nuestra empresa: planta de GTL (gas a líquido, por sus siglas en inglés), nueva refinería, exploración en el norte de La Paz, inversiones en los megacampos, las plantas separadoras, la planta de úrea, la planta de Petrocasas. Recién hemos comenzado los diseños objetivos. La temporalidad es distinta en YPFB. Por eso le digo que este 2009 comenzó el camino de esta empresa. Pasamos de las ideas en palabras a los diseños de ingeniería serios para los procesos de industrialización de nuestro gas y petróleo. Algunas cosas ya han comenzado a ejecutarse: la ampliación de las refinerías en Cochabamba y Palmasola, las instalaciones de gas, la ampliación de los ductos que vienen del Chapare. Todavía no se inició el uso comercial, pero ya las perforaciones y la exploración. Y calculo que todavía los resultados prácticos, visibles a los ojos del boliviano, de este nuevo YPFB los vamos a ver en 2011.
El 2009 fue de los diseños y de la ingeniería. El 2010 será el de la construcción. Este año vamos a ver obreros e ingenieros trabajando y la planta, el producto de la industrialización, se apreciará a fines de 2011, cuando vamos a poder estar usufructuando su trabajo. Y en algunos casos, como mayor desarrollo y producción de gas y de petróleo, los notaremos en 2013. Eso requiere una mirada como más de largo plazo. Claro, habríamos deseado acelerar las cosas, ésa fue siempre la exigencia del presidente Evo, pero tampoco se podía acortar más de entre seis y ocho meses. Hay que estar encima de los de YPFB para exigirles que aceleren, pero con lo que se ha impulsado y avanzado en la anterior gestión estamos contentos.
“El MAS requiere de cualificación y depuración”
¿Cuáles son las limitaciones y desafíos del MAS para acompañar el llamado “proceso de cambio”?
Tenemos tres retos. El primero es la cualificación de los cuadros políticos. En estos primeros cuatro años, la gestión del Gobierno ha estado conducida por los líderes de las viejas luchas: hombres y mujeres espartanos o bolcheviques fogueados en la resistencia. Pero la presencia en el Estado y las nuevas tareas del proceso de cambio requieren cada vez más personas, gente que pertenece a una nueva generación, que no ha sido forjada en el fragor de la lucha, sino que surge de alianzas, adhesiones. Entonces, hay un desnivel entre el primer núcleo y esta nueva generación, y el desafío es forjar de mística a esta última, de responsabilidad, con la idea de que hay que saber resistir.
El segundo reto es la capacidad de articular orgánicamente a otras clases sociales. Nuestro partido fue una estructura muy hábil para articular sindicatos agrarios, estructuras comunitarias, gremiales y asalariadas, la Coordinadora Nacional para el Cambio, por ejemplo. Pero no sabe cómo incorporar a clases medias y segmentos de las clases altas locales y regionales que no responden a un ayllu, sindicato, asociación; son individuos individuados, no es tautológico, sino que son dos categorías: son personas objeto de procesos de individuación, separación, de desorganicidad. La clase media dice que quiere hacer proceso de cambio, pero no tiene sindicato, y debemos crear otra red que tenga capacidad de articular a estos otros sectores que se están adhiriendo aceleradamente. Queda la duda de cómo hacer militancia en el MAS siendo profesional, estudiante, de clase media o empresario. Y esto es un desafío para consolidar una estructura total y universal de la sociedad y el Estado.
Y el tercer eje gira en torno a que mientras abrimos las puertas a nuevos sectores y clases sociales, y se irradia disciplina a la nueva generación, internamente hay que depurar. Estamos entrando a un momento histórico donde las adversidades fundamentales van a seguir siendo fuerzas externas imperiales que se resisten a un Estado soberano, pero en lo interno los peligros no van a ser tanto de otros bloques de poder alternativos, porque no los hay. Las adversidades que hay que combatir internamente serán el faccionalismo, la corrupción y la ambición de los miembros del MAS, y nada de ello debe ser tolerado. Estamos entrando a un periodo estatal y social donde la adversidad política al proceso de cambio no va a estar tanto en otro proyecto de poder, sino en las enfermedades internas del MAS que tienen que ser curadas, corregidas u operadas, a veces sin anestesia.

Las “estrategias inteligentes” de Barack Obama contra el ALBA-TCP: un análisis preliminar

Las diversas estrategias supuestamente “inteligentes” emprendidas por el gobierno de Barack Obama, desde el 20 de enero hasta la actualidad, tienen como uno de sus principales objetivos “contener”, aislar, neutralizar y, donde y cuando sea posible, derrotar (roll back) por vías político-electorales o a través de golpes de Estado cívico-militares “incruentos” (como el de Honduras) a los gobiernos y a los movimientos socio-políticos integrantes del ALBA-TCP
Luis Suárez Salazar / ALAI
Las páginas que siguen analizan las estrategias emprendidas por la administración de Barack Obama contra la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América-Tratado de Comercio entre los Pueblos (ALBA-TCP); integrada por los gobiernos y diversos movimientos socio-políticos de Antigua y Barbuda, Bolivia, Cuba, Dominica, Ecuador, Honduras, Nicaragua, la República Bolivariana de Venezuela (RBV) y San Vicente y las Granadinas. Esas estrategias articulan los instrumentos del soft y hard power históricamente empleados por esa potencia imperialista. Esa remozada combinación ha sido popularizada como el smart power o “poder inteligente” (Ney, 2008; Golinger, 2009)
Renovar “el liderazgo” estadounidense
Desde su campaña electoral, el actual presidente de Estados Unidos se planteó renovar “el liderazgo”, “la credibilidad” y “la influencia” de su país en el hemisferio occidental; deterioradas –a su decir— porque la administración de George W. Bush “se embarcó en una guerra desquiciada con Irak” y abandonó su promesa de “hacer de Latinoamérica un compromiso fundamental de su presidencia”. Ese “vacío” habría sido ocupado por “demagogos como Hugo Chávez”, así como por otros países de Europa y Asia; entre los que destacó a la República Popular China y a la República Islámica de Irán (Obama, 2008 y 2008a).
Esto fue ampliado a fines de enero de 2009 por el ratificado Secretario de Defensa de los Estados Unidos, el republicano Robert Gates; quien expresó su preocupación por las “actividades subversivas” que presuntamente está desarrollando el gobierno iraní y por sus estrechas relaciones con los gobiernos de Bolivia, Cuba, Ecuador, Nicaragua y la RBV (BBC, 2009): argumento posteriormente reiterado por la Secretaria de Estado, Hillary Clinton.
Para enfrentar esas situaciones y “liderar el hemisferio en el siglo XXI”, Obama anunció que emprendería una diplomacia “directa, fuerte, agresiva, principista y sostenida” con todos “los gobiernos amigos, adversarios y enemigos”, incluidos en esas dos últimas categorías la mayoría de los del ALBA-TCP. Como parte ella, prometió, entre otras cosas, duplicar para el 2012 los fondos de Ayuda Oficial al Desarrollo y el número de integrantes de los Cuerpos de Paz que actualmente actúan en América Latina y el Caribe (Obama, 2008a).
Según se infiere de sus palabras, la participación de esos “voluntarios” en actividades dirigidas a “disminuir la pobreza, a combatir enfermedades como la malaria y a apoyar el desarrollo de la sociedad civil” estará orientada a contrarrestar el negativo impacto que han tenido “en la influencia de Estados Unidos” los diversos programas sociales emprendidos por Cuba y la RBV, tanto de manera bilateral, como dentro de los marcos del ALBA-TCP, de PETROCARIBE y del acuerdo ALBA-Caribe. Menos Bolivia y Ecuador, en ambos participan, además de los gobiernos de Guatemala y República Dominicana, los de todos los Estados integrantes del ALBA-TCP y casi todos los de la Comunidad del Caribe (CARICOM), con excepción de Barbados y Trinidad Tobago.
Durante sus diálogos con esos y otros mandatarios del continente que (excluido el de Cuba) participaron en la Quinta Cumbre de las Américas (Trinidad y Tobago, abril del 2009), Obama propuso un “nuevo” y “pragmático” Pacto para la Seguridad Pública, al igual que una “Alianza verde” de las Américas. El primero tendría por propósito elaborar una “estrategia regional” para combatir “el tráfico de drogas, la actividad de delictiva doméstica y transnacional”, “el crimen organizado”, el “tráfico humano” y la “inmigración ilegal”. Mientras que la segunda, “alejada de las confrontaciones ideológicas del pasado”, ayudaría “por igual” a Estados Unidos, a América Latina y al Caribe a ser “más independientes en materia de energía” y a promover su “crecimiento sustentable” mediante el incremento de fondos dirigidos a la investigación y desarrollo de tecnologías limpias de carbón, así como de una nueva generación de “biocombustibles sustentables” y de energía eólica, solar y nuclear. También a coordinar el transporte de “energía verde” a través de las fronteras nacionales y a crear mercados adicionales para las “tecnologías verdes” que se produzcan en todo el continente y, en particular, en Estados Unidos, Brasil y México (Obama, 2009 y 2009a); cuyos mandatarios se han convertido en sus principales interlocutores en América Latina y el Caribe.
Lo dicho fue antecedido por una redefinición de “la democracia”. Así, durante su campaña electoral, Obama señaló: “Sabemos que la libertad a través del hemisferio debe ir más allá de las elecciones […] Hugo Chávez es un líder elegido democráticamente. Pero también sabemos que él no gobierna democráticamente”. Y agregó: “Debemos impulsar una visión de la democracia que vaya más allá de las urnas. Debemos incrementar nuestro apoyo a legislaturas fuertes, sistemas judiciales independientes, prensa libre, vibrante sociedad civil, policía honesta, libertad de religión y el imperio de la ley” (Obama, 2008). Leer más...

Porto Alegre: más que festejo, un balance imprescindible

Se abre esta última semana de enero, en Porto Alegre, un año de particular importancia para la reflexión sobre el futuro del planeta, las alternativas y los actores principales de los cambios.
Sergio Ferrari / LA VENTANA
Diez años después, la temática apuesta al futuro: “Desafíos y propuestas para otro mundo posible”. El gran Porto Alegre —ciudad y zona aledaña— vuelve a recibir, como exactamente una década atrás, al Foro Social (FSM) que vio nacer. Aunque con un matiz mucho más brasilero y regional que en 2001, el evento que se celebrará entre el 25 y el 29 de enero próximo en la capital de Río Grande do Sul se propone realizar un balance de este espacio-proceso altermundialista en marcha.
Miles de participantes anticiparon su inscripción. Decenas de intelectuales y dirigentes de movimientos sociales, también. Entre ellos el portugués Boaventura de Sousa Santos, David Harvey e Immanuel Wallerstein de Estados Unidos, Francisco Whitacker y Joao Pedro Stédile (MST) del Brasil, Diana Senghor de Senegal, Samir Amin de Egipto, el francés Christophe Aguitton, por citar sólo algunos nombres.
Varios Jefes de Estado de la región habrían anunciado su presencia: Lula, Evo Morales, Fernando Lugo y José Mujica.
Durante las mañanas de los cincos días, además del balance pasado y del análisis de la crisis actual del sistema, se discutirán “los elementos necesarios para una nueva agenda” social. En la clausura, se intentará una “sistematización de las grandes cuestiones y la contribución para el proceso del Foro Social Mundial (FSM)”.
Las tardes de esos mismos días, como es ya habitual en estos tipos de encuentros, se realizarán centenas de actividades autogestionadas, propuestas por los movimientos sociales.
En paralelo, en idénticas fechas, en Santa María (Canoas) se realizará el Primer Foro Social y la Primera Feria Mundial de la Economía Solidaridad y en San Leopoldo, el Foro Mundial de la Teología de la Liberación. En tanto en Novo Hamburgo —todo en el mismo estado de Río Grande do Sul—, durante diez días, a partir del 18 de enero, se convoca el Campamento Internacional de la Juventud. En total, más de 500 actividades descentralizadas en seis ciudades del Estado, según anticipan los organizadores.
El del Gran Porto Alegre de la última semana de enero será el primero de los casi treinta eventos “forísticos” que se llevarán a cabo durante todo el 2010. Entre ellos, el Foro Social de Estados Unidos, en Detroit, del 22 al 26 de junio (los organizadores esperan 20 mil participantes) y el IV Foro Social de las Américas, entre el 11 y el 15 de agosto, en Asunción, la capital de Paraguay. Año particularmente intenso que desembocará en la última semana de enero del 2011, en el próximo Foro Social Mundial, (en este caso centralizado y planetario) en Dakar, Senegal, en lo que constituirá la segunda convocatoria africana. La anterior había sido en Nairobi, Kenia, en el 2007.
Nuevos conceptos, grandes desafíos
Nacido como el anti-Davos del Sur e inscribiéndose en el movimiento antiglobalización, el FSM pasó de 20 mil participantes en la primera edición de 2001 a más de 150 mil en la última de enero 2009 en Belén de Pará, en la Amazonia brasilera.
En igual período, se multiplicó en numerosos eventos continentales —entre ellos los europeos con su 5ª edición pasada en Estambul—, regionales, nacionales y temáticos. Lo que permitió el encuentro de los más activos movimientos sociales y ONG que coinciden en que “otro mundo es posible”, fortaleciendo redes y consensuando agendas comunes de movilización y acción.
“Cumplimos con el objetivo inicial que fue romper con la dominación del pensamiento único”, en el que se basaba el Foro Económico Mundial de Davos, evalúa el sociólogo brasilero Francisco Chico Whitaker, uno de los promotores del FSM y miembro de su Consejo Internacional.
Sin duda, el proceso del FSM va permitiendo, desde la sociedad civil, visualizar cada vez mejor “cómo debe ser construido el mundo que queremos y qué valores deben regir nuestras vidas para escapar de aquellos valores impuestos por la lógica capitalista”, subraya.
“Regido” por la Carta de Principios de junio 2001, el FSM se define como “proceso” y “espacio” pero no se reconoce ni como entidad, ni como internacional partidaria, ni como superestructura de la sociedad civil planetaria. No tiene una jerarquía orgánica (sino instancias “facilitadoras”), ni portavoces oficiales.
Como lo afirma el periodista francés Bernard Cassen, presidente honorario de ATTAC Francia, y uno de los “fundadores” europeos, el FSM pasó a una segunda etapa. “Que se tradujo en el abandono del término antiglobalización a favor de altermundialismo, es decir el paso del rechazo a la propuesta”.
Cassen anticipa un eventual debate sobre una nueva y futura etapa a transitar: lo que él denomina como el post-altermundialismo, “que sin sustituir el altermundialismo, puede significar una continuidad posible”.
Uno de los desafíos clave de esta nueva etapa, sería, para Cassen, “la búsqueda de nuevas formas de articulación entre movimientos sociales, fuerzas políticas y gobiernos progresistas”.
La viabilidad de esta hipótesis, para el presidente honorario de ATTAC/Francia, habría quedado demostrada, por ejemplo, en la reciente Cumbre del Clima de Copenhague, donde la Alianza Bolivariana de los Pueblos de Nuestra América (ALBA), que agrupa a nueve nacionales latinoamericanas y caribeñas, asumió posiciones convergentes con las principales coaliciones de ONG “que exigen justicia climática y cuestionan directamente al capitalismo”.
Se abre esta última semana de enero, en Porto Alegre, un año de particular importancia para la reflexión sobre el futuro del planeta, las alternativas y los actores principales de los cambios.
Debate que está marcado por ciertas preguntas esenciales, muchas de ellas todavía sin respuesta y que se repiten cada vez que el Foro aparece sobre la mesa de debate.
A pesar de la consolidación ya significativa de importantes redes internacionales en el marco del FSM, cómo asegurar que todos los actores y movimientos promotores de una reflexión de cambio se sientan parte de este proceso en marcha.
Por otra parte, cómo lograr que el FSM encuentre una pedagogía propia para sistematizar las hasta ahora aisladas alternativas locales al sistema, darlas a conocer, sistematizarlas y “popularizarlas”.
No menos importante, el desafío de acciones cada vez más comunes, impactantes, significativas a nivel mundial, para ir demostrando la viabilidad de cambios sistémicos. Y el rol particular de los movimientos sociales en esa dinámica de cambio.

Silvio Rodríguez: "El ALBA intenta un modelo superior de relaciones en Latinoamérica y espero que lo consiga"

"Cuba es tratada como a Prometeo y, además, con mucha hipocresía. Cada sol ve los abusos sin nombre que desde el capitalismo se cometen, pero el socialismo arrastra faltas que sus enemigos saben aprovechar. Hoy no basta con ser pacífico y solidario, ni alcanza con velar por el porvenir: hoy el socialismo debe emular y vencer las pautas de libertad que los consorcios mediáticos recomiendan. Ignoro si un socialismo que juegue y gane en esos campos sería proclamado Socialismo del siglo XXI", dice Silvio en esta entrevista.
Mario Casasús / TeleSur
En entrevista exclusiva con teleSUR, Silvio Rodríguez (1946) habla de literatura y política, en la víspera del nuevo material discográfico, Segunda cita: "El día que presenté a la prensa Cita con ángeles (2003), que es un disco muy marcado por la agresión a Irak, mencioné que en algún lugar no muy lejano me estaba esperando una cita con los ángeles de mi país. Después me di cuenta de que en Cuba los serafines somos sencillamente los cubanos, porque la Revolución fue como Prometeo, que entregó el fuego, del saber, a los mortales"
Autor de una inconmensurable discografía, cabe mencionar: Días y flores (1975); Te doy una canción (1975); Cuando digo futuro (1977); Al final de este viaje (1978); Mujeres (1979); Rabo de nube (1980); Unicornio (1982); Tríptico (1984); Causas y azares (1986); Oh melancolía (1987); Silvio Rodríguez en Chile (1990); Canciones urgentes (1991); Silvio (1992); Rodríguez (1994); Domínguez (1996); Descartes (1998); Mariposas (1999); Expedición (2002); Cita con ángeles (2003); Érase que se era (2006) y Segunda cita (2010).
Silvio comparte diversas reflexiones con los lectores de teleSUR: "Cuba es tratada como a Prometeo y, además, con mucha hipocresía. Cada sol ve los abusos sin nombre que desde el capitalismo se cometen, pero el socialismo arrastra faltas que sus enemigos saben aprovechar. Hoy no basta con ser pacífico y solidario, ni alcanza con velar por el porvenir: hoy el socialismo debe emular y vencer las pautas de libertad que los consorcios mediáticos recomiendan. Ignoro si un socialismo que juegue y gane en esos campos sería proclamado Socialismo del siglo XXI"
MC.- Ediciones Ojalá publicó Canciones del mar (1996) y el año pasado salió de la imprenta un extenso Cancionero (2009), ¿habrá una tercera antología con esbozos de narrativa, partituras y poesía?, ¿quizás un libro con fotografías dispersas de su autoría?
SR.- Pudiera decirse que Canciones del mar llevaba treinta años escrito y que por eso no fue muy difícil organizarlo; para convertirlo en libro sólo tuve que redactar el prólogo. Cancionero surgió de Te doy una canción (2006), la antología que publicó Planeta, imposible de vender en Cuba, por el precio. Así que nos propusimos que la versión cubana fuera tan buena, o mejor: cambiamos el formato, pusimos otras fotos y dibujé las viñetas especialmente para la edición. Prácticamente hicimos otro libro. Agregamos ciertas canciones que aunque no están en discos tuvieron cierta relevancia. Por último añadimos algunas más, inéditas. En total no suman cuatrocientas. Respecto a un posible libro futuro, en estos momentos no sabría decirle.
MC.- La canción "Segunda cita", dice: "El dolor que no curen los ángeles/ojalá que no pueda volver/La canción que no canten los ángeles/sólo el viento la puede saber". En Cita con ángeles encontramos referencias a las trágicas muertes de Giordano Bruno, José Martí, García Lorca, Lennon, Allende, Che Guevara y Luther King, ¿el más reciente disco lo imaginó en correspondencia al que grabó en 2003?, ¿cuál será el pretexto para la Segunda cita?
SR.- El día que presenté a la prensa Cita con ángeles (2003), que es un disco muy marcado por la agresión a Irak, mencioné que en algún lugar no muy lejano me estaba esperando una cita con los ángeles de mi país. Después me di cuenta de que en Cuba los serafines somos sencillamente los cubanos, porque la Revolución fue como Prometeo, que entregó el fuego, del saber, a los mortales. Es por eso que Segunda cita (2010) habla de una persona que se pone unas alas postizas y cuenta lo que haría si fuera un espíritu celeste. Este presunto ángel de la guarda comienza por quejarse de ciertas brumas. Parte de esa niebla se debe a mi creencia de que la llamada ofensiva revolucionaria de 1968 fue un error que todavía estamos pagando. Fue cuando el Estado decidió administrar todas las facetas de la vida nacional y comenzó el laberinto burocrático. Respeto a quien pueda pensar diferente pero, para mí, aquel traspié nos condujo hasta el nudo gordiano de hoy.
O sea que los dolores mencionados en Segunda cita son nuestros. "Sea señora" alude la evolución que la sociedad cubana necesita, invocando a Antonio Maceo y a José Martí, pilares de nuestra nación. "Demasiado" es un bolero que trata de hacer ver cómo los absolutos abruman y generan respuestas. "Trovador antiguo" es un tributo a mis dos orígenes: San Antonio (mi pueblo natal) y San Leopoldo (el barrio habanero donde crecí), desde cuyas ruinas me incorporo al olvido y voto por la vida naciente. "Bendita", originalmente, fue concebida para un documental. En esta nueva versión agregué una rogativa a la virgen de la Caridad de El Cobre, la Patrona de Cuba.
La mayoría de los textos son acercamientos a la realidad cubana, unos más nítidos que otros. Estoy consciente de que un asunto tan específico puede limitar el interés por el disco, pero tampoco es la primera vez que me encomiendo a aquel proverbio indio que reza: cuenta tu aldea y contarás el mundo.
MC.- La canción "San Petesburgo" la dedica a Gabriel García Márquez. "Él una vez me regaló un argumento parecido para una canción. Era sobre una novia abandonada. Nunca lo usé y años después lo vi infiltrado en una de sus novelas". ¿Ha utilizado personajes de la mitología literaria más allá de Sinuhé y Camelot?, además de Gabo, ¿qué influencia reconoce del boom latinoamericano?
SR.- Hace unos veinte años tuve la suerte de ser uno de los dos pasajeros de un avión; el otro era el premio Nobel. Aquella nave solitaria volaba rumbo a México por un cielo más negro que un dolor y, entre muchos vaivenes, García Márquez me contaba que a veces se le ocurrían unas pequeñas historias, que no daban para novelas o cuentos, que posiblemente eran canciones sin música. En "San Petersburgo", lo que más se acerca a lo que él me iba contando es Elena, la novia plantada, porque el resto puede parecer una historia de Pushkin o una película de Bundarchuk. Y la verdad es que no sabría decir por qué se me juntó el mar Báltico con el Caribe.
Pero si de referencias se trata, Poe está en muchas de mis canciones, y también Hoffman, London, Stevenson. Uno de mis primeros temas se llamó "El tábano", por el personaje de la novela de Ethel Lilian Voynich. "Jerusalén, año cero" habla del Cristo, personaje bíblico. "Cayó una estrella" se la dediqué a Ray Bradbury, por su cuento Calidoscopio. Otras canciones han salido impregnadas de cine, como "Epistolario del subdesarrollo"; o de las artes plásticas, como "Óleo de mujer con sombrero"; y hasta del Holocausto, por un libro de dibujos infantiles del gueto de Terezín, en Checoeslovaquia. Es natural que haya bebido de García Márquez, de Vargas Llosa, de Cortázar, de Fuentes. Les debo mucho a Quiroga y a Rulfo, a Benedetti y a Galeano. Son grandes ilustradores que me acompañan. Borges es un encantador de inteligencias. También hay muchos cubanos habitando mis canciones: Martí, Juana Borrero, Villena, Tallet, Carpentier, Eliseo, Carlos Enríquez, Onelio Jorge, Lezama, Jesús Díaz, Nogueras, Fabelo y todavía algunos más. Y fíjese que no hablo de músicos, porque entonces sería lo de nunca acabar.
MC.- Declaró que sus primeras lecturas fueron: José Martí, Rubén Darío, Juan de Dios Peza, Nicolás Guillén y César Vallejo. ¿Y Neruda? lo pregunto porque la canción "Más de una vez" me recuerda al poema "Sobre mi mala educación" y "Mi casa ha sido tomada por las flores" parece que tiene un remitente en la residencia madrileña de Neruda antes de la guerra civil española.
SR.- Supe de Martí, Darío, Peza y Guillén porque, cuando yo era niño, mi padre me los leía en voz alta. Con Vallejo me encontré en la adolescencia; me lo enseñó una musa llamada Emilia Sánchez, en una etapa en que yo, sin saberlo, buscaba voces que me identificaran. De Neruda todo el mundo me advertía que era "peligroso", que tuviera cuidado con él. Esto hizo que me le acercara con cierto sigilo y posiblemente un poco tarde. La "peligrosidad" de Neruda consiste en su poder de seducción y en que muy fácilmente uno se pone a nerudear, después de conocerlo. Pero eso ya me había sucedido con Vallejo, que me produjo un gran impacto; así que, cuando por fin llegué a Neruda, yo estaba a salvo, vallejeando.
"Sobre mi mala educación" pertenece a Estravagario, quizá el libro más fascinante, si lo hubiera, de Neruda. Recuerdo haberlo descubierto en mi primera visita a Chile, que fue en 1972. Sin embargo "Más de una vez" la escribí tres años antes, a bordo del motopesquero Playa Girón. Respecto al texto que se parece a "Mi casa ha sido tomada por las flores", voy a buscarlo porque no recuerdo que hayamos sido presentados.
MC.- En 1972 viajó por primera vez a Santiago de Chile, al Séptimo Congreso de las Juventudes Comunistas, un año antes había conocido a una delegación de músicos chilenos; 1990 fue "el año chileno", y ahora incluye una canción sui géneris: "Carta a Violeta Parra"; ¿quién fuera Víctor Jara?, ¿quién pudiera pertenecer a la Nueva canción chilena?
SR.- Era la primera vez que visitábamos Latinoamérica y nos tocó ir a Chile, justamente durante el gobierno de la Unidad Popular. Nosotros veníamos de un país que había hecho una revolución armada. Chile mostraba el caso insólito de un socialista radical que había llegado al poder a través de las urnas. El Presidente Allende luchaba duro contra las injusticias, pero la furia reaccionaria se le enfrentaba en todas partes. Incluso algunos de la izquierda, que con hechos apoyaban su gobierno, lo agujereaban en la prensa. Cada día había huelgas, mítines y marchas; salir a la calle y enredarse en cualquier enfrentamiento era lo cotidiano. Nosotros, recién llegados, no entendíamos quiénes se daban golpes, pero imaginábamos que donde caían las bombas lacrimógenas encontraríamos compañeros.
Noel Nicola, Pablo Milanés y yo aterrizamos en aquel Santiago enloquecido, gracias a la invitación de Gladys Marín, que por entonces dirigía las Juventudes Comunistas de Chile. Nos había recomendado una amiga común: Isabel Parra. Ninguno de los tres éramos militantes, pero el interés directo de la secretaria general había conseguido que la Unión de Jóvenes Comunistas nos incluyera en su delegación.
El Ilushin soviético besó Pudahuel de madrugada. Hacía un frío espantoso, pero numerosas personas esperaban a los compañeros cubanos. En el conglomerado empezamos a distinguir cabecitas de cantores chilenos. Al primero que yo identifiqué fue a Víctor Jara, porque llevaba la misma gorra marinera de cuando lo conocí en La Habana. Aquel instante en que descubrí su sonrisa se me quedó tan grabado que siempre que llego a ese aeropuerto veo su fantasma. Desde entonces cuido de su recibimiento, así que me reviso antes de pasar por allí.
Entre lo sustancial que le debo a Chile está Violeta Parra. La primera canción que le escuché se llama "La carta". Por eso ahora le mandé estas líneas, que hubiera querido más alegres, aunque yo sé que ella me entiende. No conozco en extenso a los cantores del Chile más actual, pero sospecho que Patricio Anabalón y Francisco Villa son de los principales.
MC.- "Santiago de Chile" y "Canción urgente para Nicaragua" difícilmente podrían ser interpretadas en ambos países con la misma rabia que al ser escritas, dado que las circunstancias políticas han cambiado; ¿ha compuesto música y letra sobre el ALBA de Latinoamérica?, ¿escribirá algo sobre el golpe de Estado en Honduras?
SR.- "Santiago de Chile" apareció el 11 de septiembre de 1973, mientras la radio repetía que La Moneda estaba siendo bombardeada. No me parece que yo haya escrito esa canción, sino que yo fui escrito por ella. Estoy en cada línea, soy parte de su respiración. "Canción urgente para Nicaragua" nació de la admiración por el triunfo sandinista, pero con prisa, por eso lo de "urgente". Norma Elena Gadea me había invitado a un acto de solidaridad con Nicaragua que se iba a celebrar en Madrid y me dio vergüenza aparecerme sin un tema a propósito. Total: cuando llegué estaba tan indeciso que ni mencioné que llevaba una canción. Tiempo después se la canté a Juan Formell y le gustó, lo que me dio ánimos para estrenarla cuando fui a Managua.
Siempre he tenido dudas con el arte demasiado explícito. Siempre me he sentido poco seguro en ese mundo, aunque por curiosidad o ejercicio haya jugueteado con él. He admirado a grandes maestros de la poética del mensaje, como Carlos Puebla y Alí Primera. Pero para que yo escriba una canción, como suele decirse, "de contenido", tiene que salirme tan fluidamente que apenas me dé cuenta que lo hago. Esto no sólo me pasa con la política, también con otras motivaciones de cierta intensidad. Si pienso muy directamente en lo que estoy haciendo, se me materializa demasiado y deja de tener sentido, al menos en términos de invención, que es lo que yo disfruto.
Conversando puedo llamarle infame al golpe de estado en Honduras, que además revela lo que desea para el Sur cierta administración norteña. Tampoco tengo problemas en expresar que el ALBA intenta un modelo superior de relaciones en Latinoamérica y que espero que lo consiga. Me gustaría tener canciones convincentes, que volvieran al mundo solidario con Haití y con el drama africano; que generaran acciones que revertieran el cambio climático y acabaran con las guerras. Pero para que mis opiniones se hagan versos necesito del cortocircuito que me ha hecho escribir quizá no todas mis canciones, pero sí las que valen la pena.
MC.- "Érase que se era" y "Epistolario del subdesarrollo", nos remontan a La Habana que las nuevas generaciones no conocimos, ¿cómo definiría el Socialismo del siglo XXI en Cuba?
SR.- No me preocupa cómo se llama o de qué siglo es el sistema que gobierna, siempre que sea convincente. El socialismo, como yo lo entiendo, es la forma más racional y justa de distribución, tanto de los recursos planetarios como de los bienes que producimos. Más cuando vemos el crecimiento de la población mundial y el agotamiento de las fuentes naturales. Pero han existido muchos socialismos. Del socialismo que yo puedo hablar es del que conozco desde hace medio siglo.
Cuando hace algunos años el gobierno cubano decretó que no se podría cambiar de sistema político, muchos defendimos nuestro socialismo, conscientes de los logros revolucionarios en la construcción una sociedad justa. Y no es que se nos escape que hasta las ideas más generosas hay que vigilarlas: vivimos en un mundo cambiante donde algunos conceptos, leyes e instituciones envejecen. Pero si en Cuba ha habido errores de gobierno no es menos cierto que muchas de nuestras dificultades se deben a que no cedemos a las imposiciones imperiales. Contradecir a los poderosos puede ser más cruento que llamarse de determinada manera. Basta con ver la cantidad de partidos y gobiernos que se hacen llamar socialistas, o de izquierdas, y nadie se molesta por eso.
Cuba es tratada como a Prometeo y, además, con mucha hipocresía. Cada sol ve los abusos sin nombre que desde el capitalismo se cometen, pero el socialismo arrastra faltas que sus enemigos saben aprovechar. Hoy no basta con ser pacífico y solidario, ni alcanza con velar por el porvenir: hoy el socialismo debe emular y vencer las pautas de libertad que los consorcios mediáticos recomiendan. Ignoro si un socialismo que juegue y gane en esos campos sería proclamado "Socialismo del siglo XXI". En cualquier caso, inmediatamente aparecerían nuevas tasas que superar, reales o imaginarias. Por eso, cuando aquella declaración de socialismo a ultranza, yo voté porque nuestro sistema fuera perfectible. No porque debamos satisfacer el gusto de quienes nos desprecian, sino porque cualquier sociedad humana, llámese como se llame, tendrá siempre el deber de superarse.
Luis Eduardo Aute lo supo poner en poesía:
"Que no, que no, que el pensamiento
no puede tomar asiento,
que el pensamiento es estar
siempre de paso, de paso, de paso"
Los gobiernos de Estados Unidos y de Cuba llevan demasiado tiempo atascados en la misma política vieja y sin salida. La Casa Blanca debería levantar sin condiciones su injustificable bloqueo contra Cuba. Y el gobierno cubano no debería esperar al levantamiento del bloqueo para hacer algunas de las mejoras que nuestro país necesita. Para acercarnos a un ideal en el siglo XXI, aún tenemos que soltar mucho lastre.
MC.- Hablando de la vieja Habana, ¿el disco Expedición fue un regreso a la instrumentalización sinfónica aprendida en el grupo de Experimentación sonora del ICAIC?, ¿a partir de Mariposas podemos hablar un nuevo sonido, de una interpretación de orquesta de cámara en Silvio?
SR.- Sin lo aprendido en el Grupo de Experimentación Sonora no hubiera podido llegar a Expedición (2002). Pero para Expedición tuve que esforzarme todavía más, aunque tampoco alcancé lo que hubiera deseado. Para orquestar no basta escribir música. La orquestación es una especialidad en sí misma y requiere de estudios y experiencia. A falta de una formación adecuada, me asesoré técnicamente; los músicos sinfónicos también fueron muy cooperativos. Pero hoy pienso que si vuelvo a escribir para una orquesta grande lo podría hacer mejor.
Siendo una producción agotadora para mis fuerzas (incluso económicas), Expedición tuvo la mala suerte de salir cuando mi disquera histórica en España era absorbida por una trasnacional. Eso contribuyó a que no tuviera una cobertura adecuada. Aún así, y para mi sorpresa, tuvo muy buenas críticas en todas partes. Doy gracias a los locos que las escribieron.
Respecto al ambiente de cámara de Mariposas (1999), en gran medida se debe al elaborado sonido de la guitarra de Rey Guerra. El diálogo de los dos instrumentos acústicos ayuda a reforzar esa atmósfera. Sin embargo a mí me parece que el concepto de cámara empezó a rondarme desde mucho antes, cuando empecé a superponer guitarras en la trilogía del nombre y los apellidos. El arte trovadoresco puede considerarse, por definición, una forma de música de cámara.
MC.- En 2009 murieron Cintio Vitier y Mario Benedetti, el año pasado usted ofreció un recital A dos voces, con Roberto Fernández Retamar, un concepto de conciertos que solían hacer Daniel Viglietti y Mario Benedetti; ¿extraña las dos voces y presencias de los poetas Vitier y Benedetti?
SR.- Conocí a Mario Benedetti cuando los dos estábamos exiliados en Casa de las Américas. Él, del régimen militar uruguayo; yo, del extremismo de algunos de mis compatriotas de los años 60. Mario, con su portafolio y su modestia, parecía un pulcro oficinista que irradiaba ternura, más que el poeta tremendo que ya era. Desde nuestros inicios apoyó a la nueva trova, como cuando nos incluyó en aquel "diálogo con los jóvenes de Nuestra América". Así nos daba voz, y con ella responsabilidad. Lo recuerdo con Roque Dalton en los primeros conciertos que hicimos en CASA, siempre escuchando las canciones y dándonos aliento. Todavía después, cuando se fue a vivir a España, publicó una antología por allá. Yo he admirado sus cuentos magistrales, su insólita novela El cumpleaños de Juan Ángel (1971), o Primavera con una esquina rota (1982), donde percibo una especie de afinidad con mi vocación de tocar asuntos delicados, esos temas difíciles, porque si nosotros mismos no indagamos en nuestras contradicciones ¿qué vamos a esperar de los que no nos quieren? Mario, con más de 80 años, era el poeta más leído por la juventud hispanoamericana. Era un gigante que, cuando estaba presente, trataba de que no te dieras cuenta.
Cuando conocí a Cintio Vitier no me pasaban por la radio, pero algunas salitas me invitaban a hacer recitales. De muchas presentaciones que hice por entonces, recuerdo, entre el público, las cabezas muy juntas de Cintio y de Fina García-Marruz, presencias que me resultaban desconcertantes porque mi auditorio solía ser más joven, o así pensaba yo, y no de personalidades literarias como ellos. Luego los fotografié en el Parque Lenin, en la peña que Teresita Fernández hacía con el poeta Garzón Céspedes, lugar que atraía maravillas como ellos mismos, o como Marta Valdés. Su presencia en aquellos rincones sin anuncio enseñaba cómo algunos mayores podían ser afines a los espacios alternativos. Por entonces yo no sabía que también ellos eran incomprendidos.
Desde que vivían frente al parque de Vista Alegre les hacía visitas. Después seguimos encontrándonos en tertulias afines y en los hogares de sus hijos, Sergio y José María. Puedo decir que familias mediante, siempre junto a su inseparable Fina, me fue creciendo un gran apego hacia Cintio, que también era músico por un violín muy, suyo y no de Ingres. Haber podido escucharle su serena sabiduría, su refinado humor cubano, su revelador conocimiento de Martí, y aquello de hacerme sentir a veces conversando con mi propio padre, son prendas que su amistad me regaló. Para colmo de deudas, uno de sus últimos escritos fue la nota entrañable que le dictó a Fina para la contratapa de Cancionero (2009). Muy cierto que se echa de menos a los poetas, pero quien conoció a Cintio y a Mario también extraña mucho a sus personas.
MC.- Finalmente, ¿cuándo saldrá su disco Segunda cita?, ¿ya hizo los trazos de una gira por Iberoamérica?
SR.- Segunda cita está terminado desde julio de 2009, pero tuve que salir a cantar por Latinoamérica y pospuse el lanzamiento para cuando regresara. Cuando volví a Cuba, en septiembre, me diagnosticaron una hepatitis que me obligó a hacer reposo y a postergar de nuevo la presentación. Los jóvenes músicos que me acompañan en este trabajo son formidables. El disco valdría la pena sólo por escucharles. Si acaso gustara, podríamos salir a mostrarlo; si no, esperaremos a hacer otro que deseen escuchar. Es muy probable que vea la luz en marzo. Pase lo que pase, creo que en Segunda cita también "he dicho lo mío a tiempo y sonriente".