viernes, 16 de diciembre de 2011

México: Carta de apoyo a los estudiantes de Guerrero.

Ante el asesinato de dos estudiantes de la Escuela Normal Rural Raúl Isidro Burgos de Ayotzinapa

Su rabia y su dolor, son nuestros también, repudiamos con toda nuestra fuerza los crímenes que se han cometido contra sus compañeros y, nos sumamos al grito de ¡Castigo para los actores materiales e intelectuales de esta nueva masacre!

Cristóbal León Campos / Para Con Nuestra América

Mérida, Yucatán a 12 de diciembre de 2011

A los heroicos estudiantes de la Normal de Ayotzinapa

A los dignos estudiantes de Guerrero

Al pueblo de México

A los medios de comunicación:

Nuestro país vive una de las peores crisis económicas y morales de su historia. La creciente pauperización de las clases trabajadoras provocada por las políticas neoliberales que la burguesía gobernante ha implementado durante las últimas décadas, y la creciente degradación moral de los seres humanos por el narcotráfico avalado y fomentado por el actual régimen ilegal que ostenta el poder, son algunas de las más serias amenazas que internamente van día a día desintegrando las esperanzas de los mexicanos de un futuro mejor.

La frontera militarizada, el racismo contra los migrantes y las acusaciones de las agencias de inteligencia de Estados Unidos, son parte de las amenazas externas que se ciñen contra nuestra patria. La cada día mayor entrega del espurio al régimen imperial y la demagogia acompañan este oscuro panorama.

De vuelta a “Transformaciones de la Tierra”. Leyendo a Donald Worster desde América Latina

Como nunca antes, en América Latina leemos a Donald Worster desde la necesidad de encarar un problema cultural y político que está en el corazón mismo del ambientalismo contemporáneo: aquel que se deriva del hecho de que, siendo el ambiente el producto de las interacciones entre la sociedad y su entorno natural, quien aspire a un ambiente distinto tendrá que contribuir a la construcción de una sociedad diferente.

Guillermo Castro Herrera / Especial para Con Nuestra América

Conferencia en el I Simposio de la Red Mexicana de Historia Ambiental. Universidad Autónoma de San Luis Potosí, 17 de noviembre de 2011.

1. Donald Worster

Hace unos veinte años, un joven candidato al doctorado en estudios latinoamericanos por la Facultad de Filosofía de la Universidad Nacional Autónoma de México, empeñado en la tarea de contribuir a la creación de un marco de referencia para el estudio de las relaciones entre los seres humanos y el medio natural en nuestra región, recibió una atenta carta de respuesta a su solicitud de opinión y orientación hecha a un destacado especialista en la materia, profesor en la Universidad de Kansas. A partir de allí, ese contacto – originado por el descubrimiento, en el Centro Lincoln Juárez del Distrito Federal, del ensayo de Donald Worster “Transformations of the Earth. Toward an agroecological perspective in history”, publicado por el Journal of American History en marzo de 1990 – pasó a ser el punto de partida de lo que hoy es, en efecto, una relación del más sincero afecto hacia un maestro que es también un amigo.

Cuando aquel contacto se produjo, un grupo pequeño de latinoamericanos que no se conocían entre sí se interesaba en el abordaje de los problemas ambientales en perspectiva histórica desde lugares tan distantes como México, Argentina y Panamá. Hoy, cuando la Sociedad Latinoamericana y Caribeña de Historia Ambiental se encamina hacia su VI Simposio, a realizarse en Villa de Leyva, Colombia, en junio del próximo año, y la Red Mexicana de Historia Ambiental acoge en esta reunión a Donald Worster para ofrecerle un merecido reconocimiento por parte de sus colegas del Bravo a la Patagonia, descubrimos que aquel primer impulso de origen ha dado lugar a todo un nuevo campo de actividad académica en nuestra región.

Matrimonios homosexuales: una pregunta abierta

Las uniones matrimoniales homosexuales indican que la moral, aunque muy lentamente, también va cambiando. Lo que sí podemos saludar hoy como un paso importante en el progreso social es que, no sin tropiezos ni dificultades, vamos comprendiendo que todos por igual tenemos derechos, que todos somos iguales, que el mundo no es de nadie sino de todos y para todos.

Marcelo Colussi / Especial para Con Nuestra América

Desde Ciudad de Guatemala

Es más fácil desintegrar un átomo que un prejuicio

Albert Einstein

Las uniones matrimoniales entre personas homosexuales (varones y mujeres), lenta pero ininterrumpidamente, comienzan a ser legalizadas por distintos Estados. No son casos puntuales sino que parecieran marcar una tendencia, lo cual habla entonces de un cambio sociocultural en ciernes, cambio del que no sabemos aún su magnitud ni sus consecuencias.

Si bien la legalización de los matrimonios homosexuales es algo muy reciente, la homosexualidad no es nada nuevo en la historia. La constitución misma del sujeto humano abre esa posibilidad en el ejercicio de su sexualidad, junto a otras. En realidad la especie humana es un abanico casi infinito de posibilidades, en el sentido más amplio, pero cada individuo particular no es infinitamente creativo y amplio. Por el contrario, nuestras posibilidades como sujeto están más o menos acotadas, limitadas. Más aún –y tal como enseña el psicoanálisis– la repetición signa nuestras historias. Pasamos la vida repitiendo (modelos, mitos, valores, ideología), y es muy difícil romper los ciclos que nos anteceden y constituyen. De ahí el surgimiento de los prejuicios, que no son sino las matrices que nos constriñen a seguir repitiendo “lo que debe ser”, lo que se supone ha sido, es y, por tanto, deberá seguir siendo. Claro que, en medio de esa dialéctica, también se abre la posibilidad de la transformación.

Chile: (Des)empleo juvenil: ¿Un problema laboral o educacional?

Nuestra tesis es que una larga permanencia de niños y jóvenes en la escuela es importante para el alivio de la situación de empleo/desempleo de la población y, además, decisiva para la mejoría de la calidad de los empleos.

Manuel Barrera R. / Especial para Con Nuestra América

Desde Santiago de Chile

Uno de los temas para el análisis surgido de las movilizaciones estudiantiles este año 2011 ha sido la situación del empleo de los jóvenes y sus perspectivas. Ello es lógico toda vez que la culminación natural de los estudios escolares es un puesto de trabajo. Muchos jóvenes y sus familias tienen la expectativa de que luego de sortear con éxito la educación básica, media y superior se les abran perspectivas de vida mejores que la de sus padres. Es la movilidad social vía educación formal. La reivindicación de una educación de calidad cobra, así, relevancia y justicia como compensación por los esfuerzos y sacrificios (financieros y otros) tanto de las familias como de los estudiantes.

¿Cuál es la situación de empleo/desempleo de los jóvenes chilenos? Se trata del grupo de edad que va desde los 15 a los 24 años. Este grupo suele subdividirse, para fines de análisis, en los más jóvenes de 15 a 19 años, y los mayores, de 20 a 24. Según la Encuesta Nacional del Empleo del INE correspondiente al trimestre agosto/septiembre y octubre del 2011, los jóvenes del primer grupo tenían una participación en la fuerza de trabajo del 18.5% , de los cuales un 21.6% estaba desocupado. En tanto que las cifras correspondientes al segundo grupo eran, respectivamente, del 57.6 y 16.6. Hay que considerar que los datos para el total de la población de 15 años y más alcanzaban al 59.8 % como tasa de participación laboral y 7.2 % como tasa de desocupación. En cuanto al grupo de edad inmediatamente superior (25 a 29 años) la tasa de desocupación baja al 10.2 y la de participación sube al 77.4. Estos valores sin ser buenos tampoco son malos, para los tiempos que corren.

Argentina: Certezas estratégicas de Cristina

La presidenta interpela a los argentinos para protagonizar un proceso revolucionario desde el punto de vista republicano, superador en forma definitiva del orden liberal–oligárquico desde el cual fue pensado y actuado el país por la llamada Generación del ’80 del siglo XIX, sin estridencias discursivas y con fina lectura del sistema de correlación de fuerzas, al interior y a escala global.

Víctor Ego Ducrot / Tiempo Argentino

Cuando una presidenta reelegida con el caudal de votos que consagró a Cristina Fernández de Kirchner asume el discurso que ella pronunció el sábado pasado ante el Congreso Nacional, son y serán inevitables las más variadas interpretaciones. En ese sentido me permito ensayar sobre uno de los tantos párrafos significativos de su alocución, por considerar que el mismo encierra y expresa el eje estratégico de lo anunciado por hacer y de lo hecho hasta aquí, desde el 25 de mayo de 2003, en clave de proyecto de país.


“Yo no soy la presidenta de las corporaciones; soy la presidenta de los 40 millones de argentinos”, disparó Cristina, como una tiradora que cuenta con una sola bala y sabe que tiene que dar en el blanco, para que la fiera acechante no contraataque.


Revolución y tensiones creativas

Las “tensiones creativas” explican, en parte, los límites a los cambios en Ecuador. Aunque el gobierno de la “revolución ciudadana” cuenta con amplio apoyo social que, naturalmente, son incapaces de ver los opositores, la misma revolución tiene un problema de supervivencia y continuidad en el largo plazo, si no logra afirmar las bases sociales y populares que la sustenten y mantengan.

Juan J. Paz y Miño Cepeda / El Telégrafo (Ecuador)

Durante el VI Foro Internacional de Filosofía, realizado en Maracibo (Venezuela) entre el 28 de noviembre y el 5 de diciembre, Álvaro García Linera, vicepresidente del Estado Plurinacional de Bolivia, destacó, en una conferencia inaugural, lo que denomina “tensiones creativas” de la revolución, señalando que en su país son visibles al menos cuatro fundamentales: una, la relación entre Estado y los movimientos sociales; dos, la flexibilidad hegemónica frente a la firmeza en el núcleo social; tres, los intereses generales frente a los intereses particulares y privados; cuatro, el socialismo comunitario del Vivir Bien.

En definitiva, mientras se trata de construir desde el Estado una nueva sociedad, accionan contra ese proyecto no solo las fuerzas del pasado que todavía están presentes (burócratas, oligarquías y empresarios que resisten los cambios), sino incluso aquellos sectores que deberían ser aliados naturales del proceso revolucionario: izquierdas recalcitrantes, movimientos sociales que anteponen sus intereses corporativos al interés general e incluso sectores indígenas que pugnan por su visión particular frente a la general, creando así “tensiones” difíciles de sobrellevar y de solucionar.

Palabras al ALBA

Lo nuevo, lo original, lo imprevisto es el más fehaciente signo de vida de individuos y colectividades. Seres y comunidades nos constituimos en el imaginario antes que en la práctica. Existimos desde que nos pensamos con cabeza propia.

Luis Britto García / Cubadebate

Palabras de aceptación del Premio Alba Cultural de las Letras

HABLA

La cultura une a Nuestra América donde la política o la agresión imperial dividen. Valores compartidos borran fronteras. Comunidades de ideas salvan abismos. La trabazón de hilos teje la tela y la de pensamientos anuda fraternidades. La preponderancia de dos lenguas romances y de los valores inherentes a una religión sincretizada son instrumentos heredados de comunicabilidad. A partir de esa herencia cada día debemos inventar nuevos puentes. Nuestra unión será la de los signos. En el mundo de la cultura subsistirá América Nuestra conservando y fundiendo en totalidad fecunda la espléndida proliferación de su memoria.

ARCA

Nuestra América es cuerpo de veinte millones de kilómetros cuadrados donde fluye más de la mitad del agua dulce y la mitad del oxígeno del planeta. Aire y aguas son las materias primas de la vida; preservarlas es salvar la existencia. El mundo sólo sobrevivirá resguardando de la rapiña los recursos que lo constituyen. En ningún otro sitio se da tan espléndida conjunción de todo lo que permite la vida, en ninguno está tan amenazada por el saqueo y el envenenamiento.

viernes, 9 de diciembre de 2011

¿Pospolítica?

Estamos en un período de transición hacia nuevas formas de política, las cuales no cuajarán o cristalizarán sino parcialmente hasta que las contradicciones económicas centrales del sistema encuentren algún tipo de resolución.

Rafael Cuevas Molina / Presidente AUNA-Costa Rica

rafaelcuevasmolina@hotmail.com

El título de este comentario alude a la reiterada caracterización que hacen algunos cientistas sociales de la dinámica política contemporánea. Dicen que estamos en una sociedad pospolítica porque la política ha dejado de jugar las funciones que siempre tuvo en el todo social, trasladándose éstas a otros ámbitos.

Traen a colación para fundamentar su caracterización la pérdida paulatina de vigencia de los partidos políticos como expresión concentrada de intereses de clase o alianzas de clases y grupos sociales; la pérdida de interés de la sociedad civil en ellos y en el juego partidario, lo que conlleva una cada vez menor participación a través suyo para hacer vales intereses y necesidades colectivos; la desconfianza creciente en los mecanismos de la democracia, especialmente las elecciones; el desprestigio ante la opinión pública de la institucionalidad constitutiva de la democracia, especialmente los aparatos legislativo y el judicial, etc.

La dinámica política estaría siendo sustituida, además, por la directa intervención de los intereses económicos en las instituciones políticas de la sociedad. Hechos como los que hemos presenciado en Grecia e Italia recientemente, en los que sus gobernantes fueron sustituidos sin necesidad de que mediaran elecciones (generales o parlamentarias), para así satisfacer las necesidades requeridas por el capitalismo financiero serían la corroboración de esta nueva etapa –pospolítica- del desarrollo social contemporáneo.

En efecto, la política conoce en nuestros días procesos de cambio que responden a distintos factores pero que, en su conjunto, derivan del grado de desarrollo alcanzado por el sistema capitalista contemporáneo. Éste, dominado por el capital financiero, se ha expandido por todo el globo terráqueo y ha adquirido un poder inusitado, que supera con creces el de los Estados nacionales. En estas circunstancias, sus intereses centrados en la valorificación constante y compulsiva del capital, arrasa con cualquier obstáculo que se le ponga por delante para el cumplimiento de este objetivo básico de su naturaleza, y lo convierte en una fuerza depredadora que pasa por sobre la misma institucionalidad burguesa estatuida. Es decir, no puede ni siquiera respetar las mismas reglas que los grupos sociales dominantes constituyeron para hacer funcionar el sistema y se fagocita a sí mismo, dejando cada vez más desnudo el esqueleto de la dominación.

La política en este contexto empieza a perder sentido porque cada vez más sale sobrando: los sectores dominantes paulatinamente dejan de necesitarla como espacio de mediación entre lo social y lo económico, como lugar en el que se expresan de forma concentrada los intereses económicos, y por lo tanto se vuelve prescindible.

Este es un proceso histórico y, por lo tanto, tiene momentos de profundización, de agudización, de estancamiento, retroceso y retorno; es decir, no es lineal e inmediato, y se va expresando y perfilando paulatinamente en un lapso extenso de tiempo que, usualmente, escapa a la percepción cotidiana de la gente. Ésta, sin embargo, percibe las expresiones fenoménicas de los procesos, la paulatina descomposición de la política expresada en múltiples expresiones y se desencanta: la futilidad de la existencia de partidos que se dicen distintos pero que expresan los mismos intereses económicos; la creciente corrupción; la existencia de una capa de políticos cada vez más separados de la sociedad y sus necesidades; la quimera de la separación de poderes; etc.

Se trata de la paulatina extinción de la política burguesa, de sus instituciones y mecanismos de legitimación y, por otra parte, del surgimiento de nuevas formas de lo político, formas que tienen un carácter muchas veces poco sistematizado, poco estructurado, muchas veces cargado de espontaneismo o de improvisación, aunque respondiendo a necesidades sentidas por lo no-dominante que no logra aún, la mayoría de las veces, encontrar lo común en el marco de su natural heterogeneidad.

Estamos, pues, en un período de transición hacia nuevas formas de política, las cuales no cuajarán o cristalizarán sino parcialmente hasta que las contradicciones económicas centrales del sistema encuentren algún tipo de resolución.

Mesoamérica: entre el libre comercio y la militarización

Un TLC mesoamericano y una academia militar en Panamá. El mensaje es claro: aunque América del Sur se organice y emprenda proyectos de unidad e integración, Estados Unidos no renunciará a la defensa de “sus intereses” en lo más inmediato de su zona de influencia.

Andrés Mora Ramírez / AUNA-Costa Rica

Fotografía: Cumbre de presidentes Grupo de Tuxtla y de la Alianza del Pacífico en Mérida, Yucatán

México y América Central constituyen un espacio geográfico y sociocultural de intensa disputa (geo)política, económica e ideológica, donde convergen –a las buenas y a las malas- dos de las principales tendencias en los procesos políticos regionales: una, la opción de los grupos dominantes por el “libre comercio” y los negocios del gran capital (transnacional y transregional) como motores de un “estilo de desarrollo” atado a la suerte de la economía estadounidense; y otra, impulsada básicamente por grupo no hegemónicos, que intenta la construcción de una nueva arquitectura de la integración, la cooperación y la complementariedad entre los países latinoamericanos. Si fuese necesario identificarlas, diríamos que la primera posición la representa el Mecanismo de Tuxtla, bajo el liderazgo mexicano, y la segunda el ALBA, que gira básicamente en torno a las iniciativas de política exterior de la Revolución Bolivariana.

Aunque esta disputa ha tenido avances y retrocesos en cada uno de los dos frentes en los últimos años, lo cierto es que Mesoamérica, en virtud del balance de fuerzas políticas que se inclina a la derecha, desempeña un rol clave como bloque de contención al servicio de los intereses norteamericanos en América Latina. Precisamente, dos acontecimientos de la última semana dan cuenta de cómo ese alineamiento con los Estados Unidos define condiciones concretas de vida de los países y pueblos ubicados al norte del Darién.

El primero: el pasado 5 de diciembre, en la reunión del Grupo Tuxtla en Mérida, Yucatán, los presidentes y representantes de gobiernos de México y América Central, escoltados a su vez por los mandatarios de Chile, Sebastián Piñera, y de Colombia, Juan Manuel Santos, firmaron lo que la prensa internacional se ha apresurado a definir como el Tratado de Libre Comercio Mesoamericano. Con este mega-tratado, que unifica los acuerdos bilaterales ya existentes en esta área, se completa el armazón neoliberal-panamericanista articulado por los Estados Unidos a través de sus TLC estratégicos, a saber, el de América del Norte (NAFTA), el de Centroamérica y República Dominicana (CAFTA) y los tendidos a lo largo del eje Pacífico latinoamericano (con Panamá, Colombia, Perú y Chile).

El segundo acontecimiento: el 6 de diciembre, el Ministro de Seguridad panameño, José Raúl Mulino, anunció que los gobiernos de Estados Unidos, Panamá y Colombia pactaron la creación de una nueva academia militar y policial en territorio istmeño, para adiestrar a fuerzas especiales de seguridad centroamericanas y panameñas en el patrullaje y vigilancia de fronteras, en el marco de la llamada guerra al narcotráfico.

Esta academia, que evoca el macabro recuerdo de la Escuela de las Américas, fábrica de dictadores que ensangretaron a nuestra América en el siglo XX, se uniría a las maniobras militares conjuntas (ejercicios Panamax) que realiza el Comando Sur en el Canal de Panamá, las dos bases militares instaladas en Honduras luego del golpe de Estado del 2009, o la militarización del acuerdo de patrullaje conjunto entre Estados Unidos y Costa Rica (que flexibiliza el ingreso de marines, buques y naves de guerra al territorio nacional), como ejemplos representativos del andamiaje militar desplegado en la región por el gobierno de Barack Obama. Es decir, una continuación de los planes de militarización de Mesoamérica iniciados por el expresidente George W. Bush con la Iniciativa Mérida.

Que los anuncios del TLC mesoamericano y la academia militar en Panamá se dieran a conocer tan solo un par de días después de concluida la cumbre de la CELAC en Caracas no es una simple casualidad. A su manera, estos dos hechos que reseñamos expresan gestos de fuerza del gobierno norteamericano que, a través de sus aliados, envía una señal clara: aunque América del Sur se organice y emprenda proyectos de unidad e integración, Estados Unidos no renunciará a la defensa de “sus intereses” en lo más inmediato de su zona de influencia.

El entusiasmo y las esperanzas depositadas en el actual rumbo de unidad de nuestra América, no deben hacernos perder de vista esta amenaza todavía latente.

¿Conga, vale un Perú? La maldición del oro y el Banco Mundial

El proyecto Conga ligado a la minera Yanacocha, ubicado en Cajamarca, al norte del Perú, eliminaría lagunas de la región, las mineras se crearían en las denominadas cabezas de cuencas, así como cuatro lagunas, acuíferos altoandinos, canales y humedales, y sus respectivos ecosistemas. Las protestas contra la minera sacuden al gobierno de Ollanta Humala.

José Toledo Alcalde / Especial para Con Nuestra América

Desde Lima, Perú

Fotografía: indígenas peruanos protestaron contra la minería en Cajamarca.

El profesor peruano Raúl Porras Barrenechea[1] se refirió a la famosa estrofa del poeta José Santos Chocano como “altisonante”, la cual estigmatizó al Perú virreinal como el paraíso henchido de codiciados metales. Decía el poeta: “¡Vale un Perú! Y el oro corrió como una onda ¡Vale un Perú! Y las naves lleváronse el metal; pero quedó esta frase, magnífica y redonda, como una resonante medalla colonial”. Este ideal del Perú del investigador Antonio Raimondi, aquel “mendigo sentado en un banco de oro” –quiérase o no– es signo de división, caos y muerte. ¿Quiénes insisten ciegamente en perseguir la fiebre del Dorado sin darse cuenta que vamos camino a la destrucción? ¿Es que realmente las ganancias de la minería valen el deterioro biológico irreversible de Cajamarca, la eliminación de 4 lagunas naturales y la contaminación cancerígena de personas, aguas y suelos?

Guatemala: Contrainsurgencia contra memoria

En Guatemala están en marcha maniobras para atacar política y judicialmente a la Fiscal General Claudia Paz y Paz, y con ello, buscar la impunidad para los participantes en acciones genocidas y desarticular la lucha por la memoria de la infamia que el Estado cometió durante muchos años en el país.

Carlos Figueroa Ibarra / Especial para Con Nuestra América

Desde Puebla, México

El martes 29 de noviembre de 2011, una organización llamada “Asociación de Viudas de Militares y Especialistas del Ejército de Guatemala”, presentó al Ministerio Público una demanda contra 32 supuestos guerrilleros por ser autores intelectuales y dirigentes de hechos violentos ocurridos entre 1978 y 1982. Tales hechos a decir de los demandantes fueron desapariciones forzadas, secuestros, asesinatos de empresarios y colocación de bombas. Las noticias divulgadas por diferentes medios de comunicación ofrecen un listado de las personas demandadas por supuestamente haber cometido dicho ilícitos. Son los mismos 26 que fueron mencionados en la demanda presentada por Ricardo Méndez Ruiz Valdés, a los que ahora se agregan 6 personas más. Nuevamente llama la atención que la señora Esthela Vda. de Furlán insista en una alianza inverosímil entre el Partido Guatemalteco del Trabajo (PGT) y el Ejército Guerrillero de los Pobres (EGP). Nuevamente llama la atención que en el listado de supuestos responsables de actos violentos cometidos por la guerrilla, incluyan a personas fallecidas y a un desaparecido.

Desaparición forzada de personas en Latinoamérica: efectos que aún persisten

En distintos países de la Patria Grande, la desaparición forzada de personas fue un mecanismo que aún sigue estando presente en la conciencia de la población, aterrorizando, sirviendo como una perversa escuela y recordatorio de la muerte y del silencio. Los desaparecidos siguen siendo una de las heridas abiertas de las sociedades latinoamericanas.

Marcelo Colussi / Especial para Con Nuestra América

mmcolussi@gmail.com

Desde Ciudad de Guatemala

“Nuestro principal enemigo es el miedo”. Domitila Barrio

La guerra como “catástrofe” humana

De acuerdo al Diccionario de Psicoanálisis de Laplanche y Pontalis, se entiende por trauma psíquico un “acontecimiento de la vida del sujeto caracterizado por su intensidad, la incapacidad del sujeto de responder a él adecuadamente y el trastorno y los efectos patógenos duraderos que provoca en la organización psíquica. (…) Se caracteriza por un aflujo de excitaciones excesivo, en relación con la tolerancia del sujeto y su capacidad de controlar y elaborar psíquicamente dichas excitaciones” [1]. Es decir, cuando la vida de una persona está en riesgo, es altamente probable que queden secuelas psicológicas, en muchos casos crónicas, debido a ese cúmulo de estímulos externos de difícil o imposible procesamiento.

Son diversas las experiencias traumáticas que pueden estar en la base de esa dinámica; por lo pronto, son todas aquellas donde la propia vida está en peligro: accidentes graves, violaciones sexuales, amenazas de muerte. De entre todas estas situaciones, la guerra es una de las peores, de las más dramáticas. Lo es, porque distintamente a lo que puede ser un evento natural que también produce muerte y destrucción –una catástrofe como un terremoto, un huracán, etc.–, o el envejecimiento y la cercanía del fin como proceso natural mismo, no hay en la guerra una explicación racional que pueda dar cuenta de ella, que permita procesarla, asimilarla en el orden de las cosas esperables. La pregunta sobre su porqué tiene siempre un nivel de insondable para quien la padece.

La raíces culturales de las tradiciones democráticas en Nuestra América

Podríamos estar en las vísperas de una situación inédita en nuestra historia, de proliferación de gobiernos del pueblo, por el pueblo y para el pueblo. O, para decirlo desde nuestra propia tradición democrática, de gobiernos que sean finalmente de todos y para el bien de todos, que tengan como propósito primero el respeto a la dignidad humana.

Guillermo Castro H. / Especial para Con Nuestra América

Intervención en el coloquio Raíces y futuro de la tradición democrática en América Latina. Universidad de Yale, 2-3 de diciembre 2011

“No hay letras, que son expresión, mientras no haya esencia que expresar en ellas. Ni habrá literatura hispanoamericana hasta que no haya – Hispanoamérica. Estamos en tiempos de ebullición, no de condensación; de mezcla de elementos, no de obra enérgica de elementos unidos. Están luchando las especies por el dominio en la unidad del género”.
José Martí, Cuadernos de Apuntes, 1884.

Quisiera compartir con ustedes un examen de algunas de las raíces culturales de la tradición democrática en nuestra América, cuya presencia activa en nuestra circunstancia política contemporánea constituye un factor de enorme importancia. Quisiera hacerlo, además, desde la perspectiva de análisis de esa circunstancia que nos propusiera José Martí en 1884 – esto es, la de una lucha de especies “por el dominio en la unidad del género” – , para identificar algunos de los problemas que en esa circunstancia plantea para avanzar hacia una situación en la que el gobierno de nuestros países llegue a ser, finalmente, la expresión del equilibrio de sus elementos naturales.

A ese respecto, cabe recordar que, desde mediados del siglo XIX, una vez liquidada cualquier esperanza de restauración del viejo orden borbónico y planteada la tarea de organizar en naciones viables los fragmentos en que aquel orden había venido a descomponerse, tomaron forma en nuestra América de al menos tres diferentes tradiciones democráticas.

Argentina: Recuerdos de la caída de la Alianza hace diez años

La pueblada de diciembre del 2001 se integró con personas que se representaban a sí mismas, que ejercían la democracia directa más directa que alguien se pudiera imaginar. Largamente humilladas, hartas de la traición contumaz de sus representantes, ganaron las calles de las ciudades argentinas como antes lo hicieron otras generaciones.

Mempo Giardinelli / Página12

Al empezar diciembre de 2001 –hace exactamente diez años– muchos analistas políticos sugerían que el único futuro era el abismo. El gobierno del presidente De la Rúa –que había llegado a tener una imagen positiva de hasta el 70 por ciento– había dilapidado en sólo dos años un enorme capital político. La incapacidad y las ambigüedades de este hombre irremediablemente gris definieron una rápida y peligrosa falta de liderazgo, contrastante con la decisión y osadía de su antecesor, a quien se le podían reprochar todas las decisiones que tomaba y sus innumerables defectos, menos, precisamente, el de la indecisión.

La catástrofe no era imprevisible. Era un desastre anunciado porque había múltiples evidencias de lo que se venía. Pero el cinismo negador de la casi totalidad de la dirigencia argentina de la época se sumaba a la creciente penuria económica de la sociedad, y así, de manera inesperada y original, algo se cocinaba con velocidad en las sombras.

Nunca se sabrá cuánto hubo de organización en los saqueos posteriores, en los días previos a la Navidad, pero cuando se produjeron los primeros cacerolazos en el Gran Buenos Aires y en algunas ciudades del interior, y Fernando de la Rúa no tuvo mejor idea que decretar el estado de sitio, el aluvión popular se lo llevó por delante.

Las tareas de la CELAC

Concurren en la CELAC países con orientaciones distintas, algunos abiertos hacia el futuro, otros todavía uncidos a pactos, compromisos y dependencias con los poderes hegemónicos que hoy entran en decadencia. Otros tienen gobiernos surgidos directa o indirectamente de la fuerza contrarrevolucionaria. Delicada será la tarea de concertar entre tan distintas perspectivas.

Luis Britto García / www.luisbrittogarcia.blogspot.com

¡Una Comunidad de 33 países latinoamericanos y del Caribe! ¡Una alianza de 540 millones de personas sobre 20 millones de kilómetros cuadrados! ¡Una unión regional que posee los mayores recursos naturales del mundo! ¡Una hermandad de pueblos con una sola religión sincretizada mayoritaria y dos lenguas predominantes, sin insalvables diferencias culturales! ¡Una fraternidad sin la tutela de Estados Unidos! ¡Un millar de tareas en el camino de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños hacia la culminación de nuestra Independencia!

EN LO ECOLÓGICO Y TERRITORIAL

Concluir un censo integral de la biodiversidad y recursos de la región y fijar los límites para su explotación. Declarar reservas forestales y aguas bienes del dominio público no susceptible de privatización Ni explotación. Anular las concesiones extranjeras, expulsar industrias predatorias y contaminantes y promover el control nacional de las empresas que extraigan y transformen recursos naturales y desarrollen fuentes alternativas de energía renovable. Limitar o erradicar agrocombustibles. Excavar un segundo canal interoceánico bajo control regional, integrar en una sola arteria fluvial los grandes ríos suramericanos, aprovechar a plenitud el potencial hidroeléctrico, concluir la red ferrocarrilera que comunique todos nuestros países. Adoptar políticas comunes para contrarrestar el cambio climático y enfrentar los desastres causados por él.